1. Punto principal.
Gr. kefálaion , "punto
capital", "lo más importante", "sustancia del asunto". El autor presenta el
punto fundamental de lo que ha venido diciendo.
Tal sumo sacerdote.
Cristo no es un sumo sacerdote común como los que había en el sacerdocio
aarónico, los cuales servían en la tierra (vers. 4). Cristo sirve junto al trono
de Dios.
A la diestra.
Ver com. cap. 1: 3.
2. Ministro.
Gr. leitourgós ,
"siervo", "ministro" " (cf. com. Rom. 13: 6; cf. Fil. 2: 25; Heb. 1: 7).
Santuario.
Aquí se emplea por primera vez en la Epístola a los
Hebreos una palabra en plural para referirse al santuario celestial, la que
luego aparece nueve veces más en el libro. Las discusiones en cuanto al por qué
de este uso han sido prolongadas. El tema se trata en detalle en la Nota
Adicional de este capítulo. Ta hágia, "los lugares santos", es el lugar donde
Cristo lleva a cabo su ministerio sacerdotal. Por cuanto se nos dice que el
santuario terrenal era una "imagen" del verdadero (cap. 9: 24) que está en el
cielo, podemos suponer que el santuario celestial, ta hágia, tiene dos grandes
divisiones. Cf. com. Exo. 25: 9; Dan. 8: 14; cf. Nota Adicional de Heb. 10.
Y de.
Mejor, "es decir de".
Verdadero.
Gr.
alLthinós , forma femenina de "genuino", "real". El santuario terrenal era sólo
un símbolo del celestial.
Tabernáculo.
Gr. sk'nL , "tienda"
(BJ). La terminología del santuario terrenal se usa para el celestial.
Levantó.
Una expresión figurada porque se describe al santuario
celestial como un "tabernáculo" o una "tienda". Pero no debemos pensar que hay
una tienda literal en el cielo, levantada literalmente por Dios. Cf. Exo. 33: 7.
La idea de un santuario celestial no era nueva para los judíos, como lo
demuestran los siguientes extractos de su literatura de c. siglo I a. C.: " "El
ángel me abrió los portales del cielo, y vi el santo templo, y al Altísimo sobre
un trono de gloria" " (Testamento de Leví 5: 1). " "Tú me ordenaste levantar un
Templo en tu monte santo, un altar en la ciudad donde tiene establecida tu
morada, imagen de la Tienda santa que preparaste desde el principio" "
(Sabiduría 9: 8, BJ).
3. Constituido para
presentar ofrendas.
La obra de los sacerdotes en el tabernáculo era
principalmente ofrecer "ofrendas y sacrificios"; con ese fin habían sido
ordenados. Los ofrecían mañana y tarde por la nación, y durante el día por los
individuos.
Tenga algo que ofrecer.
Cf. cap. 5: 1; 9: 25.
4.
Si estuviese sobre la tierra.
El
autor se sitúa en el tiempo en que escribe, cuando probablemente aún existía el
templo (ver pp. 403-404).
Ni siquiera sería sacerdote.
Si los
reglamentos del sacerdocio levítico se cumplían estrictamente, Cristo no podría
haber sido sacerdote en esta tierra. Sólo podían serlo los de la tribu de Leví,
y Cristo pertenecía a la tribu de Judá. El sacerdocio de Cristo era
independiente y celestial según el orden de Melquisedec.
Sacerdotes que
presentan.
Esta declaración es un buen argumento para ubicar la
redacción de esta epístola antes de la destrucción de Jerusalén y del templo en
el año 70 d. C. (ver pp. 403- 404).
Según la ley.
Es decir, el
sistema legal instituido en el Sinaí.
5. Figura.
Gr. hupódeigma , "ejemplo", "modelo", "copia",
"representación". Sin embargo, es necesario recordar que una "copia" terrenal
nunca puede representar fielmente, en todos sus detalles, al original celestial;
por ejemplo, todos los diversos sacrificios por los pecados que se ofrecían
continuamente en el santuario terrenal, hallaron su cumplimiento en el único
sacrificio de Cristo.
