Lección 2- En medio de los candeleros
RESEÑATexto clave: Apocalipsis 2:7.
Enfoque del estudio: En esta lección, nuestra atención se centrará en la introducción de los mensajes a las siete iglesias (Apoc. 1:9-2:7).
Introducción: Apocalipsis 1:9 al 20 brinda el telón de fondo para los mensajes a las siete iglesias de los capítulos 2 y 3. Los aspectos de la gloriosa visión de Cristo brindan un escenario único para cada uno de los siete mensajes. Jesús conoce a cada una de las siete iglesias y suple sus necesidades. La lección concluye con una mirada más detallada al mensaje a la iglesia de Éfeso (Apoc. 2:1-7).
Temática de la lección:
I. La identidad del día del Señor en Apocalipsis 1:10 El sábado es la opción más plausible para la declaración juanina del día del Señor.II. Jesús acepta a las iglesias como son Jesús se dirige a cada una de las siete iglesias con diferentes características extraídas de la visión introductoria (Apoc. 1:9-20).
III. El esquema básico de Apocalipsis de Juan (en función de Apoc. 1:19) En Apocalipsis 1:19, Juan resume la totalidad de la visión respecto de las cosas que son y las cosas que sucederán en el futuro. Apocalipsis 4:1 muestra que gran parte del libro se centra en el futuro. Este futuro comienza en la época de Juan y se extiende hasta el tiempo del fin.
IV. Interpretación de los siete mensajes a las siete iglesias Los mensajes a las siete iglesias contienen información para las iglesias reales de Asia Menor, pero también son análogos a las condiciones espirituales del cristianismo en diferentes períodos históricos.
Aplicación a la vida: Se invita a los alumnos a considerar las implicaciones de la asombrosa imagen de Jesús en Apocalipsis 1:12 al 16, la reacción de Juan a esta imagen (vers. 17), y la respuesta amable y reconfortante de Jesús a Juan (vers. 17, 18).
Aplicación a la vida: Se invita a los alumnos a considerar las implicaciones de la asombrosa imagen de Jesús en Apocalipsis 1:12 al 16, la reacción de Juan a esta imagen (vers. 17), y la respuesta amable y reconfortante de Jesús a Juan (vers. 17, 18).
COMENTARIO
La visión introductoria de Apocalipsis (Apoc. 1:12-18) se centra en una imagen gloriosa de Jesús. Él es “semejante al Hijo del Hombre” (vers. 13), el que murió y vive para siempre (vers. 18). Sobre la base de Daniel 10:5 y 6, y de varios otros pasajes del Antiguo Testamento, esta visión describe la gloria de Jesús que otrora solo se vio en la transfiguración durante su ministerio terrenal. Las características de Jesús en la visión se repiten a lo largo de los siete mensajes de los capítulos 2 y 3. La visión es como el telón de fondo del primer acto de una obra de teatro.
Además de la visión de Jesús (Apoc. 1:12-18), la lección aborda el lugar y el tiempo en que Juan recibió la visión (vers. 9-11), una interpretación básica de la visión (vers. 19, 20) y un análisis del mensaje a la iglesia en Éfeso (2:1-7).
Desarrollo de los temas principales de la Lección 2:
I. La identidad del día del Señor en Apocalipsis 1:10
La opinión más generalizada entre los comentaristas es que el “día del Señor” de Apocalipsis 1:10 es el domingo, el primer día de la semana. El punto fuerte de esta opinión es que posteriormente los padres de la iglesia utilizaron la expresión con referencia al domingo, y el equivalente en latín, dominus dies, llegó a ser uno de los nombres para el domingo en la iglesia latina. Pero todas las referencias claras al domingo como “el día del Señor” son mucho más tardías que Apocalipsis y, por lo tanto, no pueden servir como evidencia de su significado cuando Juan lo escribió.
