1. Pasando por.
Gr. diodéuÇ , "avanzar",
"dirigirse", de diá , "a través" y hodós , "camino". En el NT este verbo griego
sólo aparece aquí y en Luc. 8: 1. Su uso proporciona una evidencia adicional
para la paternidad literaria común de ambos libros.
Anfípolis.
A
tinos 53 km al suroeste de Filipos. Antiguamente esta ciudad era conocida como
Ennéa Hodói (Nueve Caminos), en reconocimiento de su posición estratégica. Bajo
los romanos Anfípolis fue la capital del primero de los cuatro distritos en los
cuales estaba dividida la provincia romana de Macedonia.
Apolonia.
A unos 50 km al suroeste de Anfípolis. No se conoce el lugar exacto de
la ciudad. Estas dos ciudades podrían haber sido lugares donde pernoctaban los
que viajaban procedentes de Filipos, aunque viajar distancias de casi 50 km por
día podría haber sido un esfuerzo agotador para quienes poco antes habían sido
azotados. Los misioneros no se demoraron en las dos ciudades, quizá porque allí
había pocos judíos, si es que los había.
Tesalónica.
Situada a
unos 60 km al noroeste de Apolonia. Esta ciudad había sido conocida antiguamente
como Termas, pero luego había sido agrandada por Filipo de Macedonia, y Casandro
la llamó Tesalónica en honor de su esposa, hija de Filipo de Macedonia. Estaba
muy bien situada para el comercio en el golfo de Salónica, y había llegado a ser
un puerto de importancia. Salónica es ahora una ciudad importante.
Sinagoga de los judíos.
Tesalónica, un activo centro comercial,
atrajo a un gran número de judíos. Estos miembros de la diáspora (ven t. V, pp.
61-62) gozaban de libertad religiosa, y pudieron construir su propio lugar de
culto. Es posible que la sinagoga de Tesalónica también hubiera servido para las
ciudades cercanas, cuya población judía no era suficientemente numerosa para
sostener una sinagoga propia.
2. Fue a
ellos.
Tenía derecho por ser judío. Pudo haber sido invitado a hablar,
como en Antioquía de Pisidia (ver com. cap. 13: 14).
Por tres días de
reposo.
Gr. epí sábbata tría . Literalmente "en (sobre) tres sábados".
Algunos han sugerido que debe entenderse como "durante tres semanas". Sin
embargo, no hay nada en el griego, el contexto o las circunstancias descritas,
que exija la traducción "semanas". De 68 versiones consultadas sobre este pasaje
en 13 idiomas, sólo dos traducen "semanas". Muchas versiones usan la expresión
"tres sábados" " (BJ, BC, NC, VM) o "sábados sucesivos", lo cual excluye
cualquier pensamiento de "semanas". Por lo tanto, podemos concluir que la
traducción "por tres sábados" es válida, y en este caso preferible. En cuanto a
la relación de Pablo con la observancia del sábado, ver com. cap. 13: 14;16: 13.
Durante los intervalos entre los sábados, el apóstol sin duda trabajaba en su
oficio de hacer tiendas (ver com. cap. 18: 3; 1 Tes. 2: 9; 2 Tes. 3: 8). El
hecho de que a Pablo se le permitiera predicar tres sábados consecutivos,
muestra el respeto que se le tenía como rabino, y su fervorosa elocuencia.
Discutió.
Gr. dialégomai , "conversar", "disertar", "tratar",
más bien que "disputar", como se traduce este mismo verbo en el vers. 17. El
testimonio de Pablo fue tan intrépido como siempre. Predicaba el Evangelio de
Dios no "en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en
plena certidumbre" (1 Tes. 1: 5); pero al mismo tiempo era suave "como la
nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos" (1 Tes. 2: 7), y como
resultado no sólo se salvaron judíos y prosélitos, sino que muchos gentiles se
volvieron " "de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero" " (1
Tes. 1: 9).
3. Declarando.
Gr.
dianóig Ç, "abrir". Lucas usa este verbo en otras tres circunstancias: (1)cuando
Cristo abrió o explicó las Escrituras a los discípulos que iban a Emaús (Luc.
24: 32); (2) cuando Cristo abrió el entendimiento de los once para que
comprendieran las Escrituras (Luc. 24: 43), y (3) cuando el Señor abrió el
corazón de Lidia para que estuviese atenta a lo que Pablo enseñaba (Hech. 16:
14). Pablo sigue el ejemplo de su Maestro, y abre las Escrituras para que la
mente de sus oyentes pudiera recibir el mensaje.
Exponiendo.
Gr.
paratíth ' mi , "demostrar", "señalar", verbo usado para indicar la colocación
de alimentos sobre la mesa, "poner la mesa" (ver com. cap. 16: 34), o en forma
figurada, para exponer argumentos. "Exponer" en su significado más antiguo
quiere decir "citar". Pablo presentó pruebas de las Escrituras para su
enseñanza, y en forma persuasiva las expuso ante sus oyentes en la sinagoga.
Por medio de las Escrituras.
Más bien, "de las Escrituras".
Pablo sacó sus razones de las Escrituras como Jesús (ver com. Luc. 24: 25-27,
44) y Esteban (ver com. Hech. 7), y como él mismo lo había hecho en Antioquía de
Pisidia (ver com. cap. 13: 16-4 l).
Que era necesario.
Pablo
mostró cómo el Mesías no podía triunfar sobre el pecado a menos que padeciera.
El sufrimiento era esencial para triunfar (ver com. Luc. 24: 26-27).
Que
el Cristo.
En el texto griego está el artículo: "el Cristo" o "el
Mesías". El apóstol se propone corregir las ideas erróneas de los judíos acerca
del Mesías (ver com. Luc. 4: 19).
Padeciese y resucitase de los muertos.
Pablo trata específicamente dos aspectos de la enseñanza cristiana que
los judíos encontraban difícil de aceptar: los padecimientos del Mesías y su
resurrección. El cap. 53 de Isaías tuvo seguramente un lugar prominente en ese
estudio (ver com. Luc. 24: 26-27; cf. com. Hech. 8: 32-35; 13: 26-33).
Y
que Jesús, a quien yo os anuncio.
La construcción del griego justifica
la inserción de "diciendo" antes de la preposición "que". Podría decir:
"diciendo que éste es el Mesías, Jesús, a quien yo públicamente os proclamo"
(cf. com. 9: 22).
4. Y algunos de ellos.
Es decir, algunos de los judíos que estaban en la sinagoga (ver com. 13:
43). Probablemente eran una minoría en comparación con los judíos incrédulos
(cap. 17: 5).
Creyeron.
Mejor "fueron persuadidos" por el
razonamiento de Pablo.
Y se juntaron con Pablo.
Literalmente
"fueron asignados a Pablo [por Dios]" para ser discípulos. Rotherdam traduce:
"echaron su suerte con Pablo".
De los griegos piadosos.
Algunos
de éstos eran prosélitos (ver com. cap. 10: 2); pero la iglesia de Tesalónica
parece haber sido predominantemente gentil, y algunos de sus miembros fueron
ganados directamente de la idolatría sin pasar por el judaísmo (1 Tes. 1: 9; 2:
14).
Gran número.
Estos gentiles no estaban dominados por los
prejuicios a que estaban sometidos aquellos que habían nacido judíos.
Mujeres nobles.
Pueden haber sido independientes económica y
socialmente como Lidia (cap. 16: 14), o las esposas de los principales de la
ciudad. No es posible afirmar si eran judías o gentiles. En Macedonia, las
mujeres gozaban de mucha libertad. Es probable que este vers. (cap. 17: 4)
abarque más que los tres sábados mencionados en el vers. 2. El tenor de la
narración, con la descripción de una floreciente obra en Tesalónica y la
epístola de Pablo (1 Tesalonicenses), sugiere una permanencia de más de tres
semanas.
5. Que no creían.
La
evidencia textual establece (cf p. 10) la omisión de estas palabras. Esto es de
poca importancia porque en este versículo se declara que algunos judíos
creyeron, y es obvio que los judíos que juntaron una turba contra Pablo y Silas,
no creían. La predicación del Evangelio en la sinagoga casi siempre producía una
decidida división entre aquellos que la escuchaban (cap. 13: 14, 43-45; 14: 1-2;
19: 8-9).
Teniendo celos.
Gr. z'lóÇ , "estar lleno de envidia",
es decir "estar celoso" (cf. com. 13: 45).
Tomaron consigo a algunos
ociosos.
Literalmente "habiendo tomado de los mercados ciertos varones
malvados". Se refiere a aquellos hombres que sin tener empleo fijo, deambulaban
alrededor del mercado procurando ganar algo, listos para cualquier cosa buena o
mala que se presentara. Los celosos judíos estaban dispuestos a emplear a esos
pillos, organizarlos como turba, y usarlos para promover dificultades contra los
misioneros y sus conversos.
Alborotaron.
Gr. thorubéÇ ,
"alborotar", "crear confusión". La técnica de la sedición usada por los judíos
ha sido imitada por los enemigos del cristianismo a través de los siglos. Los
enemigos de la iglesia han levantado sediciones, y después a menudo han acusado
a los cristianos de ser los causantes de los disturbios.
La ciudad.
En griego no aparece la palabra "toda", pero su omisión no debilita la
fuerza de la narración.
Y asaltando.
Gr. efist'mi , "encontrarse
con [alguno, alguien] repentinamente" (cf. Luc. 20: l; Hech. 22: 13; 23: 27).
Este ataque sin motivo fue un acto de desorden público que debería haber
inducido a las autoridades a castigar a los judíos, y no a Jasón o a Pablo.
Jasón.
Un nombre griego a menudo adoptado por judíos, cuyo
equivalente hebreo era Josué (2 Mac. 4: 7; ver Josefo, Antigüedades xii. 5. l).
También se encuentra este nombre en una lista de los parientes de Pablo (Rom.
