Comentario Bíblico Adventista 2 Samuel capítulo 14
1. Por absalón.
La preposición hebrea traducida aquí "por" también puede significar "contra". Algunos creen que corresponde traducir "contra", lo que demostraría la hostilidad de David para con su hijo debido al asesinato de Amnón; sin embargo, ver com. cap. 13: 39. El proceder de David hizo que Absalón se separara de su padre (ver PP 788). Ansioso de volver y amargado porque por tanto tiempo había estado excluido del manejo del reino que esperaba que sería suyo a la muerte de su padre, Absalón se entregó a maquinaciones traicioneras. Era una situación perjudicial, y Joab se propuso corregirla.
2. Tecoa.
Aldea a unos 8 km al sur de Belén, mejor conocida como el hogar del profeta Amós (Amós 1: 1). Puesto que estaba cerca de Belén, el hogar ancestral de Joab, éste puede haber conocido personalmente a esa mujer mediante la cual intentaba llevar a cabo su propósito. Se identifica a Tecoa con la moderna Teqû' .
Finjas.
Fue Joab quien inventó la parábola e indicó a la mujer lo que debía decir, pero se iba a necesitar gran habilidad para representar el drama delante del rey.
3. Entrarás al rey.
El rey era el juez supremo del país y estaba a disposición de todos sus súbditos. Se esperaba que los ayudara en sus dificultades.
5. Una mujer viuda.
El caso era bastante diferente al de David, como para que el relato no despertara sospechas. Había varios factores básicos en la narración destinados a que David tomara una determinada decisión, y el énfasis debía recaer sobre ellos.
6. Dos hijos.
Correspondían con Amnón y Absalón.
7. Contra tu sierva.
Aquí la parábola difería a propósito de la realidad de los hechos para no dar lugar a sospechas. En el caso de David, era él quien estaba separado de Absalón y el que rehusaba darle permiso para que volviera. David creía que debido a la culpa de Absalón al derramar la sangre de su hermano, no podía concederle permiso para que regresara. En la parábola era la familia -no la madre- la que insistía en que se siguiera considerando como culpable al asesino.
También al heredero.
Quizá hubiera aquí una velada alusión a Absalón como heredero del trono de David.
8. Daré órdenes.
La mujer había triunfado, y David prometió protección para el hijo de ella.
9. La maldad sea sobre mí.
Legalmente el asesino era culpable, pero debido a las circunstancias David le concedía un indulto. La mujer había logrado su propósito pero deseaba prolongar el diálogo como para que David se comprometiera más. Para lograr esto, pidió que si había alguna "maldad", ésta recayera sobre ella y no sobre David y su trono. Así hábilmente logró colocar a David en una situación en que él mismo tendría que asumir la responsabilidad. Hasta ese momento sólo la había despachado con una promesa, sin que él quedara comprometido específicamente.
10. Al que hablare contra ti.
Las hábiles palabras de la mujer habían arrancado de David la promesa de que desempeñaría el papel de protector de ella. Sin darse cuenta, se estaba colocando en una situación de la que le sería dífícil retirarse.
11. Te ruego, oh rey, que te acuerdes.
Hasta ese momento la mujer había logrado un éxito completo, pero quería ir más lejos todavía. Por encima de todo lo demás, David tenía en cuenta a Dios, y ella no iba a cejar hasta que se hubiera comprometido delante de Dios.
Vive Jehová.
Con un solemne juramento David prometió proteger la vida del hijo de la mujer. De tal manera se había comprometido, que no podría echarse atrás.
12. La mujer dijo.
Hasta allí la mujer había tratado de un caso hipotético que parecía incumbirle a ella y a su hijo. Habiendo inducido hábilmente a David a que pronunciara un veredicto en este caso, después aplicó el asunto a Absalón. Sus primeras palabras fueron cautas y todavía algo oscuras, pero estaba comenzando a presentar claramente ante David el asunto de la forma en que trataba a Absalón.
13. ¿Por qué?