La mejor explicación para el día del Señor en Apocalipsis 1:10 es que Juan se estaba refiriendo al día de reposo sabático. Si bien la frase exacta “el día del Señor” (kuriakê hemêra) no se utiliza en ninguna otra parte del Nuevo Testamento ni en la traducción griega del Antiguo Testamento, existen muchos equivalentes sólidos que aluden al sábado. El séptimo día es “reposo para Jehová [kuriô] tu Dios” (Éxo. 20:10; Deut. 5:14). “Jehová” (kurios) a menudo se refiere al séptimo día como “mis sábados” (ta sabbata mou [Éxo. 31:12, 13; Lev. 19:3, 30; Lev. 26:2; Isa. 56:4-6; Eze. 20:12, 13, 16, 20, 21, 24; Eze. 22:3-8; 23:36-38; 44:12-24, RVR 95]). En el hebreo de Isaías 58:13, Jehová llama “mi día santo” al sábado. Y finalmente, los tres evangelios sinópticos (Mat. 12:8; Mar. 2:27, 28; Luc. 6:5, RVR 95) citan a Jesús diciendo que “el Hijo del hombre es Señor del sábado [kurios tou sabbatou]”. Por lo tanto, sería extraño que Juan utilizara la frase “el día del Señor” para cualquier otro día de la semana que el que llamamos sábado.
II. Jesús acepta a las iglesias como son
Jesús aparece en la escena de Apocalipsis de manera espectacular (Apoc. 1:12-20).
Jesús mismo tiene una estrecha relación con las siete iglesias (vers. 20). Conoce a cada una de ellas en forma íntima (2:2, 9, 13, 19; 3:1, 8, 15). Y se presenta a cada iglesia con una, dos o tres características de la visión anterior.
Jesús mismo tiene una estrecha relación con las siete iglesias (vers. 20). Conoce a cada una de ellas en forma íntima (2:2, 9, 13, 19; 3:1, 8, 15). Y se presenta a cada iglesia con una, dos o tres características de la visión anterior.
El mensaje a Éfeso (Apoc. 2:1-7), por ejemplo, describe a Jesús como quien sostiene las siete estrellas en su mano (1:20) y camina entre los siete candeleros de oro (vers. 12, 13). En el mensaje a Esmirna (2:8), Jesús es el primero y el último, el que murió y resucitó (1:17, 18). En la carta a Pérgamo, se acerca con una espada aguda de dos filos (Apoc. 2:12; 1:16). Así sigue a lo largo de las siete cartas a las iglesias.
Aquí viene lo interesante. Jesús se presenta de una manera diferente a cada una de las siete iglesias. Él es capaz de adaptarse a las necesidades y las circunstancias particulares de cada iglesia. En otras palabras, acepta a cada iglesia como es. Y, si ninguna iglesia y ningún cristiano tienen la imagen completa de Jesús, entonces todos tenemos razones para ser humildes. Todos tenemos algo que aprender, incluso con todo lo que hemos recibido.
III. El esquema básico del Apocalipsis de Juan (en función de Apoc. 1:19)
El autor de Apocalipsis a menudo inserta indicios sobre la organización y las ideas clave del libro en los versículos de transición. Uno de esos versículos de transición es Apocalipsis 1:19. En este texto, Juan expone el plan de todo el libro. El texto comienza: “Escribe, pues, las cosas que has visto” (RVR 95). Esta frase es análoga al versículo 11: “Escribe [...] lo que ves”. El versículo 11 está en tiempo presente y el versículo 19 está en tiempo pasado (griego: aoristo indicativo). Esto significa que la visión completa de Apocalipsis fue dada entre la orden del versículo 11 y la orden del versículo 19. Ahora se le dice que lo escriba.
¿Qué vio Juan? Dos cosas: “las cosas [...] que son” y “las que han de ser después de estas” (Apoc. 1:19). Por consiguiente, el libro de Apocalipsis incluye tanto las cosas que eran actuales en la época de las siete iglesias como las cosas que estaban por venir, desde su perspectiva.
En Apocalipsis 4:1, Jesús le dice a Juan: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas”. Esta declaración es similar a Apocalipsis 1:19. A partir de Apocalipsis 4:1, el resto de Apocalipsis se centra principalmente en el futuro después de la época de Juan. Si bien hay escenas retrospectivas de la Cruz (5:6; 12:11) e incluso de acontecimientos previos a la Creación (12:4), el interés primordial durante la mayor parte del libro son los sucesos que, en los días de Juan, estaban en el futuro.
