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CBA - Primer Libro de Los Reyes Capítulo 10

Comentario Bíblico Adventista 
1 Reyes capítulo 10
1. La reina de Sabá.

Ha habido opiniones muy dispares en cuanto al país donde gobernaba esta reina. Se ha supuesto que ese país podría haber estado en Arabia o Etiopía. La expresión "reina del Sur" , aplicada a la reina de Sabá en Mat. 12: 42, podría corresponder igualmente bien con una reina de Arabia o de Etiopía. Los resultados de algunas investigaciones arqueológicas de la Arabia meridional tienden a identificar a la reina con ese territorio, y su capital con Marib, en el Yemen. La Sabá arábiga era un país que producía bastantes especias, y muchos se han inclinado a creer que ése fue el país de Sabá cuya reina visitó a Salomón (ver t. I, págs. 138, 286, 287).

2. Especias.

Las especias de Arabia han sido famosas por mucho tiempo. En Eze. 27: 22 se menciona a Sabá cuando comerciaba con Tiro empleando "especiería", piedras preciosas y oro.

3. Todas sus preguntas.

Sin duda preguntas que atañían a diversos aspectos del saber. A esas preguntas Salomón dio respuestas útiles e inteligentes que orientaron a la reina hacia la verdadera fuente de la sabiduría y prosperidad del rey.

5. Holocaustos.

Quizá presenció la reina alguno de estos sacrificios en los que se empleaba un número prodigioso de animales.

9. Jehová . . . sea bendito.

Después de que la reina de Sabá fue testigo de la sabiduría y de las obras de Salomón, contestó no con palabras que mostraran un mero aprecio formal por la hospitalidad que se le había ofrecido, sino con expresiones que revelaban que había quedado profundamente conmovida. En su respuesta tan sólo se refirió superficialmente a toda la magnificencia externa y a la evidencia de prosperidad mundanal, y puso énfasis principalmente en ensalzar al Dios de Salomón que le había dado sabiduría, prosperidad y una fama que se había difundido por todo el mundo. En vez de ensalzar al instrumento humano, con justicia dio la gloria a Dios. Su visita puede haber significado su conversión. Hay razones para creer que la reina estará entre los redimidos en el reino de Dios (Mat. 12: 42). El propósito divino era que muchas conversiones tales resultaran del proceder de Israel entre los pueblos de la tierra. De aquí y de allá, por todas las naciones, la gente iría a Israel para conocer al Dios de los israelitas. Así debía esparcirse la luz entre todas las naciones.

10. Dio ella.

Los bienes materiales que la reina de Sabá dio a Salomón fueron una recompensa pequeña por los bienes espirituales que ella había recibido. Dio oro, piedras preciosas y fragantes especias, pero en cambio recibió tesoros celestiales que sobrepujan el valor humano.

11. Oro de Ofir.

En el pasaje del cap. 9: 28 se menciona que se traía oro de Ofir, y en el cap. 10: 1-10 se narra la visita de la reina de Sabá. Ahora, en el vers. 11, otra vez se habla del oro de Ofir. Probablemente este orden de la presentación tiene algún significado. El mismo orden se encuentra en 2 Crón. 8: 18; 9: 1-10. Parece que hubiera alguna relación entre el oro de Ofir traído por los siervos de Hiram y de Salomón y el oro traído por la reina de Sabá. Probablemente el comercio de Salomón con Ofir hizo que la reina supiera de la sabiduría y riqueza del rey de Israel, y como resultado hizo su visita a Jerusalén.

12. Balaustres.

Heb. mis'ad , literalmente "soportes". En el pasaje paralelo de 2 Crón. 9: 11 se usa la palabra hebrea mesilloth , traducida como "gradas" en la RVR y "entarimados" en la BJ. La palabra mesilloth se traduce "camino" en Juec. 20: 31; 1 Sam. 6: 12; Isa. 40: 3. Este significado no corresponde con 2 Crón. 9: 11, por lo que es probable que esa palabra corresponda allí con el vocablo mis'ad , como en Reyes.

13. Todo lo que ella quiso.

La costumbre oriental era no sólo desear regalos, sino pedirlos. Las Cartas de Amarna dicen mucho en cuanto a intercambio de regalos entre las casas reales, y se mencionan allí muchos pedidos de regalos, tales como marfil, ébano, carros, caballos y oro. Salomón no sólo recibió sino que también dio. La reina de Sabá volvió con más de lo que había dado, pues además de los regalos materiales, volvió con algo que es de valor infinito: un conocimiento del verdadero Dios.

14. El peso del oro.

La suma que se presenta como el ingreso anual de Salomón, 666 talentos de oro, es una cifra enorme. Si se computa el talento a 34,2 kg, sería tan total de 22.777 kg de oro por año. Esto es más que el ingreso que recibía Persia de sus 20 satrapías, que llegaba a 14.560 talentos de plata al año. Sin embargo, debe advertirse que estas cifras nada nos dicen en cuanto al verdadero valor adquisitivo que ese ingreso representaba en los tiempos antiguos.