16: 21); pero no hay evidencia que sugiera que se refiera a su amigo
tesalonicense. El hecho de que Pablo aceptara hospedarse en la casa de Jasón,
puede indicar que era judío. Su hospitalario acto le acarreó la ira fanática de
sus incrédulos compatriotas.
Sacarlos.
A Pablo y a Silas.
Al pueblo.
Gr. d'mos , posiblemente "asamblea popular" en
contraste con laós , que generalmente representa un pueblo como tribu o nación.
Tesalónica era una ciudad libre griega, por lo tanto los judíos pudieron haber
trazado el plan de llevar el asunto ante el 340 d'mos , o tribunal del pueblo.
Como una alternativa pudieron haber tenido la esperanza de que la enardecida
turba linchara a los misioneros sin darles la oportunidad de un juicio.
6. Pero no hallándolos.
Probablemente, amigos que estaban alerta sacaron secretamente a Pablo y
a Silas fuera de la casa, y los escondieron hasta que pudieron sacarlos sin
peligro de Tesalónica (vers. 10). Cuando fueron frustrados sus deseos de
apoderarse de ellos, los sediciosos apresaron a otras víctimas de la localidad,
pero las trataron en forma más legal.
Trajeron.
Gr. súrÇ ,
"arrastrar" " o "sacar". " En otro pasaje (cap. 8: 3) se usa esta palabra para
decir que Pablo, "arrastraba" a hombres y mujeres y los entregaba a la cárcel.
Algunos hermanos.
Aunque no se da el nombre de estos hermanos,
no pasaron inadvertidos.
Autoridades de la ciudad.
Gr.
politárj's , de pólis , "ciudad", y árjÇn , "gobernante". En los registros
literarios conocidos, sólo Lucas usa la palabra. Sin embargo, la arqueología ha
demostrado que la usó con exactitud. Se han descubierto 19 inscripciones en las
cuales aparece la palabra politárj's , y en la mayoría de los casos se refiere a
magistrados de ciudades de Macedonia. Cinco inscripciones se refieren a los de
Tesalónica, con lo cual se confirma la minuciosa exactitud del narrador. Lucas
describió correctamente a los magistrados en Filipos, una colonia romana, como
strat'gós (ver com. cap. 16: 20); pero Tesalónica era una ciudad macedónica
libre, y sus magistrados no romanos, que eran cinco o seis en aquel tiempo, eran
oficialmente conocidos como politárg's . Ante estos funcionarios fueron
arrastrados Jasón y sus amigos.
Estos que trastornan el mundo.
En Hech. 21: 38 y Gál. 5: 12 hay declaraciones semejantes, pues derivan
del mismo verbo. Para el comentario de la palabra "mundo" ( Gr. oikoumén' ) ver
com. Mat. 24: 14; Luc. 2: l. Acusaciones similares de causar alboroto se
presentaron contra Elías (1 Rey. 18: 17) y los cristianos del siglo 111
(Tertuliano, Apología 40; Ad Nationes 9); y acusaciones semejantes se
presentarán contra el pueblo de Dios en los últimos días (CS 672-673).
En el caso que comentamos los cargos fueron sin duda exagerados por la
excitación del momento, pero su significado era serio.
Los romanos
estaban orgullosos de su Pax Romana (Paz Romana), y estaban decididos a tratar
severamente a los que la perturbaban. Pero no importa cuán exagerada pudo haber
sido esta acusación, muestra que la reputación de los misioneros por ganar
conversos era anterior a su obra en Tesalónica, y es un testimonio de la rápida
propagación del cristianismo.
7. Ha
recibido.
Gr. hupodéjomai , como en Luc. 10: 38; 19: 6; Sant. 2: 25. Los
apóstoles eran huéspedes de Jasón, y por eso fue considerado como simpatizante
de sus enseñanzas.
Todos éstos.
Esto es, Jasón y algunos
hermanos. Si hubieran encontrado a Pablo y a Silas también los hubieran incluido
en la acusación. En un sentido más amplio, el cargo pudo haber sido contra toda
la iglesia cristiana.
Decretos.
Gr. dógma (ver com. cap. 16: 4).
Se refiere probablemente a las leyes romanas contra las enseñanzas sediciosas;
sin embargo, es posible que los "decretos" también pudieran referirse a los
términos del edicto decretado por el emperador Claudio ordenando que los judíos
debían ser expulsados de Roma, si es que dicho edicto tuvo su origen en el
crecimiento del cristianismo (ver t. V, p. 72; com. cap. 18: 2). Ese edicto era
válido realmente sólo en Roma y en sus colonias (como Filipos), pero podía
influir en todas las partes del Imperio Romano. Aunque Tesalónica era una ciudad
libre estaba bajo el gobierno imperial, y su legislación armonizaba con la
índole de la política imperial romana.
Otro rey.
Gr. basiléus
héteros , es decir una clase diferente de rey (ver com. Mat. 6: 24). Sobre esta
frase basaron los acusadores su principal acusación: sostenían que los
cristianos estaban proclamando un rey o emperador rival. Difícilmente podría
presentarse una acusación más grave contra cualquier grupo (ver Mar. 12: 14; com
. Luc. 23: 2), Y aun cuando no era cierta tenía suficiente base para que
pareciera razonable. Los cristianos enseñaban por dondequiera la superioridad
del reino de Cristo (ver com. Mat. 3: 2-3; Juan 18: 36), y los críticos hostiles
fácilmente podían tergiversar sus palabras convirtiéndolas en dichos sediciosos.
Según las epístolas a los Tesalonicenses es claro que Pablo destacaba el reino
en su predicación, y 341 ponía énfasis en la segunda venida de Cristo como Rey
(1 Tes. 1: 9-10; 2: 12; 4: 14-17; 5: 2, 23; 2 Tes. 1: 5-8; 2: 8). Para un
funcionario romano tal enseñanza era suficiente para probar el cargo que
presentaban los airados judíos y los que pensaban como ellos.
8. Alborotaron.
Gr. tarássÇ ,
"agitar" "excitar". Las nuevas dadas por los judíos sacudieron a los habitantes
de Tesalónica. El público temió una insurrección y sus consecuentes horrores,
mientras que los magistrados enfrentaban la responsabilidad de haber fracasado
en conservar el orden y haber permitido actividades subversivas.
Pueblo.
Gr. ójlos , "multitud", "gentío", "pueblo común", una palabra diferente
de la que se traduce pueblo ( d'mos ) en el vers. 5.
9. Fianza.
Gr. hikanós , literalmente "suficiente", pero
que aquí se usa como un término técnico equivalente a "fianza". Jasón tuvo
posiblemente que entregar una cantidad de dinero en vez de presentar a Pablo y a
Silas en persona, o como una promesa de que los evangelistas no volverían a
perturbar la ciudad, o como garantía de la buena conducta de él. Los cristianos
de la ciudad corrieron grandes riesgos debido a los misioneros, pero
voluntariamente hicieron frente al peligro por causa del Evangelio (cf. 1 Tes.
1: 6; 2: 14). Es evidente que los magistrados se oponían a ser lanzados a una
acción imprudente, y son dignos de alabanza por su razonable decisión. Quizá
juzgaron que las evidencias eran insuficientes para pronunciar un fallo de
culpabilidad.
10. Inmediatamente, los
hermanos enviaron.
O por causa de una orden de los magistrados, o por
causa del inminente peligro (cf cap. 9: 25). Pablo y Silas habían sido los
benefactores de los nuevos creyentes, pero ahora la situación había cambiado y
los cristianos de Tesalónica solícitamente cuidaron de los misioneros. Pablo
nunca olvidó las atenciones de esos hermanos, y a menudo anheló verlos de nuevo.
Por lo menos en dos ocasiones intentó visitar a la iglesia de Tesalónica, Pero
tuvo que contentarse con enviar a Timoteo (ver com. 1 Tes. 2: 18; 3: 1-2).
Berea.
Pequeña ciudad macedónica a unos 80 km al suroeste de
Tesalónica, Berea era mucho menos importante comercialmente que Tesalónica. La
ciudad aún retiene su nombre en la moderna Veroia. La forma bíblica del nombre
sería más exactamente Beroea (ver mapa p. 314).
En la sinagoga.
La población judía era suficientemente grande para sostener su propio
lugar de culto. Pablo solía comenzar su trabajo evangelístico en la sinagoga
(cf. com. vers. 1-2), pero en este caso, inmediatamente después de los
disturbios en Tesalónica, una acción tal exigía un valor extraordinario.
11. Nobles.
Literalmente "bien
nacidos" (cf. 1 Cor. 1: 26), término que aquí representa la lealtad y
generosidad que idealmente se suponía que caracterizaba a los que eran de cuna
aristocrática. Esta cualidad de benevolencia y amplitud de criterio fue la que
el apóstol y Lucas admiraron en los judíos bereanos, quienes, en contraste con
los judíos de la sinagoga de Tesalónica, no eran esclavos de los prejuicios,
sino que con mentes bien dispuestas estaban listos para estudiar las verdades
que Pablo presentaba.
Recibieron la palabra.
Esto es, la Palabra
de Dios. Pablo les impartió la misma enseñanza bíblica que había dado a los
judíos en Tesalónica.
Solicitud.
O "anhelo". Deseaban
intensamente más conocimiento.
Escudriñando.
Gr. anakrínÇ , "
"investigar", "examinar", "entresacar [evidencias]", " especialmente en el
sentido legal como en cap. 4: 9; 12: 19. En Juan 5: 39 se usa un verbo
diferente, eraunáÇ ("escudriñar", "examinar"). Los bereanos usaron una
inteligencia santificada al estudiar las Escrituras, y encontraron que las
palabras inspiradas hablaban de un Mesías que sufriría y resucitaría. Una vez
que examinaron la evidencia y la encontraron verdadera, demostraron su
sinceridad aceptando la nueva enseñanza. Los conversos bereanos siempre han sido
considerados -especialmente por aquellos que destacan el derecho a utilizar el
juicio privado- como representantes de los que mantienen la relación correcta
entre la razón y la fe, evitando por una parte la credulidad, y por la otra, el
escepticismo. Los bereanos constituyen un buen ejemplo para imitar, por su
disposición para examinar lo que les fue presentado como verdad, verificarlo
comparándolo con la venerada autoridad de las Escrituras y, finalmente, para
seguir la verdad tal como la encontraron.
