1. Mirando fijamente.
Gr. atenízÇ , "fijar los
ojos en", "mirar con resolución", "contemplar con seriedad" (cf. Hech. 1: 10; 7:
55; Luc. 4: 20; 22: 56; ver com. Hech. 13: 9). A menudo Lucas usa esta palabra
para describir la expresión en el rostro de alguien que está a punto de hablar
seriamente. Aquí se la usa en forma muy apropiada para denotar la expresión del
apóstol al fijar su mirada en el supremo concilio judío, por primera vez después
de un cuarto de siglo. No había duda de que aunque durante esos años sucedieron
muchos cambios en los integrantes del concilio, Pablo pudo haber reconocido
algunos rostros (ver com. cap. 23: 5).
Con toda buena conciencia.
Esta era una
afirmación muy abarcante en labios de cualquier persona. Esta afirmación de
Pablo, después de varios años de lucha con los judaizantes y sus víctimas,
demuestra las convicciones del apóstol respecto a su propia conducta. Su
proceder había estado enteramente en armonía con la voluntad de Dios y con la
ley y los profetas (cap. 24: 14; 28: 17). Si Pablo estaba en lo correcto, era
obvio que sus acusadores estaban equivocados. El apóstol a menudo se refiere a
la conciencia (Hech. 24: 16; Rom. 2: 15; 13: 5; 1 Cor. 10: 25; 1 Tim. 1: 5; 2
Tim. 1: 3).
2. Ananías.
Hijo de
Nebedeo, nombrado como sumo sacerdote por Herodes, rey de Calcis (Josefo,
Antigüedades xx. 5. 2).
Le golpeasen.
La declaración de Pablo
equivalía a acusar al sanedrín de hipocresía. Si la conducta de Pablo era
meticulosa, la de ellos evidentemente no lo era. Cf. 1 Rey 22: 24; Mat. 26: 67;
Luc. 22: 63-64.
3. ¡Dios té golpeará!
Algunos han pensado que Pablo habló precipitadamente, y que el vers. 5
sería una disculpa. Cristo permaneció 410 en silencio frente al hostigamiento
(Mat. 26: 63; 1 Ped. 2: 23). Sin embargo, es posible que Pablo hablara así por
inspiración, y que sin darse cuenta que se dirigía al sumo sacerdote (vers. 5),
predijo su suerte. Ananías fue asesinado en el año 66 d. C. (Josefo, Guerra ii.
17. 6, 9), siete u ocho años más tarde, probablemente por los sicarios (ver t.
V, pp. 71, 73; com. cap. 21: 38). Cf. Jer. 28: 15-17.
¡A ti, pared
blanqueada!.
Es decir, hipócrita (cf. Mat. 23: 27). Este dignatario, que
ocupaba un cargo tan alto, era como una pared blanqueada porque aunque podía
usar los adornos exteriores de su jerarquía, no era la persona justa o sensata
que debería ser un funcionario tan importante.
¿Estás tú sentado?.
En griego el pronombre es enfático; "¿y te sientas tú?"; es decir, ¿cómo
puedes tú, pared blanqueada de hipocresía, sentarte a juzgar a otros?
Conforme a la ley.
O sea de acuerdo con la ley; se refiere a la
ley judía.
Quebrantando la ley.
La ley judía permitía golpear,
pero sólo después de un procedimiento judicial justo que comprobara la
culpabilidad del acusado (Deut. 25: 1-2; cf. Juan 7: 51). Pablo, un ex miembro
del sanedrín (HAp 92, 329), conocía la ley y el procedimiento judicial correcto,
y mantuvo su derecho para que se lo juzgara de acuerdo con la ley Cf. t. V, p.
527.
4. ¿Al sumo sacerdote de Dios?.
Como máxima autoridad religiosa y civil de los judíos, se suponía que el
sumo sacerdote era el representante de Dios. En el AT a veces se llamaba a los
Jueces 'elohim , literalmente "dioses" (ver t. I, p. 180; com. Sal. 82: 1).
