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CBA - Primer Libro de Los Reyes Capítulo 6

Comentario Bíblico Adventista 
1 Reyes capítulo 6
1. Año cuatrocientos ochenta.

Este versículo sincroniza el 480.º año a partir del éxodo, con el 4.º año del reinado de Salomón. Esta información es de capital importancia, pues con ella se puede computar la cronología hebrea desde Salomón, remontándonos a Moisés y más atrás. De la exactitud de la fecha AC asignada al 4º año del reinado de Salomón, depende la exactitud de todas las otras fechas basadas en ella. No hay evidencia alguna para suponer que 480 sea un número redondo o que indique 12 generaciones, ni para hacer que ese período abarque el tiempo de los jueces al sumar todos los años de los jueces y omitir los años de opresión extranjera (ver com. pág. 133). Este comentario considera este número como el del 480.º año (pág. 134) y cuenta el año del éxodo como el primero (tal como Moisés numeró los 40 años de peregrinación; ver t. I, págs. 197, 198).

¿A qué corresponde este 480.º año, sincronizado con el 4.º de Salomón? Según el método cronológico bosquejado en las págs. 146-148, y los sincronismos asirios (pág. 163), el 40.º y último año del reinado de Salomón (cap. 11: 42) puede fecharse 931/30 AC. (Ese sería un año civil judío, que va de otoño a otoño y que empezaba el 7.° mes; véase pág.119.)Entonces, su 4.° año fue 967/66, cuyo segundo mes, Zif (más tarde llamado Iyyar), cae en la primavera de 966 AC.

Si este segundo mes del 480.º año fue en 966 AC, el segundo mes del primer año de los 480 fue 479 años antes del 966 -en 1445 AC-, y el éxodo ocurrió en el primer mes de ese mismo año. Acerca de ese año como el primero de los 480, ver t. I, págs. 197, 198; sobre el cómputo de 1445, ver t. I, págs. 201-203; t. II, págs. 137, 138. Las fechas del AT dadas en este comentario se basan en los sincronismos entre 966 AC en el 4.° año de Salomón y el año 480, inclusive, comenzando con el año del éxodo.

Debería advertirse que este dato cronológico, "en el año cuatrocientos ochenta", se da formal y categóricamente, sin ninguna vacilación ni reserva y con una precisión insólita. Se da no sólo el año de Salomón y la era del éxodo, sino también el mes. Es evidente que se quiere establecer un sincronismo exacto, como el de 2 Rey. 18: 9, 10; Jer. 25: 1; etc.

La cifra que da la LXX es 440 en vez de 480, y Josefo presenta 592 ó 612 ( Antigüedades vii. 3. 1; xx. 10. 1). Tanto la LXX como Josefo tienen numerosas discrepancias con las cifras hebreas de Reyes. Pero un estudio cuidadoso de las cifras de Josefo muestra que son posteriores y erróneas, y las del texto hebreo son las más antiguas y las más fidedignas. Josefo es notorio por sus cifras contradictorias y erróneas, y no se puede confiar en ellas para establecer una sólida cronología.

Mes de Zif.

Este es el nombre hebreo antiguo para el mes segundo. Después del exilio comúnmente se lo llamó Iyyar. Los nombres raros y arcaicos de los meses hebreos dados aquí y en el vers. 38 son una prueba de la antigüedad del libro.

Comenzó él a edificar.

La decisión de Salomón de edificar el templo no fue arbitraria e inconsulta, ni debida exclusivamente al deseo y a la voluntad de su padre David. No le movía una ambición personal, ni amor a la gloria, ni la ostentación, sino un afán de realizar el propósito del cielo. Era evidente que había llegado la hora para que se construyera la casa del Señor, y Salomón se entregó de todo corazón a la tarea. Era un período de quietud y paz, tanto dentro de la nación de Israel como entre las naciones circunvecinas. También había prosperidad, lo que permitió a Salomón conseguir los materiales necesarios. El pueblo pudo construir y estuvo dispuesto a hacerlo.

El relato de la construcción del templo de Salomón también está en 2 Crón. 3 y 4, pero el registro de Reyes es más antiguo y más completo. El pasaje paralelo de 2 Crón. concuerda con él en todos los detalles esenciales. Aunque es bastante más breve que el de Reyes, contiene algunos detalles suplementarios.

