l. A Moisés y a Aarón.
A ambos atañía la
instrucción que sigue: Moisés como mediador para dar la instrucción, y Aarón
como instrumento para llevarla a cabo.
2. La ordenanza de la ley.
Los hijos de Israel estaban en
peligro de perder sus vidas debido a la contaminación ceremonial (caps. 16: 49;
17: 12, 13). Se dio esta ley para mostrar cómo podrían ser purificados de la
contaminación.
Una vaca alazana.
"Una vaca roja" (BJ).
Simbólicamente, el color rojo sugiere sangre como instrumento de purificación;
también fuego.
Perfecta.
Literalmente, "impecable", "sana",
"saludable".
En la cual no haya falta.
Sin defectos físicos (ver
Lev. 22: 2022).
No se haya puesto yugo.
Puesto que este animal
era elegido con un propósito especial, no debía haber sido usado para trabajos
domésticos comunes (ver Deut. 21: 3; 1 Sam. 6: 7).
3. A Eleazar.
Puesto que el sacrificio de la vaca era para
un asunto importantísimo, no debía matarla ningún sacerdote común. Eleazar era
el que seguía a Aarón en categoría y Finalmente lo reemplazó en el cargo. No era
adecuado que Aarón, como sumo sacerdote, se contaminara incapacitándose así
temporalmente para sus deberes sagrados (vers. 7).
Fuera del campamento.
Compárese con Exo. 29: 14; Lev. 4: 12,21; 16: 27; Heb. 13: 11, 12. Como
sacrificio por impurezas, el animal debía ser muerto a alguna distancia del
santuario.
La hará degollar.
Eleazar supervisaba el sacrificio,
pero en realidad otro mataba el animal. La presencia de Eleazar hacía resaltar
que era un sacrificio para el servicio de Dios, aunque ofrecido a cierta
distancia del altar del tabernáculo.
4. Rociará ... con la sangre.
Eleazar tomaba de la sangre
como en un sacrificio expiatorio (Lev. 4: 6), y luego la rociaba en la dirección
del tabernáculo, hacia la presencia de Dios.
Siete veces.
El
número de la perfección (ver Lev. 4: 17), y así denota simbólicamente la
perfección de la expiación. Las " "obras muertas" " de Heb. 9: 13, 14 pueden ser
una referencia al uso frecuente de las cenizas de la vaca muerta para limpiar la
contaminación. Las "obras muertas" son un peso eliminado por el verdadero
arrepentimiento. No hay vida espiritual en ellas, y uno no puede servir a un
Dios viviente con "obras muertas", los frutos de la muerte espiritual. Las
"obras muertas" deben ser limpiadas por la sangre de Cristo, y la vida del
Salvador debe ser aceptada como un instrumento renovador.
5. Hará quemar la vaca.
Todo era convertido en cenizas
después de rociar la sangre (ver Exo. 29: 14). Este es el único sacrificio en el
cual es consumida la sangre con el resto del sacrificio, en vez de ser derramada
cerca del altar. Algunos han sugerido que la razón era la falta de un lugar
consagrado lejos del altar, donde la tierra pudiera recibir la sangre.
6. Madera de cedro, e hisopo, y escarlata.
Estos mismos artículos se usaban en la limpieza del leproso (Lev. 14: 4,
6, 49, 51l). Echados sobre la vaca que todavía ardía, se mezclaban con las
cenizas del cadáver para formar ingredientes de limpieza. Los antiguos atribuían
tanto al cedro como al hisopo varias propiedades medicinales. La hebra escarlata
hacía juego con el color de la vaca. La madera de cedro era considerada como un
emblema de fragancia e incorrupción, el hisopo como un símbolo de purificación.
El color escarlata era un símbolo del pecado (Isa. 1: 18). En los tres había una
referencia simbólica al derramamiento de la sangre de Cristo (ver Heb. 9: 13,
14).
7. El sacerdote lavará.
Puesto
que Eleazar se había puesto en contacto con el cadáver de la vaca alazana y
había tocado su sangre, ceremonialmente se convertía en inmundo. Por lo tanto,
estaba obligado a pasar por la purificación ceremonial antes de volver al
campamento (ver Lev. 16: 24).
Inmundo ... hasta la noche.
Cada
detalle aquí prescrito se daba para aclarar el efecto virulento y fatal de la
impureza espiritual. Tales detalles sólo pueden ser debidamente apreciados como
un anuncio previo de la obra expiatorio de Jesucristo en la cruz (ver Lev. 11:
24-27, 31, 39; 14: 46; 15; 17: 15).
