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CBA - SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL CAPÍTULO 5

Comentario Bíblico Adventista 
2 Samuel capítulo 5

1. Todas las tribus.

Los caps. 5 a 10 tratan del establecimiento del reino y la primera parte del reinado de David sobre toda la nación. El primer libro de Crónicas añade ciertos detalles interesantes de la forma en que varias tribus de ambos lados del Jordán fueron a Hebrón para constituir a David como rey, y los alegres festejos de aquella ocasión. No sólo acudieron los ancianos como representantes del pueblo (cap. 5: 3), sino que también participaron numerosos cuerpos de hombres armados (1 Crón. 12: 23-38) y 4.600 levitas con Joiada como jefe de los del linaje de Aarón y Sadoc como "joven valiente y esforzado" (1 Crón. 12: 26-28).

En este libro de Samuel, los acontecimientos no se presentan en un orden estrictamente cronológico. El escritor de este libro describe primero el desarrollo interno del reino, y después el desarrollo externo de la nación.

Hueso tuyo y carne tuya.

Quizá más que ningún otro pueblo de la tierra, los hebreos estaban ligados por vínculos de parentesco. Todos eran hijos de Abrahán, del mismo hueso y de la misma carne de David (ver Gén. 29: 14; Juec. 9: 2; 2 Sam. 19: 12). El mismo vínculo une todavía a los judíos de todas partes.

2. Quien sacabas.

Ver 1 Sam. 18: 16. El pueblo no estaba eligiendo ciegamente a su nuevo caudillo. Aun mientras Saúl era rey, se había manifestado la resaltante capacidad de David como dirigente. El pueblo tenía confianza en sus hazañas y sagacidad.

Jehová te ha dicho.

La principal razón para que David fuera rey era que el Señor lo había elegido para ese puesto. No se ha revelado por qué los ancianos mencionaron al final ese punto. Existiendo tal confianza general en el valiente y virtuoso hijo de Isaí, habiendo desaparecido prácticamente la casa de Saúl y habiéndose manifestado tan claramente la voluntad divina a favor de David, era obvio que correspondía con los mejores intereses del pueblo el que se unieran bajo su liderazgo.

Tú apacentarás.

Del Heb. ra´ah , "apacentar". El participio activo de este verbo en el AT se traduce como "pastor" (ver Núm. 27: 17; Sal. 23: 1; etc.). David había de ser un pastor sobre Israel, figura adecuada para uno que, por experiencia, estaba familiarizado con los múltiples y abarcantes deberes de una vocación tal.

Príncipe.

Literalmente, "gobernante".

3. Todos los ancianos.

Los ancianos actuaron como los representantes y portavoces del pueblo. Con ellos acudieron muchos de los guerreros y sacerdotes para demostrar su lealtad al hijo de Isaí (1 Crón. 12: 23- 38). Muchos miles se congregaron en Hebrón para las ceremonias de la coronación.

Hizo pacto.

No se dan los detalles del convenio, pero es evidente que era algún entendimiento en cuanto a las prerrogativas del rey y los derechos de los súbditos. Quizá se trataron asuntos como el liderazgo en la guerra, la igualdad de las tribus, el asilo político para los remanentes de la casa de Saúl, la magnitud del ejército nacional y la forma de conseguir reclutas, etc.

Sobre Israel.

Previamente David había sido ungido como rey sobre Judá (cap. 2: 4).

4. De treinta años.

En cuanto a la relación de las edades de David y Saúl, ver pág.135. Puesto que David reinó durante 40 años, tenía 70 años cuando murió, edad que se describe como " "buena vejez" (1 Crón. 29: 28), quizá, para uno que había vivido una existencia tan agitada.