Además de los relatos bíblicos, disponemos de la descripción que hace Josefo del templo de Salomón ( Antigüedades viii. 3.1-9). Sin embargo, esta descripción, aunque es detallada, no es del todo fidedigna. Lo que han escrito los autores cristianos no añade nada significativo a los detalles del templo, y las repetidas destrucciones que ha experimentado Jerusalén desde los días de Salomón han impedido que las excavaciones arqueológicas hagan una contribución notable.

2. De largo.

Una comparación de las especificaciones del templo con las del tabernáculo muestra que las dimensiones del templo guardaban una proporción con las del tabernáculo: cada una de ellas era el doble. De modo que el largo del templo era de 60 codos: el doble del largo del tabernáculo (Exo. 26: 16, 18). Las dimensiones en sistema métrico serían: 26,7 m de largo, 8,9 m de ancho y 13,3 m de alto, aproximadamente.

El tabernáculo del desierto fue hecho estrictamente de acuerdo con el diseño mostrado a Moisés "en el monte" (Exo. 25: 9, 40). El templo, al ser diseñado a semejanza de la construcción antigua, se ajustó al modelo original. Además, David transmitió a Salomón minuciosas indicaciones para la construcción del templo, tal como le habían sido reveladas por inspiración divina (PP 813).

3. El pórtico.

En la parte delantera del templo había un pórtico de 8,9 m de largo y 4,5 m de ancho. No se da su altura en Reyes, pero en 2 Crón. 3:4 se nos dice que era de 120 codos (53,4 m). Esta altura no coincide con nada conocido en la arquitectura antigua, y daría a la construcción proporciones muy insólitas y una apariencia rara. Varios de los manuscritros de la LXX y de la Siriaca dicen "20 codos" . El hebreo generalmente repite la palabra para "codos" con cada dimensión. En el texto hebreo del pasaje de 2 Crón. 3: 4 se omite la palabra "codos" al referirse a la altura. (Está esa palabra en la RVR, pero no en la BJ, que en este caso se ajusta más al original.) En hebreo se parecen las palabras "codo" - ´ammah - y "cien" - me´ah -, y es posible que una se hubiera escrito por la otra.

4. Ventanas anchas por dentro y estrechas por fuera.

"Ventanas con celosías" (BJ). Los eruditos hebraístas aún no han despejado la incógnita del significado exacto de este pasaje. Muchos creen que se trata de ventanas con celosías fijas. Otros concuerdan con la traducción de la RVR. Esas ventanas "estrechas por fuera" darían la apariencia de meras ranuras, anchas por dentro, lo que les daría la apariencia de las ventanas de los castillos antiguos. Las ventanas estaban bastante altas, apenas debajo del cielo raso y encima de los aposentos descritos en los vers. 5-8.

5. Edifícó aposentos.

Adheridos al templo, en tres de sus lados exteriores: norte, oeste y sur, se construyó una serie de aposentos auxiliares. Se entraba en ellos desde afuera del templo, y estaban dispuestos de tal manera que no se los considerara una parte básica de la estructura del templo. En toda la descripción de estas "cámaras laterales alrededor", el autor parece emplear un cuidado minucioso para indicar que esos aposentos no constituían una parte de la edificación principal, sino que eran externos. Por lo menos, sin duda algunos de esos aposentos servían como morada para los sacerdotes y otros servidores del templo.

Alrededor del templo.

Los aposentos laterales se extendían alrededor de la edificación, y colindaban tanto con el "templo" -el lugar santo, en la parte delantera del edificio-, como con el "lugar santísimo", en la parte posterior del mismo.

6. El de en medio.

A la altura de 5 codos había una entrada ("disminución") de el codo en la pared externa del templo. Encima de esa entrada estaban las vigas para el piso de la segunda planta. Como resultado, los aposentos del segundo piso tenían un codo más de ancho que los del primero.

El tercero.

Sobre el segundo piso había otra entrada de 1 codo en la pared del templo, lo que permitía que las cámaras del tercero y último piso fueran de 7 codos de ancho, o sea 3,1 m.

Disminuciones a la casa.