Sombra.
"Figura y sombra" es posible
entenderlas porque equivalen a una expresión figurada que significa "figura
borrosa".
Advirtió.
Gr. jrLmatízÇ , "impartir una revelación";
quien la imparte es Dios. "Según... fue revelado a Moisés" (BJ, NC).
Haz
todas las cosas.
Ver Exo. 25: 40; Núm. 8: 4; Hech. 7: 44.
6. Tanto mejor ministerio.
El autor
comienza en este versículo a tratar acerca de Cristo como "mediador de un mejor
pacto". La base de este más excelente ministerio de Cristo se demuestra por el
hecho de que es el 460 mediador de un mejor pacto establecido sobre mejores
promesas.
Mediador.
Gr. mesít's , "árbitro", "mediador", uno que
media entre dos partes para eliminar un desacuerdo o para llegar a una meta
común (cf. com. Gál. 3: 19). Esta palabra aparece seis veces en el NT; en cuatro
ocasiones se refiere a Cristo. El es el mediador entre Dios y el hombre (1 Tim.
2: 5), y puede hacer de puente entre ambos. Como Dios que es, comprende a Dios y
puede hablar por él. Como hombre que es, comprende al hombre y puede interceder
con simpatía a favor de él ante el Padre.
Mejor.
Esta
superioridad se trata en los vers. 8-12.
Pacto.
Gr. diathLk'
(ver com. cap. 7: 22).
Mejores promesas.
Ver com. vers. 10- 12.
7. Aquel primero.
El autor designa
con esta expresión al sistema que estuvo en vigencia en los días del AT a partir
del Sinaí. El sacerdocio levítico era una parte integral de dicho sistema. En
cuanto a la relación de este sistema con el pacto hecho en el Sinaí, ver com.
Eze. 16: 6 ; y respecto al significado de la palabra pacto (diathéke), ver com.
Heb. 7: 22. Este sistema y sus leyes caducaron cuando Jesús se convirtió en sumo
sacerdote según el orden de Melquisedec (ver com. cap. 7: 12, 18-19).
Sin defecto.
La frase implica que era defectuoso; pero la
imperfección no radicaba inherentemente en el pacto sino en el pueblo que lo
aplicó mal (ver com. Eze. 16: 60; Efe. 2: 15). Esa ley en sí y de por sí no
perfeccionó nada (ver com. Heb. 7: 22), pero correctamente empleada les habría
señalado al Salvador y la salvación. Las repetidas exhortaciones de los profetas
al pueblo para que aceptara las estipulaciones del pacto eterno, fueron siempre
inútiles.
Para el segundo.
Es decir, el nuevo (vers. 8).
8.
Reprendiéndoles.
La debilidad
del nuevo pacto no radicaba en el pacto, ni la falta estaba en Dios. El
defectuoso era el pueblo (ver com. Heb. 8: 7; cf. Rom. 9: 30 a 10: 3; Heb. 3: 18
a 4: 2).
Vienen días.
Los vers. 8-12 son una cita de Jer. 31:
31-34 que concuerda más con la LXX que con el texto hebreo, aunque las
diferencias son leves. Compárese con el comentario de estos versículos en
jeremías. Estas palabras constituyeron originalmente una predicción de lo que
Dios estaba dispuesto a hacer por Israel y Judá si aprendían las lecciones del
cautiverio en el cual estaban por entrar, y se volvían realmente a él. A partir
del Sinaí, Dios siempre trató de conducir al pueblo a una experiencia espiritual
más elevada, como la que se presenta en el nuevo pacto; pero los israelitas,
dominados por su rebeldía, se resistieron a progresar más allá de sus estrechos
conceptos de lo que constituía la verdadera religión. Se aferraban a la creencia
de que la salvación podía alcanzarse por medio del estricto cumplimiento de una
ley, especialmente de las leyes referentes a los ritos y las ofrendas
ceremoniales. La ocasión era propicia; quizá aprenderían mediante la rigurosa
disciplina del cautiverio aquello que se habían negado a aceptar en su propio
país. Pero ni siquiera el cautiverio produjo en ellos un verdadero
reavivamiento. La gran mayoría de los repatriados continuaron esclavizados a su
interpretación del antiguo pacto.