8. El
que la quemó.
Esa persona debía hacer exactamente como el hombre que
llevaba el macho cabrío al desierto (Lev. 16: 26), pero debía quedar inmundo
hasta la noche.
9. Un hombre limpio.
Es decir, libre de impureza ceremonial. Debía ser otra persona y no el
hombre que quemó la vaca.
Recogerá las cenizas.
Es decir, de la
vaca, del cedro, del hisopo y de la hebra de escarlata, todas mezcladas.
Las pondrá.
Para mezclarlas con agua corriente, cuando se
necesitara, para tener agua para la limpieza de la impureza ceremonial (vers.
17). Compárese esto con las cenizas del becerro de oro (Exo. 32: 20).
Las guardará.
Se entiende que son las cenizas aunque la palabra
hebrea está en número singular.
Para el agua de purificación.
Es
decir, para la purificación de hombres que, habiéndose convertido en impuros por
así decirlo, quedaban separados o desterrados de la congregación. La palabra
hebrea traducida " "purificación" " significa cualquier cosa impura, como la
idolatría o inmoralidad. También se traduce " "inmundicia" " (2 Crón. 29: 5;
Esd. 9: 11; Zac. 13: 1).
10.
El que recogió
las cenizas.
Las cenizas eran un medio de purificación para el
arrepentido que las usaba, pero un instrumento de contaminación para el que las
reunía.
Para el extranjero.
La ley de la pureza aplicada también
para los que no eran israelitas. De la misma manera, la remisión de pecados por
medio de Jesucristo era también para el " "extranjero" " que estaba " "lejos" "
(Hech. 2: 39).
11. Cadáver de cualquier
persona.
Tocar el cadáver de un animal inmundo provocaba impureza hasta
la noche (Lev. 11: 24). Lo mismo le sucedía al que tocaba la cama de una persona
con flujo (Lev. 15: 5). Pero el período más largo de siete días se requería en
el caso de contacto con el cadáver de una persona (ver Lev. 21: 1; Núm. 5: 2; 6:
6; 9: 6).
12.
Se purificará.
Literalmente, " "él se quitará el pecado" ".
Con aquella agua.
Es decir, con el agua de purificación (vers. 9).
Tercer día.
Compárese con el cap. 31: 19.
13.
El tabernáculo ... contaminó.
Si la persona contaminada
se aproximaba al santuario sin haber usado el agua de purificación, contaminaba
el santuario (ver Exo. 2 5: 8; Lev. 15: 3 1). Sin embargo, si la transgresión se
cometía por ignorancia, se aceptaba un sacrificio como expiación (Lev. 5: 3, 6,
17, 18).
14. Esta es la ley.
La
regla establecida acerca de una contaminación tal, en la que se incurría por
contacto con el cadáver de una persona. La palabra hebrea aquí traducida " "ley"
" es toráh. En este caso es obvio que toráh no se aplica sólo a los Diez
Mandamientos. En realidad, tiene muchas aplicaciones. Se usa para la instrucción
de una madre (Prov. 1: 8; 6: 20) o de un padre (Prov. 3: 1; 4: 2; 7: 2), de un
poeta (Sal. 78: 1), de gente sabia (Prov. 13: 14; 28: 4, 7, 9; 29: 18), y de una
esposa sabia (Prov. 31: 26). Proviene de un verbo que significa " "arrojar" ", "
"disparar" ", y por lo tanto implica dar dirección o instrucción a alguien.
En la tienda.
Aplicable especialmente al tiempo de la
permanencia en el desierto. Sin embargo, la LXX dice "en una casa", sugiriendo
así que la ley había de permanecer en vigencia después de que el pueblo se
hubiera establecido en la Tierra Santa.
15.
Toda vasija abierta.
Se deducía que la falta de una
cobertura exponía el contenido de la vasija a la contaminación resultante de la
muerte (Lev. 11: 32, 33).
16.
Muerto a
espada.
Es decir, el que moría de muerte violenta.
Hueso.
Esto es, sacado de una tumba, o desenterrado por un bestia.
O
sepulcro.
De ahí la costumbre de blanquear la parte externa de las
tumbas para que resaltaran (ver Mat. 23: 27; Luc. 11: 44).
Siete días.
El mismo período que se prescribe si se tocaba un cadáver humano.
17.
Ceniza de la vaca quemada.
