1. Las manos se le debilitaron.
Cuando murió Abner, desapareció la fuerza de Is-boset, y el rey sabía que su causa estaba perdida. Los hombres de Israel quedaron preocupados porque Abner había sido la mano fuerte en el timón. Sabían que ahora probablemente sólo era cuestión de tiempo el que Is-boset fuera eliminado y David tomara el reino.
2. Beerotita.
Beerot era una ciudad gabaonita (Jos. 9: 17) asignada a la tribu de Benjamín (Jos. 18: 25). La opinión general es que estaba en el-B§reh , a 16 km al norte de Jerusalén.
3. Gitaim.
"Guittáyim" (BJ).Literalmente,"dos Gats" o "dos lugares de vino". No se conoce la ubicación exacta de Gitaim. La ciudad estuvo habitada por benjamitas después del regreso del exilio babilónico (Neh. 11: 33). El tiempo cuando huyeron los beerotitas pudo haber sido en ocasión del cruel ataque de Saúl a los gabaonitas (2 Sam. 21: 1, 2). Si tal fue el caso, Gitaim quizá estuvo algo afuera del dominio de Saúl.
4. Un hijo lisiado de los pies.
Parece haber aquí una interrupción en el relato. Se introduce este incidente acerca del hijo de Jonatán, 617 para mostrar que en ese tiempo el linaje de Saúl prácticamente se había extinguido con la muerte de Is-boset. El hijo de Jonatán parece haber sido el único otro candidato para el trono.
5. Estaba durmiendo la siesta.
Este es un hábito común en muchos países orientales.
6. Limpiando trigo.
Se ha traducido de diversas maneras esta parte del relato. La LXX dice: "Y he aquí la portera de la casa zarandeaba trigo, y ella dormitó y se durmió". La Vulgata también hecha la culpa a la mujer que cuidaba la puerta. "Se había dormido" (BJ). La Siriaca nada dice en cuanto al trigo.
7. Le cortaron la cabeza.
El propósito de ellos era llevar la cabeza a David como una prueba evidente de la muerte de Is- boset. Puesto que era el medio día ( "mayor calor del día" RVR) cuando fue muerto Is-boset (vers. 5), los asesinos deben haberse llevado la cabeza a plena luz del día. Quizá la colocaron en una de las bolsas de trigo, si la tenían a mano (ver vers. 6).
Por el camino del Arabá.
O el valle del Jordán.
8. Que procuraba matarte.
Estos capitanes probablemente habían desempeñado un papel activo en el ejército de Saúl cuando éste procuraba matar a David, y quizá creyeron que él albergaba un espíritu de enemistad y odio contra Saúl y su casa, similar al que Saúl había albergado contra David. Por lo general, el odio engendra odio, y el rencor de uno con frecuencia choca con el rencor ajeno.
Jehová ha vengado.
Los motivos de esos asesinos no eran el honor de Dios ni la vindicación de su causa. Mataron a Is-boset para beneficio propio, no por el bien de David; no obstante, procuraban despertar en éste un espíritu de gratitud a fin de recibir ellos una buena recompensa. Eran culpables de un crimen que merecía un castigo y no un premio.
9. Ha redimido mi alma.
David conocía bien a Dios y sus caminos de justicia y rectitud. En repetidas ocasiones el Señor había intervenido para salvarle la vida y para poner en aprietos a sus enemigos. David estaba dispuesto a dejar la venganza con el Señor (Deut. 32: 35; cf. Rom. 12: 19; Heb. 10: 30). No necesitaba que lo ayudaran a salir de sus dificultades con crímenes.
10. Le maté.
El pasaje podría traducirse así: "Ordené matarle en Siquelag " [Siclag] " dándole este pago por su buena noticia" (BJ). Cf. cap. 1: 2-16.
11. Un hombre justo.
Esta declaración no tenía el propósito de ser una evaluación completa del carácter moral de Is-boset, sino sencillamente un pronunciamiento para vindicar el carácter del rey de un crimen digno de muerte.
Demandar yo su sangre.