Puesto que David se había comportado así en este caso, ¿qué razón tenía para proceder de una manera diferente en otro? Si había procedido correctamente al conceder un indulto al hijo de ella, que era digno de muerte, ¿qué podía impedir que concediera un indulto a Absalón que era culpable de asesinato?
Contra el pueblo.
Contra Absalón y todo Israel con él. Absalón era el heredero forzoso; por lo tanto, pertenecía al pueblo y el pueblo a él. Un delito contra él era un delito contra todo Israel. Al rehusar permitir que el heredero del trono volviera a su país, David privaba al pueblo de su derecho de tener consigo a su futuro rey. La falta contra Absalón era una falta contra la nación a la cual él debía gobernar. La mujer todavía sólo insinuaba lo que quería decir, pero sus palabras fueron lo bastante claras como para que David no pudiera eludir por más tiempo su significado.
Se hace culpable él mismo.
La mujer ahora habló con claridad. David acababa de demostrar que había procedido mal en su trato con Absalón por el fallo que había dado en el caso del hijo de ella. Había estado de acuerdo en que no era correcto que fuera privada de su heredero, pero él estaba privando a Israel de su heredero. Al pronunciarse a favor del hijo de la mujer, se condenó a sí mismo por su trato con Absalón.
El rey no hace volver.
Estas palabras muestran con claridad que David era responsable por el destierro permanente de Absalón. Todo lo que se necesitaba para que volviera era que David le extendiera una invitación. El pueblo lo quería, Absalón anhelaba regresar y aun la familia real le daría la bienvenida. Pero David se interponía. Eso se interpretaba como una injusticia no sólo contra Absalón sino contra toda la nación.
Desterrado.
Del Heb. nadaj , "impeler", "arrojar". La raíz de la palabra aparece en Deut. 30: 3-5; Jer. 40: 12; Miq. 4: 6 y Sof. 3: 19, donde se aplica al pueblo de Dios obligado a ir a una tierra pagana.
14. De cierto morimos.
La muerte sobreviene a todos. El tratar con dureza a Absalón no podría hacer regresar a Amnón de los muertos. Su sangre había sido derramada en tierra y no podía ser recogida otra vez. Entonces, ¿porqué no olvidar el pasado y hacer que Absalón volviera a su hogar, a los suyos, y recuperara su derecho al trono?
Ni Dios quita la vida.
Dios es bondadoso, amante y perdonador. Cuando alguien peca y después se arrepiente de verdad, el Señor perdona sus pecados y le concede nuevamente la gracia divina. Estas palabras son una adecuada descripción del amor de Dios para con el pecador, y muestran que el pueblo de Israel conocía bastante bien el plan de salvación. David mismo había pecado gravemente y había necesitado misericordia. Tan sólo debido a la gran bondad del cielo estaba vivo y en posesión del trono. Estas palabras de la hábil mujer de Tecoa conmovieron hondamente a David y lo indujeron a ser misericordioso.
15. Me atemorizó.
Hay una ambigüedad seductora y atrayente en estas palabras. ¿Habla la mujer de sí misma y de sus temores por lo que pudieran hacerle sus conciudadanos? ¿O lo que dice se aplica a lo que había dicho de Absalón y al proceder de la nación en conjunto? En un sentido todavía mantiene la apariencia de realidad, pero también habla al corazón del rey en relación a la forma en que éste trataba a Absalón. La ambigüedad parece ser intencional, y eso es lo que da a sus palabras un efecto tan eficaz y conmovedor.
Estaba delante del rey como representante del pueblo. Su voz era la voz de la nación. Entendiendo el sentir de la mayoría de Israel, experimentó una presión que no pudo resistir, y eso fue lo que le permitió ser osada delante del rey. Con seguridad David no mostraría una consideración mayor a su pedido de mujer humilde que la que le mostraría como vocera de los anhelos y deseos de todo el pueblo.
16. El rey oirá.
El rey ya había oído su pedido y había accedido en lo que le incumbía a ella y a su hijo. Pero el rey también oiría su pedido respecto al caso para el cual se había presentado específicamente. Hablaba ahora indirectamente a favor de Absalón y recurría a David para que le permitiera volver. En realidad, le decía a David que ese pedido ya había sido escuchado y que su solicitud ya había hallado respuesta. El rey oiría: de eso tenía seguridad absoluta. ¿Quién podría haberse negado ante tal petición?
