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CBA - SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPÍTULO 22


CBA Segundo Libro de Samuel Capítulo 22
1. Este cántico.

Este mismo cántico, con muchas pequeñas variantes compone el Sal. 18. El primer versículo aparece como el sobrescrito de ese salmo. Algunos salmos que tratan diversas vicisitudes de David tienen sobrescritos que explican su marco histórico (cf. Exo. 15: l; Deut. 31: 20; Juec. 5: 1).

Todos sus enemigos.

David escribió ese salmo después de que Dios lo había liberado en forma notable de sus enemigos. Esto parece no haber sucedido hasta después de la gran victoria sobre los hijos de Amón y sus aliados (ver caps. 8, 10). También parece que David los compuso mientras aún podía hablar delante del pueblo de su justicia y de la limpieza de sus manos (cap. 22: 21), lo que debe haber sucedido antes de su pecado contra Betsabé y Urías (cap. 11; cf. PP 774).

1. De la mano de Saúl.

Estas palabras demuestran que el salmo no pertenece a los últimos días del reinado de David, aunque aquí aparece hacia el final de la crónica de ese reinado. La liberación de David del poder de Saúl, junto con su victoria sobre el remanente de la casa de éste, era lo bastante reciente como para que David la presentara como uno de los motivos para escribir el salmo. Esta observación indica que David pudo haberlo escrito bastante antes de la terminación de su reinado.

2. Dijo.

Esta palabra aparece como la última del sobrescrito del Sal. 18. Sin embargo, las palabras con que comienza ese salmo son: "Te amo, oh Jehová, fortaleza mía". Este verso no está en 2 Sam. La expresión del profundo y tierno amor de David para con Dios constituye una adecuada introducción de todo el salmo.

Jehová es mi roca.

Esta expresión es típica de David. Mientras huía de Saúl, con frecuencia David encontró refugio y fortaleza en las rocas de las montañas. Dios era para él como la fortaleza de las rocas que le proporcionaban protección y liberación de sus enemigos. El estilo del salmo es muy característico de David: lleno de magnificencia, fuerza y vigor. Todo el espíritu de David satura el salmo, de principio a fin. Había vivido tan cerca de los collados eternos, y por tanto tiempo las rocas habían sido su morada, que se habían convertido en una parte esencial de su vida. Había llegado a habituarse a entretejer esas figuras de la naturaleza con los cánticos que le brotaban del corazón.

3. Confiaré.

Literalmente, "buscaré refugio". Esta es la nota de ánimo pulsada por David en los Sal. 7 y 11. Había aprendido a poner su fe y confianza en Dios. Sabía que a pesar de lo que el hombre pudiera hacer, Dios nunca le faltaría. Dios era tan seguro como las rocas de los collados eternos. El hombre podía colocar su confianza plena en el Altísimo.

Mi escudo.

Para cualquiera que no fuera guerrero, un escudo tendría poco valor o significado. Con frecuencia, para David el escudo había significado la vida misma; y él conocía su suprema importancia por experiencia propia en varios de los momentos críticos de su vida. Así como su fiel escudo había detenido con frecuencia las estocadas de sus enemigos que pretendían derribarlo, también Dios repetidas veces lo había salvado del enemigo de su alma. La figura es característica de David. Sus cantos reviven el espíritu de su vida de guerrero, de soldado acostumbrado a la batalla.

El fuerte de mi salvación.

"Cuerno de mi salvación" (BJ). Ver Luc. 1: 69, "cuerno de salvación" (RVA). El cuerno era un símbolo de fortaleza y poder. La figura se refiere a los cuernos de las bestias, que les servían tanto para defenderse como para atacar (ver 1 Sam. 2: 1,10; Sal. 75: 10; 89: 17; 92: 10; 112: 9). Dios era el cuerno de la salvación de David en el sentido de que le proporcionaba no sólo protección y defensa, sino también ayuda y fortaleza en la batalla contra sus enemigos.

Mi alto.

"Mi ciudadela" (BJ). Un baluarte sobre una altura. En lo agreste de las montañas un lugar tal era encumbrado, inaccesible y a cubierto de ataques, y desde su altura se dominaba el panorama de toda la región circundante. Permitía advertir el peligro que se aproximaba y también era una posición ventajosa para rechazar los ataques.

Refugio; Salvador mío.