Cada día.
Estas
palabras sugieren que la permanencia de Pablo con los bereanos fue por lo menos
suficientemente larga para dirigir a los investigadores en un estudio extenso de
las Escrituras.
12. Así que.
Como
resultado de tina búsqueda diligente y diaria de las Escrituras, muchos creyeron
el mensaje del Evangelio. La Biblia aún continúa produciendo convicción y
conversión en aquellos que con sinceridad buscan la verdad en sus páginas.
Creyeron muchos de ellos.
En contraste con "algunos de ellos
creyeron" (vers. 4).
Mujeres griegas de distinción.
Quiere
decir, mujeres de buena categoría o posición, distinguidas por su influencia y
riqueza (cf com. cap. 13: 50). Aunque la frase se refiere especialmente a las
mujeres, es probable que también se incluyeran hombres (ver com. vers. 4).
13. Judíos de Tesalónica.
No
estaban satisfechos con haber expulsado a los misioneros de su propia ciudad; su
odio persiguió a los cristianos a Berea (cf. com. cap. 14: 19).
La
palabra de Dios.
Este es el término que usa Lucas. Los judíos de
Tesalónica que no aceptaron el mensaje de Pablo no la hubieran descrito como la
"palabra de Dios". El prejuicio y una prolongada instrucción en las tradiciones
judías habían cegado sus ojos (cf. com. 2 Cor. 3: 14-15).
Alborotaron.
Gr. saléuÇ "agitar", "sacudir". Esta figura sugiere una tormenta en el
mar donde todo está revuelto. Es una descripción muy apta de la confusión que
los judíos de Tesalónica querían crear. La evidencia textual favorece (cf. p.
10) el texto: "llegaron allí agitando y perturbando a las gentes" (ver com.
"multitudes"). Los judíos probablemente presentaron cargos similares a los que
habían sido levantados contra los cristianos en Tesalónica, acusando a los
creyentes de fomentar disturbios políticos.
Multitudes.
O
"gentíos" (ver com. vers. 8). Los judíos de Tesalónica aparentemente intentaron
promover la misma acción de las turbas contra los apóstoles en Berea, con la
cual habían tenido tanto éxito en su propia ciudad (ver com. vers. 5-10).
14. Inmediatamente.
Tanto en
Tesalónica (vers. 10) como en Berea, la partida de los apóstoles fue muy
apresurada; pero los cristianos de Berea, nuevos en la fe y con riesgo personal
hicieron, como los de Tesalónica, los arreglos necesarios para la seguridad de
sus maestros.
Que fuese hacia el mar.
La evidencia textual
favorece (cf. p. 10) el texto "hasta el mar". Esta acción repentina fue
preparación para embarcarse hacia un lugar que tal vez aún no había sido
determinado. Debido a que no se mencionan lugares donde se detuvo entre Berea y
Atenas (como lo fueron Anfípolis y Apolonia entre Filipos y Tesalónica, vers.
l), se supone que Pablo viajó por mar, rodeando el cabo de unión para entrar en
Atenas por el puerto de El Pireo (ver com. vers. 16). Lo acompañaron algunos que
habían venido desde Berea (vers. 15); pero regresaron y Pablo se quedó solo. Su
deseo de tener compañeros y de recibir consejos se expresa en el mensaje que
envió con los bereanos que regresaban, para que Silas y Timoteo vinieran a él
"lo más pronto que pudiesen" (vers. 15). Según 1 Tes. 3: 1-3 parece que Timoteo
llegó a Atenas quizá después del episodio del Areópago, y fue enviado muy poco
después con palabras de consejo y consuelo para los que estaban pasando por
muchas tribulaciones en Tesalónica.
Silas y Timoteo.
Timoteo no
había sido mencionado desde que fuera introducido en la narración de los sucesos
en Listra (ver com. cap. 16: 1); pero desde su circuncisión (vers. 3) parece que
había estado constantemente con Pablo. Ahora está con Silas; se halla separado
del evangelista mayor. Los perseguidores judíos estaban sedientos de la sangre
de Pablo, y no era muy probable que molestaran a estos obreros menos destacados
si permanecían en Berea. De este modo Silas y Timoteo estarían libres para
fortalecer a los nuevos creyentes en Berea y Tesalónica.
15. Conducir.
Parece que todo el cuidado y la dirección del
viaje de Pablo estuvo a cargo de los bereanos, y no de Pablo. Ellos lo
acompañaron personalmente en el viaje para asegurar su protección.
A
Atenas.
El apóstol había planeado con toda probabilidad ir a pie a
través de Macedonia hasta llegar a Grecia; pero la inesperada crisis hizo que el
plan fuera cambiado y viajara por mar directamente a Atenas (ver mapa p. 314;
com. vers. 16). Allí podía sin peligro esperar a sus compañeros en el
ministerio. Tal vez tenía el plan de esperar, Sin predicar, pero su espíritu
ardiente de evangelista se turbaba con lo que veía en Atenas.
Lo más
pronto que pudiesen.
O "tan rápidamente como les fuera posible". Los que
habían llevado a Pablo a Atenas, regresaron a Berea con instrucciones para que
Timoteo y Silas se unieran con el apóstol inmediatamente. Hay razones para
suponer que Pablo no podía viajar o trabajar solo a causa de sus 343 debilidades
corporales (cf. com. cap. 9: 18). El deseaba la presencia de sus fieles
compañeros para ponerse inmediatamente a trabajar. De 1 Tes. 3: 1-2 se puede
deducir que por lo menos Timoteo fue a Atenas. Parece que inmediatamente después
Pablo lo envió de regreso para que cuidara a los conversos en Tesalónica. Desde
Atenas Pablo viajó a Corinto (Hech. 18: l), donde más tarde se reunió con Silas
y Timoteo (vers. 5).
Salieron.
Se refiere a los bereanos que
habían llevado a Pablo hasta Atenas. Por primera vez en sus grandes viajes
misioneros el apóstol queda sin la compañía de sus colaboradores.
16. Atenas.
La capital de la
antigua Ática y de la Grecia moderna, situada en el extremo sureste de la
provincia romana de Acaya (ver mapa frente a p. 33). Está a unos 7 km del mar, y
estaba unida con el puerto de El Pireo por un camino amplio y amurallado. La
tradición remonta su historia al año 1581 a. C., pero la ciudad no comenzó a
destacarse sino hasta cerca del año 600 a. C. En los dos siglos siguientes
Atenas llegó a la cúspide de su poder, y alcanzó su edad de oro en los días de
Pericles (461-430 a. C.). Sus ilustres hijos, incluyen a Sófocles, Sócrates,
Platón, Aristóteles y Demóstenes. Pero en el año 338 a. C. la ciudad fue vencida
por el creciente poder de Macedonia, y en el siglo II a. C. fue incluida en la
provincia romana de Acaya. Atenas ya no poseía en los días de Pablo un poder
político efectivo, pero aún era reconocida como el centro intelectual del mundo
y considerada como la ciudad universitaria del Imperio Romano. Su población en
aquel tiempo era de unos 250.000 habitantes. Ver mapa p. 314.
El lugar
más importante de Atenas era la Acrópolis (ciudad "alta" o "superior"). Es una
Colina de unos 160 m de altura en donde había varios templos famosos de los
cuales los principales y más hermosos eran el Partenón, el Erectión y el de la
Victoria sin alas (ver ilustración frente a p. 352). En una colina más baja, al
oeste de la Acrópolis, se levantaba el Areópago ("la Colina de Marte", Ver com.
vers. 19), una prominencia rocosa sin vegetación, que va de noroeste a sureste.
Este era el ambiente en el cual Pablo se encontraba mientras esperaba que Silas
y Timoteo llegaran de Berea.
Su espíritu.
Esto es, su mente, lo
íntimo de Su ser.
Se enardecía.
Gr. paroxúnÇ , "irritar",
"provocar", "causar ira" (cf. com. cap. 15: 39). Parece que Pablo no había
intentado predicar en Atenas, pero las escenas que contempló lo movieron a la
acción, y se sintió impulsado a hablar aun antes de la llegada de Silas y
Timoteo.
Entregada a la idolatría.
Mejor "llena de ídolos".
Josefo describe a los atenienses como "los más píos de los griegos" ( Contra
Apión ii. 12 ). Según un antiguo registro, había más de 3.000 estatuas en Atenas
en los días de Pablo.
Una de sus calles estaba adornada con un busto del
dios mensajero Hermes delante de cada casa. Templos, pórticos, peristilos y
patios estaban repletos con obras de arte esculpidas primorosamente, que en
forma elocuente proclamaban el amor de los griegos por la belleza. Pablo, con
sus antecedentes helenísticos, difícilmente podía ser indiferente a la atracción
estética de tal riqueza artística, pero cualquier placer que pudiera haber
sentido fue totalmente superado por las implicaciones espirituales de lo que
veía. La mayor parte de las esculturas estaban ligadas al culto pagano, y
podían, con justicia, ser descritas como "ídolos". Para un judío, tal
ostentación era evidentemente un insulto a los dos primeros mandamientos; para
un cristiano, este panorama podía provocar una tristeza mayor, pues mostraba el
abismo que había entre al paganismo griego y la revelación del Evangelio de Dios
en Cristo. Pablo compartía tan completamente el deseo del Salvador de redimir a
los hombres de sus locuras, que, a pesar de todo, su reacción final lo indujo a
evangelizarlos. No podía descuidar la oportunidad de proclamar el Evangelio a
los atenienses.