5. No sabía.
Es decir, "lo hice por
ignorancia" " (cf cap. 3: 17). La declaración de Pablo ha sido interpretada de
diversas maneras: (1) que debido al defecto de su vista (ver com. cap. 9: 8, 18)
no reconoció a Ananías como el sumo sacerdote; (2) que no se dio cuenta de que
quien había dado la orden para herirlo era el sumo sacerdote; (3) que estaba
hablando irónicamente, como si no creyera que el sumo sacerdote pudiera haber
dado tal orden, y en esa forma estaba desafiando indirectamente el derecho de
Ananías al cargo que ocupaba; (4) que él no pensó antes de hablar, aunque se dio
cuenta de que el que había hablado era Ananías, el sumo sacerdote. De todas
estas explicaciones, la primera parece ser la más probable; pero también parece
posible la segunda, que insinúa una limitación en la vista de Pablo. Las dos
últimas no parecen estar en armonía con el carácter del apóstol ni con la
seriedad de la situación que estaba enfrentando.
No maldecirás.
Pablo cita Exo. 22: 28, donde 'elohim, "dioses", se usa para referirse a
Jueces humanos (ver com. Hech. 23:4) Sin duda Pablo citó el pasaje en hebreo, en
tanto que Lucas lo reproduce de la LXX. No puede ponerse en tela de juicio la
sinceridad de Pablo en este asunto. Los heraldos del Evangelio deben reconocer y
dar el debido honor a los que están en un cargo de autoridad, aun cuando abusen
de ésta.
6. Pablo, notando.
Pablo,
un ex miembro del sanedrín, por supuesto sabía que algunos eran saduceos y otros
fariseos. Tal vez pudo, haber reconocido también a personas específicas como
miembros de un partido u otro.
Yo soy fariseo.
Con respecto a
los fariseos, ver t. V, pp. 53-54; com. cap. 5: 34. En el texto griego el
pronombre "yo" es enfático. Pablo, aunque cristiano, aún afirma que es fariseo.
Nicodemo, otro fariseo, fue seguidor del Señor( Juan 3: 1; HAp 85-86). Muchos
fariseos se habían convertido por la predicación de los apóstoles (Hech. 15: 5).
Algunos estudiosos de la Biblia han sugerido que la mayor parte de los conversos
del judaísmo al cristianismo eran fariseos. Debido a algunas semejanzas entre
las enseñanzas de Jesús y las de los fariseos, algunos hasta han considerado que
Jesús era fariseo. Cristianos y fariseos reconocían la autoridad de la Palabra
inspirada; ambos realzaban la rectitud y la separación del mundo, y creían en la
resurrección y en la vida futura. En lo que los cristianos diferían de los
fariseos principalmente era en cuanto al método para alcanzar la justicia (ver
com. Mat. 5: 20; Mar. 7: 5-13; Luc. 18: 9-14; Gál. 2: 16-21). Por eso Pablo
honestamente podía decir: "soy fariseo", sin dar a entender que necesariamente
estaba de acuerdo con todas las creencias y prácticas de los fariseos.
7. Disensión.
Es significativo que
Pablo hiciera esta declaración en el mismo comienzo de la audiencia. No tenía la
esperanza de ser juzgado imparcialmente por el sanedrín, y sin duda intentó
mostrar la incapacidad de ese organismo para pronunciar sentencia contra él. Por
lo tanto, apresuró la terminación del juicio poniendo a sus Jueces unos contra
otros (vers. 7). La resurrección el tema que Pablo esgrimió -era vital para el
cristianismo (1 Cor. 15: 12-23), y con toda seguridad produciría el resultado
que él deseaba (ver com. Mat. 22: 23-33).
Dividió.
Gr. sjízÇ,
"desunir", "separar", "dividir". La palabra "cisma" deriva de sjísma ,
sustantivo afín de sjízÇ .
8. Saduceos.
En cuanto a los saduceos, ver t. V, pp. 54-55; com. cap. 4:1. Estos
reconocían la autoridad de los escritos de Moisés, pero tenían sus dudas en
cuanto a los profetas, y rechazaban totalmente las tradiciones y las partes
literarias del AT. Consideraban a los ángeles como meras manifestaciones de la
gloria celestial, y negaban la realidad de una vida futura. Se ha dicho que los
fariseos eran el equivalente judío de los estoicos; y los saduceos, de los
epicúreos, lo cual en líneas generales es cierto (ver com. cap. 17: 18).