Estas dos últimas palabras no están en el Sal. 18: 2. Explican las declaraciones precedentes en cuanto a Dios, muestran cómo las consideraba David. En los momentos de necesidad, David podía acudir a él en procura de refugio, y considerarlo como su Salvador de enemigos visibles e invisibles.

4. Digno de ser alabado.

Conceder alabanza a Aquel que es digno de recibirla es una característica notable de muchos de los salmos.

5. Ondas de muerte.

"Ligaduras de muerte" " (Sal. 18: 4). David pensaba en este momento en los peligros que lo asediaban, como si siempre hubieran estado listos para sumergirlo como una inundación.

Torrentes de perversidad.

Literalmente, "las inundaciones de Belial". "Las trombas de Belial" (BJ). "Belial" es una personificación de la impiedad destructora. Los torrentes de perversidad constantemente circundaban a David y parecían cortarle toda forma de escape. Comprendía que Satanás combatía tanto contra su vida como contra su alma, y que los perversos -usados como instrumentos por el maligno- siempre se ponían en orden de batalla contra él.

Me atemorizaron.

El temor a veces acosa aun a los héroes máximos.

6. Seol.

Heb. she'ol , en sentido figurado, el reino de los muertos. Este término no tiene relación alguna con un lugar de tormentos. Con frecuencia David experimentó la proximidad de la muerte. Diariamente supo lo que eran penalidades, peligros, persecuciones y angustias. Todo esto lo acercaba a Dios.

7. A Jehová.

Estando rodeado constantemente de peligros, David llegó a darse cuenta como muy pocas personas en esta tierra de su continua necesidad de la mano protectora de Dios. El peligro lo hacía orar y buscar al Señor en procura de ayuda. La vida peligrosa que vivía le ayudaba a confirmar su profunda experiencia religiosa. Sus ansiedades lo acercaban a Dios y lo familiarizaban con la conducción y el cuidado constantes del Señor.

Desde su templo.

Desde su morada celestial Dios contempla a los hombres en sus angustias y les envía la gracia y fortaleza necesarias. David reconocía que el templo del cielo era la morada de Dios: " "Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono" " (Sal. 11: 4).

8. Conmovida, y tembló.

Los vers. 8-16 describen un cuadro muy bello e impresionante de Dios. El pasaje es incomparable por la sublimidad y solemnidad de su descripción de la grandeza y el poder de Dios. El cuadro presenta una tormenta y un terremoto terribles, acompañados por densa humareda y oscuridad, explosión de relámpagos y retumbo ensordecedor de truenos, que revelaban a David la presencia personal de Dios. Sin duda, el cuadro fue el resultado de una experiencia personal, cuando David -estando a la intemperie y expuesto a las inclemencias del tiempo y quizá luchando por su misma vida contra sus enemigos- recibió la revelación de la proximidad de Dios y de la salvación que ofrece a los suyos. La escena hace recordar los terrores que acompañaron a la solemne proclamación de la ley en el Sinaí (Exo. 19: 16-18).

Porque se indignó.

Mediante una figura de lenguaje se describen las terribles sacudidas de la tierra y las tremendas conmociones del cielo como resultado de la terrible ira de Dios.

9. Humo subió de su nariz.

Mediante un lenguaje poético se presentan las fuerzas espectaculares de la naturaleza como que procedieran de Dios para llevar a cabo su obra de destrucción divinamente señalada.

10. Inclinó los cielos.

Así como en una tormenta las nubes descienden y parecen descansar sobre árboles y colinas, David describe a Dios como inclinando los cielos en su ira.

12. Tinieblas por su escondedero alrededor de sí.

" "Tinieblas por su escondedero, por cortina suya alrededor de sí; oscuridad de aguas" " (Sal. 18:11). Pinta a Dios como instalándose en la oscuridad amenazadora de la tormenta, invisible, aunque cercano, para castigar a sus enemigos (ver Deut. 4: 11; Sal. 97: 2).

13. Por el resplandor.

" Teniendo como fondo la oscuridad de la tormenta, aparecen cegadores destellos de relámpagos."

14. Tronó . . . Jehová.

"Inmediatamente después de los relámpagos (vers. 13) se oye el estallido del trueno que hace descender los castigos de Dios sobre sus enemigos. En Sal. 18: 13 se añade: "granizo y carbones de fuego". 

15. Envió sus saetas.

Esos destellos de relámpagos seguidos por el estrépito del trueno también se describen en Sal. 77: 17, 18. En el lenguaje poético Dios aparece como un guerrero que envía sus saetas para destruir a sus enemigos (ver Deut. 32: 23; Job 6: 4; Sal. 7: 12, 13; 38: 2; Lam. 3: 12, 13).