Entonces, ¿qué son “las [cosas] que son, y las que han de ser después de estas” en Apocalipsis 1:19? La respuesta: todo lo comprendido entre Apocalipsis 1:19 y 4:1; es decir, los mensajes a las siete iglesias. Como resalta la lección, los siete mensajes tienen importancia profética para toda la Era Cristiana, además de abordar la situación de esas siete iglesias y los mensajes que Jesús les brinda. Si prestamos atención a Apocalipsis 1:19, advertiremos que los textos clave de Apocalipsis pueden ayudar a los lectores a ver la estructura en la mente de Juan y en la mente de quien le dio la visión.
IV. Interpretación de los siete mensajes a las siete iglesias
Los mensajes a las siete iglesias son “cartas proféticas”. Se parecen más a Mateo 24 que a Daniel 7 o Apocalipsis 13. Por ende, su mensaje atañe a siete iglesias reales del Asia Menor, las que originalmente las recibieron (Apoc. 1:4, 11) y, por extensión, a todos aquellos que lean estos mensajes (1:3; 2:7, 11, 17, 29, etc.).
No obstante, en Asia Menor había más de siete iglesias, y las condiciones espirituales de esas iglesias son similares a las condiciones espirituales del cristianismo en diferentes períodos históricos desde los días de Juan hasta hoy. Por lo tanto, estos mensajes para siete iglesias históricas incluían un gran sondeo de los principales acontecimientos de la historia cristiana. Estos períodos se analizan sucintamente en los comentarios específicos de cada iglesia en las lecciones 2 y 3.
V. El mensaje a la iglesia en Éfeso
La iglesia de Éfeso es la primera congregación a la que se dirige Jesús, que se autodescribe como quien anda en medio de los siete candeleros de oro y tiene las siete estrellas en su diestra (Apoc. 2:1). Los verbos “anda” y “tiene” reflejan el cuidado personal de Jesús y su suma atención. A pesar del cuidado que Jesús tiene por ella, la iglesia pierde su amor original por él al distraerse con otras cosas y necesita arrepentirse. Este primer mensaje se aplica no solo a la iglesia de Éfeso del siglo I, sino también refleja la valoración que Jesús hace en forma más general de la iglesia cristiana del siglo I. Poco a poco se atenuó la experiencia del primer amor de los cristianos primitivos y quedó en evidencia la necesidad de volver a su fervor anterior (ver 1 Juan 4:7-11).APLICACIÓN A LA VIDA
1. ¿Por qué al Jesús misericordioso y perdonador, que lavó los pies de los discípulos, se lo describe de una manera tan espectacular y asombrosa en Apocalipsis 1:12 al 16? Si bien la aparición de Jesús alarmó profundamente a Juan, el temor no era la respuesta que Jesús deseaba (Apoc. 1:17, 18). Al igual que un maestro de escuela primaria en el aula, a veces Dios tiene que ganarse nuestro respeto antes de que tomemos en serio su bondad. Pero conocer verdaderamente a Dios es amarlo. El Padre es como Jesús (Juan 14:9).2. ¿Qué nos dice la descripción de Jesús en Apocalipsis 1 acerca del llamado de Jesús a toda la humanidad? En la visión de Jesús en Apocalipsis 1, Juan lo describe cuidadosamente como “uno semejante al Hijo del Hombre”, con cabello blanco y ojos como llama de fuego. Su semblante era como el sol que brilla en su fuerza, y tiene estrellas en su diestra. Él es “el primero y el último”, y posee las llaves del Hades y de la muerte. Esta descripción sin duda es una reminiscencia de “uno como un hijo de hombre” de Daniel 7:13, y los judíos temerosos de Dios que anhelaban a su Mesías seguramente prestarían atención. Sin embargo, los comentaristas además mencionan que la descripción de Jesús también apelaría a los gentiles con algunas de sus ideas de la Deidad. Por cierto, Jesús se presenta como aquel que puede cumplir los verdaderos anhelos de toda la humanidad. Él sale a nuestro encuentro y nos levanta. Es como nosotros, pero posee las llaves del Hades y de la muerte. Es todopoderoso, pero a la vez sabio y bondadoso. Es el verdadero deseo de la humanidad.
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