Comentario Bíblico Adventista 2 Samuel capítulo 6
1. David volvió a reunir.
" El mismo relato,
con una introducción más larga, se encuentra en 1 Crón. 13: 1, 6-14. David se
proponía que Jerusalén fuera tanto la capital civil como la capital religiosa de
la nación. Durante muchos años el arca había estado en Quiriat-jearim, adonde se
la había llevado al ser devuelta por los filisteos después de la muerte de Elí
(1 Sam. 7: 1). David deseaba albergar el arca en un santuario nacional en
Jerusalén. Antes de llevar a cabo ese propósito, convocó a los dirigentes de la
nación (1 Crón. 13: 1-4) para consultarles acerca de su plan. "
Todos
los escogidos.
" La transferencia del arca debía ser motivo de una
exhibición ostentosa y de regocijo nacional. David ordenó que 30.000 de los
hombres principales del reino se reunieran en Jerusalén para participar de los
solemnes festejos. "
2. Baala de Judá.
" Otro nombre de Quiriat-jearim (Jos. 15: 9; 1 Crón. 13: 6), a unos 14
km al noroeste de Jerusalén. "
El nombre de Jehová.
" El arca
era el símbolo de la presencia de Dios y por eso recibió su santo nombre. El
pueblo de Dios (Deut. 28: 10) y su templo (1 Rey. 8: 43) también debían llevar
el nombre divino, evidentemente en el sentido de posesión. "
Entre los
querubines.
"Sobre los querubines" (BJ). La palabra "entre" no está en
el hebreo, y la relación de la forma verbal "mora" con los querubines es un
asunto de interpretación. La palabra traducida "mora" se traduce también con
frecuencia como alguna forma del verbo "sentarse" (Gén. 18: 1; 19: 1; 21: 16;
etc.).
3. Sobre un carro nuevo.
La
ley de Moisés disponía que el arca fuera llevada por los hijos de Coat (Núm. 4:
4-15; 7:9). David debiera haber hecho caso de esta instrucción, pero tal vez
razonó que llevar el arca en un carro nuevo, tirado por bueyes, representaría
una señal de respeto especial. Sin duda recordaba que cuando los filisteos
devolvieron el arca a Israel la llevaron en un carro nuevo (1 Sam. 6: 7-14). Sin
embargo, ese caso era completamente diferente, pues procedieron según les
pareció mejor. Cuando el arca llegó a Israel, la retiraron del carro unos
levitas (1 Sam. 6: 15) de acuerdo con las instrucciones divinas dadas a Moisés.
En el collado.
"En la loma" (BJ). El arca estuvo en la casa de
Abinadab, que estaba en la loma o colina, en Quiriat-jearim.
Hijos de
Abinadab.
El arca había estado en la casa de Abinadab, por lo menos
durante dos o tres generaciones antes de este tiempo, o sea a partir de la
muerte de Elí (1 Sam. 4: 15-18; 6: 1; 7: 1). El hecho de que Uza y Ahío son
llamados "hijos de Abinadab", tan sólo significa que eran sus descendientes, de
acuerdo con el uso de ese término en hebreo (ver com. 1 Sam. 14: 50; ver también
t. I págs. 190,191, 196). Puesto que Uza y Ahío habían tenido a su cargo el
cuidado del arca mientras estaba en su hogar, les fue adjudicada la
responsabilidad de llevarla a Jerusalén. Sin embargo, esto contradecía la orden
explícita del Señor de que los levitas coatitas debían llevarla en hombros (Núm.
4: 15; 7: 9). No había una excusa válida para desobedecer las órdenes divinas en
este asunto.
Guiaban el carro nuevo.
Aunque guiaban el carro, no
iban en él. Ahío caminaba delante 625 del carro (vers. 4) y Uza probablemente
caminaba al lado o detrás del arca, donde podía cuidarla (ver vers. 6).