17. De consuelo.
Literalmente, "para descanso". Es decir, la respuesta haría que los litigantes quedaran en paz.
Un ángel de Dios.
O "mensajero de Dios". La palabra hebrea traducida aquí "ángel", mal'ak , aparece 213 veces en el AT. En la RVR se la ha traducido como "ángel" más de 110 veces, como "mensajero" más de 95 veces, y unas pocas veces como "embajador" (ver vers. 20; cap. 19: 27; 1 Sam. 29: 9).
Sea contigo.
Las palabras finales de la exhortación de la mujer son casi una bendición. Al hacer lo correcto, David contaría con la presencia y bendición de Dios. Ella le habló como si lo hubiera hecho en el nombre de Dios, y le aseguró que al responder a esa invitación a lo recto y razonable tendría a Dios consigo.
19. La mano de Joab.
David no tuvo dificultad en desenmascarar a la mujer y en comprender el origen de su estratagema. Joab estaba cerca de David y quizá le había expresado previamente sus convicciones, pero hasta ese momento sin resultados. Conociendo su persistencia y habilidad, David inmediatamente intuyó que Joab debía haber preparado la visita de la mujer.
21. Haz volver al joven.
Joab había logrado su propósito, y el rey sabiamente lo comisionó para que diera la noticia a Absalón y lo hiciera regresar.
22. Bendijo al rey.
Joab tenía buenas razones para bendecir al rey. Si la decisión de David hubiese sido desfavorable, Joab habría sido el responsable de la situación.
24. No vea mi rostro.
El asesinato de Amnón no había sido olvidado todavía, y por el bien de la nación y de Absalón mismo David creyó necesario demostrar su repudio por el crimen que se había cometido.
No vio el rostro del rey.
Al estar entre los suyos, pero al no permitírsela ver el rostro de su padre ni aparecer con sus hermanos en la corte, Absalón comenzó a sentirse deprimido. Creía que se lo estaba tratando con injusticia, y el pueblo llegó a simpatizar con él. Ante los ojos de la nación era un héroe que debía ser alabado por un acto de rectitud y justicia, y que no debía ser tratado como un criminal que había de ser rehuido por una mala acción.
25. Su hermosura.
La apariencia de Absalón impresionaba mucho. Su porte le ganó la admiración del pueblo y el trato áspero que le daba David inspiró sus simpatías.
26. Doscientos siclos.
De acuerdo con el peso normal de un sicio, eso sería unos 2 kg. Algo extraordinario tratándose del peso de los cabellos. Tal vez el peso del siclo real fuera diferente al del siclo común.
27. Tres hijos.
Probablemente murieron precozmente (ver cap. 18: 18).
Tamar.
Se le puso el nombre de la hermana de Absalón y era hermosa como ella (cap. 13: 1). Probablemente fue la que se casó con Uriel de Gabaa y tuvo una hija, Maaca (o Micaías) Esta fue esposa de Roboam y madre de Abías; tanto se la llama Maaca, "hija" de Absalón (seguramente la nieta, ver com. 1 Sam. 14: 50), como Micaías, hija de Uriel de Gabaa (ver 2 Crón. 13: 2; 11: 20-22; 1 Rey. 15: 2).
28. No vio el rostro del rey.
Naturalmente, esto amargó a Absalón y lo volvió hosco. Pensaba que se lo trataba con injusticia. En su fuero interno quizá creía que no había cometido ningún mal al hacer morir a Amnón, puesto que sólo había hecho justicia. Absalón era egoísta e inescrupuloso, ambicioso e impulsivo. Era admirado por el pueblo y gradualmente ganaba sus simpatías. Difícilmente se puede aceptar que la prudencia aconsejaba que David permitiera que continuara una situación tal.
29. No quiso venir.
Puesto que Joab había tenido éxito en sus intervenciones anteriores, Absalón pensó que otra vez podría ser útil. Pero sin duda Joab pensaba que ya había hecho todo lo que era prudente hacer, y que provocaría el enojo del rey si continuaba interviniendo en el asunto.