17. Así que.
Su
justa ira contra la desenfrenada idolatría no se expresó mediante duras
condenaciones, sino que lo indujo a intentar la evangelización de la ciudad
pagana.
Discutía.
Ver com. vers. 2.
Sinagoga.
No
hay evidencia de que en Atenas existiera una gran colonia judía, pero se han
encontrado antiguas inscripciones judías en la ciudad. Pablo, como era su
costumbre (ver com. cap. 9: 15; 13: 5, 14; cc com. Luc. 4: 16), fue primero a
los judíos, pues esperaba naturalmente su apoyo para luchar contra la idolatría.
La narración no insinúa cómo le fue entre sus compatriotas, y no hay ningún
registro de resultados concretos de su obra con ellos.
Piadosos.
Ver com. cap. 10: 2.
Plaza.
Gr. agorá (ver com. Mat. 11:
16; Hech. 16: 19). En Atenas había dos plazas (o ágoras): una era la comercial,
y la otra, a la cual se hace referencia aquí, era el centro social de la ciudad.
En el tiempo de Pablo estaba adornada con una multitud de estatuas, imágenes de
héroes nacionales, así como de la mayoría de los dioses del panteón griego. Esta
plaza era el lugar donde se llevaban a cabo la mayoría de las discusiones
políticas y filosóficas en Atenas. Pablo podía oír aquí a filósofos aficionados
y profesionales, que discutían unos con otros y con sus oyentes. El apóstol
estaba en libertad para participar en las discusiones y exponer su propia
filosofía de la vida.
Con los que concurrían.
Más bien, "los que
llegaban" o "aparecían" o sea los transeúntes: un terreno difícil para sembrar
la semilla del Evangelio.
18. Filósofos.
Literalmente llamadores de la sabiduría", término usado para llamar a
aquellos que buscaban constantemente la sabiduría o la instrucción.
Epicúreos.
Dos escuelas filosóficas eran en ese tiempo los
grande representantes del pensamiento griego: la de los epicúreos y la de los
estoicos. El epicureísmo llevaba el nombre de su fundador, Epicuro, que vivió
una vida larga y tranquila en Atenas, c. 342 hasta el 270 a. C. En armonía con
la voluntad de su fundador, las reuniones se efectuaban en un jardín, y por eso
los epicúreos fueron conocidos algunas veces como la "escuela del jardín". Las
especulaciones de Epicuro incluían una solución física y ética para los
problemas del universo. En unión con la mayoría de los pensadores de su tiempo,
rechazaba el politeísmo popular, al cual, sin embargo, no intentó renunciar
abiertamente, y enseñaba que los dioses en su calma estaban demasiado alejados
de los hombres para molestarse por las tristezas o los pecados humanos. No
necesitaban sacrificios, ni contestaban las oraciones. El gran mal del mundo era
la superstición que esclavizaba la mente de la mayoría de los hombres, y era la
fuente de la mayor parte de los crímenes y la desgracia. El fin del hombre era
alcanzar la felicidad, y el primer paso hacia ella era librarse de la idea de un
castigo futuro. El siguiente paso era reconocer que la felicidad consistía en
emociones placenteras, La experiencia enseñaba que lo que algunos llaman placer
es frecuentemente neutralizado con creces por el dolor que sigue. Por lo tanto
enseñaba que uno debería evitar los excesos sensuales. Su misma vida parece
haberse destacado por el dominio propio, la bondad, la generosidad, la piedad y
el patriotismo (Diógenes, Lucrecio x. 10). Pero Epicuro consideraba las leyes
humanas como simples arreglos convencionales, y no encontraba lugar para una ley
moral más elevada. Por lo tanto, cada hombre podía decidir sobre la legitimidad
de sus propios placeres, y la mayoría elegía una vida de ocio y desenfreno.
Algunas veces, pero muy pocas, un pensamiento prudente equilibraba una tendencia
de los epicúreos a hundirse en la sensualidad; pero más a menudo, aquellos que
se dedicaban a la complacencia del sentido del gusto, por un lado, y de la
libertad sexual, por el otro, proporcionaban tristes muestras de la profundidad
de la degradación en la cual tal filosofía permitía que se hundieran los
hombres.
Se ha atribuido a Epicuro el predecir con anticipación algunos
de los así llamados descubrimientos de la ciencia moderna en el campo de la
física. El excluía la idea de una creación y de un control. Enseñaba que la
materia existió desde la eternidad y que los infinitos átomos de los cuales la
materia está compuesta, por un proceso de repulsión y atracción, habían
producido múltiples combinaciones, de las cuales había surgido el mundo de la
naturaleza tal como los hombres lo ven. El poema de Lucrecio De Rerum Natura es
quizá la más descollante expresión de este sistema negativo y virtualmente ateo,
porque posee una cierta nobleza de indignada protesta contra la superstición que
se había profundizado tan firmemente en el mundo pagano.
La poesía de
los epicúreos da ejemplos característicos de la enseñanza ética de su sistema.
"Deja de preguntar qué es lo que traerá el mañana, y ponte a ganar cada día lo
que la fortuna te otorga" (Horacio, Odas i. 9).
"Muestra sabiduría".
Cuela el vino dejándolo claro, y como la vida es corta, ¡interrumpe las
esperanzas trascendentes! Aún mientras hablamos, el envidioso Tiempo se ha
apresurado. ¡Siega la cosecha de hoy colocando tan poca confianza como puedas en
el mañana! ( Id. 1 l).
Pablo se encontró frente a frente con esta
filosofía; y por los vers. 22-31 sabemos cómo la enfrentó. El afirmó la
personalidad del 345 Dios viviente como Creador, Soberano y Padre; la fuerza
obligatoria de la ley divina escrita en el corazón; la nobleza de una vida
elevada por encima de una frenética búsqueda de los placeres, y vivida no para
uno mismo, sino para otros y para Dios. Finalmente señaló la responsabilidad
moral del hombre a la luz de la resurrección y del juicio. Esta enseñanza colocó
al apóstol lejos de los profesores paganos de la más encumbrada filosofía.
Estoicos.
Esta escuela filosófica no tomó su nombre de Zenón, su
fundador (c. 340 -c. 260 a. C.), natural de Chipre, sino de stoá poikíl, el
pórtico pintado en la plaza de Atenas donde Zenón acostumbraba enseñar. Josefo (
Vida 2) declara que hay puntos de similitud entre los estoicos y los fariseos.
En verdad puede decirse que su actitud hacia la vida moral del paganismo en ese
tiempo presentaba muchos rasgos similares a los de los fariseos. Los estoicos
enseñaban que la verdadera sabiduría consistía en ser dueños y no esclavos de
las circunstancias. Las cosas que no están en nuestro poder no deben ser ni
codiciadas, ni evitadas, sino aceptadas con ecuanimidad. Al que buscaba la
sabiduría se le enseñaba a ser indiferente tanto al placer como al dolor, y a
mantener una neutralidad intelectual.
La teología estoica era más noble
que la de los epicúreos. Aquéllos concebían una mente divina que llenaba el
universo y ordenaba sus asuntos. Reconocían su autoridad en los asuntos de las
naciones y en las vidas de los individuos, aunque en la práctica creían en la
libertad de la voluntad humana. El Manual de ética, una crónica de la filosofía
de Epicteto, un ex esclavo, y las Meditaciones de Marco Aurelio, el emperador,
muestran cómo el esclavo y el emperador eran en un sentido considerados iguales
de acuerdo con este sistema de filosofía. Los escritos de Séneca muestran que la
ética de los estoicos era parecida a la de los cristianos. Muchos de los
estoicos llegaron a ser tutores de los hijos de familias nobles, y ejercieron
una influencia comparable a la de los confesores jesuitas en Europa en los
siglos XVII y XVIII.
Varias desventajas impedían la eficacia ética de su
filosofía: (1) Al procurar ser indiferentes consigo mismos, perdían la simpatía
por otros; (2) al aspirar a una perfección ética por medio de la operación de su
propia voluntad, falsamente suponían que los hombres son capaces de ganar su
propia salvación; (3) al destacar la vida perfecta convertían, como los
fariseos, el alto ideal en una máscara para sus vidas egoístas y corruptas, y
como los fariseos, a menudo eran "hipócritas" (o "actores de escenario");
aparecían ante el mundo en una forma que no correspondía con su carácter íntimo.
Un escritor satírico se refirió a los estoicos en estos términos: "Gente que
imita a los de la curia [curii, de la curia; los abogados y gente de gobierno]
pero vive como los que participan de las bacanales, se atreve a hablar sobre
moral" (juvenal, Sátiras ii. 2-3).
Naturalmente había numerosos puntos
de semejanza entre Pablo y los mejores representantes de esta escuela de
pensamiento; sin embargo, aun para ellos los principios básicos que él
representaba les parecían un sueño inútil. Cuando Pablo habló de Jesús, de la
resurrección y del juicio venidero, los estoicos rechazaron de plano el
pensamiento de que ellos también necesitaban perdón y redención.
Disputaban.
Gn sumbállõ , "encontrarse", "trabar conversación" "
(BJ); no necesariamente con malos propósitos sino como un encuentro casual.
Palabrero.
Gr. spermológos , literalmente "recogedor de
semillas", término a menudo usado para referirse a los pájaros que recogían
semillas perdidas. Los filósofos aplican aquí el término a Pablo, como a uno que
luego de recoger migajas perdidas de conocimiento está demasiado listo para
instruir a los que están mejor informados.
Nuevos dioses.