9. Vocerío.
Gr. kraug' ,
"griterío", "clamor". Los apacibles y eruditos miembros del sanedrín demostraron
ser tan excitables e irracionales como los volubles e ignorantes que componían
el populacho (cap. 22: 22-23).
Escribas.
La evidencia textual
(cf. p. 10) establece el texto: "algunos de los escribas". " No participaron
todos los escribas de los fariseos.
Contendían.
Gr. diamájomai ,
"contender ferozmente".
Ningún mal.
Compárese con la decisión de
Pilato en cuanto a Cristo (Juan 18: 38; 19: 4, 6). En los casos de Jesús y de
Pablo, el supremo tribunal del judaísmo ciegamente procuró aniquilar a un hombre
justo.
Un espíritu. . . o un ángel.
Los saduceos no creían ni en
espíritus ni en ángeles. Aquí tal vez se hace referencia a la visión en el
camino a Damasco (cap. 22: 6-10), o al éxtasis en el templo (vers. 17-21). El
testimonio de Pablo no había sido en vano. La actitud de los fariseos en este
caso hace recordar a la de Gamaliel en una ocasión anterior (cap. 5: 33-40).
No resistamos a Dios.
La evidencia textual (cf. p. 10) establece
la omisión de estas palabras. Pueden haber sido copiadas de un pasaje similar
del cap. 5: 39.
10. El tribuno.
Parece que Lisias, quien cuidaba tanto del orden público como de la
protección de un ciudadano romano, estaba presente (cap. 22: 30).
Despedazado.
Es evidente que de inmediato comenzó una verdadera
lucha entre los saduceos y los fariseos. Los primeros querían apoderarse de
Pablo, y los últimos, protegerlo.
Mandó que bajasen soldados.
A
juzgar por el rango de Lisias, un jilíarJos (ver com. cap. 22: 24; cf. com. Juan
18: 12; Hech. 21: 31-32), la guarnición pudo haber sido de unos 1.000 hombres,
que era la fuerza máxima de una cohorte militar de auxiliares. Tal tropa era
comandada por un jilíarJos . Ver com. cap. 21:31; 27:1. Para su propia seguridad
Pablo fue escoltado hasta la fortaleza Antonia (ver com. cap. 22: 24).
11. Se le presentó el Señor.
Este
Ser indudablemente fue Cristo (cf cap. 9: 5-6; 22: 17-21). En verdad, la
perspectiva era oscura, y sin duda Pablo recordó la servil sumisión de Pilato a
los deseos de los judíos en el caso de Cristo. La manifestación divina significó
mucho para Pablo en esta difícil situación, y le dio ánimo para las pruebas de
los años venideros.
Ten ánimo.
Al reflexionar sobre los
acontecimientos de los dos días anteriores, Pablo sin duda debió haber comenzado
a poner en tela de juicio el buen criterio de su decidido propósito de visitar a
Jerusalén (cap. 20: 24) a pesar de las repetidas amonestaciones de lo que le iba
a suceder allí (vers. 22-23), de su consentimiento para participar con otros
judíos cristianos en el ritual de purificación (cap. 21: 20-28), y de su
conducta ante el sanedrín (cap. 23: 1-10). Sus pensamientos también deben
haberse proyectado hacia el futuro. ¿Estaba terminada su obra para Cristo? ¿Iba
a quedar frustrado su deseo de testificar por el Evangelio en Roma? (Hech. 19:
21; Rom. 1: 13). Al orar con todo fervor, el Señor se le apareció personalmente
para darle consuelo y seguridad.
También en Roma.
Pablo ya había
decidido ir a Roma (cap. 19: 21).