30. Prendedle fuego.
Sin duda una estratagema tal haría reaccionar a Joab, pero tan sólo una persona inescrupulosa e irresponsable podía recurrir a ella.
32. De enviarte.
Absalón trató a Joab como a su siervo, dándole órdenes y esperando que las cumpliera. Su conducta revela cuán lejos ya había ido en su proceder rebelde, en su propósito de conseguir una reparación por supuestos agravios que había recibido, y en que se lo repusiera para disfrutar de los privilegios que creía que le correspondían por derecho. No hizo nada por explicar el incendio premeditado. Procedió como si le hubiera correspondido plenamente disponer de las medidas que tomó para que Joab estuviera con él, y como si Joab hubiera estado obligado a realizar sus deseos.
Vea yo ahora el rostro del rey.
Se había permitido que Absalón volviera a casa, pero el rey todavía rehusaba verlo. Ese trato era más irritante para Absalón que su destierro. A los ojos del pueblo David era indebidamente severo en su trato con su hijo, y la gente se sentía cada vez más atraída por Absalón.
Si hay en mí pecado.
Absalón sabía que David estaba incapacitado para ejecutar justicia. El rey mismo había sido culpable de asesinato cuando murió Urías, y al tratar de aplicar justicia a Absalón, tan sólo resaltaría su propia falta. Es probable que el pueblo no habría apoyado a David en un proceder tal. El pueblo amaba a Absalón, y David lo sabía.
33. Besó a Absalón.
No sólo se permitió a Absalón que llegara ante la presencia real, sino que recibió un trato que indicaba que por lo menos existía una reconciliación aparente. Compárese con los casos cuando Esaú besó a Jacob y José a sus hermanos (Gén. 33: 4; 45: 15). El recuerdo que tenía David de su propia falta lo convertía en indiferente e irresoluto. Evidentemente no sabía qué camino tomar ni qué curso seguir. Reconocía su deber, pero el recuerdo de su propia transgresión le impedía hacer lo que debía hacerse.
CBA T2
La preposición hebrea traducida aquí "por" también puede significar "contra". Algunos creen que corresponde traducir "contra", lo que demostraría la hostilidad de David para con su hijo debido al asesinato de Amnón; sin embargo, ver com. cap. 13: 39. El proceder de David hizo que Absalón se separara de su padre (ver PP 788). Ansioso de volver y amargado porque por tanto tiempo había estado excluido del manejo del reino que esperaba que sería suyo a la muerte de su padre, Absalón se entregó a maquinaciones traicioneras. Era una situación perjudicial, y Joab se propuso corregirla.
2. Tecoa.
Aldea a unos 8 km al sur de Belén, mejor conocida como el hogar del profeta Amós (Amós 1: 1). Puesto que estaba cerca de Belén, el hogar ancestral de Joab, éste puede haber conocido personalmente a esa mujer mediante la cual intentaba llevar a cabo su propósito. Se identifica a Tecoa con la moderna Teqû' .
Finjas.
Fue Joab quien inventó la parábola e indicó a la mujer lo que debía decir, pero se iba a necesitar gran habilidad para representar el drama delante del rey.
3. Entrarás al rey.
El rey era el juez supremo del país y estaba a disposición de todos sus súbditos. Se esperaba que los ayudara en sus dificultades.
5. Una mujer viuda.
El caso era bastante diferente al de David, como para que el relato no despertara sospechas. Había varios factores básicos en la narración destinados a que David tomara una determinada decisión, y el énfasis debía recaer sobre ellos.
6. Dos hijos.
Correspondían con Amnón y Absalón.
7. Contra tu sierva.
Aquí la parábola difería a propósito de la realidad de los hechos para no dar lugar a sospechas. En el caso de David, era él quien estaba separado de Absalón y el que rehusaba darle permiso para que volviera. David creía que debido a la culpa de Absalón al derramar la sangre de su hermano, no podía concederle permiso para que regresara. En la parábola era la familia -no la madre- la que insistía en que se siguiera considerando como culpable al asesino.