O
deidades extranjeras. La palabra griega que se traduce "dioses" ( daimónion ) la
usan los escritores del NT para referirse a "demonios" (ver com. Mar. 1: 23),
seres malignos sobrenaturales, indignos de la adoración del hombre. Pero los
escritores paganos usaban daimónion para un orden inferior, de seres divinos, no
necesariamente malos, que pretendían la adoración de los hombres. Una de las
acusaciones presentadas contra Sócrates, y por la cual fue condenado, fue la de
haber introducido nuevos daimónia (Jenofonte, Memorabilia i. 1. 1-2); sin
embargo, la atmósfera intelectual de Atenas había cambiado desde el
enjuiciamiento de Sócrates, porque no fue la ira sino la curiosidad lo que
impulsó a los retadores de Pablo. No estaban atacando a Pablo por su enseñanza,
pues en medio de tanta abundancia de ídolos 346 probablemente no tenían
dificultad en darle un lugar a Jesús, siempre que no buscara destronar sus
propias divinidades.
Algunos han pensado que los atenienses, al usar en
plural la palabra "dioses", entendieron que Jesús era una nueva divinidad, y
anástasis (término griego que significa "resurrección"), otro. Los atenienses
habían dedicado templos y altares a la Concordia y Epiménides les había mandado
erigir altares a la Insolencia y a la Desgracia (Cicerón, De Legibus ii, 11),
los dos demonios que eran acusados de haber llevado la ciudad a la ruina. Era
natural que los griegos pensaran que un predicador cristiano proclamara nuevas
divinidades. También se dieron cuenta de que él tenía más para decirles que lo
que ellos habían oído antes.
Jesús.
El Salvador era el constante
tema de la predicación apostólica (cf. cap. 2: 22; 3: 13; 5: 30, 42; 8: 5, 35;
9: 20; 11: 20; 13: 23; etc.). Pablo intrépidamente proclamó el mismo Jesús a los
intelectuales escépticos de Atenas.
Resurrección.
Este también
era un tema central en la predicación de la iglesia primitiva (cf. cap. 2: 24;
3: 15; 4: 2, 10; 10: 40; etc.). Pablo tenía una experiencia personal para probar
la resurrección de Cristo, porque había conversado con el Cristo resucitado
(cap. 9: 4-6). Pero el apóstol también estaba enseñando la resurrección final de
todos los hombres (cf. com. Hech. 17: 32; 1 Cor. 15: 51; 1 Tes. 4: 14-16), y
esto fue lo que alarmó a los filósofos de Atenas. Ellos creían en la
inmortalidad del alma, pero se quedaron asombrados al oír que alguien predicara
la resurrección del cuerpo. En 1 Cor. 15: 35-44 se ve la naturaleza de las
objeciones contra esta doctrina y la manera en que Pablo las contestó.
19. Y tomándole.
Gr. epilambánõ ,
"agarrar". No se supone que se hubiera usado o intentado usar alguna violencia.
Pablo estaba solo, y si es cierto que su vista era deficiente (ver com. cap.
9:18), pudo muy bien haber necesitado un poco la ayuda de otros al ir de un
lugar a otro. Epilambánõ se usa a menudo con el significado de tomar por la mano
para ayudar o proteger (ver com . Mar. 8: 23; Hech. 23: 19), y Lucas lo emplea
para describir la acción de Bernabé cuando tomó a Pablo y "lo trajo a los
apóstoles" " (cap. 9: 27). Más aún; todo el contexto muestra que la acción de la
multitud no fue en ningún sentido un arresto porque, después de haber hablado,
"Pablo salió de en medio de ellos" " (cap. 17: 33), evidentemente sin que
hubiera estado detenido.
Areópago.
Gr. Áreios Pagos , "Colina de
Ares"; Ares es el equivalente griego de Marte, el dios romano de la guerra. Por
esto se conoce también a Áreios Pagos como la "Colina de Marte". Con referencia
a su ubicación, ver coro. vers. 16. El sitio era famoso como el lugar de
reuniones del consejo ateniense del Areópago, que tomó su nombre de la colina
donde se reunía. Este consejo, que aseguraba que debía su existencia a Atenea,
la diosa patrona de la ciudad, era el tribunal más antiguo y venerado de Atenas.
Contaba entre sus miembros a personas del más alto rango oficial. Lo componían
sólo aquellos que habían servido en el alto puesto de arconte y habían cumplido
60 años de edad. Pericles en cierta medida limitó su amplia autoridad (siglo V
a. C.), y Esquilo, como vocero del partido que se oponía a las ideas de progreso
de Pericles, escribió la tragedia Las Euménides , para destacar la autoridad
divina del consejo. No se sabe con exactitud qué autoridad ejercía este consejo
en los días de Pablo.
Las opiniones están divididas en cuanto a si Pablo
fue llevado a la colina o ante el consejo. El texto griego tiene el artículo
definido delante de Á reios Pagos , lo cual se traduce "el Areópago", que puede
referirse a la colina o al consejo del Areópago que desde hacía mucho tiempo
había sido llamado sencillamente "el Areópago". La colina era comparativamente
pequeña y estaba llena de altares, de manera que el consejo generalmente se
reunía en la stoá basílicos "el pórtico real", y lo hacía en la Colina de Marte
sólo para comunicar sus fallos. Si Pablo fue llevado ante el consejo, es muy
improbable que hubiera habido algún procedimiento judicial. Su comparecencia fue
más bien con el propósito de presentar su enseñanza ante el supremo cuerpo
intelectual de la ciudad universitaria. Por otro lado, aún si sólo fue llevado a
la colina, podría haber sido escuchado por el grupo selecto de los filósofos
epicúreos y estoicos que deseaban decidir sobre el valor de su extraña
enseñanza. Allí, lejos del bullicio de la paz (ver com. vers. 17), el apóstol
estaría libre para exponer su doctrina. Algunos suponen que el tribunal estaba
sesionando cuando trajeron a Pablo, particularmente porque un miembro del
tribunal se convirtió por su predicación (ver coro. vers. 34). Pero no hay
evidencias de esto.
¿Podremos saber?
Una expresión idiomática
que puede traducirse por "¿sería posible que nosotros conociéramos?", pregunta
que pudo haber sido cortés, sarcástica o irónica. Los epicúreos y los estoicos
no tenían dudas acerca de su propia habilidad para comprender todo lo que Pablo
podía decirles, pero es obvio que estaban ansiosos de oír acerca de esta extraña
enseñanza.
Nueva enseñanza.
Gr. kainós , "nuevo" en cualidad, de
aquí que por implicación fuera alguna cosa diferente de las filosofías
atenienses, apreciadas por ellos.
20. Cosas
extrañas.
Esta oración puede traducirse: "Porque tú estás trayendo cosas
sorprendentes a nuestros oídos". Sus oyentes nunca habían escuchado una
enseñanza como la que Pablo les estaba trayendo. Su mensaje despertó la atención
de ellos por ser tan novedoso.
Queremos, pues, saber.
Su pasión
dominante era "saber", adquirir conocimiento (cf. com. vers. 19).
Qué
quiere decir esto.
Pablo sólo había podido esbozar el bosquejo de su
mensaje (vers. 18). Sus oyentes ahora deseaban que se les explicara su
significado y aplicación.
21. Todos los
atenienses.
Este versículo es un paréntesis para explicar todo lo que
precede. Era proverbial la inquieta curiosidad de la mente ateniense. En
palabras casi idénticas a éstas de Lucas, Demóstenes anteriormente había
reprochado a sus conciudadanos por perder ociosamente su tiempo en la plaza,
preguntando por noticias de los movimientos de Filipo de Macedonia o por la
acción de los enviados de ellos, cuando debían haber estado dedicando sus
esfuerzos a prepararse para la guerra ( Primera filípica 10-13).
Extranjeros.
Residentes que provenían de otros lugares, de los
cuales había una gran cantidad en Atenas. La vida intelectual de la ciudad
atraía a un grupo heterogéneo: jóvenes romanos enviados para terminar su
educación, artistas, turistas, filósofos y buscadores de novedades de cada
provincia del imperio, y aun de más allá de sus fronteras.
Se
interesaban.
La frase completa dice literalmente "en ninguna otra cosa
pasaban el tiempo". El tiempo del verbo griego indica que su mente
constantemente estaba investigando. Si todo el tiempo de que uno dispone se usa
en una determinada ocupación, no hay lugar para, nada más. Los atenienses podían
encontrar tiempo para buscar cosas nuevas, pero muy poco para otras actividades.
Algo nuevo.
Literalmente "algo más nuevo", o como nosotros
diríamos, "la última novedad". Esta afición de los atenienses está confirmada
por las declaraciones de los autores clásicos. Tucídides presenta a Cleón
quejándose de sus compatriotas que tenían la costumbre de representar el papel
de " espectadores de palabras y oyentes de hechos " ( Historia iii. 38. 4). Ya
se hizo referencia a una acusación similar hecha por Demóstenes.
22. Areópago.
Si el apóstol estaba
encima de la rocosa colina, mirando hacia abajo, al noroeste, contempló el
templo de Hefestos, y mirando hacia arriba, al Partenón, que se elevaba sobre la
Acrópolis. En la cima de aquella colina mayor estaba la colosal estatua de
bronce de Atenea, que era considerada como la diosa tutelar de su querida
Atenas. Debajo del apóstol estaba la ciudad, que verdaderamente estaba "llena de
ídolos". Ver ilustración frente a p. 352.
Varones atenienses.
Aunque este fue un comienzo muy respetuoso, el discurso que sigue no es
el de uno que está siendo juzgado (cf. com. vers. 19), sino el de un ardiente
defensor de creencias peculiares pero muy amadas. Pablo adoptó el lenguaje de
los oradores atenienses, lo cual concordaba con su costumbre de adaptarse a su
público (ver com. 1 Cor. 9: 19-22). El hecho de que Pablo fuera capaz de hacer
esto es un elogio de su habilidad. Lucas condensa el discurso del apóstol en
diez versículos (Hech. 17: 22 -31), pero es probable que Pablo hablara mucho
más, especialmente ante tan distinguido auditorio.
Observo.
Gr.
theõréõ , "contemplar", "mirar a"; esto sugiere que Pablo basaba sus palabras en
lo que había visto.
Muy religiosos.