5. Danzaban delante de Jehová.
La
mudanza del arca a Jerusalén debía convertirse en un motivo de gozo
impresionante. La multitud acompañante tocaba y cantaba. Para el pueblo, el arca
representaba la presencia de Dios, y había regocijo debido a esa presencia.
Con arpas.
La lista de diversos tipos de instrumentos musicales
es una indicación de que la habilidad musical era corriente en el tiempo de
David. Hay pruebas de que, tanto en Egipto como en Mesopotamia, la música se
había desarrollado muchísimo por lo menos 1.000 años antes de ese tiempo.
6. La era de Nacón.
"La era de
Quidón" (1 Crón. 13: 9). Este es un ejemplo del nombre de un hombre o de un
lugar que se escribía en más de una manera. No hay indicios en cuanto a su
ubicación. Cuando llegaron a la era, quizá los bueyes se volvieron a un lado
para tomar algo del cereal que estaba esparcido, lo cual provocó la dificultad.
Extendió su mano.
El arca era santa. Nadie debía tocarla sino
los sacerdotes descendientes de Aarón (Núm. 4: 15; PP 763). Dios es estricto en
sus requerimientos. Es cierto que los filisteos habían tocado el arca sin
recibir ningún daño, pero no podían ser responsables por lo que no sabían; sin
embargo, los israelitas conocían la instrucción del Señor.
7. Se encendió.
El hombre ve sólo
la apariencia externa, pero Dios contempla el corazón. A los que acompañaban a
Uza podría haberles parecido que las intenciones de él eran perfectamente
honorables: tan sólo trataba de ayudar cuando extendió la mano para sostener el
arca. Pero él no estaba en armonía con Dios. Al tocar el arca cometió un acto de
presunción. Un ser pecador no debería haberse atrevido a tocar lo que
simbolizaba la presencia de Dios. El Señor no podía permitir que se pasara por
alto esa flagrante desobediencia a su orden expresa. Si el pecado de Uza no
hubiese sido castigado, su falta podría haber implicado a muchos otros. Los que
conocían las faltas de Uza se habrían envalentonado mucho en el pecado si se les
hubiera permitido llegar a la conclusión de que Dios pasaba por alto faltas como
la de Uza y que aceptaba al culpable. La muerte de Uza sirvió de advertencia
para muchos de que el Señor es justo y requiere estricta obediencia de todos.
Lo hirió allí Dios.
Algunos han considerado que la muerte de Uza
fue un castigo desproporcionadamente severo. Sin embargo, el incidente sucedió
dentro de un régimen teocrático, cuando los castigos civiles incluían
infracciones religiosas y se infligía pena de muerte por faltas por las que
ahora no se la aplica (Exo. 22: 20; Lev. 20: 2, 9, 27; Núm. 15: 32-36; cf. Hech.
5: 1-11). Se necesitan castigos severos para impedir el mal. Si se relajaran
nuestras actuales leyes que reprimen los crímenes, habría un tremendo incremento
de la criminalidad. Uza había estado tanto tiempo en la presencia del arca que
la familiaridad había creado en él un espíritu de irreverencia. Había sido
culpable de presunción temeraria e imprudente, y de acuerdo con ella lo había
tratado el Señor. La alarmante catástrofe hizo que las huestes congregadas de
Israel comprendieran la importancia de las órdenes expresas de Dios y la
enormidad del pecado de la irreverencia.
8. Se entristeció David.
La tristeza de David por la
muerte de Uza principalmente se debió a que él mismo no era de corazón recto. Si
hubiese estado plenamente en paz con Dios no habría tenido razón para temer y
habría aceptado la voluntad del Señor. Todo lo que Dios hace es perfecto, y cada
vez que el ser humano queda descontento con las obras de Dios, es una indicación
de que algo anda mal en su propia experiencia. Habría sido mejor que David se
hubiese humillado y autoexaminado en busca de sus propios defectos ocultos en
vez de buscar faltas en Dios.