6. Marchó ... a Jerusalén.

Tan pronto como David fue ungido como rey sobre todo Israel, vio la necesidad de una capital mejor situada que Hebrón. Esta ciudad estaba en el extremo sur del territorio ocupado por los hebreos. Es evidente que prefería mantener su capital en Judá, y Jerusalén le ofrecía una ubicación ideal (ver com. Jos. 15: 63; Juec. 1: 21). Josué había derrotado y muerto al rey de Jerusalén (Jos. 10: 23-26; 12: 10), y más tarde Judá había tomado y destruido la ciudad (ver com. 620 Juec. 1: 7). Pero los Jebuseos, que ocupaban Jerusalén, no fueron completamente vencidos, y continuaron en posesión por lo menos de parte de la ciudad o la retomaron después de haber sido expulsados (Jos. 15: 63: Juec. 1: 21; 19: 11, 12). El desalojo de los jebuseos de este reducto importante fue una gran victoria para David en el comienzo de su reinado sobre todo Israel.

Aun los ciegos y los cojos te echarán.

"Hasta los ciegos y cojos bastan para rechazarte" " (BJ). Es decir, los habitantes de Jebús confiaban en la fuerza de su ciudad, y se mofaban de la incapacidad de David para tomar su fortaleza, diciéndole que los ciegos y los cojos serían suficientes para mantener la ciudad contra las fuerzas de Israel.

El baluarte jebuseo estaba sobre el monte Sion, al sur del monte Moriah, sobre cuya cima más tarde se edificó el templo. La montaña estaba flanqueada en dos lados por profundos valles, y se adecuaba admirablemente para su defensa (ver mapa frente a la pág. 625).

7. Tomó la fortaleza.

Jebús parecía inexpugnable para sus defensores. Había resistido los ataques de los israelitas durante muchos años. Aunque sólo estaba a 6,4 km de Gabaa -la capital de Saúl-, al terminar el reinado de éste la ciudad mantenía aún su independencia. Con todo, la capital de los jebuseos no pudo resistir la valentía de David ni a su hábil comandante.

8. El canal.

La palabra así traducida sólo reaparece en Sal. 42: 7, donde se traduce "cascadas" ( "cataratas" , vers. 8 BJ). Se piensa que el término se aplica al sistema usado para proveer de agua a la antigua ciudad. Para llevar el agua a la ciudad desde la vertiente de Gihón, que quedaba fuera de las puertas de la población, los jebuseos tuvieron que abrir un acueducto de 15,2 m de largo a través de la roca hasta un lugar donde se depositaba el agua en un estanque. A su vez, éste estaba conectado mediante un tubo vertical de 12,2 m con la base de una escalinata o rampa que llevaba a la ciudad. Las mujeres de la población descendían hasta la parte alta del tubo, dejaban caer sus baldes en la cisterna y así se aprovisionaban de agua sin necesidad de arriesgarse a salir de la ciudad. Abriéndose camino a través de la corriente de agua y subiendo por el tubo, era posible entrar en la capital de los Jebuseos.

El versículo ofrece algunas dificultades de traducción. Parecería, por una comparación con 1 Crón. 11: 6, que David prometió a sus hombres que el que realizara la hazaña de entrar en la ciudad sería "cabeza y jefe". Según 1 Crón. 11: 6, " "Joab hijo de Sarvia subió el primero, y fue hecho jefe". " Parece que Joab logró su puesto como comandante de los ejércitos de David tras haber tenido éxito en la captura del baluarte Jebuseo (ver PP 761).

Los cojos y ciegos.

Después de haber logrado entrar en la ciudad, quizá resultaba comparativamente fácil abrirlas puertas para el cuerpo principal de las fuerzas de David, puesto que tal vez había pocos defensores en los muros de la ciudad. Los jebuseos se habían mofado de David afirmando que los cojos y los ciegos serían suficientes para defender la ciudad de sus ataques (ver com. vers. 6), de ahí que David pareciera usar esos términos para los defensores de la población.

Aborrecidos del alma de David.

Esta es una traducción de la anotación marginal del texto hebreo. El texto en sí reza: "Ellos aborrecen el alma de David". Así también está en la LXX.

Ciego ni cojo.

No es claro el significado de este proverbio. La LXX añade "del Señor" a la palabra "casa".

