Comentario Bíblico Adventista 2 Samuel capítulo 7
1. Habitaba en su casa.
La idea es: "mientras el rey moraba en su propia casa", es decir, después de que la había edificado. David comenzó a pensar en la inconsecuencia de tener una bella casa propia sin que hubiera un lugar que pudiera ser llamado la casa de Dios. Compárese con el relato paralelo de los acontecimientos de este capítulo en 1 Crón. 17.
Había dado reposo.
El período de paz permitió que David consagrara su tiempo y energía a otras cosas. En esas circunstancias comenzó a considerar la edificación de un templo para el culto de Dios.
2. Al profeta Natán.
Esta es la primera mención del profeta Natán, pero es evidente que ya era un consejero confidencial del rey, a quien éste consultaba sobre asuntos importantes en los cuales deseaba direcciones específicas de Dios. Natán se convirtió en una figura prominente durante el reinado de David y también durante el de Salomón (ver 2 Sam. 12; 1 Rey. 1: 10-12, 34, 38).
Entre cortinas.
"Bajo pieles" (BJ). La palabra traducida "cortinas" (o "pieles") es la que se usa en Exo. 26 y 36 para la cobertura del tabernáculo. La tienda en la cual se albergaba el arca era una estructura provisional, quizá similar al tabernáculo mosaico. El tabernáculo original y el altar de los holocaustos estaban en Gabaón (1 Crón. 21: 29; 2 Crón. 1: 3-6). Como el arca estaba en una tienda en Jerusalén, había entonces dos santuarios nacionales. Sin embargo, el propósito de Dios era que hubiera sólo un lugar central de culto (Deut. 12: 13, 14), y el plan de David fue establecer un gran santuario nacional en Jerusalén.
3. Natán dijo.
Natán era profeta, pero es evidente que en ese momento expresó su opinión personal. Un profeta puede dar a los hombres un mensaje inspirado tan sólo si Dios le ha dado tal mensaje. El profeta -cuando afronta una cuestión difícil- dispone del privilegio de orar para recibir una respuesta inspirada, pero la índole de la respuesta es del Señor. Hay veces cuando Dios considera que es mejor que los seres humanos tomen sus propias decisiones y desarrollen así la facultad de juzgar sabiamente. En otras oportunidades le place enviar un mensaje divino. Tales comunicaciones divinas con frecuencia resaltan mediante las palabras: "Así dice Jehová" (ver vers. 5).
Anda, y haz.
Parecía bueno el propósito expresado por David, y naturalmente Natán pensó que era correcto que lo realizara. Sin embargo, el profeta no había recibido ningún mensaje confirmatorio. Habló de acuerdo con su propio juicio y no para expresar una revelación divina.
4. Vino palabra de Jehová.
Era evidente que el mensaje provenía de Dios (ver com. vers. 3), y era completamente opuesto a lo que Natán había expresado antes. Con todo, no hay prueba alguna de que hubiera habido espíritu de rebeldía en Natán cuando se le pidió que volviera al rey y reconociera su error anterior. Se necesita de la gracia divina para admitir que uno ha cometido una falta y para ponerse en acción a fin de rectificar el error.
5. Mi siervo David.
David era siervo de Dios, y él mismo había hablado movido por la inspiración divina, como cuando compuso los Salmos. A él también se le aplicó el título de "profeta" (Hech. 2: 30). En esta ocasión, el Señor prefirió no hablarle directamente sino por medio de otro profeta. Dios obra mediante diferentes individuos y la luz divina fluye por diversos canales. Así también hoy Dios obra por medio de la organización de su iglesia, demanda que existan amor y confianza mutuos entre los hermanos, y amonesta contra el peligro de proceder en forma individual. Si David hubiese estado orgulloso de sus opiniones, podría haberse irritado mucho al ver que se contrariaban sus ideas. Por el contrario, aceptó el reproche divino, aunque se oponía tanto a su propósito como al juicio del profeta.
Así ha dicho Jehová.