9. Temiendo.
David temía que algún pecado de su propia vida pudiera provocar el
castigo divino sobre él (ver PP 764).
10. Obed-edom.
Este nombre aparece en 1 Crón. 15: 18, 21;
26: 4, 8, 15, pero no se ha podido establecer su identidad con exactitud.
Geteo.
"De Gat" (BJ). Difícilmente se trata de un geteo de
Filistea sino que más bien se refiere a alguien que una vez habitó la ciudad
levítica de Gat-rimón, en Dan o en Manasés, 626 asignada a los coatitas (Jos.
21: 24-26). De ese modo, Obed-edom puede haber sido miembro de la familia
designada especialmente para llevar el arca (Núm. 4: 15; 7: 9).
11. Bendijo Jehová a Obed-edom.
La
presencia del arca en el hogar de Obed-edom significó una bendición y no una
maldición. El sabía cuán terriblemente el Señor había castigado la irreverencia
con la cual se había profanado el arca. Quizá había visto a David y a los miles
de Israel temblando espantados, temerosos de la presencia del arca de Dios. Sin
embargo, y a pesar de todo esto, dio la bienvenida al arca en su casa.
Toda su casa.
La bendición prodigada a Obed-edom no sólo fue
para él sino para toda su casa. Mediante el fiel Abrahán habían de ser
bendecidas todas las familias de la tierra (Gén. 12: 2, 3). Muchos reciben
alegría, prosperidad y paz cuando alguien goza de la presencia de Dios, y el que
recibe esa bendición se convierte en una bendición.
12. Fue dado aviso.
Lo que sucedió con Obed-edom demostró
que, aunque Dios es santo, no lo debe temer el humilde y obediente. La nación
había estado esperando para ver qué sobrevendría al geteo y a su familia (PP
765). La bendición despejó la lobreguez y los presentimientos que había
ocasionado la muerte de Uza.
13. Los que
llevaban el arca.
David había aprendido la lección de completa
obediencia a los requisitos de Dios. Ahora no se llevó el arca en un carro, sino
que, de acuerdo con la orden de David (1 Crón. 15: 2) y la palabra de Dios (Núm.
4: 5, 6, 15; 7: 9; 1 Crón. 15: 15); la trasladaron los levitas. El registro de
Crónicas acerca del regreso del arca es mucho más detallado y explícito que éste
(ver 1 Crón. 15: 1-29).
Seis pasos.
La muerte de Uza en el
intento anterior de trasladar el arca hizo que David procediera con sumo
cuidado. Al principio sólo se dieron seis pasos moviendo el arca, y cuando no
apareció ninguna evidencia del desagrado del Señor, se ofrecieron sacrificios
para expresar el agradecimiento del pueblo a Dios porque su presencia ahora
estaba con ellos y su buena voluntad los amparaba.
Un buey y un carnero.
El 13er. versículo no está en la LXX. En su lugar, dice esa versión: "
"Y estaban con él llevando el arca siete bandas [o coros], y como sacrificio un
becerro y ovejas". "
14. Danzaba...
delante de Jehová.
La danza de David fue un acto de solemne y santo
gozo. Para una persona del Cercano Oriente de entonces, esa era una manera
natural de expresarse por extraña que nos parezca hoy. De ese modo David expresó
su alabanza de agradecimiento y así honró y glorificó el santo nombre de Dios.
No había nada en la danza de David que pudiera ser comparable con las danzas
modernas o que las justifique. Mediante el baile actual común, nadie se acerca a
Dios ni recibe la inspiración de pensamientos más puros para llevar una vida
santa. Degrada y corrompe. Descalifica a la persona para la oración o el estudio
de la Palabra de Dios, y la aparta de la rectitud induciéndole a francachelas.
La moral se corrompe; no sólo se malgasta el tiempo sino que se lo emplea mal y,
con frecuencia, se sacrifica la salud (ver PP 766).