La experiencia espiritual
característica del nuevo pacto era posible en los días del AT, y se hubiera
cristalizado si el pueblo hubiese cumplido con las condiciones; pero los judíos,
en conjunto, la rechazaron. Aunque la enseñanza de Cristo y los apóstoles
hicieron doblemente clara la "buena nueva [o Evangelio]" que los judíos podrían
haber aceptado antes (Heb. 4: 2), les resultó difícil renunciar al antiguo
sistema de formas y ceremonias. El libro de Hebreos tenía el propósito de
ayudarles a hacer esa transición.
El autor de Hebreos recurre a la
profecía para apoyar su tesis del supremo sacerdocio de Cristo y de la
introducción de un nuevo orden. Jeremías había predicho un nuevo orden; ahora
había llegado.
Con la casa de Israel.
Aquí se menciona el nuevo
pacto como si hubiera sido hecho con la casa de Israel y con la casa de Judá,
pues fue ofrecido primero a esas dos casas (Jer. 31: 31-34). Pero cuando los
judíos menospreciaron sus privilegios religiosos, "el reino de Dios" les fue
quitado (ver com. Mat. 21: 33-43). La iglesia cristiana es ahora la heredera de
los privilegios y las responsabilidades espirituales que una vez pertenecieron
al Israel literal (ver t. IV, pp. 37-38).
Nuevo.
Nuevo con
respecto al "primero" (vers. 7). Con la venida de Cristo se cumplieron los
símbolos de la ley ceremonial, con lo que se dio fin al sistema levítico (ver
com. Efe. 2: 15). El derramamiento de la sangre de Cristo ratificó el pacto
hecho mucho antes con Adán y confirmado con Abrahán (ver com. Eze. 16: 60).
Pacto.
Gr. diathLk' (ver com. cap. 7: 22).
9. No como.
En cuanto al antiguo
pacto, ver com. Eze. 16: 60.
No permanecieron.
Este es un rápido
resumen de la historia de los israelitas como se registra en el AT. " "Ellos
hacían escarnio de los mensajeros de Dios.... hasta que... no hubo ya remedio" "
(2 Crón. 36: 16), y Dios los desechó.
10. Pondré mis leyes.
En el monte Sinaí el Señor escribió
sus leyes en tablas de piedra (Deut. 4: 13) y en un libro (cap. 31: 24, 26).
Dios tenía el propósito de que esas leyes también estuvieran escritas en los
corazones del pueblo; pero los israelitas se contentaron con considerar esos
estatutos sencillamente como un código externo y su observancia como un asunto
de cumplimiento también externo. Dios no tenía el propósito de que sus leyes
fueran consideradas así. Ofreció a su pueblo que disfrutara de la experiencia de
tener un corazón nuevo (ver com. Eze. 36: 26); pero los israelitas se
contentaron con una religión de formas y apariencias. Ahora, bajo los términos
del nuevo pacto, se transforman los corazones y las mentes de las personas (ver
com. Rom. 12: 2; 2 Cor. 5: 17). Los hombres proceden correctamente no por su
propia fuerza sino porque Cristo mora en el corazón y manifiesta su vida en el
creyente (ver com. Gál. 2: 20). Son nacidos del Espíritu y producen los frutos
del Espíritu (Gál. 5: 22-23). El poder divino es lo único que puede efectuar el
cambio. Sólo Dios puede "poner" su ley en el corazón de sus seguidores, pero,
por supuesto, no sin el consentimiento del hombre y de su cooperación (Apoc. 22:
17; cf. DMJ 120).