Los destruyó.

El Señor destruye completamente a sus enemigos, y su contienda contra ellos resulta en la destrucción total de éstos (ver Exo. 23:27; Jos. 10:10; Juec. 4:15, 16; 1 Sam. 7:10).

16. Aliento de su nariz.

En una descripción poética del éxodo (véase Exo. 15: 8), Moisés dice que el Señor hizo retroceder con su aliento las aguas del mar Rojo para que los abismos se cuajaran "en medio del mar".

17. De las muchas aguas.

Dejando su descripción de la ira de Dios que se manifiesta en la tormenta, David alude después a la liberación que Dios le había concedido (vers. 17-20). Por así decirlo, David fue liberado de un mar de dificultades.

18. Poderoso enemigo.

Quizá David se refiera aquí directamente a los amonitas y sus poderosos aliados (cap. 10).

19. Me asaltaron.

Literalmente, "me hicieron frente".

20. A lugar espacioso.

En contraste con las terribles estrecheces ocasionadas por los ataques de sus enemigos. David fue liberado, mediante la ayuda de Dios, al ser quebrantado el poder de sus adversarios.

Se agradó de mí.

Aquí David presenta la razón por la cual Dios le concedió la victoria y no la otorgó a sus enemigos. No fue un favoritismo arbitrario, sino que Dios pudo actuar maravillosamente en favor de David porque éste cooperaba con él (ver vers. 21-28).

21. Conforme a mi justicia.

En la antigüedad Dios prometía las bendiciones de la salud y la prosperidad como una recompensa inmediata a la obediencia (Deut. 28: 1-14).

La limpieza de mis manos.

Las manos son los instrumentos de acción. El Señor tiene en cuenta tanto los hechos de los hombres como su corazón (Sal. 15: 2-5; 24: 4, 5). Cuando David escribió estas palabras podía decir que tenía las manos limpias, pero eso no fue posible después de su pecado con Betsabé y Urías heteo. En esto hay una indicación de que escribió este salmo después de la derrota de los amonitas y sus aliados (2 Sam. 10) y antes de su pecado con Betsabé (cap. 11; ver com. cap. 11: 1).

25. Conforme.

Ver com. vers. 21.

26. Con el misericordioso.

En el versículo anterior David había presentado la razón por la cual Dios lo recompensaba. Aquí expone un principio general que muestra otra vez cómo Dios no le había manifestado un favoritismo particular, sino que prodiga las mismas misericordias y los mismos favores a todos los mansos y rectos. Las recompensas divinas están condicionadas por la conducta del ser humano para con él y para con sus prójimos. Sin embargo, el caso de Job demuestra que pueden existir excepciones aparentes a este principio general. Debido a todo lo que está implicado en el gran conflicto entre Cristo y Satanás, a veces Dios permite que las aflicciones sobrevengan a los justos a pesar de su rectitud.

27. Rígido serás.

Dios se presenta como severo con el perverso. Los impíos piensan que él es despiadado e injusto en su trato con ellos, cuando en realidad es justo, pues permite que cosechen lo que ellos mismos han sembrado y que caiga sobre ellos el mismo trato que han dado a otros. Sin embargo, mediante todo esto Dios procura salvarlos (ver Lev. 26: 23, 24, 40-45).

29. Tú eres mi lámpara.

"Tú encenderás mi lámpara" " (Sal. 18: 28). Con este versículo comienza otra sección del salmo (2 Sam. 22: 29-46), en la cual David cuenta lo que el Señor ha hecho y hará por él (ver Sal. 132: 17; 1 Rey. 11: 36; 15: 4).

30. Ejércitos.

"Hordas" (BJ). Heb. gedud . Una división del ejército o un grupo de hombres armados ligeramente, enviados contra un país enemigo para asolarlo, como los amalecitas que incendiaron a Siclag (1 Sam. 30: 8, 15). Reiteradas veces David había vencido a esos destacamentos hostiles mediante la ayuda del Señor. Se necesitaba rapidez, valor y poder para aniquilar a esas fuerzas, y Dios le había dado a David esa capacidad.

Asaltaré muros.

Con la ayuda de Dios no había barrera que pudiera detener a David en la persecución del enemigo.

31. Perfecto.

Heb. tamim , "completo", "íntegro", "entero". A diferencia del castellano, el énfasis del hebreo no recae sobre el hecho de ser intachable sino sobre la cualidad de ser total, completo.