Cuando los mensajes traen este rótulo, los seres humanos debieran prestar atención. Si se sospecha que el mensaje no es genuino (ver 1 Juan 4: 1), hay pruebas especificadas en la Palabra de Dios por las cuales se puede comprobar la validez de lo expuesto (Núm. 12: 6; Deut. 13: 1-3; 18: 22; Mat. 7: 15-20; 1 Juan 4: 1-3). Es nuestra la responsabilidad de descubrir el origen del mensaje; y si es de Dios, debemos obedecerlo.
¿Tú me has de edificar casa?
La pregunta implica una respuesta negativa. El pasaje paralelo dice: "Tú no me edificarás casa" (1Crón. 17: 4).
6. Ciertamente.
O "puesto que" o "porque". Se da la razón por la cual David no debía edificar la casa.
Desde el día.
Habían pasado unos 450 años desde el éxodo (ver com. 1 Rey. 6: 1). Durante ese tiempo el tabernáculo había sido el lugar de la morada terrestre de Dios. Con frecuencia había sido trasladado de un lugar a otro, y aún no había llegado el tiempo para que hubiera un lugar permanente de culto de los hijos de Israel. Esos arreglos provisionales habían continuado durante tanto tiempo, que parecía que una tienda podía continuar por un tiempo más hasta que se pudieran tomar las disposiciones necesarias para la edificación del templo.
7. Las tribus de Israel.
El pasaje paralelo reza: "los jueces de Israel" (1 Crón. 17: 6). La diferencia en hebreo consiste en una sola letra. En la LXX se lee "tribus" en ambas referencias.
8. Redil.
Literalmente, "una morada", por supuesto, en este caso, de las ovejas.
9. Te he dado.
Esto podría traducirse como futuro: "Te daré", aunque los eruditos judíos que insertaron una forma de puntuación en el texto hebreo, entre los siglos VI y IX DC, colocaron una marca que -si es válida- requiere que el verbo sea traducido en tiempo pasado. Sin embargo, la BJ le da un sentido futuro al traducir: "Voy a hacerte un nombre grande" .
10. Ni los inicuos le aflijan más.
Durante todo el período de los jueces los israelitas habían sido afligidos por sus enemigos. Esto no estaba en armonía con el propósito divino, y el Señor ahora les prometió un período libre de opresión; sin embargo, la promesa era condicional. Tendrían un destino glorioso con la única condición de que trabajaran en armonía con los planes y propósitos del cielo; pero debido a que rehusó persistentemente aceptar su elevado privilegio, el Señor permitió que su pueblo profeso repetidas veces cayera en manos de sus enemigos hasta que fue destruido como nación y rechazado como pueblo escogido de Dios.
11. Te daré descanso.
Si los acontecimientos del cap. 8 siguen cronológicamente, todavía David debía ver más guerras; sin embargo, las palabras pueden ser interpretadas como que se refieren a la cesación temporal de la guerra mencionada en el pasaje del cap. 7: 1.
Casa.
Dios establecería la familia de David asegurando la sucesión de su posteridad en el trono.
12. Levantaré ... a uno de tu linaje.
Esto se refiere principalmente a Salomón, sucesor de David y constructor del templo. Pero a David también se le mostró que el Mesías vendría de su linaje (ver Hech. 2: 30).
13. Para siempre.
Si la nación de Israel hubiese sido leal a Dios, habría continuado para siempre y nunca habría sido destruido el glorioso templo (ver PR 31, 412). Lo que Dios quería realizar para el mundo mediante la nación hebrea lo lleva a cabo ahora por medio de su iglesia (PR 526, 527). Sin tomar en cuenta el fracaso del hombre, finalmente se llevará a cabo el propósito de Dios con el establecimiento de un reino eterno por medio de Cristo (Luc. 1: 31-33; cf. Sal. 89: 29, 36, 37; Dan. 2: 44; 7: 14, 27; Abd. 21; Miq. 4: 7; Heb. 1: 8).
14. Yo le seré a él padre.
Cf. 1 Crón. 22: 9, 10; 28: 6. En esta promesa Dios se identificaba con David y su descendencia. Los que siguieron a David en el trono de Israel habían de reinar en el nombre del Señor, como hijos de Dios y representantes del cielo. Cuando fracasaron los descendientes literales, se cumplieron las promesas en Cristo (ver Heb. 1: 5).