9. Milo.

Parece haber sido una especie de fortaleza en la ciudad de los jebuseos, que ya existía cuando David capturó Jerusalén y a la cual le hicieron muchas adiciones algunos reyes posteriores (ver 1 Crón. 11: 8; 1 Rey. 9: 15, 24; 11: 27; 2 Rey. 12: 20; 2 Crón. 32: 5).

Hacia adentro.

Milo parece haber sido el límite norte de la ciudad de David. Hacia el este la escarpada hondonada de Cedrón constituía una fuerte defensa natural. Todas las edificaciones de David estaban, pues, al sur de Milo y quedaban protegidas por el lado norte. La obra posterior de fortalecer las defensas de la ciudad fue realizada por Joab (1 Crón. 11: 8).

10. Con él.

Compárese con 1 Crón. 11:9.El éxito de David se debió no sólo a su propio esfuerzo y valentía sino también a la presencia y bendición de Dios. El éxito fundamental en la vida no proviene de la fuerza ni la sabiduría humanas, sino del Espíritu del Señor (ver Zac. 4: 6).

11. Hiram.

Hay algunas dudas en cuanto a si este Hiram es el mismo que ayudó a Salomón 621 a edificar el templo (1 Rey. 5: 1; 2 Crón. 2: 3). Si se tratara del mismo personaje, eso significaría que un solo rey reinó por un tiempo desusadamente largo, lo que no sería imposible. Los acontecimientos de este capítulo sucedieron en los comienzos del reinado de David, mientras que el Hiram que se relacionó con Salomón todavía vivía en el 24.º año del reinado de éste (1 Rey. 9: 10-14; cf. 6: 1, 38; 7: 1). Esto daría un total de más de 50 años de reinado. Contra la opinión de que es el mismo Hiram, está la declaración de Josefo de que el Hiram que ayudó a Salomón reinó 34 años ( Contra Apión 1. 18). Sin embargo, las afirmaciones cronológicas de Josefo no son siempre exactas.

Envió embajadores.

Hiram buscó la alianza. Fue un reconocimiento del poder de David.

Edificaron la casa de David.

En cuanto a edificaciones, los fenicios de ese tiempo (ver págs. 69-71) tenían una experiencia y habilidad mucho mayores que los hebreos, pues David y Salomón dependieron muchísimo de ellos tanto para la construcción de sus palacios como del templo. Los arqueólogos confirman que la albañilería del antiguo período hebreo de Palestina era inferior a la de los cananeos que los precedieron, y a quienes pertenecían los fenicios.

12. Por amor de su pueblo Israel.

El Señor bendijo a David debido a su integridad y fidelidad. También lo bendijo porque quería hacer del pueblo hebreo un reino espiritual en la tierra. Al tomar decididamente el liderazgo del pueblo escogido, David procedía de acuerdo con los propósitos del cielo. Un programa tal siempre acarrea éxito y bendiciones.

13. Más concubinas y mujeres.

Con el incremento del poder y la prosperidad, vinieron la tentación y el peligro de que Israel imitara más y más las costumbres de las naciones circunvecinas. Era usual en el Oriente que los monarcas tuvieran un gran harén, y David siguió esa práctica. En esto procedió mal, pues el Señor había ordenado: " "Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe" " (Deut. 17: 17). El ejemplo dado por David fue imitado por sus sucesores, para perjuicio de ellos.

Hijos e hijas.

Alcanzó a 19 el número total de hijos que le nacieron a David en Hebrón y en Jerusalén (ver 1 Crón. 3: 1-9). No se dan los nombres de las hijas, con excepción de Tamar (1 Crón. 3: 9).