Un efod de lino.
Compárese con 1 Crón. 15: 27. David puso a un lado su manto real para
esta ocasión y se vistió con un sencillo efod de lino, de la clase que
generalmente llevaban los sacerdotes y otros (ver com. 1 Sam. 2: 18; cf. 1 Sam.
22: 18; 2 Crón. 5: 12). Al hacer esto no asumió prerrogativas sacerdotales; tan
sólo mostraba a su pueblo que estaba dispuesto a humillarse y hacerse uno con
ellos en el servicio de Dios.
16. Le
menospreció.
Mical no podía apreciar ni entender el fervor que inducía a
David a unirse con la gente para expresar en forma tan vívida su gozo en el
Señor. Cuando David cantó y danzó delante de Dios, su acto de culto fue aceptado
por el cielo, pero fue despreciado por su esposa. Mical, cuyo padre había estado
en éxtasis en más de una ocasión (1 Sam. 10: 10; 19: 22-24), no tenía derecho a
quejarse de que David fuera tan expresivo. Pero quizá la ocasión le dio una
excusa para dar rienda suelta a sus reprimidos sentimientos de mala voluntad.
Una vez había estado enamorada de David como de un héroe juvenil, pero su
casamiento había terminado pronto cuando él huyó de Saúl. Ahora habían pasado
unos 20 años, durante los cuales se había casado con otro hombre del cual había
sido arrancada a la fuerza y entregada a su esposo anterior, en aras de una
maniobra política después de una larga guerra contra la casa de su padre. La
orgullosa hija de Saúl estaba llena de resentimiento y dispuesta para encontrar
faltas en David, aun en el celo de él 627 por honrar al Señor en lo que, en ese
tiempo, se aceptaba como una forma de alabanza.
17. Una tienda.
No se trata del antiguo tabernáculo, que
entonces estaba en Gabaón (1 Crón. 16: 39), sino una tienda nueva que David
había preparado especialmente para el arca (2 Crón. 1: 3, 4).
Holocaustos.
El altar normal de los holocaustos estaba entonces
en el tabernáculo mosaico, en Gabaón (1 Crón. 21: 29). Pero debe haberse erigido
otro altar en Jerusalén. Los holocaustos eran ofrendas consagradas, en tanto que
los sacrificios de paz, por su misma naturaleza, se ofrecían en ocasiones de
alegría y regocijo. La gente comía, como un festejo, la mayor parte del
sacrificio. El pasaje de 2 Sam. 6: 16-19 es paralelo con 1 Crón. 15: 29 a 16: 3.
Pero en Crónicas se han añadido muchos detalles de las ceremonias de esa ocasión
que no se encuentran en el libro de Samuel (1 Crón. 16: 4-42).
18. Bendijo al pueblo.
David era el
dirigente tanto espiritual como secular de su pueblo. Era perfectamente adecuado
que el rey de Israel, que había sido elegido para ese cargo por Dios,
pronunciara la bendición divina sobre el pueblo. Compárese con la bendición de
Salomón en la dedicación del templo (1 Rey. 8: 14, 55).
19. Repartió a todo el pueblo.
David era liberal por
naturaleza. Cuando el pueblo estuvo por esparcirse, cada persona recibió un
regalo proporcionado por la generosidad real. Así cada uno volvería a su casa
contento, lo cual le ayudaría a olvidar sus dificultades individuales y a cantar
alabanzas a su Dios y a su rey.
Un pedazo de carne.
"Un pastel
de dátiles" (BJ). Heb. 'eshpar . Esta palabra aparece sólo aquí y en el pasaje
paralelo de 1 Crón. 16: 3. Su significado es dudoso. La BJ dice, en nota de pie
de página, "sentido conjetural". La traducción de la RVR es la interpretación
dada a la palabra por los judíos. La Vulgata dice: "Un pedazo de carne bovina
para asar" . Algunos eruditos modernos dan a 'eshpar el significado de "alimento
para el viajero", "provisiones consistentes en dátiles y cereales cocinados o
crudos" y "pastel de dátiles".