Le castigaré.
Los castigos de Dios son actos de amor. Envía sus juicios para que sus hijos vuelvan en sí y regresen a las sendas de justicia. Un padre sabio y amante castigará al hijo que ama (Prov. 3: 12; Heb. 12: 5-10). Esta cláusula se omite en 1 Crón. 17: 13.
Vara de hombres.
Con frecuencia Dios emplea a los hombres para castigar a otros hombres. A menudo sus castigos caen sobre las naciones por medio de otras naciones (ver Isa. 10: 5, 6; Jer. 51: 20). Mediante Asiria y Babilonia, por ejemplo, castigó a Israel y a Judá.
15. No se apartará.
Una promesa condicional que no pudo cumplirse debido al fracaso humano. Ahora los privilegios pertenecen al Israel espiritual.
De Saúl.
También a Saúl se le había prometido el reino "para siempre" (ver 1 Sam. 13: 13).
De delante de ti.
Literalmente, "de tus faces", es decir, de tu presencia. Estas promesas correspondían condicionalmente, a David.
16. Será estable.
Debido al fracaso de los descendientes de David, finalmente estas importantes promesas se cumplirán sólo mediante Cristo y su iglesia (ver Isa. 9: 6, 7; Jer. 23: 5, 6; 33: 14-21).
17. Así habló Natán.
Hasta este punto se ha registrado la comisión que Natán recibió del Señor para David (vers. 5-16). Este versículo afirma que él la cumplió.
18. Se puso delante de Jehová.
Quizá en el tabernáculo en el cual se hallaba el arca. David quedó abrumado por la revelación que le había sido dada. No se le permitiría que construyera el templo, pero las promesas que se le hicieron compensaron del todo el chasco inicial.
Señor Jehová, ¿quién soy yo?
Mientras David, sentado, meditaba, probablemente recordó los años pasados, viéndose primero como un humilde pastorcillo que vagaba por las colinas y aprendía cuál era la voluntad de Dios; luego la forma en que había sido elegido para el reino, pero que había tenido que huir por las colinas de Judá como fugitivo, sin saber cada día qué prueba o qué peligro nuevos le sobrevendrían al día siguiente. Ahora, por fin disfrutaba de paz, y con ella vino la promesa de Dios en cuanto al futuro de su reino. David quedó abrumado ante este pensamiento. Con profunda humildad y plena abnegación, clamó: "Señor Jehová, ¿quién soy yo?" De acuerdo con las normas humanas, David podía ser considerado como un hombre de realizaciones extraordinarias, un caudillo excepcional, varón de profunda piedad y gran valor, hombre de honor y éxito, uno de los más grandes poetas y de los reyes más destacados de la historia. Pero David se sentía profundamente humilde ante su Hacedor y completamente indigno del alto honor que Dios le confería a él y a su casa.
19. Como procede el hombre.
Literalmente, "la ley del hombre", es decir la ley humana. Es oscuro el significado de esta frase. En la BJ hay puntos suspensivos en lugar de esta frase, y se agrega en nota de pie de página: "El texto añade, lit.: 'y ésta es la ley del hombre', lo cual no tiene aquí ningún 632 sentido". El pasaje paralelo reza: "Me has mirado como a un hombre excelente" (1 Crón. 17: 17).
20. ¿Qué más?
David estaba abrumado ante el honor que se le demostraba, y le faltaron las palabras para expresar su gratitud.
Conoces a tu siervo.
David sabía que el Señor lo conocía y podía leer los pensamientos de alabanza y agradecimiento que le llenaban el corazón.
21. Por tu palabra.
"Por amor de tu siervo" (1 Crón. 17: 19). Esta última expresión concuerda con Sal. 132: 10; cf. 2 Crón. 6: 42.
22. Tú te has engrandecido.
Cf. Sal. 86: 8-10; 71: 19; 89: 6-8.