Escudo.

Repite la figura del vers. 3. Dios ofrece protección a cuantos confían en él de todo corazón.

32. Porque ¿quién es Dios?

Hay sólo un Dios, y es Jehová. Por lo tanto, sus enemigos quedaban librados a sus propias maquinaciones, mientras que él tenía todo el poder del cielo a su disposición.

¿Qué roca?

¿Quién es digno de confianza, firme, inconmovible y seguro, salvo nuestro Dios?

33. Dios es el que me ciñe de fuerza.

Queda entregado a su propia fuerza quien no se apoya en el Señor, pero quien confía en él cuenta con toda la fuerza del cielo.

34. Mis pies como de ciervas.

Entre los ásperos despeñaderos y las riesgosísimas sendas de las montañas, los pies de las ciervas eran ágiles y seguros. En los tortuosos senderos por donde tuvo que caminar David, Dios hizo que anduviera con pie seguro y a salvo.

35. A diestra mis manos para la batalla.

David era un guerrero hábil y vencedor, y atribuye ese éxito a Dios. No luchó en guerras motivadas por el egoísmo o la maldad, sino en las batallas del Señor; por eso acudía a él en procura de capacidad, protección y dirección divinas.

El arco de bronce

Los antiguos guerreros se enorgullecían de su fuerza al doblar el arco. El Señor había dado a David fuerza y habilidad para esgrimir con todo éxito las armas.

36. El escudo de tu salvación.

"Yelmo de la salvación" " (Efe. 6: 17). La mejor protección que una persona pueda tener para cualquiera de los peligros de la vida es el poder salvador de Dios.

Benignidad.

"Respuestas favorables" (BJ). Heb. 'anoth , del verbo "responder". El significado es oscuro. En Sal. 18: 35 se Lisa la palabra 'anawah , literalmente "humildad", que es el significado correcto. La bondadosa y benigna condescendencia de Dios (ver Sal. 113: 6, 7) manifestada a los mansos y humildes de la tierra (Isa. 57: 15; 66: 2), los capacita para alcanzar los mayores honores y realizaciones.

37. Ensanchaste mis pasos.

En lugares estrechos y angostos, tú me has dado amplitud para que pudiera avanzar sin estorbos. " "Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, y si corrieres, no tropezarás" " (Prov. 4:12; cf. Sal. 31: 8).

Pies.

"Tobillos" (BJ). Dios capacitó al salmista para que caminara en lugares peligrosos con paso firme y parejo; no le flaquearon los tobillos ni le resbalaron los pies.

39. Debajo de mis pies.

Los artistas antiguos con frecuencia dibujaban a los vencedores de pie sobre sus enemigos, que yacían muertos debajo de sus pies o de las patas de sus caballos. La figura aquí no es de uno que vence y domina, sino de uno que derriba a un enemigo y pasa sobre él.

41. Me vuelvan las espaldas.

Esta expresión significa que los enemigos habían huido ante él.

43. Como polvo.

Los enemigos de David fueron convertidos en polvo, por así decirlo. Su poder se convirtió en debilidad. El Sal. 18: 42 dice: "como polvo delante del viento" , añadiendo así el pensamiento de desparramar al adversario como el polvo es esparcido por el viento.

Como lodo de las calles.

Otra expresión que denota la plenitud de la victoria. David no sólo aplastó como polvo a sus enemigos, sino que los holló con los pies (ver Isa. 10: 6; Zac.10:5; Mal. 4: 3).

44. Las contiendas del pueblo.

"Las contiendas de los pueblos" (Bj cd. 1967). Puesto que David estaba llegando a completa victoria sobre sus enemigos extranjeros (2 Sam. 22: 44-46), algunos han pensado que difícilmente puede tratarse aquí de dificultades domésticas. Las guerras en que su pueblo estaba empeñado eran contra otras naciones, hostiles a los israelitas.

Cabeza de naciones.

Al haber vencido a los paganos, David se había convertido en su amo y ellos le pagaban tributo. No era el plan de Dios que el mundo continuara dividido en muchos Estados, siempre guerreando unos con otros, sino que al fin formaran una sola nación regida por un rey, con capital en Jerusalén; pero los israelitas rehusaron cooperar con el plan de Dios que quería ponerlos entre los gentiles como directores y portaluces. Eran rebeldes y orgullosos, y en muchos sentidos no mejores que sus vecinos paganos. Al fin Dios los rechazó y les quitó completamente sus privilegios.