David dirigía una pregunta a los asesinos. Había presentado los hechos ante ellos exactamente como eran, y ellos mismos debían juzgar si su decisión era correcta o no. Sólo podía haber una respuesta -aun procedente de los condenados-: eran culpables y merecían la muerte. La justicia demandaba que se ejecutara la sentencia de muerte, y los acusados nada tenían que decir en defensa propia.
Muchos no habrían pensado tan claramente ni juzgado con tanta sabiduría como David. Podrían haber considerado que esos asesinos eran verdaderos patriotas, ciudadanos dignos y amigos. Lo que en realidad era un asesinato podrían haberlo interpretado como un acto necesario de justicia, realizado en pro de los mejores intereses de la nación. Los asesinos esperaban que su acto fuera juzgado de esa manera. Pero David vio, detrás del fingimiento, sus motivos egoístas y malos. No vacilaron ante el asesinato si podía servir a sus intereses personales. Pretendían ser amigos de David, pero al ser traidores al hombre a quien servían, demostraban que eran ciudadanos indignos de la nación de Israel. Si un vuelco de la fortuna hubiera colocado a David en una situación desfavorable, no habrían vacilado en matarlo exactamente como habían dado muerte a Is-boset. No podía tenerse confianza en tales hombres. No eran dignos de vivir, y con su silencio proclamaron a la nación que consideraban la sentencia adversa como justa.
Quitaros.
Literalmente, "consumimos" o "destruimos". La palabra hebrea ba'ar , traducida "quitaros", en la forma empleada aquí se usa para quitar el mal o la culpa del mal (Deut. 19: 13, 19; etc.). La falta de los asesinos contaminaba la tierra y sólo podía ser expiada con la sangre de los culpables de derramar sangre inocente (Núm. 35: 33).
12. Sobre el estanque.
Un lugar público, donde los cuerpos serían vistos por todos. La mutilación de los cuerpos añadía más ignominia a los criminales, y al colgar los cadáveres. en el estanque público su crimen recibía la mayor publicidad posible. Eso serviría como una terrible advertencia a todos de que no serían pasados por alto tales crímenes.
La cabeza de Is-boset.
Como individuo, Is-boset no merecía ninguna deshonra, y no había razón para que no se le concediera una sepultura honorable.
CBA T2
Cuando murió Abner, desapareció la fuerza de Is-boset, y el rey sabía que su causa estaba perdida. Los hombres de Israel quedaron preocupados porque Abner había sido la mano fuerte en el timón. Sabían que ahora probablemente sólo era cuestión de tiempo el que Is-boset fuera eliminado y David tomara el reino.
2. Beerotita.
Beerot era una ciudad gabaonita (Jos. 9: 17) asignada a la tribu de Benjamín (Jos. 18: 25). La opinión general es que estaba en el-B§reh , a 16 km al norte de Jerusalén.
3. Gitaim.
"Guittáyim" (BJ).Literalmente,"dos Gats" o "dos lugares de vino". No se conoce la ubicación exacta de Gitaim. La ciudad estuvo habitada por benjamitas después del regreso del exilio babilónico (Neh. 11: 33). El tiempo cuando huyeron los beerotitas pudo haber sido en ocasión del cruel ataque de Saúl a los gabaonitas (2 Sam. 21: 1, 2). Si tal fue el caso, Gitaim quizá estuvo algo afuera del dominio de Saúl.
4. Un hijo lisiado de los pies.
Parece haber aquí una interrupción en el relato. Se introduce este incidente acerca del hijo de Jonatán, 617 para mostrar que en ese tiempo el linaje de Saúl prácticamente se había extinguido con la muerte de Is-boset. El hijo de Jonatán parece haber sido el único otro candidato para el trono.
5. Estaba durmiendo la siesta.
Este es un hábito común en muchos países orientales.
6. Limpiando trigo.
Se ha traducido de diversas maneras esta parte del relato. La LXX dice: "Y he aquí la portera de la casa zarandeaba trigo, y ella dormitó y se durmió". La Vulgata también hecha la culpa a la mujer que cuidaba la puerta. "Se había dormido" (BJ). La Siriaca nada dice en cuanto al trigo.