También al heredero.
Quizá hubiera aquí una velada alusión a Absalón como heredero del trono de David.
8. Daré órdenes.
La mujer había triunfado, y David prometió protección para el hijo de ella.
9. La maldad sea sobre mí.
Legalmente el asesino era culpable, pero debido a las circunstancias David le concedía un indulto. La mujer había logrado su propósito pero deseaba prolongar el diálogo como para que David se comprometiera más. Para lograr esto, pidió que si había alguna "maldad", ésta recayera sobre ella y no sobre David y su trono. Así hábilmente logró colocar a David en una situación en que él mismo tendría que asumir la responsabilidad. Hasta ese momento sólo la había despachado con una promesa, sin que él quedara comprometido específicamente.
10. Al que hablare contra ti.
Las hábiles palabras de la mujer habían arrancado de David la promesa de que desempeñaría el papel de protector de ella. Sin darse cuenta, se estaba colocando en una situación de la que le sería dífícil retirarse.
11. Te ruego, oh rey, que te acuerdes.
Hasta ese momento la mujer había logrado un éxito completo, pero quería ir más lejos todavía. Por encima de todo lo demás, David tenía en cuenta a Dios, y ella no iba a cejar hasta que se hubiera comprometido delante de Dios.
Vive Jehová.
Con un solemne juramento David prometió proteger la vida del hijo de la mujer. De tal manera se había comprometido, que no podría echarse atrás.
12. La mujer dijo.
Hasta allí la mujer había tratado de un caso hipotético que parecía incumbirle a ella y a su hijo. Habiendo inducido hábilmente a David a que pronunciara un veredicto en este caso, después aplicó el asunto a Absalón. Sus primeras palabras fueron cautas y todavía algo oscuras, pero estaba comenzando a presentar claramente ante David el asunto de la forma en que trataba a Absalón.
13. ¿Por qué?
Puesto que David se había comportado así en este caso, ¿qué razón tenía para proceder de una manera diferente en otro? Si había procedido correctamente al conceder un indulto al hijo de ella, que era digno de muerte, ¿qué podía impedir que concediera un indulto a Absalón que era culpable de asesinato?
Contra el pueblo.
Contra Absalón y todo Israel con él. Absalón era el heredero forzoso; por lo tanto, pertenecía al pueblo y el pueblo a él. Un delito contra él era un delito contra todo Israel. Al rehusar permitir que el heredero del trono volviera a su país, David privaba al pueblo de su derecho de tener consigo a su futuro rey. La falta contra Absalón era una falta contra la nación a la cual él debía gobernar. La mujer todavía sólo insinuaba lo que quería decir, pero sus palabras fueron lo bastante claras como para que David no pudiera eludir por más tiempo su significado.
Se hace culpable él mismo.
La mujer ahora habló con claridad. David acababa de demostrar que había procedido mal en su trato con Absalón por el fallo que había dado en el caso del hijo de ella. Había estado de acuerdo en que no era correcto que fuera privada de su heredero, pero él estaba privando a Israel de su heredero. Al pronunciarse a favor del hijo de la mujer, se condenó a sí mismo por su trato con Absalón.
El rey no hace volver.
Estas palabras muestran con claridad que David era responsable por el destierro permanente de Absalón. Todo lo que se necesitaba para que volviera era que David le extendiera una invitación. El pueblo lo quería, Absalón anhelaba regresar y aun la familia real le daría la bienvenida. Pero David se interponía. Eso se interpretaba como una injusticia no sólo contra Absalón sino contra toda la nación.
Desterrado.
Del Heb. nadaj , "impeler", "arrojar". La raíz de la palabra aparece en Deut. 30: 3-5; Jer. 40: 12; Miq. 4: 6 y Sof. 3: 19, donde se aplica al pueblo de Dios obligado a ir a una tierra pagana.
14. De cierto morimos.
La muerte sobreviene a todos. El tratar con dureza a Absalón no podría hacer regresar a Amnón de los muertos. Su sangre había sido derramada en tierra y no podía ser recogida otra vez. Entonces, ¿porqué no olvidar el pasado y hacer que Absalón volviera a su hogar, a los suyos, y recuperara su derecho al trono?