Seré a ellos por Dios.
Este es el propósito de
todos los pactos divinos (cf. Exo. 6: 7). Dios desea ocupar su lugar debido, y
la gente anhelará reconocerlo como a su Dios.
11. Ninguno enseñará.
No habría necesidad de admoniciones y
consejos continuos pues los seres humanos disfrutarían de una experiencia
religiosa personal. Los cristianos podrían ahora allegarse directamente a Dios
sin el sacerdocio levítico como intermediario. Serían "guiados por el Espíritu
de Dios" (Rom. 8: 14), habrían "aprendido de Dios" (1 Tes. 4: 9) y tendrían "la
unción del santo" que les haría conocer "todas las cosas" (1 Juan 2: 20). Desde
hace muchos siglos los cristianos han tenido todo el canon de las Escrituras
para que aprendan acerca de Dios; pero esto no suple la necesidad de
instructores espirituales. Dios ha dado a la iglesia como dones "pastores" y
"maestros" (Efe. 4: 11).
Todos me conocerán.
Es decir, todos los
cristianos tendrán un conocimiento personal de Dios, no importa cuál sea su
edad, condición social o capacidad mental.
12. Seré propicio.
Cuando Jeremías escribió estas palabras
al aproximarse el cautiverio, fueron una promesa de lo que Dios estaba dispuesto
a hacer por su pueblo extraviado si se volvía a él. Para los cristianos son una
promesa de pleno y gratuito perdón mediante la sangre de Jesús, sin
derramamiento de la sangre de animales como era en el tiempo del sistema
levítico.
Nunca más me acordaré.
Es decir, Dios no tendrá más en
cuenta esos pecados contra el transgresor (cf. com. Isa. 65: 17). Dios echará
todos nuestros pecados tras sus espaldas (Isa. 38: 17); los arrojará en lo
profundo del mar (Miq. 7: 19).
13. Pacto.
Este sustantivo ha sido añadido. No está en el texto griego, pero es
correcto añadirlo. El adjetivo traducido "nuevo" está en el mismo género y
número que corresponde a "pacto". La añadidura de "pacto" es también correcta
porque la frase "al decir" hace regresar a la cita dejen 31: 31-33, mencionada
en los vers. 8-12, donde se emplea la expresión "nuevo pacto".
Ha dado
por viejo al primero.
La cita de Jeremías (vers. 8-12) claramente
muestra que el "nuevo" debía reemplazar al "antiguo" y no serie una añadidura.
Este era un asunto difícil de comprender por los cristianos hebreos.
Lo
que se da por viejo.
O "envejece". Puede surgir la pregunta en cuanto a
por qué estas palabras están en tiempo presente si ya el antiguo pacto terminó
en la cruz. Algunos comentadores piensan que la referencia es al tiempo cuando
Jeremías pronunció esta profecía acerca del nuevo pacto (Jer. 31: 31-33); pero
también es posible entender que se refiere al tiempo cuando fue escrito el libro
de Hebreos. Es cierto que el sistema ceremonial caducó cuando Cristo murió en la
cruz (ver com. Efe. 2: 15); sin embargo, aun para los cristianos piadosos fue
gradual la transición del sistema antiguo al nuevo (ver com. Heb. 9: 9; cf. com.
Rom. 14: 1).
Próximo a desaparecer.
Los lectores de la 462
epístola están siendo preparados para el tiempo cuando desaparecería
completamente el sistema antiguo (ver com. cap. 9: 9).
NOTA
ADICIONAL DEL CAPÍTULO 8
Desde Heb. 8: 2 en adelante, se emplea
nueve veces una expresión plural, ta hágia , para referirse al santuario
celestial (cap. 8: 2; 9: 2-3, 8, 12, 24-25; 10: 19; 13: 11). En algunos casos la
RVR la ha traducido como "santuario" (cap. 8: 2; 9: 24; 13: 11); en otros,
"Lugar Santo" (cap. 9: 2) o "Lugar Santísimo" (cap. 9: 3, 8, 12, 25; 10: 19). La
traducción -mejor dicho, la interpretación- se ha hecho en base al contexto,
pues el griego siempre usa el adjetivo hágia .