15. Mercaderes.

El ingreso de Salomón no sólo consistía en los impuestos directos procedentes de los Estados tributarios y en los impuestos que pagaban sus súbditos, sino también en las grandes ganancias de sus vastas empresas comerciales y en tributos impuestos al Comercio internacional.

16. Escudos grandes.

O broqueles que cubrían el largo del cuerpo. Los que mandó hacer el rey Salomón pueden haber servido para exhibirlos o tal vez para su guardia personal. En los países del Cercano Oriente se usaba el oro con profusión, como puede verse por los carros dorados y los ataúdes de Egipto.

17. Escudos de oro batido.

Más pequeños que los del vers. 16, y eran probablemente redondos. Puesto que había 200 escudos grandes y 300 más pequeños, en total serían 500. La guardia personal de David constaba de 600 hombres (2 Sam. 15: 18). Quizá la de Salomón constaba de 500 que usaban los escudos de oro para algunas ceremonias, y en otras oportunidades para adornar las paredes de la imponente "casa del bosque del Líbano". Habrá sido todo un espectáculo ver un cuerpo de soldados provistos con escudos de oro resplandeciente y marchando delante de su rey.

18. Trono de marfil.

Quizá el trono mismo era de madera, y el marfil -reducido a delgadas planchas, y cincelado siguiendo diseños ornamentales con incrustaciones de oro- era aplicado por afuera como una placa exterior. En Palestina -tanto en Samaria como en Meguido- se han encontrado notables ejemplares de esta clase de trabajo. Quizá en los "palacios de marfil" de Sal. 45: 8 y en las "casas de marfil" de Amós 3: 15 se empleaban las mismas clases de ornamentos.

19. Seis gradas.

Sin duda el trono mismo estaba en una plataforma alta a la que se subía por seis gradas, evidentemente para hacerlo resaltar desde una posición dominante.

La parte alta era redonda por el respaldo.

Redondo, Heb. 'agol , voz que se confunde fácilmente con 'égel , becerro; en tal caso se traduciría " "una cabeza de becerro en el respaldo"." La LXX dice: " "Y becerros en alto relieve detrás del trono" , lo que muestra que los traductores confundieron ambos términos.

20. Doce leones.

Por lo general, las entradas a los palacios asirios estaban adornadas con grandes toros alados a cada lado de la entrada. En otros países ese adorno consistía en leones. En el caso del trono de Salomón, había un león a cada lado de cada una de las seis gradas lo que daba un aspecto imponente al conjunto. Quizá los 12 leones eran emblemas de las 12 tribus.

En ningún otro.

La gran altura indicada por las seis gradas, la doble hilera de leones a los costados y el profuso empleo de marfil y oro deben haber dado como resultado un trono de grandeza sin par.

21. Vasos de beber.

Copas, tazones y platos de oro no eran raros en las cortes del Cercano Oriente. Sin embargo, un sorbo de agua es tan dulce y refrescante si se lo toma de un vaso de barro como de un vaso de oro ricamente cincelado.

De plata.

Según el vers. 27, Salomón hizo que "la plata llegara a ser como piedras". Era tan abundante, que para una corte tan esplendorosa como la de Salomón no se usaba plata ni aun para los utensilios más comunes.

22. Tarsis.

En cuanto a este nombre y su presencia en la enumeración de los descendientes de Javán, y su aplicación a Tartesos en España, ver com. Gén. 10: 4. Tal vez Tartesos era el lugar hacia el cual pretendió viajar Jonás saliendo de Jope (Jon. 1: 3). Sin embargo, Tarsis -que significa "lugar de fundición"- tal vez era el nombre de varios lugares que podían estar en Cerdeña o Túnez, que proporcionaban metales a los navíos tirios (Isa. 23: 1, 6, 14; Eze. 27: 12, 25).

Las "naves de Tarsis", que antes se creía que eran navíos suficientemente grandes como para navegar hasta España, se interpretan ahora como una "flota de la refinería". La flota de Salomón no podía ir de Ezión-geber al Mediterráneo, pero tal vez sí a Ofir (ver com. cap. 9: 26-28).

Una vez cada tres años.

Estas "naves de Tarsis" , que operaban con la ayuda de Hiram de Tiro, parecen haber tenido su base en Ezión-geber (cap. 9: 26). De allí podrían haber viajado a lejanos puertos del Africa, la India, quizá aun de la China. Así resultaría razonable un viaje de tres años con frecuentes escalas en diversos puertos. Sin embargo, se afirma explícitamente que los barcos de Salomón iban a Tarsis (2 Crón. 9: 2 l); Josafat y Ocozías construyeron naves en "Ezión-geber" para "que fuesen a Tarsis" (2 Crón. 20: 36).