14. Los nombres.

Los hijos aquí mencionados (vers. 14-16) nacieron en Jerusalén. En el pasaje del cap. 3: 2-5 están los que nacieron en Hebrón. La misma lista, con algunas variantes, se halla en 1 Crón. 3: 5-8; 14: 4-7. Los primeros cuatro, nacidos en Jerusalén, eran los hijos de Betsabé (1 Crón. 3: 5). Refiriéndose a 1 Crón. 3: 5, la BJ dice en nota de pie de página: "Idéntica a 'Betsabé' ". Por lo tanto, nacieron en un período posterior del reinado de David. Todas las listas colocan a Salomón al final entre los cuatro hijos de Betsabé, pero 2 Sam. 12: 24 indica que era el mayor de los hijos sobrevivientes. Las variantes de estas listas no significan necesariamente errores de los escribas. Dos nombres no mencionados en este pasaje se encuentran en la lista de Crónicas, y Quileab (2 Sam. 3: 3) es llamado Daniel. El primer caso es un asunto de omisión, el segundo podría indicar meramente que un hijo tenía más de un nombre.

17. Oyendo los filisteos.

David no había tenido dificultades con los filisteos durante los primeros años de su reinado. Cuando fue perseguido por Saúl, los filisteos fueron amigables con él, y cuando llegó a ser rey de Judá esperaban que les demostrara amistad oponiéndose a la casa de Saúl. Confiaban que podrían mantener su supremacía sobre una nación hebrea dividida. Pero cuando David llegó a ser rey sobre todo Israel, logró conquistar Jebús y se alió con Hiram, rey de Tiro. Los filisteos, temiendo el creciente poder de David, resolvieron hacer guerra contra Israel y poner coto al poder de su nuevo rey.

Fortaleza.

Heb. metsudah , "el baluarte". La misma palabra hebrea se usa en el vers. 7, y evidentemente se refiere a la misma fortificación (ver PP 761, 762).

18. El valle de Refaim.

Era un fértil valle que se extendía al suroeste de Jerusalén, y lo bastante amplio como para un gran campamento.

19. Consultó David a Jehová.

Ver com. cap. 2: 1.

Ciertamente entregaré.

No hay un adverbio en el texto hebreo, pero su construcción requiere una traducción enfática del verbo.

20. Baal-perazim.

Literalmente, "señor de abrirse paso" o "poseedor de las brechas". Al realizar un súbito ataque contra los filisteos, 622 David abrió una brecha en sus filas y los arrolló a todos. Con la ayuda del Señor, las fuerzas de Israel irrumpieron en medio de la resistencia enemiga como aguas a través de una represa. Quizá después de esta victoria ese lugar recibió el nombre de Baal-perazim.

21. Idolos.

La referencia paralela, en 1Crón.14: 12, dice 'elohim , "dioses". Cuando los filisteos se atrevieron a ir a la batalla, llevaron consigo las imágenes de sus dioses, esperando así asegurar la victoria. La presteza de la derrota se ve, porque en su huida dejaron abandonados sus dioses.

Los quemaron.

Literalmente, "se los llevaron". El pasaje de 1 Crón. 14: 12 demuestra que estas palabras deben entenderse tal como están traducidas en la RVR.

22. Volvieron a venir.

La derrota tan sólo incitó a los filisteos para que redoblaran sus esfuerzos. Reuniendo fuerzas aun mayores, vinieron otra vez contra David determinados a ganar la victoria.

23. Consultando David a Jehová.

Ver vers.19.La victoria previa de David no hizo que confiara en sí mismo ni se engriera. Tenía el hábito de procurar la dirección de Dios.

No subas.

En el vers. 19 se registra que David recibió la instrucción de ir. El enemigo había vuelto al mismo campo de batalla, y era evidente que esperaba que David empleara el mismo método de ataque que usó antes. Sin duda, esta vez estaban preparados para un ataque directo. Pero el Señor instruyó a David para que no hiciera un ataque frontal.

Rodéalos.