23. Quién como tu pueblo.
David consideraba como el privilegio más excelso el ser contado entre el pueblo de Dios. ¿Qué nación podía ser mayor o podía recibir más honra que la que había sido escogida por el Señor como suya? (ver Deut. 4: 7, 32-34).
Pueblo suyo.
Se alude al éxodo. Dios manifestó su gran interés en Israel al redimirlo de su condición de una raza de esclavos en Egipto.
Para ponerle nombre.
El éxodo hizo resaltar el nombre de Dios entre las naciones de la tierra, pues desplegó su incomparable poder sobre los mayores pueblos del mundo.
Grandezas ... y obras terribles.
Compárese con Deut. 10: 21. Los pensamientos que entonces pasaban por la mente de David, mientras contemplaba la forma maravillosa en que Dios había tratado a Israel en ocasión del éxodo, fueron similares a los pensamientos que expresó Moisés en Deut. 4: 7, 32-34.
Sus dioses.
Los dioses de Egipto eran muchos, famosos, y se les atribuía gran poder. Se reconocía que el éxodo no sólo había sido un triunfo sobre el país de Egipto sino también sobre sus dioses. Cuando Israel salió triunfalmente de Egipto, no debía quedar duda alguna entre los egipcios en cuanto a quién era el verdadero Dios. Los dioses egipcios no tenían poder por sí mismos, pero Satanás manifestaba su poder por medio de ellos, y por eso el éxodo fue otra victoria de Dios sobre Satanás en el gran conflicto de Ios siglos.
24. Fuiste a ellos por Dios.
Dios había prometido establecer a los descendientes de Abrahán en la tierra de Canaán y ser su Dios (Gén. 17: 7, 8). Mediante Moisés prometió redimir a la simiente de Abrahán del yugo egipcio y ser su Dios (Exo. 6: 7, 8). Esas promesas ahora se habían cumplido.
26. Sea engrandecido tu nombre.
La nota resaltante de la oración de David fue que se ensalzara el nombre de Dios. Los que procuran magnificarse a sí mismos reflejan la actitud de Lucifer, quien deseaba exaltar su trono "por encima de las estrellas de Dios" y se proponía asemejarse "al Altísimo" (Isa. 14: 13, 14, BJ). En contraste, el canto de los ángeles que no cayeron es "gloria a Dios en las alturas" (Luc. 2: 14) y " "la alabanza, la honra, la gloria y el poder" "al que está sentado en el trono" " (Apoc. 5: 13). El secreto de la grandeza de David estaba en su humildad. El que está dispuesto a humillarse como un niñito es el "mayor en el reino de los cielos" (Mat. 18: 4).
28. Tus palabras son verdad.
David tenía confianza en que el Señor cumpliría sus promesas. Tenía fe en que su oración sería contestada. En realidad, ésta expresaba la aceptación de las maravillosas promesas de Dios.
29. Será bendita ... para siempre.
El pasaje paralelo reza: " "Tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre" " (1 Crón. 17: 27). Cuando Dios promete una bendición, no hay poder en el mundo capaz de anularla, a no ser la perversa voluntad humana que rehúse cumplir las condiciones (ver Núm. 23: 20). El hombre deshonra a Dios cuando duda de sus promesas o deja de pedir sus bendiciones. La vida cristiana sería mucho más feliz y la esperanza sería más brillante si todos tuvieran más confianza en la seguridad de las promesas de Dios. La vida de David fue feliz y fructífera cuando alegremente se entregó a la voluntad de Dios. Su esperanza y propósito eran construir el templo, pero se le dijo que esa tarea no era para él. Humildemente se sometió a la voluntad divina, aceptando las tareas que Dios tenía para él, y no se enfadó ni se puso de mal humor porque se le impidió llevar a cabo sus propósitos. Muchos se consideran menospreciados y rechazados si no se les deja proceder de acuerdo con todos sus deseos. Otros están determinados a proseguir con tareas para las cuales no son idóneos y a las cuales el Señor no los ha llamado, esforzándose vanamente para efectuar una obra para la cual son insuficientes, en tanto que descuidan la realización de otras para las cuales están capacitados y a las cuales los llama el Señor. Este capítulo es un ejemplo magnífico de resignación ante la voluntad de Dios.
