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CBA - SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPÍTULO 13

Comentario Bíblico Adventista 
2 Samuel capítulo 13

1. Aconteció.

La serie de relatos que siguen (caps. 13 a 21) es una relación de las desgracias que sobrevinieron a David después de su pecado. En Crónicas, donde no se menciona el pecado de David, tampoco se describen esas calamidades. Después de su adulterio con Betsabé y su asesinato de Urías, David se transformó en otro hombre. Había perdido mucho de su anterior confianza propia y tampoco regía completamente su reino. El pueblo no le tenía más confianza implícita, y por eso hacía oídos sordos a sus admoniciones acerca de los resultados de la rectitud o los males de las transgresiones. Cuando veía a otros proceder según su mal ejemplo, le resultaba difícil reprenderlos. Sus mismos hijos rehusaban obedecerle y ya no respetaban sus consejos. Donde antes había sido fuerte y valiente, ahora se sentía débil y vacilante. Una sensación de vergüenza pendía constantemente sobre él. Los capítulos siguientes describen la sucesión de hechos que a lo menos en parte fueron una consecuencia de la transgresión de David.

Una hermana hermosa.

Absalón, nacido cuando David reinaba en Hebrón (cap. 3: 3), y su hermana Tamar, eran hijos de Maaca, hija del rey de Gesur. Amnón era el primogénito de David, hijo de "Ahinoam jezreelita" (cap. 3: 2). Puesto que parece que estos hijos ya se encontraban en su primera juventud, los acontecimientos que aquí se relatan deben haber sucedido hacia la mitad del reinado de David, que duró 40 años.

2. Hasta enfermarse.

Este relato figura en las Sagradas Escrituras para demostrar qué consecuencias trágicas pueden sobrevenir al hogar de un hombre de Dios que se ha descarriado de la senda de la justicia y se ha rendido al tentador. Los defectos de los hijos de David en parte podían atribuirse a los defectos de él.

Le parecía. . . difícil.

Dentro de las circunstancias, le pareció difícil que ella accediera a sus deseos. Habiendo estado acostumbrado a la complacencia propia y a realizar cada uno de sus deseos, en realidad Amnón cayó enfermo por su enojo debido a que no podía satisfacer sus deseos con Tamar.

3. Un amigo.

Esa amistad era mala y provocó la ruina de Amnón. Si Amnón hubiese elegido mejor a sus amigos, en esa crisis podría haber recibido la ayuda de un verdadero amigo que le diera un consejo sensato y saludable.

Muy astuto.

Jonadab era un hombre muy taimado, que lograba sus propósitos por medios lícitos o ilícitos.

5. Finge que estás enfermo.

En un sentido, Amnón ya había caído enfermo (vers. 2). Su enfermedad era el resultado de una pasión desenfrenada e insatisfecha. En este caso iba a fingir una enfermedad de un carácter diferente, a fin de que su pedido despertara la simpatía del rey.

De su mano.

David, como padre sabio y perspicaz, debe haber entendido algo de la naturaleza de su hijo. Sin embargo, no hay nada en el relato que sugiera que advirtió todas las intenciones de Amnón, pues no habría accedido a sus deseos. Pero debería haber estado bastante alerta y tener el juicio suficiente como para no permitir que Tamar dejara su domicilio y fuera al de Amnón, donde podrían producirse consecuencias tan graves.

7. Ve ahora.

Fue una orden en apariencia inocente, pero al darla David estaba enviando a su hija a la vergüenza y a su hijo a la muerte.

8. Fue Tamar.

Tamar fue inducida a dejar la seguridad de su morada para ir a la de Amnón, donde quedaría a merced de éste.

10. A la alcoba.

Cuando Amnón rehusó comer, fingiendo estar enfermo, Tamar misma le llevó el alimento a su alcoba.

12. No se debe hacer así.

Cf. Gén. 34: 7. No habiendo nadie más en la casa, Tamar no podía contar con ayuda alguna en su intento de resistir el firme y mal propósito de su hermano. Primero trató de razonar con él, hablándole de la pecaminosidad e insensatez de un acto tal.

13. ¿Adónde iría yo con mi deshonra?

Tamar trató de que Amnón recapacitara, haciéndole notar que al hacer tal cosa la deshonraría para toda la vida, a ella la hija del rey y hermana suya. Si le tenía alguna consideración, sin duda no iba a provocar una humillación tal para ella y para la familia del rey.

Aun tú.

Tamar pensó en las consecuencias no sólo para ella sino también para Amnón. Al consumar un acto tal, provocaría su propia deshonra, exponiéndose a la vergüenza y al desprecio de todo el país. Tamar pensó claramente y razonó con lógica.

Hables al rey.

Viendo que nada lograba razonando con su obstinado hermano, Tamar comenzó a contemporizar. Lo que necesitaba era librarse de sus garras, y éste fue evidentemente su último recurso.