Ni Dios quita la vida.
Dios es bondadoso, amante y perdonador. Cuando alguien peca y después se arrepiente de verdad, el Señor perdona sus pecados y le concede nuevamente la gracia divina. Estas palabras son una adecuada descripción del amor de Dios para con el pecador, y muestran que el pueblo de Israel conocía bastante bien el plan de salvación. David mismo había pecado gravemente y había necesitado misericordia. Tan sólo debido a la gran bondad del cielo estaba vivo y en posesión del trono. Estas palabras de la hábil mujer de Tecoa conmovieron hondamente a David y lo indujeron a ser misericordioso.
15. Me atemorizó.
Hay una ambigüedad seductora y atrayente en estas palabras. ¿Habla la mujer de sí misma y de sus temores por lo que pudieran hacerle sus conciudadanos? ¿O lo que dice se aplica a lo que había dicho de Absalón y al proceder de la nación en conjunto? En un sentido todavía mantiene la apariencia de realidad, pero también habla al corazón del rey en relación a la forma en que éste trataba a Absalón. La ambigüedad parece ser intencional, y eso es lo que da a sus palabras un efecto tan eficaz y conmovedor.
Estaba delante del rey como representante del pueblo. Su voz era la voz de la nación. Entendiendo el sentir de la mayoría de Israel, experimentó una presión que no pudo resistir, y eso fue lo que le permitió ser osada delante del rey. Con seguridad David no mostraría una consideración mayor a su pedido de mujer humilde que la que le mostraría como vocera de los anhelos y deseos de todo el pueblo.
16. El rey oirá.
El rey ya había oído su pedido y había accedido en lo que le incumbía a ella y a su hijo. Pero el rey también oiría su pedido respecto al caso para el cual se había presentado específicamente. Hablaba ahora indirectamente a favor de Absalón y recurría a David para que le permitiera volver. En realidad, le decía a David que ese pedido ya había sido escuchado y que su solicitud ya había hallado respuesta. El rey oiría: de eso tenía seguridad absoluta. ¿Quién podría haberse negado ante tal petición?
17. De consuelo.
Literalmente, "para descanso". Es decir, la respuesta haría que los litigantes quedaran en paz.
Un ángel de Dios.
O "mensajero de Dios". La palabra hebrea traducida aquí "ángel", mal'ak , aparece 213 veces en el AT. En la RVR se la ha traducido como "ángel" más de 110 veces, como "mensajero" más de 95 veces, y unas pocas veces como "embajador" (ver vers. 20; cap. 19: 27; 1 Sam. 29: 9).
Sea contigo.
Las palabras finales de la exhortación de la mujer son casi una bendición. Al hacer lo correcto, David contaría con la presencia y bendición de Dios. Ella le habló como si lo hubiera hecho en el nombre de Dios, y le aseguró que al responder a esa invitación a lo recto y razonable tendría a Dios consigo.
19. La mano de Joab.
David no tuvo dificultad en desenmascarar a la mujer y en comprender el origen de su estratagema. Joab estaba cerca de David y quizá le había expresado previamente sus convicciones, pero hasta ese momento sin resultados. Conociendo su persistencia y habilidad, David inmediatamente intuyó que Joab debía haber preparado la visita de la mujer.
21. Haz volver al joven.
Joab había logrado su propósito, y el rey sabiamente lo comisionó para que diera la noticia a Absalón y lo hiciera regresar.
22. Bendijo al rey.
Joab tenía buenas razones para bendecir al rey. Si la decisión de David hubiese sido desfavorable, Joab habría sido el responsable de la situación.
24. No vea mi rostro.
El asesinato de Amnón no había sido olvidado todavía, y por el bien de la nación y de Absalón mismo David creyó necesario demostrar su repudio por el crimen que se había cometido.
No vio el rostro del rey.