CBA T2
La idea es: "mientras el rey moraba en su propia casa", es decir, después de que la había edificado. David comenzó a pensar en la inconsecuencia de tener una bella casa propia sin que hubiera un lugar que pudiera ser llamado la casa de Dios. Compárese con el relato paralelo de los acontecimientos de este capítulo en 1 Crón. 17.
Había dado reposo.
El período de paz permitió que David consagrara su tiempo y energía a otras cosas. En esas circunstancias comenzó a considerar la edificación de un templo para el culto de Dios.
2. Al profeta Natán.
Esta es la primera mención del profeta Natán, pero es evidente que ya era un consejero confidencial del rey, a quien éste consultaba sobre asuntos importantes en los cuales deseaba direcciones específicas de Dios. Natán se convirtió en una figura prominente durante el reinado de David y también durante el de Salomón (ver 2 Sam. 12; 1 Rey. 1: 10-12, 34, 38).
Entre cortinas.
"Bajo pieles" (BJ). La palabra traducida "cortinas" (o "pieles") es la que se usa en Exo. 26 y 36 para la cobertura del tabernáculo. La tienda en la cual se albergaba el arca era una estructura provisional, quizá similar al tabernáculo mosaico. El tabernáculo original y el altar de los holocaustos estaban en Gabaón (1 Crón. 21: 29; 2 Crón. 1: 3-6). Como el arca estaba en una tienda en Jerusalén, había entonces dos santuarios nacionales. Sin embargo, el propósito de Dios era que hubiera sólo un lugar central de culto (Deut. 12: 13, 14), y el plan de David fue establecer un gran santuario nacional en Jerusalén.
3. Natán dijo.
Natán era profeta, pero es evidente que en ese momento expresó su opinión personal. Un profeta puede dar a los hombres un mensaje inspirado tan sólo si Dios le ha dado tal mensaje. El profeta -cuando afronta una cuestión difícil- dispone del privilegio de orar para recibir una respuesta inspirada, pero la índole de la respuesta es del Señor. Hay veces cuando Dios considera que es mejor que los seres humanos tomen sus propias decisiones y desarrollen así la facultad de juzgar sabiamente. En otras oportunidades le place enviar un mensaje divino. Tales comunicaciones divinas con frecuencia resaltan mediante las palabras: "Así dice Jehová" (ver vers. 5).
Anda, y haz.
Parecía bueno el propósito expresado por David, y naturalmente Natán pensó que era correcto que lo realizara. Sin embargo, el profeta no había recibido ningún mensaje confirmatorio. Habló de acuerdo con su propio juicio y no para expresar una revelación divina.
4. Vino palabra de Jehová.
Era evidente que el mensaje provenía de Dios (ver com. vers. 3), y era completamente opuesto a lo que Natán había expresado antes. Con todo, no hay prueba alguna de que hubiera habido espíritu de rebeldía en Natán cuando se le pidió que volviera al rey y reconociera su error anterior. Se necesita de la gracia divina para admitir que uno ha cometido una falta y para ponerse en acción a fin de rectificar el error.
5. Mi siervo David.
David era siervo de Dios, y él mismo había hablado movido por la inspiración divina, como cuando compuso los Salmos. A él también se le aplicó el título de "profeta" (Hech. 2: 30). En esta ocasión, el Señor prefirió no hablarle directamente sino por medio de otro profeta. Dios obra mediante diferentes individuos y la luz divina fluye por diversos canales. Así también hoy Dios obra por medio de la organización de su iglesia, demanda que existan amor y confianza mutuos entre los hermanos, y amonesta contra el peligro de proceder en forma individual. Si David hubiese estado orgulloso de sus opiniones, podría haberse irritado mucho al ver que se contrariaban sus ideas. Por el contrario, aceptó el reproche divino, aunque se oponía tanto a su propósito como al juicio del profeta.
Así ha dicho Jehová.