12. Algunos de los judíos.
La evidencia textual (cf. p. 10)
favorece la omisión de las palabras "algunos de". Según el vers. 13, eran unos
40. Evidentemente estaban decididos a pagar cualquier precio para estar seguros
de que su complot tuviera éxito. Compárese con el asesinato cometido por
Matatías, el anciano sacerdote de la aldea de Modín, en el tiempo de la
insurrección de los Macabeos (1 Mac. 2: 24; Josefo, Antigüedades xii. 6. 2), y
con el intento de asesinar a Herodes el Grande cuando construyó el anfiteatro e
introdujo en Jerusalén los juegos de gladiadores (Josefo, Antigüedades xv. 8.
3).
Se juramentaron bajo maldición.
Gr. anathematízÇ ,
"anatematizar", "maldecir", "atarse 412 bajo una maldición [si no se cumple el
juramento]". Estos hombres invocaron contra sí mismos los más severos castigos
divinos si no alcanzaban su objetivo. Compárese con el verbo hebreo jaram (ver
com. 1 Sam. 15: 3).
No comerían ni beberían.
Los que estaban
dispuestos a asesinar demostraron con este voto su fanatismo y determinación de
eliminar cuanto antes a Pablo.
13. Más de
cuarenta.
El número de los componentes de ese grupo de fanáticos
significaba que la vida de Pablo realmente estaba en grave peligro.
14. Principales sacerdotes.
Parece
que ni los conspiradores, ni los "principales sacerdotes" pudieran haber sido
fariseos (ver com. vers. 6-9); pero todos eran fanáticos. Los dirigentes de la
nación estaban listos para cooperar con cualquiera, por inescrupuloso que fuera,
para alcanzar sus objetivos.
15. El
concilio.
Es decir, el sanedrín. Parece que fue necesario recurrir a un
complot como éste por las siguientes razones: (1) El sanedrín no podía imponer
la pena de muerte (ver com. Juan 18: 31; Hech. 7: 58); (2) aun en el caso de que
pudiera imponerla, no tenía autoridad sobre Pablo como ciudadano romano; (3) aun
cuando hubiera podido hacerlo, probablemente la influencia de los fariseos
hubiera hecho imposible obtener un veredicto contra Pablo.
Mañana.
La evidencia textual (cf. p. 10) establece la omisión de esta palabra.
Como que.
Esta declaración literalmente dice: "como que vais a
averiguar con más exactitud lo concerniente a él".
Nosotros.
Este pronombre es enfático en el texto griego.
Listos para
matarle.
Procurarían que Pablo nunca llegara a la sala del concilio y,
por lo tanto, ninguno de los miembros del concilio sería sospechoso de
complicidad. El asesinato del apóstol se atribuiría a los fanáticos. Estos 40
completados tal vez eran fanáticos "sicarios" (ver com. cap. 21: 38). Tanto aquí
como en su Evangelio, Lucas aclara que los judíos, y no los romanos, fueron los
principales responsables por las dificultades que surgieron por la predicación
del Evangelio (Luc. 23: 2, 4, 14, 22). Josefo registra un complot similar de los
judíos contra Herodes ( Antigüedades xv. 8. 1-4); también hubo dos complots
contra Cristo (Juan 7: 19; 8: 40; 10: 39).
Filón, filósofo y escritor
judío (ver t. V, pp. 94-95), justifica el asesinato de los apóstatas:
"Es bueno que a todos los que son celosos por la virtud se les permita
imponer los castigos sin deliberación, sin demora, sin traer al culpable ante el
tribunal, o concilio, o magistrado de ninguna clase; y dar completa libertad de
acción a los sentimientos que los embargan: ese odio al mal y el amor a Dios que
los incita a descargar el castigo sin misericordia sobre los impíos. Deberían
pensar que la ocasión los ha hecho concejales, jurados, alguaciles, miembros de
la asamblea, acusadores, testigos, leyes, pueblo; en una palabra, todo, de tal
manera que sin temor o impedimento puedan defender la religión sin ningún
peligro ( Las leyes especiales i. 9. 55).
16. El hijo de la hermana de Pablo.
Esta es la única
referencia a los parientes de Pablo en Jerusalén. Él tenía parientes en Roma
(Rom. 16: 7, 11) y parece que en Corinto (vers. 21). Se ha sugerido que el
sobrino de Pablo estaba estudiando en Jerusalén como Pablo lo había hecho antes
que él (ver com. Hech. 22: 3). No hay evidencia de que la hermana o el sobrino
fueran cristianos.