Los aposentos estaban distribuidos en tres pisos. A fin de preservar la santidad del templo y al mismo tiempo permitir la unión de las cámaras exteriores, la parte externa del muro principal del templo formaba una serie como de peldaños sobre los cuales descansaban las vigas que formaban los techos de los aposentos y los pisos de las plantas superiores. Había tres de esos peldaños, cada uno de 1 codo de profundidad. En su base, el muro del templo tenía 3 codos más de espesor que en su parte más alta. La pared externa de los aposentos auxiliares era perpendicular, sin peldaños ni entradas. Esta disposición hacía que los aposentos de más abajo fueran los más angostos, de sólo 5 codos, o sea unos 2,2 m. Esa también era su altura (vers. 10).

Para no empotrar.

Siendo que los muros tenían esas entradas ( "disminuciones" RVR) que se acaban de describir, no se necesitaba que las vigas que sostenían los pisos de los aposentos exteriores atravesaran los muros del templo, sino sencillamente que descansaran sobre los peldaños, o "disminuciones" de este tipo de construcción. Así no habría una unión básica de los aposentos externos empleados para usos seculares con el templo sagrado en sí.

7. Piedras ... ya acabadas.

A fin de que la obra de la edificación se llevara a cabo tan silenciosamente como fuera posible, en la cantera misma se cortaron todas las piedras del tamaño conveniente. Así, sólo se necesitaba que se las colocara en su debido lugar en el templo. Esta medida asombrosa, que implicaba mucho trabajo y cuidado, y que demandaba gran habilidad, sin duda obedecía a la necesidad de reverencia. De ese modo, ya en la construcción del templo se dio la debida consideración al propósito santo que éste cumpliría.

8. Aposento de en medio.

"Piso intermedio" (BJ). Algunos entienden que se refiere al aposento de en medio del piso bajo. La LXX y los targumes dicen "aposento bajo" . Esto parecería indicar que todo el piso bajo sólo tenía una puerta que estaba colocada en el lado sur del templo. Si estaba en el departamento del medio o en el delantero, cerca del pórtico, no es claro, aunque esto último es lo más probable. No había acceso al templo mismo directamente desde los aposentos externos.

Escalera de caracol.

Este es un tipo raro de escalera, pero las investigaciones arqueológicas han descubierto una cantidad de tales construcciones en el antiguo Cercano Oriente. La escalera parecería haber estado dentro de la construcciones lateral, ocupando quizá el espacio que de otra manera habría correspondido a uno de los aposentos.

9. La terminó.

Esta expresión se repite en el vers. 14 y una declaración similar, "fue acabada" , se presenta en el vers. 38. Sin duda el vers. 9 se refiere a la parte principal de la edificación el templo en sí con exclusión del aposento externo, y la terminación de que se habla es la de la armazón y el techo. Los detalles internos se añadieron posteriormente (vers. 15-22).

La cubrió.

Es decir, la techó. Se colocaron tablas de cedro sobre las vigas de cedro. No se nos dice si era un techo plano o a dos aguas. La mayoría de los comentadores opinan que podría haber sido un techo plano, tal como se acostumbraba en el antiguo Cercano Oriente, pero algunos sostienen que debe haber sido a dos aguas.

10. Edificó el aposento.

Parece que primero se completó el cuerpo principal del templo, y después se construyeron los aposentos apoyados en el edificio.

Cinco codos.

Puesto que había 3 pisos, cada uno de 5 codos de alto, la altura total de la edificación exterior era de 15 codos. Puesto que el templo mismo tenía 20 codos de alto, quedaba para las ventanas un espacio de 5 codos por encima de los aposentos (vers. 4). Esas ventanas daban luz y ventilación al templo.

11. Palabra de Jehová.

En medio de la descripción del trabajo arquitectónico se inserta una breve referencia a la promesa del Señor acerca del templo. Es evidente que este mensaje llegó a Salomón mientras se construía el edificio. No se nos dice cómo le llegó. En Gabaón, el Señor se le apareció a Salomón en un sueño (cap. 3: 5). Después de que se terminó el templo, el Señor otra vez se le apareció a Salomón en la misma forma, con un mensaje de advertencia y bendición (cap. 9: 2-9). Este mensaje quizá también le llegó a Salomón en un sueño, aunque puede haber sido también por medio de un profeta.