"Da un rodeo detrás de ellos" " (BJ). David venció rodeando al enemigo y atacándolo desde un flanco inesperado. Dios procede de diversas maneras para dar la victoria a los suyos. Los que han pedido la ayuda divina, a veces han recibido la sencilla instrucción de quedar tranquilos y esperar la salvación del Señor (ver Exo. 14: 13, 14; 2 Rey. 19: 7, 32, 35). Otras veces la liberación se produce mediante la dirección y la bendición de Dios concedidas al esfuerzo humano. No manifiesta falta de fe el que, después de presentar una petición a Dios, hace todo lo que puede para lograr su cumplimiento.

Balsameras.

Es dudosa su identificación botánica.

24. Marcha.

El sonido le iba a ser una señal de que Dios lo acompañaría y que los ejércitos del cielo marcharían delante de él. La forma masculina de la palabra "marcha" (Heb. tse'adah ), se emplea en Juec. 5: 4 y Sal. 68: 7 para referirse a la marcha de las huestes de Dios.

Te moverás.

Tenemos que hacer nuestra parte en la obra del Señor. Deben esperar la derrota los que permanecen ociosos, esperando que actúe el Señor mientras que ellos no hacen nada. El Altísimo ordenó a David y a su pueblo que se movieran, y les prometió que entonces él iría delante de ellos para derrotar las huestes de los filisteos. Entonces y ahora, las promesas de Dios son condicionales. Cuando hacemos nuestra parte, Dios hace la suya.

25. David lo hizo así.

Era sencillo el secreto del éxito de David: siguió exactamente las instrucciones de Dios. Cuando el hombre pone su voluntad por encima de la voluntad de Dios, abre las puertas a la derrota. No siempre entenderemos las razones de las órdenes de Dios, ni siempre es necesario entenderlas. Todo lo que se espera de nosotros es que confiemos y obedezcamos. David obedeció implícitamente las direcciones divinas, y el resultado significó otra gran victoria.

Desde Geba.

"Gabaón" " (BJ). En la LXX se lee "Gabaón". Esto corresponde con el pasaje paralelo de 1 Crón. 14: 16. Geba, la moderna Jeba' está a 9,6 km al noreste de Jerusalén y Gabaón, ej-Jib , a la misma distancia al noroeste. Es evidente que se trata de Gabaón, pues se halla directamente en la ruta del regreso del valle de Refaim a Gezer.

Gezer.

Una fortaleza que dominaba el valle de Ajalón, unos 25 km al oeste de Gabaón. Se han hecho excavaciones en este lugar -ahora llamado Tell Gezer- que han proporcionado abundantes pruebas arqueológicas. Cuando los reyes de Jerusalén, Hebrón, Jarmut, Laquis y Eglón atacaron Gabaón, Josué los persiguió por el paso de Bet-horón y logró una notable victoria sobre ellos en el valle de Ajalón, donde se detuvo el sol (Jos. 10: 1-14). Sin duda ésta fue la misma ruta seguida por David cuando derrotó a los filisteos, pues el camino de Gabaón a Gezer pasaba por el valle de Ajalón. La huida en esa dirección noroeste desde Jerusalén se debió a que David había "rodeado" a los filisteos para atacarlos desde el sur; los repelió después hacia el norte a Gabaón, y de allí hacia Gezer. En el relato paralelo, estas batallas están ubicadas entre el intento infructuoso de David (1 Crón. 13: 5-14) y en el que tuvo éxito (1 Crón. 15) de llevar el arca a Jerusalén (1 Crón. 14: 8-17). Pero el relato de Crónicas también registra que Hiram ayudó a David en la construcción de su casa, y menciona a los hijos que le nacieron en Jerusalén (1 Crón. 14: 1-7) entre sus dos tentativas para llevar allí el arca. Por lo tanto, se advertirá que la sucesión de los acontecimientos -tal como se registra en 2 Sam. y 1 Crón.- no es siempre la misma. A veces es imposible determinar los detalles exactos de la cronología correspondiente. Es evidente que el orden de los sucesos es menos importante que los hechos mismos y las lecciones espirituales que se pueden obtener de ellos.

Ver PP 761, 762 que corresponde con la sucesión de los acontecimientos de 2 Sam.

CBA T2

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