14. No la quiso oír.

Amnón era completamente egoísta, concupiscente, y estaba determinado a salirse con la suya sin importarle las consecuencias. No se podía razonar con él. No significaban nada para él los requerimientos de Dios, la virtud de su hermana ni el honor de su propio nombre. En parte David era culpable de esas características. Evitaba reprender a sus hijos cuando cometían faltas, y les permitía hacer lo que quisieran. Ya no hacían caso ni de la razón ni de las restricciones.

15. La aborreció Amnón.

El resultado fue típico. Amnón no era inspirado por el amor sino por la pasión, y al complacer su concupiscencia animal no tuvo más consideración con su hermana, a quien había maltratado tan cruelmente.

16. No hay razón.

No había razón para que Amnón exigiera que se fuese su hermana. Habiéndola ultrajado, lo menos que podía hacer era protegerla y consolarla. Al echarla estaba añadiendo una felonía.

No la quiso oír.

Ver vers. 14. Amnón no había sido enseñado a escuchar la razón, la conciencia o a Dios. La protesta de Tamar no significó nada para él.

18. Un vestido de diversos colores.

Usaba un largo manto con mangas, propio de las vírgenes de la casa real. Se menciona esto a fin de mostrar que Tamar debe haber sido reconocida como una virgen de la realeza.

19. Rasgó la ropa.

Quizá lo hizo inmediatamente. Tamar no hizo ningún intento para ocultar la vergüenza que le había sobrevenido. Era una joven virtuosa cuya conducta estaba por encima de cualquier censura. Al salir de la morada de Amnón, expresó con vehemencia el profundo dolor que experimentaba (ver Est. 4: 1; 2 Rey. 5: 8). Así impidió que Amnón inventara la mentira de que ella se había portado mal con él y que por esa razón había sido arrojada de su presencia. Es evidente que Tamar era completamente sincera. Sus acciones demostraban la profunda indignación y el dolor que sentía. Si se hubiera callado, podría haber sido considerada como copartícipe de la falta.

20. ¿Ha estado contigo?

Los miembros de la familia real deben haber estado enterados de las faltas de Amnón, y es claro que Absalón inmediatamente comprendió lo que había pasado.

Calla ahora.

Este consejo concuerda con el espíritu profundamente vengativo de Absalón. La falta cometida con Tamar demandaba un castigo inmediato. La vergüenza que, había sufrido era bien conocida, pues su comportamiento al salir de la morada de Amnón impedía que hubiera ningún ocultamiento. Nada bueno podía ganarse aconsejando una demora. Si Absalón hubiera sido el hombre que debería haber sido, inmediatamente habría tomado las cosas a su cargo y no habría descansado hasta que se reparara el daño hecho a su hermana. Pero en vez de procurar una reparación por medios legales, tramó una venganza.

Desconsolada.

Tamar quedó avergonzada y afligida, y continuó morando en la casa de su hermano, soltera y desventurada con el recuerdo de su desgracia.

21. Se enojó mucho.

David se enojó de veras cuando oyó del acto vergonzoso cometido por uno de sus hijos, pero sin duda, debido al recuerdo de su propia falta, no tomó las medidas necesarias para que se hiciera justicia. Tenía las manos atadas por su pecado, y como resultado mostró una lenidad para con sus hijos que fomentó faltas como ésta. Algunos años antes -cuando era íntegro y no estaba trabado por los lazos en que se enredó posteriormente- quizá habría hecho justicia rápidamente. Pero lo único que hizo fue manifestar su enojo y permitir que el culpable siguiera impune.

22. Ni malo ni bueno.

Absalón no exteriorizó nada de sus sentimientos íntimos. Aunque ardía de odio y deseos de vengarse, se las arregló para mantener una calma aparente, mientras que continuamente hacía planes para matar a su hermano. Habría sido mucho mejor para todos si hubiese buscado justicia inmediatamente por medio de los recursos legales.

23. Absalón tenía esquiladores.

El esquileo era entonces, y sigue siendo todavía, una ocasión de festejo y regocijo (ver 1 Sam. 25: 2, 8).

Baal-hazor.

Se ha identificado este lugar con Jebel el-'Atsûr , a 7,2 km al noreste de Bet-el y a 22,8 km de Jerusalén.

Todos los hijos del rey.

Por supuesto, esta invitación incluía a Amnón, pero el verdadero propósito de Absalón al dar la fiesta era tener la oportunidad de apresarlo.

24. Vino Absalón al rey.

La profundidad del engaño de Absalón se revela en haber invitado a David. Difícilmente esperaba que su padre estuviera presente, pero si lo lograba contribuiría a mitigar cualquier sospecha, y así Amnón se sentiría animado a asistir.