Fue.
Literalmente "habiéndose presentado" o
"habiendo estado presente". Este verbo podría referirse a la presencia del
sobrino en algún lugar donde pudo oír a los que hacían el complot; también
podría referirse a su presencia o presentación en la fortaleza.
Entró en
la fortaleza.
Como el apóstol estaba detenido tanto por su propia
protección como por otras razones, aparentemente tenía el privilegio de recibir
a sus amigos. La ley romana estipulaba tres clases de encarcelamiento: (1) la
prisión del hombre común en la cárcel pública; (2) la entrega de hombres de alta
jerarquía a la custodia personal de un magistrado o senador, quien se hacía
responsable de que comparecieran el día cuando tenía lugar el juicio; y (3) la
custodia militar. En este caso el acusado estaba a cargo de un soldado que debía
responder con su vida por la custodia del prisionero, y cuya mano izquierda
generalmente estaba unida por una cadena a la mano derecha del preso. Pablo
estaba ahora bajo custodia militar (ver com. vers. 18).
17. Pablo, llamando.
Su fe en Dios y en la conducción
divina (ver com. vers. 11) no le imponían que permaneciera ocioso. En el mensaje
que le llevó su sobrino reconoció la Divina Providencia, y vio que era
consecuente con su fe dar los pasos necesarios para impedir el amenazante
peligro.
Joven.
Gr. neanías (ver com. cap. 20: 9).
18. El preso.
Gr. désmios ,
"encadenado", "cautivo", "preso". La palabra no significa necesariamente que
Pablo estuviera atado con cadenas, aunque generalmente un preso bajo custodia
militar estaba atado al soldado que lo cuidaba (ver com. cap. 21: 33; 23: 16).
Rogó.
Es decir, pidió.
19. Tomándole de la mano.
Lo hizo así para oír el mensaje
del sobrino de Pablo en forma privada, y para animarlo a que hablara sin
reservas. El joven se dirigió a Lisias como si fuera el enviado de un ciudadano
romano que estaba acusado. El tribuno evidentemente consideraba a Pablo mejor
que a sus acusadores (cf. vers. 26-33). Por lo general los romanos trataron a
Pablo con más justicia y consideración que los judíos.
20. Los judíos.
Como sus dirigentes formaban parte del
complot, toda la nación estaba implicada.
21. Bajo maldición.
Ver com. vers. 12-14.
Esperando
tu promesa.
Esperaban que Lisias diera el permiso para enviar a Pablo al
lugar donde los judíos se proponían examinarlo (cf. vers. 15).
22. Entonces el tribuno.
El tribuno
estaba cada vez más resuelto a proteger a Pablo por cuatro razones: (1) porque
el apóstol era ciudadano romano; (2) porque parecía que los judíos lo habían
acusado injustamente; (3) porque los dirigentes judíos estaban divididos entre
ellos, y (4) porque aparentemente esos dirigentes estaban procurando anular los
intentos de Lisias de garantizarle a Pablo un juicio imparcial.
Que a
nadie dijese.
Si los judíos llegaban a enterarse de que Lisias conocía
el complot de ellos, los esfuerzos del tribuno para proteger a Pablo podrían ser
frustrados. Además, por su propio bien, el denunciante no debía decir nada.
23. Hora tercera.
Alrededor de las
nueve o diez de la noche (ver com. cap. 2: 15; 3: 1).
De la noche.
Para que no fuera posible que los circunstantes pudieran identificar a
Pablo entre ellos.
Doscientos soldados.
Estos soldados de
infantería fueron asignados para proteger a Pablo, 100 bajo el mando de cada uno
de los centuriones que habían sido convocados.
Lanceros.