Literalmente, " "las cenizas de la quema del pecado" ". Esto indica que
las cenizas de la vaca quemada eran consideradas como que tenían en algunos
respectos las virtudes de una ofrenda por el pecado. Nada se dice en cuanto a la
cantidad de cenizas requerida. Quizá se estimaba suficiente una cantidad muy
pequeña.
En cuanto a la naturaleza y los propósitos de la " "expiación"
" (vers. 9, 17) que se realizaba echando el " "agua de purificación" " (vers. 9,
21), pueden hacerse dos preguntas: (1) ¿Cuál era la naturaleza del " "pecado" "
(vers. 9, 17 Bj) o " "impureza" " (vers. 13) que se purificaba así? (2) ¿Cuál
era la naturaleza del acto de "purificación"?
1. El agua era " " un
sacrificio por el pecado " " (vers. 9, 17 BJ) en que se incurría al tocar a una
persona muerta o el cadáver de un animal inmundo, o cualquiera de sus partes
(vers. 11-13), o por entrar en una casa donde había ocurrido una muerte, o por
tocar una tumba (vers. 14-16), intencionalmente o por accidente. Es obvio que el
contacto con la muerte no era una infracción del código moral sino del
ceremonial. Sin embargo, se hace referencia a él como a un "pecado". ¿En qué
sentido se usa así la palabra "pecado"?
La palabra aquí traducida
"pecado" (BJ) es jatta'th , que significa literalmente " "un paso en falso" ", "
"un resbalón del pie" ". De acuerdo con Prov. 13: 6, "el pecado subvierte al
pecador" (Nácar-Colunga), es decir, le echa una zancadilla. En la VVR Prov. 19:
2 dice en parte: "Aquel que se apresura con los pies, peca". pero se lee en la
BJ: "El de pies precipitados se extravía", es decir se aparta de la senda
correcta. jatta'th también significa " "culpa" ". En Gén. 43: 9, Judá se ofrece
para ser considerado "culpable para siempre", literalmente, "ser un pecador para
siempre" si volvía sin Benjamín. Se proponía hacer lo mejor posible, pero si
fracasaba sería "culpable", literalmente "llevaría el pecado" por ello.
2. Es evidente la naturaleza ceremonial de la purificación efectuada por
el " "agua de purificación" " debido a su uso para purificar objetos materiales
(Núm. 31: 22, 23). En el caso de una muerte, la tienda misma donde había
ocurrido la muerte, y su contenido, se volvían inmundos y debían ser purificados
(cap. 19: 14-17). Esto ciertamente no provenía de ninguna contaminación moral
que acompañara al fallecimiento, sino sólo una contaminación ceremonial. Otra
evidencia de la naturaleza ceremonial de la purificación efectuada es el hecho
de que después de que se rociaba el agua, la persona todavía quedaba " "inmunda"
" hasta la noche o aun por varios días (vers. 10-12, 19). El asunto de la
inmundicia y la purificación realizada por medio de la vaca alazana sólo asumía
un aspecto moral cuando una persona dejaba de obedecer las disposiciones
establecidas por Dios en relación con esto. De manera que dejar de usar el "
"agua de purificación" " como Dios había ordenado, en las circunstancias cuando
se la prescribía, era una ofensa grave que aislaba a un hombre de la
misericordia de Dios (vers. 13, 20).
Agua corriente.
Literalmente, "agua de vidas" o agua viviente (ver Lev. 14: 5; Juan 4:
10).
18.
Hisopo.
En el vers. 6 el
hisopo era quemado junto con la vaca alazana. Aquí se usa como un instrumento
para rociar (ver Exo. 12: 22; Sal. 51: 7).
19.
El limpio rociará.
Una aclaración del vers. 12.
A sí mismo se lavará.
Aun después de la ceremonia, la persona
contaminada era todavía inmunda hasta la caída de la noche.
20.
El que fuere.
El vers. 20 es
una repetición para dar énfasis (ver vers. 13).
21.
El que tocare el agua.
Como cuando juntaba las cenizas
y el agua corriente. Aun hoy, la mente oriental piensa en una íntima relación
entre los lavamientos ceremoniales y la santidad personal.
22. Todo lo que el inmundo tocare.
Se volvía inmundo todo lo que fuera tocado por una persona contaminada
por contacto con un cadáver, y cualquiera que tocara esas cosas quedaba inmundo
hasta la noche. Es evidente que los objetos inanimados podían volverse
ceremonialmente inmundos. Había gran cuidado respecto a la contaminación de las
cosas externas a fin de impresionar al pueblo con la necesidad, el valor y la
exigencia de la pureza interior.
CBA T1
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