Cuando los mensajes traen este rótulo, los seres humanos debieran prestar atención. Si se sospecha que el mensaje no es genuino (ver 1 Juan 4: 1), hay pruebas especificadas en la Palabra de Dios por las cuales se puede comprobar la validez de lo expuesto (Núm. 12: 6; Deut. 13: 1-3; 18: 22; Mat. 7: 15-20; 1 Juan 4: 1-3). Es nuestra la responsabilidad de descubrir el origen del mensaje; y si es de Dios, debemos obedecerlo.
¿Tú me has de edificar casa?
La pregunta implica una respuesta negativa. El pasaje paralelo dice: "Tú no me edificarás casa" (1Crón. 17: 4).
6. Ciertamente.
O "puesto que" o "porque". Se da la razón por la cual David no debía edificar la casa.
Desde el día.
Habían pasado unos 450 años desde el éxodo (ver com. 1 Rey. 6: 1). Durante ese tiempo el tabernáculo había sido el lugar de la morada terrestre de Dios. Con frecuencia había sido trasladado de un lugar a otro, y aún no había llegado el tiempo para que hubiera un lugar permanente de culto de los hijos de Israel. Esos arreglos provisionales habían continuado durante tanto tiempo, que parecía que una tienda podía continuar por un tiempo más hasta que se pudieran tomar las disposiciones necesarias para la edificación del templo.
7. Las tribus de Israel.
El pasaje paralelo reza: "los jueces de Israel" (1 Crón. 17: 6). La diferencia en hebreo consiste en una sola letra. En la LXX se lee "tribus" en ambas referencias.
8. Redil.
Literalmente, "una morada", por supuesto, en este caso, de las ovejas.
9. Te he dado.
Esto podría traducirse como futuro: "Te daré", aunque los eruditos judíos que insertaron una forma de puntuación en el texto hebreo, entre los siglos VI y IX DC, colocaron una marca que -si es válida- requiere que el verbo sea traducido en tiempo pasado. Sin embargo, la BJ le da un sentido futuro al traducir: "Voy a hacerte un nombre grande" .
10. Ni los inicuos le aflijan más.
Durante todo el período de los jueces los israelitas habían sido afligidos por sus enemigos. Esto no estaba en armonía con el propósito divino, y el Señor ahora les prometió un período libre de opresión; sin embargo, la promesa era condicional. Tendrían un destino glorioso con la única condición de que trabajaran en armonía con los planes y propósitos del cielo; pero debido a que rehusó persistentemente aceptar su elevado privilegio, el Señor permitió que su pueblo profeso repetidas veces cayera en manos de sus enemigos hasta que fue destruido como nación y rechazado como pueblo escogido de Dios.
11. Te daré descanso.
Si los acontecimientos del cap. 8 siguen cronológicamente, todavía David debía ver más guerras; sin embargo, las palabras pueden ser interpretadas como que se refieren a la cesación temporal de la guerra mencionada en el pasaje del cap. 7: 1.
Casa.
Dios establecería la familia de David asegurando la sucesión de su posteridad en el trono.
12. Levantaré ... a uno de tu linaje.
Esto se refiere principalmente a Salomón, sucesor de David y constructor del templo. Pero a David también se le mostró que el Mesías vendría de su linaje (ver Hech. 2: 30).
13. Para siempre.
Si la nación de Israel hubiese sido leal a Dios, habría continuado para siempre y nunca habría sido destruido el glorioso templo (ver PR 31, 412). Lo que Dios quería realizar para el mundo mediante la nación hebrea lo lleva a cabo ahora por medio de su iglesia (PR 526, 527). Sin tomar en cuenta el fracaso del hombre, finalmente se llevará a cabo el propósito de Dios con el establecimiento de un reino eterno por medio de Cristo (Luc. 1: 31-33; cf. Sal. 89: 29, 36, 37; Dan. 2: 44; 7: 14, 27; Abd. 21; Miq. 4: 7; Heb. 1: 8).
14. Yo le seré a él padre.
Cf. 1 Crón. 22: 9, 10; 28: 6. En esta promesa Dios se identificaba con David y su descendencia. Los que siguieron a David en el trono de Israel habían de reinar en el nombre del Señor, como hijos de Dios y representantes del cielo. Cuando fracasaron los descendientes literales, se cumplieron las promesas en Cristo (ver Heb. 1: 5).