Al estar entre los suyos, pero al no permitírsela ver el rostro de su padre ni aparecer con sus hermanos en la corte, Absalón comenzó a sentirse deprimido. Creía que se lo estaba tratando con injusticia, y el pueblo llegó a simpatizar con él. Ante los ojos de la nación era un héroe que debía ser alabado por un acto de rectitud y justicia, y que no debía ser tratado como un criminal que había de ser rehuido por una mala acción.
25. Su hermosura.
La apariencia de Absalón impresionaba mucho. Su porte le ganó la admiración del pueblo y el trato áspero que le daba David inspiró sus simpatías.
26. Doscientos siclos.
De acuerdo con el peso normal de un sicio, eso sería unos 2 kg. Algo extraordinario tratándose del peso de los cabellos. Tal vez el peso del siclo real fuera diferente al del siclo común.
27. Tres hijos.
Probablemente murieron precozmente (ver cap. 18: 18).
Tamar.
Se le puso el nombre de la hermana de Absalón y era hermosa como ella (cap. 13: 1). Probablemente fue la que se casó con Uriel de Gabaa y tuvo una hija, Maaca (o Micaías) Esta fue esposa de Roboam y madre de Abías; tanto se la llama Maaca, "hija" de Absalón (seguramente la nieta, ver com. 1 Sam. 14: 50), como Micaías, hija de Uriel de Gabaa (ver 2 Crón. 13: 2; 11: 20-22; 1 Rey. 15: 2).
28. No vio el rostro del rey.
Naturalmente, esto amargó a Absalón y lo volvió hosco. Pensaba que se lo trataba con injusticia. En su fuero interno quizá creía que no había cometido ningún mal al hacer morir a Amnón, puesto que sólo había hecho justicia. Absalón era egoísta e inescrupuloso, ambicioso e impulsivo. Era admirado por el pueblo y gradualmente ganaba sus simpatías. Difícilmente se puede aceptar que la prudencia aconsejaba que David permitiera que continuara una situación tal.
29. No quiso venir.
Puesto que Joab había tenido éxito en sus intervenciones anteriores, Absalón pensó que otra vez podría ser útil. Pero sin duda Joab pensaba que ya había hecho todo lo que era prudente hacer, y que provocaría el enojo del rey si continuaba interviniendo en el asunto.
30. Prendedle fuego.
Sin duda una estratagema tal haría reaccionar a Joab, pero tan sólo una persona inescrupulosa e irresponsable podía recurrir a ella.
32. De enviarte.
Absalón trató a Joab como a su siervo, dándole órdenes y esperando que las cumpliera. Su conducta revela cuán lejos ya había ido en su proceder rebelde, en su propósito de conseguir una reparación por supuestos agravios que había recibido, y en que se lo repusiera para disfrutar de los privilegios que creía que le correspondían por derecho. No hizo nada por explicar el incendio premeditado. Procedió como si le hubiera correspondido plenamente disponer de las medidas que tomó para que Joab estuviera con él, y como si Joab hubiera estado obligado a realizar sus deseos.
Vea yo ahora el rostro del rey.
Se había permitido que Absalón volviera a casa, pero el rey todavía rehusaba verlo. Ese trato era más irritante para Absalón que su destierro. A los ojos del pueblo David era indebidamente severo en su trato con su hijo, y la gente se sentía cada vez más atraída por Absalón.
Si hay en mí pecado.
Absalón sabía que David estaba incapacitado para ejecutar justicia. El rey mismo había sido culpable de asesinato cuando murió Urías, y al tratar de aplicar justicia a Absalón, tan sólo resaltaría su propia falta. Es probable que el pueblo no habría apoyado a David en un proceder tal. El pueblo amaba a Absalón, y David lo sabía.
33. Besó a Absalón.
No sólo se permitió a Absalón que llegara ante la presencia real, sino que recibió un trato que indicaba que por lo menos existía una reconciliación aparente. Compárese con los casos cuando Esaú besó a Jacob y José a sus hermanos (Gén. 33: 4; 45: 15). El recuerdo que tenía David de su propia falta lo convertía en indiferente e irresoluto. Evidentemente no sabía qué camino tomar ni qué curso seguir. Reconocía su deber, pero el recuerdo de su propia transgresión le impedía hacer lo que debía hacerse.
CBA T2

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