Gr.
dexiolábos , literalmente "quien sostiene en la derecha". La Vulgata traduce
esta palabra griega como lancearium , de donde deriva "lancero". El significado
de "lancero" se deduce del hecho de que una lanza generalmente se lleva en la
mano derecha. Una tropa tan numerosa -470 hombres- destinada para proteger de la
violencia a un solo preso, demuestra cuán turbulenta era la situación en Judea,
cuán fuerte era la guarnición de Jerusalén y, seguramente, cuánta importancia
tenía para Lisias la seguridad del apóstol. Lisias comprendió que los judíos
harían cualquier cosa para cumplir su objetivo. Sin duda también hubo muchos
ángeles cerca, enviados por el Señor de los ejércitos (cf. 2 Rey. 6: 17; Dan. 6:
22; Mat. 26: 53).
Hasta Cesarea.
Allí estaba la sede del
gobierno romano en Palestina y la residencia del procurador o gobernador (ver
cap. 8: 40; 10: 1). La distancia por tierra era de unos 100 km.
24. Y que preparasen cabalgaduras.
Las cabalgaduras no eran para toda la compañía, sino sólo para Pablo y
quizá para los oficiales. Su posición como ciudadano romano y de preso protegido
le daba privilegios que no se concedían a un judío común, ni a un preso
cualquiera. Sin duda, semejante acompañamiento fue un lujo que Pablo tuvo muy
pocas veces en sus viajes.
Le llevasen en salvo.
La seguridad de
un preso que afirmaba que era ciudadano romano, las vidas de los centuriones y
de los soldados, y la capacidad del ejército romano para conservar el orden,
todo esto estaba en juego en el traslado de Pablo desde Jerusalén hasta Cesarea.
Félix.
Ver t. V, pp. 71, 224. El período del mandato de Félix
fue aproximadamente desde el año 52 hasta el 60. Tácito ( Anales xii. 54) dice
que Félix, "sostenido con tan poderosas influencias, consideraba que todos los
delitos serían perdonables" porque su hermano era uno de los favoritos del
emperador Claudio. Suetonio ( Vidas de los Cesares v. 28) describe a Félix como
esposo de tres mujeres con quienes se casó sucesivamente. Una de ellas fue
Drusila, hija de Herodes Agripa I, y por lo tanto descendiente de Herodes el
Grande y de los Macabeos (ver diagrama, t. V, p. 40; Hech. 24: 24). A pesar de
las incipientes revueltas de los judíos contra Roma, Félix pudo conservar en
cierta medida el orden en Judea (cf. cap. 24:1), y esto a pesar de su mala
administración (Tácito, Anales xii. 54).
Gobernador.
Gr. h'gemÇn
, "procurador" (ver com. Mat. 27: 2).
25. Una carta.
En otro pasaje (cap. 21: 15,18) Lucas se
incluye entre los compañeros de Pablo en Jerusalén (ver t. V, p. 649). La carta
fue escrita probablemente en latín, el idioma de la correspondencia oficial; en
tal caso, la versión que Lucas presenta es una traducción al griego.
Estos términos.
Literalmente "teniendo esta forma", o sea "a los
efectos de". La reproducción que Lucas hace de la carta con toda probabilidad no
es una copia exacta, sino muy parecida al original. Lucas presenta la esencia de
la carta.
26. Excelentísimo.
Esta
expresión y la palabra "salud" reflejan el buen uso del griego literario de
aquellos días (ver com. Luc. 1: 3; cf. Hech. 1: 1; 15: 23; Sant. 1: 1).
27. Hombre.
Gr. an'r , "varón",
distinto de mujer, lo cual puede señalar un grado de respeto, tal vez por el
hecho de que Pablo había demostrado que era ciudadano romano.
Aprehendido.
Gr. sullambánÇ , "tomar" , "apoderarse de" (cf.
Mat. 26: 55; Hech. 12: 3).
Que iban ellos a matar.
Literalmente
"estuvo a punto de ser muerto". La carta omite los detalles de la controversia
religiosa que desencadenó el ataque contra Pablo, quizá debido a la ignorancia
de Lisias en tales asuntos y porque sabía que esto se presentaría ante Félix
(vers. 30).
Lo libré.
Se refiere al momento cuando Pablo fue
atacado (cap. 21: 32).
Habiendo sabido.