Le castigaré.
Los castigos de Dios son actos de amor. Envía sus juicios para que sus hijos vuelvan en sí y regresen a las sendas de justicia. Un padre sabio y amante castigará al hijo que ama (Prov. 3: 12; Heb. 12: 5-10). Esta cláusula se omite en 1 Crón. 17: 13.
Vara de hombres.
Con frecuencia Dios emplea a los hombres para castigar a otros hombres. A menudo sus castigos caen sobre las naciones por medio de otras naciones (ver Isa. 10: 5, 6; Jer. 51: 20). Mediante Asiria y Babilonia, por ejemplo, castigó a Israel y a Judá.
15. No se apartará.
Una promesa condicional que no pudo cumplirse debido al fracaso humano. Ahora los privilegios pertenecen al Israel espiritual.
De Saúl.
También a Saúl se le había prometido el reino "para siempre" (ver 1 Sam. 13: 13).
De delante de ti.
Literalmente, "de tus faces", es decir, de tu presencia. Estas promesas correspondían condicionalmente, a David.
16. Será estable.
Debido al fracaso de los descendientes de David, finalmente estas importantes promesas se cumplirán sólo mediante Cristo y su iglesia (ver Isa. 9: 6, 7; Jer. 23: 5, 6; 33: 14-21).
17. Así habló Natán.
Hasta este punto se ha registrado la comisión que Natán recibió del Señor para David (vers. 5-16). Este versículo afirma que él la cumplió.
18. Se puso delante de Jehová.
Quizá en el tabernáculo en el cual se hallaba el arca. David quedó abrumado por la revelación que le había sido dada. No se le permitiría que construyera el templo, pero las promesas que se le hicieron compensaron del todo el chasco inicial.
Señor Jehová, ¿quién soy yo?
Mientras David, sentado, meditaba, probablemente recordó los años pasados, viéndose primero como un humilde pastorcillo que vagaba por las colinas y aprendía cuál era la voluntad de Dios; luego la forma en que había sido elegido para el reino, pero que había tenido que huir por las colinas de Judá como fugitivo, sin saber cada día qué prueba o qué peligro nuevos le sobrevendrían al día siguiente. Ahora, por fin disfrutaba de paz, y con ella vino la promesa de Dios en cuanto al futuro de su reino. David quedó abrumado ante este pensamiento. Con profunda humildad y plena abnegación, clamó: "Señor Jehová, ¿quién soy yo?" De acuerdo con las normas humanas, David podía ser considerado como un hombre de realizaciones extraordinarias, un caudillo excepcional, varón de profunda piedad y gran valor, hombre de honor y éxito, uno de los más grandes poetas y de los reyes más destacados de la historia. Pero David se sentía profundamente humilde ante su Hacedor y completamente indigno del alto honor que Dios le confería a él y a su casa.
19. Como procede el hombre.
Literalmente, "la ley del hombre", es decir la ley humana. Es oscuro el significado de esta frase. En la BJ hay puntos suspensivos en lugar de esta frase, y se agrega en nota de pie de página: "El texto añade, lit.: 'y ésta es la ley del hombre', lo cual no tiene aquí ningún 632 sentido". El pasaje paralelo reza: "Me has mirado como a un hombre excelente" (1 Crón. 17: 17).
20. ¿Qué más?
David estaba abrumado ante el honor que se le demostraba, y le faltaron las palabras para expresar su gratitud.
Conoces a tu siervo.
David sabía que el Señor lo conocía y podía leer los pensamientos de alabanza y agradecimiento que le llenaban el corazón.
21. Por tu palabra.
"Por amor de tu siervo" (1 Crón. 17: 19). Esta última expresión concuerda con Sal. 132: 10; cf. 2 Crón. 6: 42.
22. Tú te has engrandecido.
Cf. Sal. 86: 8-10; 71: 19; 89: 6-8.
23. Quién como tu pueblo.
David consideraba como el privilegio más excelso el ser contado entre el pueblo de Dios. ¿Qué nación podía ser mayor o podía recibir más honra que la que había sido escogida por el Señor como suya? (ver Deut. 4: 7, 32-34).