La frase ta hágia es un
adjetivo plural neutro, con s correspondiente artículo definido. El neutro
singular es to hágion, "lo santo"; suele referirse a una cosa, "lo santo", o
acaso a un lugar, "lugar santo". El neutro plural se usa en forma intercambiable
con el neutro singular, por lo cual to hágion , "lo santo" y ta hágia , "las
cosas santas", tienen aproximadamente el mismo sentido. Tan común es este
intercambio que puede usarse el adjetivo (o sustantivo) plural neutro con un
verbo singular.
La razón del uso de esta frase para designar al
santuario celestial no se encuentra en el sentido de la frase, sino en el uso
que le da la LXX. En el AT griego se emplea el adjetivo sustantivado neutro
hágion, tanto en el singular como en el plural hágia , unas 170 veces para
referirse al tabernáculo o al templo. De estos usos, 142 casos se refieren al
tabernáculo, santuario o templo en general. En los otros casos se hace
referencia a partes específicas del conjunto, a veces al lugar santo o al lugar
santísimo. En 45 de los 142 casos se emplea el singular y en 97, el plural. De
las 142 veces que se usa hágion o hágia para designar al santuario, sólo cuatro
no tienen artículo. Por lo tanto, el uso de ta hágia , neutro plural, "las cosas
santas" o "los lugares santos", para designar al santuario entero, está bien
establecido en el AT. (Nota: * Informaciones tomadas de A. P. Salom, "Ta Hagia
in the Epistle to the Hebrews", Andriws University Seminary Studies, t. 5 (enero
1967), pp. 59-70. )
En fuentes extrabíblicas se emplea la frase to
hágion para significar templo o santuario. Así se ve en una inscripción de
Tolomeo III, del 239 a. C. Filón la usa con este sentido. También lo hace
Josefo, quien así designa al templo de Jerusalén ( Antigüedades , 3. 6. 4), el
santuario interior ( Guerra i. 7. 6) y el santuario con el atrio y los muros del
templo ( Guerra iv. 3. 10; vi. 2. 1; Antigüedades xii. 10. 6). (Nota: *Id., p.
63.)
Se ha interpretado que los judíos usaban el término to hágion o ta
hágia para referirse al templo a fin de no usar la palabra hierón , que tenía
matices demasiado paganos. En todo caso, el uso de esta designación no es nueva
para el autor de Hebreos, quien debía entender que ta hágia era un nombre
apropiado para el santuario de Dios, ya fuera en la tierra o en el cielo.
Para nosotros, a fines del siglo XX, esta ambigüedad que una misma
palabra pudiera usarse con distintos significados causa molestia. Queremos
precisión. Nos resulta difícil comprender que en el ambiente mediterráneo del
siglo I la precisión del método científico, del cual tanto alarde hacemos hoy,
no tenía mayor importancia.
En la RVA, todas las veces que aparece ta
hágia , se traduce "santuario", excepto en el cap. 9: 3, donde dice "Lugar
Santísimo". Cuando apareció la RVR, con sus tres diferentes interpretaciones de
la frase, más de uno se quejó de lo que parecía un error de traducción. Sobre
todo en relación con Heb. 9: 12, la afirmación de que Jesús entró en el "Lugar
Santísimo" molestó a quienes suponían que era un intento de desacreditar la
doctrina adventista del juicio celestial. Sin embargo, debe enseñares que el
problema no radica en mala voluntad, ni en falta de honestidad, sino más bien en
la interpretación individual de una frase ambigua, empleada por judíos y
cristianos helenistas en el primer siglo, para referirse al santuario entero o a
parte del mismo.

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