Gr. deisidaimonésteros ,
adjetivo comparativo formado por déidõ (temer) y dáimõn (deidad), que puede
traducirse como "extremadamente religiosos". Esta palabra griega se usaba en
buen y en mal sentido. Un deisidáimõn era alguien que consultaba a adivinadores
y que creía en agüeros; por ejemplo, evitaba hacer un viaje si veía una
comadreja en el camino. Un claro ejemplo de esta clase de religiosidad entre la
gente culta es el de Nicias, general ateniense, que siempre estaba agobiado por
el temor de los celos 348 de los dioses, por lo que anuló importantes
movimientos estratégicos debido a un eclipse de luna (Tucídides, Historia , vii.
50. 4). El emperador Marco Aurelio, que era estoico ( Meditaciones i. 16), se
autofelicita no por ser un deisidáímõn , sino un theosebês , un hombre piadoso,
debido a la devoción de su madre ( Id. i. 3). Pablo no habría usado un término
en sentido ofensivo al comienzo de su discurso. Más bien habría comentado la
manera meticulosa como los atenienses procuraban reconocer todas las formas de
deidad. Tal comienzo le ganaría la atención de los filósofos y de los atenienses
en general.
23. Porque pasando.
Mejor "pasando por", es decir, a través de la ciudad, ya fuera paseando
por ella o simplemente llegando hasta su centro.
Mirando.
Gr.
anatheõréõ ,"mirar con atención", "observar con exactitud".
Santuarios.
Gr. sébasma , "objeto de culto". Pablo había visto y estudiado muchas de
las numerosas estatuas y sus inscripciones. Cortésmente identifica esas
esculturas como las deidades atenienses, los objetos de la adoración de ellos.
Así trató de crear buena voluntad desde el principio para que pudieran seguir
escuchándolo atentamente. Quería ganar a sus oyentes sin que se enemistaran con
él.
Hallé también un altar.
Además de la gran cantidad de
objetos de culto ya indicados, Pablo había encontrado algo más. La palabra
griega para "altar" ( bõmós ) sólo se usa aquí en el NT, pero aparece en la LXX,
donde algunas veces se refiere a los altares paganos (Exo. 34: 13; Núm. 23: l;
Deut. 7: 5).
Esta inscripción.
Literalmente "sobre el cual se
había escrito".
Al Dios no conocido.
Gr. agnôstõ theô , "a un
Dios desconocido". Esta rara inscripción ha sido objeto de muchas discusiones.
Algunos han dudado de la existencia de un altar con tal inscripción; otros han
pensado que Pablo o Lucas se refirieron en singular a una inscripción que
generalmente se encontraba en plural: "a los dioses no conocidos". Una solución
razonable del problema puede hallarse en un estudio de antiguas referencias a
altares en los que había inscripciones semejantes. Podemos mencionar cuatro. (1)
Pausanias (c. 150 d. C.) dice que en el camino que va desde el puerto llamado
Falerón hasta Atenas, había altares a dioses que recibían el nombre de "no
conocidos" (i. 1. 4); (2) el mismo escritor registra que en Olimpia había
también un altar a dioses "no conocidos" (i. 14. 8); (3) Diógenes Lucrecio (i.
110), escritor de principios del siglo III a. C., cuenta que Epiménides de Creta
fue invitado para socorrer a Atenas azotada por una gran pestilencia. El
cretense llevó algunas ovejas negras y blancas al Areópago, y las soltó para que
vagaran por la ciudad. En cada lugar donde se acostaba una oveja, se ofrecía un
sacrificio y se erigía un altar. Los monumentos conmemorativos de esta expiación
no llevaban nombre. (4) Filostrato (c. 200 d. C.) en la Vida de Apolonio de
Tiana (vi. 3) hace una mención especial de Atenas, donde dice que había altares
dedicados aun a deidades no conocidas. Tales referencias son suficientes para
establecer el hecho de que los griegos erigían altares a dioses cuyos nombres no
conocían. Fuera del NT no se conoce ningún registro de un altar que llevara la
inscripción en singular "a un dios no conocido", pero las evidencias citadas
demuestran la posibilidad de que en los días de Pablo existiera un altar
semejante. La presencia de un altar de esa clase estaba en armonía con lo que se
conoce acerca de la filosofía religiosa ateniense. Los habitantes de la ciudad
anhelaban aplacar a todas las deidades, y erigían altares a un dios no conocido
o a dioses no conocidos para no pasar por alto a ninguno. Ésta práctica
representa la confesión final -similar a lo que algunas veces se ha escuchado de
labios de hombres de ciencia modernos-, de la impotencia humana para solucionar
los problemas del universo. Una equivalencia latina de las inscripciones griegas
se encontró en un altar descubierto en Ostia, el puerto de Roma, y que ahora
está en el Museo Vaticano. Este altar presenta a un grupo que ofrece un
sacrificio mitraísta, y tiene la inscripción: "El símbolo del Dios que no se
puede descubrir". También se encontró un altar en Pérgamo con una inscripción en
griego muy deteriorada, aparentemente dedicado a dioses no conocidos.
Al
que.
La evidencia textual establece (cf. p. 10) el texto: "lo que" y
"esto". Sin duda Pablo usó pronombres neutros, aunque se estaba refiriendo a la
Deidad,, porque los atenienses aún eran ignorantes de la personalidad del Dios
viviente. También puede haber estado pensando en la Divinidad, como en el vers.
29, donde la palabra griega para "divinidad" ( théion ) está en género neutro.
Sin conocerle.
Gr. agnoóuntes , participio que significa "no
conociendo" o "sin conocer". Pablo declara con un juego de palabras que el "no
conocido ( ágnõstos ) dios" es Aquel, "a quien vosotros desconociendo o sin
conocer ( agnoóuntes ), adoráis".
Anuncio.
Gr. kataggéllõ ,
"anunciar", "proclamar". En el vers. 18 los filósofos usaron virtualmente la
misma palabra ( kataggeléus , "un anunciador", "un proclamador"), para describir
a Pablo como un "predicador de nuevos dioses". Pablo no se incomoda ni niega el
nombre que le dan, sino que toma la palabra ( kataggellô ) y la usa para
justificar su propio procedimiento. De esta manera, pudo presentar al verdadero
Dios, a quien él amaba y servía.
24. Dios.
Ahora que Pablo está hablando del verdadero Dios, deja el género neutro
del vers. 23 y emplea el masculino. Algunos han entendido que esto coloca a
Aquel a quien él adoraba en un plano más elevado que todos los dioses de Atenas.
Hizo el mundo.
El apóstol hace ahora la suprema identificación
del Dios a quien se está refiriendo: él es el Creador. Esto lo distingue de
todos los falsos dioses (ver com. Jer. 10: 10-12). La creación hecha por un Dios
personal era una enseñanza opuesta a la filosofía epicúrea y a la estoica; pero
Pablo la presenta en tal forma, que despertó la admiración y el interés de sus
oyentes, y se le permitió continuar. La palabra traducida "mundo" ( kósmos ) la
usaban los griegos para referirse al universo y al orden que hay en él, y podía
implicar ambos: "cielo y tierra" (cf. com. Mat. 4: 8).
Todas las cosas.
El intrépido orador no dejó lugar para que se tergiversaran sus palabras
o se introdujeran ideas de escepticismo. Dios no sólo hizo el universo, sino que
creó todas las cosas. Esta enseñanza da el golpe de gracia a la mitología
pagana.
Siendo Señor.
Mejor "El, siendo Señor". Esto coloca al
Dios de Pablo infinitamente por encima de todos los otros supuestos dioses, y lo
constituye en el poseedor y soberano de todo el universo.
No habita en
templos.
Ver com. Hech. 7: 48; cf. Juan 4: 21-24. Mientras Pablo habla
de "templos" probablemente estaría señalando a los magníficos monumentos de la
habilidad arquitectónica de los griegos, con los cuales estaba rodeado en
Atenas. Su enseñanza de la omnipresencia y trascendencia de Dios hizo que el
culto pagano pareciera inútil, y divorciado de las elevadas cualidades
espirituales que él estaba proclamando.
25. Honrado.
Gr. Therapéuõ , "tratar", "curar" en el
lenguaje médico; pero aquí se usa con un significado religioso, y significa
"servir". Pablo está enfatizando la naturaleza espiritual del servicio que Dios
espera de los hombres, en contraste con la adoración materialista que los impíos
presentan.
Como si necesitase de algo.
Literalmente "[como]
necesitando alguna cosa además". Las religiones paganas presentaban a sus dioses
como dependientes de los hombres y como si ambicionaran las dádivas humanas.
Pablo explica que el Dios verdadero es diferente. Los hombres deberían pensar en
Dios como el supremo dador, no como que exige algo de ellos, excepto justicia,
misericordia y humildad (Miq. 6: 8). Otros escritores judíos y paganos habían
dado testimonio de la misma verdad. David dijo: "Porque no quieres sacrificio,
que yo lo daría" (Sal. 51: 16); y el poeta epicúreo latino, Lucrecio ( De Rerum
Natura ii. 649-65l) escribió acerca de la naturaleza divina diciendo que era
"sin peligro, poderosa en sí misma por sus propios recursos, no necesita en nada
de nosotros, y no se la aplaca con servicio ni se irrita por la ira".
Da
a todos.
Por medio de estas palabras Pablo incluyó a sus oyentes, y
declara que ellos también dependían del Dios de quien él está hablando.
Vida y aliento.
Estos dos sustantivos pueden tomarse en el
sentido que incluyen la existencia mortal del ser humano. Dios le da al hombre
vida original, y se la mantiene garantizándole aliento físico. Pablo pone el
énfasis en la dependencia total del hombre del verdadero Dios.
