La Luz de la Vida "OTRA vez, pues, Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida." (V.M.) Cuando pronunció estas palabras, Jesús estaba en el atrio del templo especialmente relacionado con los ejercicios de la fiesta de las cabañas. En el centro de este patio se levantaban dos majestuosas columnas que soportaban portalámparas de gran tamaño. Después del sacrificio de la tarde, se encendían todas las lámparas, que arrojaban su luz sobre Jerusalén. Esta ceremonia estaba destinada a conmemorar la columna de luz que guiaba a Israel en el desierto, y también a señalar la venida del Mesías. Por la noche, cuando las lámparas estaban encendidas, el atrio era teatro de gran regocijo. Los hombres canosos, los sacerdotes del templo y los dirigentes del pueblo, se unían en danzas festivas al sonido de la música instrumental y el canto de los levitas. Por la iluminación de Jerusalén, el pueblo expresab...