O "habiendo sido
informado" . Lisias presentó su relato de tal manera que diera la idea a Félix
de que había rescatado a Pablo porque ya sabía que era ciudadano romano;
declaración que era, por supuesto, contraria a los hechos (cap. 22: 25-29).
28. Queriendo saber.
Lisias había
tratado de conseguir la información deseada por medio de azotes (cap. 22: 24),
de lo cual se salvó Pablo al declarar que era ciudadano romano (vers. 25).
29. Cuestiones de la ley.
Esto
incluía los reglamentos del templo (ver com. cap. 21: 28) y cuestiones
teológicas (cap. 23: 6). Estos asuntos tenían poca importancia para Lisias (cf.
cap. 18: 15), excepto en la medida en que pudieran alterar el orden público.
Delito.
La ley romana no legislaba en tales asuntos. La suavidad
con que Pablo fue tratado en Cesarea, y más tarde en Roma, sin duda se debió, en
parte, al informe favorable de Lisias.
30. Los judíos.
La evidencia textual (cf. p.10) se inclina
por la omisión de estas palabras. La declaración sería entonces así:
"Habiéndoseme revelado que había un complot contra este hombre".
Al
punto.
O "en seguida". Lisias, enviando al preso rápidamente a Félix,
lisonjea al gobernador tanto por su cargo superior como por su amplio
conocimiento de las costumbres judías.
Pásalo bien.
La evidencia
textual (cf. p. 10) se inclina por la omisión de estas palabras.
31. Le llevaron de noche.
O sea,
partieron de Jerusalén por la noche, y cuando amaneció ya habían recorrido una
gran parte del camino hasta Cesarea (ver com. vers. 23).
Antípatris.
Se la identifica con Rosh HaAyin en la fértil llanura de Caparsaba
(Josefo, Antigüedades xvi. 5. 2). Esta ciudad fue construida por Herodes el
Grande, quien le puso el nombre de su padre Antípatro (ver t. V, p. 41).
Antípatris significa "que pertenece a Antípatro". La ciudad, muy bien situada en
el borde de la llanura de Sarón, estaba arbolada y tenía abundante provisión de
agua. Estaba en el camino romano de Jerusalén a Cesarea (ver t. V, mapa frente
p. 353). Antípatris estaba construida en el lugar que en el AT se denomina Afec
(1 Sam. 4:1-11). Josefo también menciona este lugar, usando tanto el nombre
hebreo como el griego ( Guerra ii. 19. 1). En el mapa que se encuentra frente a
la p. 961 del t. I, aparecen los tres nombres: Afec, Pegae y Antípatris.
32. Al día siguiente.
Antípatris
distaba unos 46 km de Jerusalén. Pablo y sus acompañantes, soldados de
infantería, partieron en la noche (ver com. vers. 23), y por lo tanto deben
haber llegado a Antípatris al día siguiente.
Dejando.
Considerando que Pablo ya estaba fuera de peligro, los soldados de
infantería regresaron a Jerusalén.
La fortaleza.
La fortaleza
Antonia de Jerusalén (cap. 21: 34), donde estaba acuartelada la guarnición. Esa
guarnición tuvo que haber sido numerosa para poder disponer de un destacamento
tan grande de soldados en momentos tan turbulentos (ver t. V, pp. 71-72).
33. Dieron la carta.
El comandante
del destacamento entregó la carta al gobernador y dejó al preso bajo el cuidado
de éste. Su misión había sido cumplida sin incidentes.
34. Cilicia.
Ver com. cap. 6: 9; 15: 41. En ese tiempo
Cilicia y Palestina probablemente 415 estaban unidas a Siria, provincia romana.
35. Te oiré.
El verbo empleado
sugiere una audiencia cabal. Félix aceptó que le correspondía ocuparse de este
caso. Los acusadores llegaron a Cesarea cinco días más tarde (cap. 24: 1).
Pretorio.
Gr. praitÇrion (ver com. Mat. 27: 27), del latín
praetorium, palabra que se refería a la tienda de un comandante militar, al
cuartel de la guardia imperial en Roma y, como aquí, al palacio del gobernador
provincial del Imperio Romano.
CBA T6

Comentarios
Publicar un comentario