26. Una sangre.
La evidencia
textual sugiere (cf. p. 10) la omisión de "sangre", palabra que pudo haber sido
añadida más tarde para ayudar a aclarar el pensamiento. Pablo está presentando
la verdad histórica de que todos los hombres y, en consecuencia, todas las
naciones, emanaron de un antepasado común: Adán. Esta creencia, ningún griego, y
menos ateniense, estaría dispuesto a aceptar. Para los atenienses la distinción
entre griegos y bárbaros era radical y esencial. Se creía que por naturaleza el
uno era esclavo del otro (Aristóteles, Política i. 2. 6). Pero en la teología de
Pablo no había lugar para una raza superior El creía en el relato de la creación
del 350 hombre, que se presenta en el Génesis. Veía la unidad de la estructura
física, del potencial, del verdadero desarrollo, lo que prohibe que una raza o
nación -hebrea, griega, latina o teutónica- pretenda ser la flor y nata de la
humanidad. Cf. Gál. 3: 28 y Col. 3: 11, donde Pablo destaca la unidad que se
había alcanzado por medio de la fe en Cristo. El cristiano está doblemente
obligado a reconocer la unidad del hombre: por creación y por redención.
Toda la faz de la tierra.
Un eslabón adicional en el
razonamiento de Pablo. El Creador determinó que los hombres poblasen todas las
partes de la tierra, sin asignar superioridad a los habitantes de una
determinada región.
Ha prefijado.
Gr. horízõ , "señalar los
límites", "señalar", "determinar". La forma del verbo que se usa aquí es un
participio, y puede traducirse "habiendo determinado".
El orden de los
tiempos.
Gr. prostelagménoi kairói "tiempos señalados" (o "estaciones").
Se captará mejor el significado si se inserta la palabra "sus": "habiendo
determinado sus tiempos señalados". La palabra "tiempos" ( kairói ) se refiere a
épocas históricas más bien que a estaciones anuales. La referencia es al
conocimiento que Dios tiene de los asuntos humanos.
Límites.
Dios, por medio de su providencia, ha fijado los límites naturales para
las naciones (ver com. Dan. 4: 17; cf. Deut. 32: 8).
27. Busquen a Dios.
Dios organizó la creación de tal manera
que todos, si así lo desean, puedan buscarlo y encontrarlo.
Alguna
manera.
Gr. ei ára ge , "si verdaderamente entonces", o "que entonces
verdaderamente". Dios espera que los hombres lo busquen. La única duda implícita
aquí se debe a que a menudo los hombres no desean buscarlo.
Palpando.
Gr. psêlafáõ , "tocar", "sentir", "palpar". " Se usa en la LXX para
describir el acto de palpar como un ciego, o en la oscuridad (Deut. 28: 29; Job
5: 14; etc.). Se describe adecuadamente la ciega investigación del hombre que
palpa tratando de encontrar al Ser Supremo.
Puedan hallarle.
El
altar al Dios no conocido era una prueba de que aún no lo habían encontrado. "
"El mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría" " (1 Cor. 1: 21). Pero Pablo
presentó la seguridad de que el verdadero que lo encuentren; es " "galardonador
de los que le buscan" " (Heb. 11: 6).
No está lejos.
Toda la
oración es enfática, y literalmente dice: "Verdaderamente, no está lejos de cada
uno de nosotros". Pablo hace una declaración positiva de un hecho: no expresa
duda alguna en sus palabras. El Señor está cerca de los hombres, aun cuando
ellos no lo reconozcan. Esto hace que sea comparativamente sencillo que ellos
encuentren a Dios, porque él está a su lado esperando que lo busquen y
ayudándoles en sus esfuerzos para descubrirlo. Dios puede revelarse, y lo hace
de acuerdo con la medida de celo y fervor que demuestren los que lo buscan. En
este punto los estoicos podían encontrar paralelos entre su enseñanza y el
pensamiento de Pablo; pero los epicúreos tenían que alejarse porque las palabras
del apóstol constituían un ataque contra el ateísmo básico de su sistema.
28. En él vivimos.
Literalmente "En
[o por] él estamos viviendo y estamos siendo movidos y estamos existiendo". Las
palabras de Pablo expresan el pensamiento de que no sólo nuestra confianza
inicial depende del Creador, sino que todas nuestras actividades -físicas,
mentales y espirituales derivan de él. En la enseñanza del apóstol, la
personalidad del Dios omnipotente y omnisciente no se fusiona en el alma
impersonal del mundo, como es el caso en el dios de los panteístas, sino que se
presenta con majestuosa distinción en el carácter de Creador y Sustentador de la
vida. "Por medio de los agentes naturales, Dios obra día tras día, hora tras
hora, y en todo momento, para conservarnos la vida, fortalecernos y restaurarnos
. . . Lo que obra por medio de estos agentes es el poder de Dios" (MC 75-76).
Vuestros propios poetas.
Es posible que esta frase se refiera a
la primera declaración de este versículo, así como a la cita que sigue. Las
palabras, "porque en él vivimos, y nos movemos y somos" son una cita casi exacta
de una estrofa probablemente escrita por Epiménides de Creta (siglo VI a. C.),
la cual aparece en los escritos de Isodad, comentarista siríaco nestoriano del
siglo IX:
"Ellos idearon una tumba para ti, oh santo y alto.
Los
cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos.
Pero tú
no estás muerto; tú vives y permaneces para siempre.
Porque en ti
vivimos, y nos movemos y tenemos nuestro ser" (citado en F. F. Bruce, The Book
of the Acts , serie New International Commentary en the New Testament, p. 359).
Este pasaje es interesante no sólo debido a la posible relación de
Epiménides con el altar dedicado "Al Dios Desconocido" (ver com. vers. 23), sino
particularmente porque contiene la cita que Pablo usa para describir a los
cretenses en Tito l: 12. El hecho de que Pablo citara a Epiménides en la carta a
Tito, aumenta la probabilidad de que hubiera pensado también en estos versos en
ocasión de su disertación en el areópago.
La segunda frase, "porque
linaje suyo somos", es evidentemente una cita de un poeta griego, como Pablo lo
reconoce. Es de Arato (c. 270 a. C.), amigo de Zenón, fundador de la escuela de
los estoicos. Arato, como Pablo, era de Cilicia. Su poema didáctico, Fenómenos ,
trata de los principales hechos de la ciencia astronómico y meteorológica como
entonces se conocían. Comienza con una invocación a Zeus, y contiene las
palabras que Pablo cita:
"De Zeus comenzamos; a él los mortales nunca lo
dejamos de nombrar; llenas de Zeus están todas las calles y todas las plazas de
hombres; llenos están el mar y los cielos.
Siempre tenemos necesidad de
Zeus, porque linaje suyo somos" ( Fenómenos 1-5).
Esta cita podría, sin
duda, atraer inmediatamente la atención de sus oyentes. Pablo, al citarles su
propia literatura, demostró su costumbre: "a todos me he hecho de todo" (1 Con
9: 22). Ellos podrían reconocer que no estaban tratando con un judío indocto,
como los comerciantes y exorcistas tan comunes en las ciudades griegas, sino con
un hombre que Poseía una cultura como la de ellos, y que estaba familiarizado
con los escritos de sus poetas. No debe exagerarse la erudición clásica de
Pablo; pero es claro por las referencias mencionadas aquí y por la cita de 1
Cor. 15: 32, que conocía los autores griegos y que era capaz de introducir citas
apropiadas de su obras cuando la situación así lo exigía. Con esto Pablo no
necesariamente apoyaba los conceptos contenidos en los contextos de las Palabras
que utilizaba; simplemente citaba autores griegos para ilustrar la enseñanza más
elevada que él estaba presentando.
El enfoque psicológico de Pablo en
esta ocasión es instructivo. El apóstol no dice a sus oyentes de entrada que
tienen una opinión demasiado elevada de sí mismos, que son sólo seres de barro,
Hijos del diablo; por el contrario: destaca que tienen una estima demasiado baja
de su posición, que habían olvidado que eran linaje de Dios, y que, como lo
habían hecho los judíos incrédulos, se habían considerado indignos "de la vida
eterna" (Hech. 13: 46).
29. Linaje de Dios.
El apóstol usa inmediatamente las palabras del poeta griego (ver coro.
vers. 28) para combatir la idolatría. Si en verdad somos "linaje" de Dios,
nuestra concepción de él debería elevarse y no descender a los ídolos, los
cuales están por debajo de los hombres porque son hechos por éstos. Pablo
aprueba la misma verdad que fue expresada por los profetas del AT (1 Rey 18: 27;
Sal. 135: 15-18; Isa. 44: 9-20), pero su tono al referirse a la idolatría es muy
diferente al de los profetas. Menciona el comienzo o desarrollo de la idolatría,
pero en vez de hablar de ella con desprecio, odio y mofa, habla con compasión
para aquellos que la practican.
No debemos pensar.
El hombre es
más digno de honor que las cosas materiales, ¡cuánto más digna de honor debe ser
la Divinidad, el Creador!
Divinidad.
Gn théion "divinidad",
"deidad". Théion es un vocablo usado por Josefo ( Antigüedades viii. 4.2) y por
Filón ( La inmutabilidad de Dios xxiii), para referirse al Dios verdadero; y
Pablo lo emplea aquí como un término aceptable para sus oyentes griegos.
Oro, o plata, o piedra.
La primera palabra recuerda a los
atenienses el abundante uso de oro en la colosal estatua de Atenea, esculpida
por Fidias y colocada en el Partenón. Los griegos no usaban comúnmente la plata.
Sin embargo, los templecillos de Artemisa (Diana) en Efeso (ver com. cap. 19:
24) son ejemplos de su uso. "Piedra" era el término que generalmente se le daba
al mármol del monte Pentélico, material que se utilizaba mucho en la
arquitectura de Aterias y en sus bellas esculturas.
Escultura de arte.
Mejor "obra de arte esculpida" ["cincelada"].
Imaginación de
hombres.
Mejor "de ingenio de hombre". Esta frase y la precedente
revelan el conocimiento que Pablo tenía del 352 arte con que estaba rodeado en
Atenas.