25. No te seamos gravosos.

David declinó la invitación pretextando que la presencia de tantos podría ser onerosa para Absalón.

Porfió.

Insistiendo en que su padre estuviera presente, Absalón consiguió ocultar su verdadero propósito y logró la bendición de David para el festejo. Ya no había ningún motivo para suspicacias.

26. Venga con nosotros.

Ya tenían cierta edad todos los hijos de David, pero es evidente que el padre todavía, en cierto modo, vigilaba sus andanzas. Amnón fue invitado en forma especial puesto que era el mayor y el heredero forzoso, que podía representar a su padre en la fiesta.

¿Para qué ha de ir contigo?

La pregunta sugiere alguna desconfianza de David.

27. Le importunaba.

Las continuas instancias de Absalón finalmente quebrantaron la resistencia de su padre, y logró su consentimiento para que no sólo Amnón sino todos los príncipes (vers. 29) pudieran asistir a la fiesta.

28. Matadle.

Quizá para ese tiempo ya había muerto Quileab, el segundo hijo de David (cap. 3: 3), pues no se dice nada de él en el relato. Si hubiese sido así, la muerte de Amnón habría colocado a Absalón como heredero del trono (ver cap. 3: 2, 3). Quizá los siervos de Absalón pensaron que al ordenar éste que mataran a Amnón se proponía asegurarse el reinado.

29. Su mula.

Es indudable que David montaba en una mula (1 Rey. 1: 33, 38), y también Absalón (2 Sam. 18: 9). Parece, pues, que los personajes importantes de ese tiempo montaban en mulas.

Huyeron.

Cuando Amnón cayó muerto, sin duda los otros hijos de David temieron que eso fuera tan sólo el comienzo de una matanza general en la que también perecerían.

30. Llegó a David el rumor.

El rumor era falso. Esta clase de asuntos es motivo de exageración cuando corren de boca en boca.

31. Rasgó sus vestidos.

Aunque el informe era exagerado, David lo tomó como verdadero. Su misma vacilación antes de permitir que sus hijos asistieran a la fiesta sugiere que albergaba algunos presentimientos. En realidad, sólo consintió ante repetidas instancias (ver vers. 26, 27), y aun yendo quizá contra su buen juicio. Creyó entonces que se habían cumplido sus peores recelos y que se había efectuado una matanza general de los príncipes.

32. Jonadab.

Jonadab era el hombre "muy astuto" que había dado el mal consejo que resultó en la seducción de Tamar (vers. 3-5). Como amigo de Amnón, comprendía el peligro a que se había expuesto su compañero. Sabía que llegaría el día cuando procuraría vengarse el hermano de Tamar. Jonadab opinó ante David que sólo Amnón había sido muerto.

33. En su corazón.

La muerte de Amnón ya era un serio golpe, pero resultaba pequeño comparado con el informe de la muerte de todos los hijos de David. Este se equivocó al no castigar a Amnón por el crimen cometido contra su hermana. Debido a esa negligencia en su deber, el Señor permitió que las circunstancias siguieran su curso. Al no reprimirse las fuerzas del mal, se sucedieron diversos acontecimientos que castigaron a Amnón por su crimen (ver PP 787).

34. Absalón huyó.

Sin duda Absalón huyó inmediatamente después de la muerte de Amnón, pero el autor no menciona este hecho hasta ahora. Varios sucesos se desarrollaban simultáneamente, pero el autor sólo podía narrarlos uno por uno. La fuga de los príncipes quizá se efectuó junto con la huida de Absalón. Los príncipes volvieron al palacio y Absalón huyó en otra dirección. La LXX tiene una adición

a este versículo que dice: " "En el descenso: y el vigía vino y habló al rey, y dijo: He visto hombres por el camino de Oronen, por el lado de la montaña". "

35. Como tu siervo ha dicho.

Cuando, poco antes, Jonadab dijo a David que sólo Amnón había muerto (vers. 32), es evidente que hablaba no porque supiera los hechos sino movido por una perspicaz conjetura. Viendo regresar a los príncipes, comprendió que había acertado, y no vaciló en mencionar esto a David.

37. Talmai.

El padre de Maaca, la madre de Absalón (cap. 3: 3). Este sabía que su abuelo le daría asilo, mientras que su vida no estaría segura si quedaba en Israel.

Lloraba por su hijo.

Hay alguna duda si esto se refiere a Amnón o a Absalón. Probablemente a Amnón. David era tierno de corazón, y lamentó hondamente la muerte de su hijo.

38. Así huyó Absalón.

Esta es la tercera vez que se menciona este hecho, pero con cada repetición se presenta un nuevo detalle. En el vers. 34 sólo se menciona que Absalón había huido. En el vers. 37 se dice adónde huyó (véase el mapa en la pág. 662), y aquí, la duración de su exilio.

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