Una de las razones para que el Señor enviara su mensaje en este tiempo fue que Salomón necesitaba recordar constantemente su solemne responsabilidad para con el cielo. Aun cuando una persona esté trabajando para el Señor, actuando por orden suya en el cumplimiento de designios celestiales, puede olvidar la necesidad de una continua reconsagración de los propósitos. Siempre existe el peligro de que proceda de una manera que le haga perder la bendición divina. Vez tras vez el Señor envía a su pueblo mensajes destinados a recordarle la vital importancia de aferrarse a los principios básicos, lo único que asegurará prosperidad, paz y bendición continuas.

12. Si anduvieres.

Son condicionales las promesas o amonestaciones del Señor en cuanto a lo que hará a sus hijos (Jer. 18: 7-10; 26: 13). Difícilmente podrían ser de otra manera, puesto que las leyes básicas de causa y efecto actúan constantemente en relación con todas las obras de los hombres, ya sean buenas o malas. La obediencia a las leyes de Dios es para el propio bien del hombre, puesto que esas leyes se han dado para beneficio suyo y del mundo en que vive. Los mandamientos de Dios nunca son decretos arbitrarios. Señalan siempre un sendero de rectitud y bendición. La desobediencia a esas órdenes inevitablemente acarrea dolores y congojas.

La rectitud es la base de la paz, del bienestar y de la prosperidad del hombre (Prov. 11: 5, 19; 12: 28; Isa. 32: 17, 18). Es un hecho sencillo pero inexorable que "la paga del pecado es muerte" (Rom. 6: 23), y que "el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte" (Sant. 1: 15). Por eso los profetas presentaron vez tras vez el principio de que la obediencia a las órdenes del Señor produce vida y bendiciones, y que la desobediencia acarrea frustración y muerte (Exo. 15: 26; Lev. 16: 2-33; Deut.28: 1-68; Isa. 1: 19,20; Jer. 7: 3-7; Dan. 9: 10-14). Cada generación y cada nación necesita comprender con claridad que para disfrutar de paz y bendiciones hay que cumplir con las leyes fundamentales de rectitud y justicia. Las leyes de Dios son las leyes de la vida.

13. Habitaré en medio.

Repetidas veces Dios ha indicado que desea estar cerca de los suyos (Exo. 29: 45; Lev. 26: 12; Isa. 41: 10, 13). En esa comunión el pueblo de Dios halla su mayor paz y su gozo más excelso (Isa. 12: 3-6; Sof. 3: 14, 15; Zac. 2: 10). Básicamente el ser humano es espiritual, creado para que su alma necesitara y anhelara la presencia de Dios (Sal. 42: 1, 2, 5; 63: 1, 8). Dios creó al hombre para que éste tuviera comunión con su Creador, y sólo en una comunión tal alcanza su desarrollo pleno y su gozo máximo. Nada más puede colmar sus anhelos ni saciar su alma.

15. Tablas de cedro.

En los anales de las naciones del antiguo Cercano Oriente se mencionan con frecuencia el cedro y el ciprés como maderas fragantes y durables que se empleaban en la construcción de templos y palacios.

16. El lugar santísimo.

El departamento más interno del templo. Quizá a unos 20 codos de la pared posterior Salomón construyó un tabique de tablas de cedro que iban desde el piso al cielo raso.

17. El templo de adelante.

Es decir, el lugar santo, el aposento importante del templo donde ministraban diariamente los sacerdotes. Tenía 40 codos de largo.

18. Calabazas.

Los adornos arquitectónicos quizá tenían la forma de una especie de calabaza. Otra forma de la misma palabra también se traduce "calabazas" (2 Rey. 4: 39).

19. El arca.

El más importante de los artículos del templo era el arca que contenía las tablas de la ley del pacto (Exo. 34: 1, 4, 10, 27, 28). De acuerdo con las instrucciones dadas a Moisés, se la había colocado "del velo adentro" , en el lugar santísimo del tabernáculo antiguo (Exo. 26: 33). Ahora, en el templo de Salomón, se la puso en un lugar correspondiente.

20. Veinte codos.

El lugar santísimo era un cubo perfecto de 20 codos de largo, de ancho y de alto, y su interior estaba completamente revestido del oro más puro.

Cubrió de oro el altar.

En la parte final de este vers. dice la LXX: " "Y él hizo un altar en frente del oráculo y lo cubrió con oro" " . Esta traducción muestra que el altar del incienso estaba en el lugar santo, delante del velo que lo separaba del lugar santísimo (Exo. 30: 6; 40: 26).