30. Pasado por alto.
Gr.
huperoráõ , "pasar por alto". La frase, como está en español, sugiere no sólo
tolerancia, sino disimulo y perdón del mal. En realidad, Pablo se consolaba con
el pensamiento de que la ignorancia del mundo pagano disminuía su culpabilidad y
por lo tanto, el castigo. En las edades pasadas del mundo había habido un "pasar
por alto" ( páresis ) de los pecados de los hombres, en el sentido de que no se
había castigado plenamente a los pecadores. Esto se debía a la paciencia de Dios
(ver com. Rom. 3: 25). El Señor en su gran misericordia estaba perdonando a los
hombres debido al sacrificio expiatorio de Cristo, pero este perdón sólo era
válido si se arrepentían.
Tiempos de esta ignorancia.
Literalmente "Por lo tanto, los tiempos de la ignorancia habiendo pasado
por alto Dios". Agnóia , palabra que se usa aquí y significa ignorancia, y las
palabras para "no conocido" y "sin conocerle" del vers. 23, derivan de la misma
raíz, e ilustran la estrecha coherencia del pensamiento de Pablo, quien
caracteriza y parcialmente disculpa todo el período precristiano por haber
estado basado en una falta de conocimiento, especialmente de lo divino.
Ahora.
La frase griega señala el contraste entre los tiempos
pasados de ignorancia y el presente de esclarecimiento anunciado por una
predicación como la de Pablo.
Manda.
O "proclama", "anuncia".
"declara".
A todos los hombres en todo lugar.
Frase muy amplia
que incluye a cada ser humano, y armoniza con la naturaleza mundial de la
comisión evangélica (cf. Mat. 24: 14; Mar. 16: 15).
Arrepientan.
Dios destaca la pecaminosidad del hombre, pero la rica misericordia
divina hace posible que el hombre encuentre perdón, con la condición de que se
arrepienta.
Los estoicos y los epicúreos habían seguido atentamente el
pensamiento de Pablo, pero ahora, en este punto, su atención empieza a sufrir un
cambio. Los epicúreos podrían haber lamentado los errores que habían cometido al
buscar el placer; pero un cambio como el que implica el arrepentimiento -un
cambio de mente, aversión por el pasado de uno y una resolución de vivir en un
plano más elevado en el futuro- era completamente extraño a sus pensamientos.
Por otro lado, los estoicos aceptaban las consecuencias de sus acciones con
serena indiferencia. Daban gracias porque no eran como los otros hombres, porque
habían sido capaces de alcanzar por sus propios esfuerzos la perfección ética;
pero la idea de arrepentirse aún no había comenzado ni a aparecer en sus
pensamientos (cf. Marco Aurelio, Meditaciones i. 1-16).
31. Por cuanto.
Pablo deduce la invitación al
arrepentimiento del hecho del juicio venidero.
Un día.
Esto es,
cierto tiempo, y no necesariamente un día de 24 horas.
juzgará.
Gr. méllõ krínein , "estar por juzgar", o simplemente como futuro:
"juzgará", "va a juzgar". Pablo, que está citando el Sal. 9: 8, recalca la
certidumbre y quizá la proximidad del juicio (cf. Hech. 24: 25; Rom. 2: 5-6,
16). La proclamación de un juicio venidero es una parte integral de la doctrina
paulina y cristiana (ver com. Apoc. 14: 6-7). El cristianismo no deja a los
hombres en la ignorancia de lo que les espera, sino que les da una abarcante,
aunque necesariamente breve, vista panorámica de los acontecimientos del
porvenir. Pero la humanidad raramente da la bienvenida a la idea de un juicio. A
los hombres no les gusta enfrentar la perspectiva de presentarse ante el
tribunal de Dios, y los griegos no eran una excepción en este respecto. Es
probable que a partir de este momento, los epicúreos y los estoicos se opusieran
fuertemente a la exposición de Pablo.
Mundo.
Gr. oikouméne, "la
tierra habitada" (ver com. Mat. 24: 14; Luc. 2: l). Esta palabra también se
usaba comúnmente para designar el mundo romano, o el mundo civilizado en
contraste con las regiones de los bárbaros.
Con justicia.
Esto
es, en una atmósfera justa (cf. Sal. 9: 8; 96: 13; 2 Tim. 4: 8).
Por
aquel varón.
Literalmente "por un varón". Por lo que sigue es evidente
para los cristianos que Pablo se está refiriendo a Jesús; pero el registro del
discurso no muestra que el apóstol tuvo una oportunidad para identificar
públicamente dicho "varón" (ver com. vers. 32).
A quien designó.
Esto es, lo destinó para la obra del juicio. Cf. Hech. 10: 42; Rom. 2:
16
Dando fe.
En otras palabras, Dios ha provisto las bases para
la confianza.
A todos.
Pablo destaca otra vez la naturaleza
universal del llamamiento del Evangelio.
Con haberle levantado.
Aquí se presenta 353 la resurrección de Jesús como la garantía de las
intenciones de Dios para la humanidad en cuanto al juicio y, por deducción, a la
vida eterna que él da por medio de Jesucristo. A Pablo se le negó la oportunidad
de desarrollar este tema, porque cuando mencionó la resurrección se despertó el
desprecio de sus oyentes, lo cual llevó su discurso a un repentino fin. Si Pablo
hubiera podido terminar el discurso, probablemente habría hablado en un lenguaje
más definido acerca de la vida y la obra de Jesús, y de su posición clave en el
plan de Dios para la humanidad. Nótese cómo se desarrolla su argumento. Primero
habla de Dios como el Creador del mundo y del hombre, y de las normas que dio
para que el hombre habitara la tierra; después razona que todo esto debiera
inspirar a los hombres a conocer que Dios está muy por encima de los hombres, lo
cual, a su vez, debería inducirlos a buscarlo, sabiendo que un Creador tal nunca
está lejos, sino esperando que se le acerquen los hombres. Han concluido los
días cuando los hombres ignorantes tenían que depender de la revelación de Dios
en la naturaleza. Ahora está hablando por medio del Hijo del hombre, quien por
su resurrección probó que era el Hijo de Dios. El Altísimo juzgará al mundo por
medio de su Hijo, y los hombres deberían prepararse para este juicio, mediante
el arrepentimiento.
32. Cuando oyeron.
Al apóstol se le prestó una atención respetuosa hasta que mencionó por
primera vez el tema de la resurrección de los muertos. Esta resurrección les
parecía algo increíble a los epicúreos y a los estoicos, y en general a los
griegos y también a los saduceos (cf. Hech. 23:8; 26:8; 1 Cor. 15:35). El mundo
de entonces, como el de ahora, estaba preparado para creer en la inmortalidad
del alma, pero no estaba dispuesto a aceptar la doctrina de la resurrección del
cuerpo.
Unos se burlaban.
La inflexión del verbo griego implica
que comenzaron a burlarse en este punto del discurso de Pablo. La palabra "unos"
puede incluir a los epicúreos y a los estoicos.
Te oiremos... otra vez.
Algunos podrían haber tenido el deseo genuino de escuchar más sobre este
tema tan vital; pero no parece que lo hubieran escuchado otra vez del apóstol de
los gentiles. Compárese con la actitud de Félix (cap. 24:25).
34. Mas.
Esto es, "pero", "por otra
parte", en feliz contraste con aquellos que rechazaran el mensaje de Pablo.
Juntándose.
Gr. kolláÇ (ver com. cap. 5:13; 9:26). En las
palabras y en el carácter del apóstol había un poder de atracción que hacía que
los hombres se unieran a él. Algunos han considerado que el discurso de Pablo en
Atenas fue un fracaso, pero tal juicio no es justo en vista de los conversos que
ganó.
Dionisio el areopagita.
Un miembro del consejo del
Areópago (ver com. vers. 19). Por lo menos en tiempos antiguos la constitución
del consejo requería que sus miembros hubieran desempeñado una alta función en
la magistratura, como la de arconte, y que tuvieran más de 60 años de edad. Por
lo tanto, es posible que Dionisio fuera un hombre de cierta importancia. Según
la tradición, atribuida por Eusebio ( Historia eclesiástica iii. 4. 9-10; iv. 4.
23) a un obispo de Corinto, este Dionisio llegó a ser el primer obispo de
Atenas. Hay un escrito detallado sobre La jerarquía celestial que se atribuye a
Dionisio, pero que es de una fecha muy posterior a él, posiblemente del siglo IV
o V. La leyenda de los siete paladines del cristianismo ha transformado a
Dionisio en el San Denis de Francia.
Dámaris.
Posiblemente
dámalis , "vaquilla", nombre griego bastante común. No hay identificación de
esta conversa. Crisóstomo y otros creían que era la esposa de Dionisio, pero
esto no tiene fundamento en ningún hecho conocido.
Otros con ellos.
Es significativo el contraste entre éstos y el "gran número" de
Tesalónica (vers. 4) y los "muchos" de Berea (vers. 12). No menos sorprendente
es que Pablo no menciona a Atenas en ninguna de sus epístolas paulinas. Lo que
más se acerca a una referencia es la probable inclusión de los cristianos
atenienses entre "los santos que están en toda Acaya" (2 Cor. 1:1). Cuando Pablo
llegó a Corinto encontró oyentes de un nivel intelectual inferior, y les predicó
conforme a ese nivel. El se propuso no saber "cosa alguna" " entre ellos, "
"sino a Jesucristo, y a éste crucificado" " (1 Cor. 2:2). Concentró su mensaje
en la cruz de Cristo, y el Espíritu de Dios le dio un éxito notable. Pero Pablo
fue dirigido en Atenas por el Espíritu Santo al hablar a los filósofos, y adaptó
su discurso a la forma de pensar de ellos. No ganó gran cantidad de conversos,
como ya se hizo notar, pero se fundó una iglesia que permaneció como un 354
recuerdo constante y honorable del poder del Evangelio para rescatar a los
hombres de la esclavitud del pecado y la tentación, para hacerlos libres en
Cristo Jesús (cf. HAp pp. 195-196).
CBA T6

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