Sin embargo, con la venida del Mesías como Simiente de David y mediante el verdadero Israel de Dios -la simiente espiritual de Abrahán- se cumplirá en cierta forma ese plan, aunque diferente en muchos sentidos del designio original (ver Rom. 9: 6-8; PR 526, 527).

Que yo no conocía.

Ver Isa. 55: 5. 45. Se someterán. "Me adulan" (BJ). Literalmente, "fingirán sumisión".

47. Viva Jehová.

Aquí llega David a la sección final de su cántico (vers. 47-51). Debido a las victorias que el Señor le había dado, lo alaba y le agradece. El Señor no lo había olvidado ni abandonado: estaba siempre presente como el Dios viviente (Sal. 42: 2; Isa. 37: 4, 17; Jer. 10:10; Ose. l:10; 1 Tim. 6: 17), "el único que tiene inmortalidad" " (1 Tim. 6: 16). Dios era más que una mera teoría o una abstracción para David; éste había aprendido a conocerlo como a tan Amigo y Salvador personal, y ahora expresa su alabanza agradecida por su maravillosa liberación y su cuidado tan misericordioso.

Mi roca.

Ver Sal. 89: 26. David otra vez recuerda lo que Dios significa para él; es tanto su roca como su salvación, el Dios que es su fortaleza y defensa y que le proporciona salvación.

48. Venga mis agravios.

Dios vive y se interesa. No abandonó a David como a una víctima indefensa en manos de sus enemigos, sino que le hizo justicia (ver Sal. 94:1; Luc. 18: 7).

49. Me libra.

Repetidas veces David se encontró rodeado por sus enemigos, aparentemente indefenso y en poder de ellos; pero Dios no sólo lo sacó victoriosamente de sus manos, sino que lo ayudó a subyugarlos completamente.

Varón violento.

Algunos comentadores piensan que esta frase alude específicamente a Saúl, pero tal vez su aplicación es general. Todo el contenido del cántico, y particularmente la última sección, dan la impresión de que David no pensaba aquí específicamente en Saúl sino en sus enemigos en general. Ellos, en realidad, eran varones violentos, y si hubiesen podido apoderarse de David lo habrían tratado cruelmente. Con mucha bondad el Señor había librado a David de tales hombres.

50. Por tanto.

Este "por tanto" vincula la expresión del agradecimiento de David con la narración precedente de las misericordias de Dios para con él. El secreto de la profunda experiencia religiosa de David residía en el hecho de que constantemente recordaba las misericordias recibidas de Dios y no cesaba de agradecerle por ellas.

Entre las naciones.

Las notables victorias de David ensalzaron el poder del Dios de Israel ante las naciones. Pablo cita este versículo para ilustrar la forma en que el conocimiento de Dios iría a los gentiles por medio de la predicación del Evangelio (Rom. 15: 9). El plan de Dios era que Israel fuera su evangelio de salvación. Con frecuencia el salmista habló de la gloria que acompañaría a Israel si cumplía su excelso destino. Anticipaba el tiempo cuando toda la tierra adoraría a Dios y le cantaría alabanzas (Sal. 66: 4), y cuando todos los reyes de la tierra se postrarían ante él y todas las naciones le servirían (Sal. 72: 11). Por eso el salmista exhortó a Israel para que publicara "entre los pueblos sus obras" " (Sal. 9: 11) y "entre las naciones su gloria" " (Sal. 96: 3), y expresó su intención personal de alabar a Dios entre los pueblos y de cantar de él entre las naciones (Sal. 57: 9. Cf. Sal. 105: 1; Isa. 12: 4).

51. Salva gloriosamente.

"Grandes triunfos da a su rey" " (Sal. 18: 50). Es claro el significado: el Señor confiere la plenitud de su salvación sobre el rey al concederle triunfos cada vez mayores y más aplastantes sobre sus enemigos.

A su descendencia.

Aquí parece haber una referencia a la profecía de Natán del cap. 7: 12-16, de que después de la muerte de David, el Señor levantaría su linaje y establecería para siempre el trono de su reino. David ahora agradece al Señor por esta gran misericordia. Todo el salmo es una sinfonía de alabanza y agradecimiento, una bella y sincera expresión de la confianza que David tenía en Dios y de que aceptaba con agradecimiento la seguridad de que el Señor le daría el reino a él y a su linaje para siempre.

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