22. Cubrió.

No sólo cubrió con oro el interior del lugar santo y del lugar santísimo, sino también el pórtico delante del edificio (2 Crón. 3: 4). No se incluyeron los aposentos laterales, puesto que no formaban parte de "la casa" o templo propiamente dicho.

23. Dos querubines.

En lo que respecta a los querubines, también se siguió el modelo del tabernáculo (Exo. 37: 6-9) pero con algunas modificaciones. Los querubines originales eran de oro puro, pero los del templo de Salomón eran mucho más grandes y por eso se los hizo de madera que se recubrió con oro. Tenían las alas extendidas al máximo, de modo que las 4 alas -cada una de 5 codos (vers. 24)- se extendían a lo ancho de todo el templo (vers. 27).

31. Puertas.

Estas puertas permitían ir del lugar santo al lugar santísimo.

Cinco esquinas.

"El dintel y las jambas " [ "'el umbral y los postes'" , RVR] " ocupaban la quinta parte" (BJ). La traducción de la BJ transmite mejor la idea expresada en el hebreo. Parecería que el umbral era un quinto del ancho de la pared, y que la altura de cada poste (o jamba de la puerta) era la quinta parte de la misma. Esto haría que la abertura fuera un cuadrado de 4 codos, 1,8 m. Por lo tanto, cada puerta tendría 1,80 m por 0,90 m.

32. Las cubrió de oro.

Años después, Ezequías "quitó el oro de las puertas del templo" y lo dio a Senaquerib, rey de Asiria que en ese tiempo había invadido el país (2 Rey. 18: 16). Desde los días más remotos hasta los más recientes de la historia asiria, los registros cuentan de portones y de puertas de cedro recubiertas principalmente con bronce, pero también con plata y oro, que se instalaron en templos y palacios. La famosa puerta de bronce de Balawat -del tiempo de Salmanasar III- está entre los tesoros más selectos del Museo Británico.

33. Puerta del templo.

Esta es la puerta externa que comunicaba el pórtico con el lugar santo.

Postes cuadrados.

" "Los montantes de madera de acebuche ocupaban la cuarta parte" " (BJ). Nuevamente la traducción de la BJ sigue con mayor fidelidad el hebreo. Esas puertas, pues, tendrían 5 codos de alto, o sea 2,2 m.

34. Giraban.

"Eran giratorias" (BJ). Parecería que cada puerta hubiera tenido dos partes que se plegaban la una sobre la otra.

36. El atrio interior.

Quizá era "el atrio de arriba" de Jer. 36: 10. El atrio del tabernáculo antiguo tenía 50 por 100 codos (Exo. 27: 9-13, 18). Puesto que todas las dimensiones fueron duplicadas, es probable que el atrio del templo de Salomón hubiera tenido 100 por 200 codos, o unos 44,5 por 89 m. No se da ninguna información en cuanto a un atrio exterior, pero la mención de un atrio interior presupone la existencia de uno exterior. En 2 Rey. 21: 5 y 23: 12 se mencionan "dos atrios" . Esos dos atrios se describen como "el atrio de los sacerdotes" y "el gran atrio" (2 Crón. 4: 9).

Tres hileras.

Algunos han pensado que esto significa que el piso del atrio estaba hecho de tres hiladas de piedras cubiertas con tablones de cedro, lo que habría formado una plataforma alta. Otros creen que se hace referencia a una pared que circundaba el atrio, hecha de tres capas de piedra y un caballete (o cumbrera) de cedro. Esto último es más posible, pues difícilmente hubiera sido adecuado un pavimento enmaderado para el piso de un atrio que se usaba constantemente como el del templo.

38. El mes de Bul.

Este era el nombre hebreo antiguo para el octavo mes, que comenzaba a mediados de octubre. Bul significa lluvia, por lo que probablemente signifique el mes de la lluvia. Después del exilio se lo llamó Marheshván, abreviado más tarde como Heshván. Detalles tales como el mes y el año del reinado de Salomón cuando comenzó y se completó la obra del templo, y el empleo de palabras arcaicas tales como los nombres de los meses hebreos, constituyen una evidencia sumamente importante para la autenticidad de este documento.

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