7. Le cortaron la cabeza.
El propósito de ellos era llevar la cabeza a David como una prueba evidente de la muerte de Is- boset. Puesto que era el medio día ( "mayor calor del día" RVR) cuando fue muerto Is-boset (vers. 5), los asesinos deben haberse llevado la cabeza a plena luz del día. Quizá la colocaron en una de las bolsas de trigo, si la tenían a mano (ver vers. 6).
Por el camino del Arabá.
O el valle del Jordán.
8. Que procuraba matarte.
Estos capitanes probablemente habían desempeñado un papel activo en el ejército de Saúl cuando éste procuraba matar a David, y quizá creyeron que él albergaba un espíritu de enemistad y odio contra Saúl y su casa, similar al que Saúl había albergado contra David. Por lo general, el odio engendra odio, y el rencor de uno con frecuencia choca con el rencor ajeno.
Jehová ha vengado.
Los motivos de esos asesinos no eran el honor de Dios ni la vindicación de su causa. Mataron a Is-boset para beneficio propio, no por el bien de David; no obstante, procuraban despertar en éste un espíritu de gratitud a fin de recibir ellos una buena recompensa. Eran culpables de un crimen que merecía un castigo y no un premio.
9. Ha redimido mi alma.
David conocía bien a Dios y sus caminos de justicia y rectitud. En repetidas ocasiones el Señor había intervenido para salvarle la vida y para poner en aprietos a sus enemigos. David estaba dispuesto a dejar la venganza con el Señor (Deut. 32: 35; cf. Rom. 12: 19; Heb. 10: 30). No necesitaba que lo ayudaran a salir de sus dificultades con crímenes.
10. Le maté.
El pasaje podría traducirse así: "Ordené matarle en Siquelag " [Siclag] " dándole este pago por su buena noticia" (BJ). Cf. cap. 1: 2-16.
11. Un hombre justo.
Esta declaración no tenía el propósito de ser una evaluación completa del carácter moral de Is-boset, sino sencillamente un pronunciamiento para vindicar el carácter del rey de un crimen digno de muerte.
Demandar yo su sangre.
David dirigía una pregunta a los asesinos. Había presentado los hechos ante ellos exactamente como eran, y ellos mismos debían juzgar si su decisión era correcta o no. Sólo podía haber una respuesta -aun procedente de los condenados-: eran culpables y merecían la muerte. La justicia demandaba que se ejecutara la sentencia de muerte, y los acusados nada tenían que decir en defensa propia.
Muchos no habrían pensado tan claramente ni juzgado con tanta sabiduría como David. Podrían haber considerado que esos asesinos eran verdaderos patriotas, ciudadanos dignos y amigos. Lo que en realidad era un asesinato podrían haberlo interpretado como un acto necesario de justicia, realizado en pro de los mejores intereses de la nación. Los asesinos esperaban que su acto fuera juzgado de esa manera. Pero David vio, detrás del fingimiento, sus motivos egoístas y malos. No vacilaron ante el asesinato si podía servir a sus intereses personales. Pretendían ser amigos de David, pero al ser traidores al hombre a quien servían, demostraban que eran ciudadanos indignos de la nación de Israel. Si un vuelco de la fortuna hubiera colocado a David en una situación desfavorable, no habrían vacilado en matarlo exactamente como habían dado muerte a Is-boset. No podía tenerse confianza en tales hombres. No eran dignos de vivir, y con su silencio proclamaron a la nación que consideraban la sentencia adversa como justa.
Quitaros.
Literalmente, "consumimos" o "destruimos". La palabra hebrea ba'ar , traducida "quitaros", en la forma empleada aquí se usa para quitar el mal o la culpa del mal (Deut. 19: 13, 19; etc.). La falta de los asesinos contaminaba la tierra y sólo podía ser expiada con la sangre de los culpables de derramar sangre inocente (Núm. 35: 33).
12. Sobre el estanque.
Un lugar público, donde los cuerpos serían vistos por todos. La mutilación de los cuerpos añadía más ignominia a los criminales, y al colgar los cadáveres. en el estanque público su crimen recibía la mayor publicidad posible. Eso serviría como una terrible advertencia a todos de que no serían pasados por alto tales crímenes.
La cabeza de Is-boset.
Como individuo, Is-boset no merecía ninguna deshonra, y no había razón para que no se le concediera una sepultura honorable.
CBA T2

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