Pueblo suyo.
Se alude al éxodo. Dios manifestó su gran interés en Israel al redimirlo de su condición de una raza de esclavos en Egipto.
Para ponerle nombre.
El éxodo hizo resaltar el nombre de Dios entre las naciones de la tierra, pues desplegó su incomparable poder sobre los mayores pueblos del mundo.
Grandezas ... y obras terribles.
Compárese con Deut. 10: 21. Los pensamientos que entonces pasaban por la mente de David, mientras contemplaba la forma maravillosa en que Dios había tratado a Israel en ocasión del éxodo, fueron similares a los pensamientos que expresó Moisés en Deut. 4: 7, 32-34.
Sus dioses.
Los dioses de Egipto eran muchos, famosos, y se les atribuía gran poder. Se reconocía que el éxodo no sólo había sido un triunfo sobre el país de Egipto sino también sobre sus dioses. Cuando Israel salió triunfalmente de Egipto, no debía quedar duda alguna entre los egipcios en cuanto a quién era el verdadero Dios. Los dioses egipcios no tenían poder por sí mismos, pero Satanás manifestaba su poder por medio de ellos, y por eso el éxodo fue otra victoria de Dios sobre Satanás en el gran conflicto de Ios siglos.
24. Fuiste a ellos por Dios.
Dios había prometido establecer a los descendientes de Abrahán en la tierra de Canaán y ser su Dios (Gén. 17: 7, 8). Mediante Moisés prometió redimir a la simiente de Abrahán del yugo egipcio y ser su Dios (Exo. 6: 7, 8). Esas promesas ahora se habían cumplido.
26. Sea engrandecido tu nombre.
La nota resaltante de la oración de David fue que se ensalzara el nombre de Dios. Los que procuran magnificarse a sí mismos reflejan la actitud de Lucifer, quien deseaba exaltar su trono "por encima de las estrellas de Dios" y se proponía asemejarse "al Altísimo" (Isa. 14: 13, 14, BJ). En contraste, el canto de los ángeles que no cayeron es "gloria a Dios en las alturas" (Luc. 2: 14) y " "la alabanza, la honra, la gloria y el poder" "al que está sentado en el trono" " (Apoc. 5: 13). El secreto de la grandeza de David estaba en su humildad. El que está dispuesto a humillarse como un niñito es el "mayor en el reino de los cielos" (Mat. 18: 4).
28. Tus palabras son verdad.
David tenía confianza en que el Señor cumpliría sus promesas. Tenía fe en que su oración sería contestada. En realidad, ésta expresaba la aceptación de las maravillosas promesas de Dios.
29. Será bendita ... para siempre.
El pasaje paralelo reza: " "Tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre" " (1 Crón. 17: 27). Cuando Dios promete una bendición, no hay poder en el mundo capaz de anularla, a no ser la perversa voluntad humana que rehúse cumplir las condiciones (ver Núm. 23: 20). El hombre deshonra a Dios cuando duda de sus promesas o deja de pedir sus bendiciones. La vida cristiana sería mucho más feliz y la esperanza sería más brillante si todos tuvieran más confianza en la seguridad de las promesas de Dios. La vida de David fue feliz y fructífera cuando alegremente se entregó a la voluntad de Dios. Su esperanza y propósito eran construir el templo, pero se le dijo que esa tarea no era para él. Humildemente se sometió a la voluntad divina, aceptando las tareas que Dios tenía para él, y no se enfadó ni se puso de mal humor porque se le impidió llevar a cabo sus propósitos. Muchos se consideran menospreciados y rechazados si no se les deja proceder de acuerdo con todos sus deseos. Otros están determinados a proseguir con tareas para las cuales no son idóneos y a las cuales el Señor no los ha llamado, esforzándose vanamente para efectuar una obra para la cual son insuficientes, en tanto que descuidan la realización de otras para las cuales están capacitados y a las cuales los llama el Señor. Este capítulo es un ejemplo magnífico de resignación ante la voluntad de Dios.
CBA T2

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