Una torta de pasas.
"Un pan de
pasas" (BJ). Heb. 'ashishah . Esta palabra se ha definido literalmente como "una
torta", tales como las que se preparaban con uvas secas o pasas prensadas para
darles cierta forma. Las palabras "de vino", añadidas en cursiva en la RVA,
pueden haber estado implícitas en el término ´ashishah (ver Ose. 3: 1; PP 767).
Se fue todo el pueblo.
En 1 Crón. 16: 4-42 hay muchos detalles
adicionales acerca de las festividades y los arreglos que se hicieron en las
ceremonias de dedicación.
20. A recibir a
David.
David había pasado por su casa mientras acompañaba el arca cuando
la llevaban a su nueva tienda, y Mical lo había observado (vers. 16). Después de
completar las diversas ceremonias de dedicación, volvió a su hogar, y Mical -que
mientras tanto se irritaba más y más- salió a su encuentro. Estaba ansiosa de
reprochar a su esposo por las manifestaciones de gozo que había exhibido en las
ceremonias del traslado del arca. Mical no participó en absoluto del espíritu de
regocijo de esa ocasión.
Hoy día hay muchos en la iglesia que hacen una
profesión de religión pero que, pudiendo ser felices, tienen amargado el
espíritu; en lugar de regocijarse en el Señor, están enojados con sus hermanos;
y en vez de tener la mirada fija en las cosas de Dios, se lo pasan buscando
faltas en los que se regocijan en el Señor. Hacer resaltar estas cosas no
implica que la excitación y la emotividad lleven necesariamente a la
espiritualidad. Un despliegue público de emociones no siempre es la medida de la
consagración del alma; un temperamento más tranquilo puede expresar una
consagración más profunda a Dios mediante el arrobamiento interno del alma o
mediante actos de amor. Pero si la falta de manifestaciones externas se debe a
apatía interior o indiferencia, entonces la dignidad se convierte en formalismo.
Cuán honrado.
En vez de saludar a su esposo con una palabra de
gozosa bienvenida, Mical vituperó a David con esa cortante ironía, acusándolo de
actuar más como un bufón que como un rey.
Descubriéndose.
Es
decir, quitándose su atavío real y apareciendo en público con el sencillo efod
de lino que usaban los sacerdotes y otros (ver com. vers. 14).
21. Fue delante de Jehová.
Mical
necesitaba entender la verdadera razón de la conducta de David. También le hacía
falta saber que el orgullo egoísta de ella era la raíz de su amargura de
espíritu. David creía que Mical no había despreciado al rey sino al Señor y a su
servicio.
En preferencia a tu padre.
David recordó a Mical que
el Señor había rechazado a su padre, pero lo había elegido a él. Dios se había
agradado con el proceder de David, pero Mical adoptaba la misma actitud
arrogante que había ocasionado el rechazo de su padre como rey. Las palabras de
David no fueron agradables, pero fueron justificadas.
Danzaré.
David hizo saber a Mical que ella no tenía razón para emplear palabras
cortantes de reproche, y que su acusación no aminoraría en él su ardor ni le
haría cambiar de conducta. Continuaría regocijándose delante del Señor,
expresando su gratitud por todo lo que Dios había hecho por él.
22. Vil.
Heb. qalal , "ser liviano,
pequeño, o de poca estima"; en la forma empleada aquí, "rebajarse".
A
tus ojos.
De allí en adelante, las acciones de David harían que él fuera
todavía más menospreciado a la vista de Mical.
De las criadas.
David confiaba en que la mayoría del pueblo entendería su celo
religioso. No tomó en cuenta la opinión de Mical, ni esperaba que el pueblo la
tuviera en cuenta.
CBA T2

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