Puesto que una flota que saliera de Ezióngeber, en el golfo de Akaba, difícilmente podía haber ido a España, y siendo que el cargamento incluía "monos y pavos reales", algunos han sostenido que era una Tarsis del Africa, quizá en Ofir o Punt, en Somalia.

23. Excedía . . . a todos los reyes.

Esto concordaba con la promesa de Dios a Salomón (1 Rey. 3: 13) y a Israel, bajo la condición de su fidelidad (Deut. 28: 1, 13). En el tiempo de Salomón estaban en decadencia algunos imperios como Asiria, Babilonia y Egipto, de modo que fue literalmente cierto que el reino de Salomón ocuparía el primer lugar en sabiduría, riqueza y esplendor.

24. La tierra procuraba.

El propósito de Dios era que Israel fuera exaltado "sobre todas las naciones de la tierra" y que estuviera "encima solamente, y no... debajo" " (Deut. 28:1, 13); pero el hijo de Dios debe buscar primero el reino de Dios (Mat. 6: 33; Luc. 12: 31). La sabiduría más excelsa del mundo es la de Dios, y es el fundamento de toda otra sabiduría; es el secreto para hallar las mayores bendiciones y los mayores tesoros de la tierra. El propósito de Dios se cumplía en el encumbramiento de Israel. Las naciones que procuraban ver a Salomón debían oír del Dios de Salomón y recibir una invitación para aceptar la religión de Jehová. Esas relaciones y una actividad misionera agresiva debían evangelizar gradualmente al mundo.

Que Dios había puesto.

La sabiduría de Salomón, que toda la tierra acudía para oír, provenía de Dios y conducía a Dios. En esta sabiduría más elevada radicaba el secreto de la verdadera fortaleza y gloria del reino de Israel.

25. Sus presentes.

Este versículo indica claramente la naturaleza del extenso reino de Salomón. Consistía en un grupo de Estados tributarios, unidos, pero sin cohesión, que rendían vasallaje al reino predominante de Israel y le pagaban tributo. Tal era la naturaleza de muchos imperios orientales antiguos. Muchos de los Estados que pagaban tributo a Israel sin duda habían pagado tributo a otras grandes naciones vecinas.

26. Carros y gente de a caballo.

Ver com. cap. 4: 26. La reunión de carros y gente de a caballo es una señal de un triunfo bélico y la extensión del imperio por la fuerza. La acumulación de caballos violaba expresamente el propósito de Dios, quien ordenó que el futuro rey de Israel no debía aumentar "para sí caballos" " (Deut. 17: 16). Las ganancias obtenidas de esa manera a la larga tan sólo resultarían pérdidas. Salomón no se dio cuenta de esto. Ya se hallaba en una encrucijada vital del camino. Delante de él estaba la senda de la obediencia, que conduciría a una paz y a una gloria permanentes, y el sendero de la desobediencia, que llevaría a las dificultades, la opresión y la vergüenza.

Ciudades de los carros.

Quizá estas ciudades eran a manera de puestos militares para mantener en sujeción a los pueblos. Se han desenterrado establos en Meguido, que casi seguramente eran de Acab (ver com. cap. 9: 15).

27. Como piedras.

Abundaban la plata y los cedros, pero era escasa la piedad. Los que multiplican el oro, multiplican los dolores y las dificultades. Los que multiplican el verdadero amor tienen riquezas de paz y contentamiento que jamás puede comprar ninguna cantidad de oro (Prov. 16: 8, 16).

28. Lienzos.

Heb. miqweh. Palabra traducida de diversas maneras: como "reunión" " (Gén. l: 10), "estanques" " (Exo. 7: 19), "donde se recogen" " (Lev. 11: 36), "esperanza" " (Esd. 10: 2; Jer. 14: 8; 17: 13; 50: 7). Aquí se sabe definidamente que es un nombre propio, y por lo tanto se debería transliterar en vez de traducir. Por ejemplo, la LXX da miqweh como "de Thekoue" . La Vulgata dice "de Coa" , que se ha identificado con un antiguo nombre de Cilicia. Además se ha sugerido que la palabra hebrea mitsrayim , "Egipto", debería leerse mutsri , "Musri", conocida más tarde como Capadocia, región próxima a Cilicia, en Anatolia (Asia Menor). Coa (Kue) y Musri aparecen juntas en la famosa inscripción del monolito de Salmanasar III, y por separado, en otros documentos asirios. En las Cartas de Amarna y en diversos textos asirios se menciona a Musri por sus famosos criaderos de caballos. Los hititas hasta habían publicado un texto sobre este tema. El conocimiento de la forma de criar caballos se propagó desde Anatolia a Siria, donde sin tratado ugarítico de veterinaria, del siglo XIV, trata del asunto.

Por lo tanto, el vers. 28 podría traducirse: "Y la exportación de caballos de Salomón [procedía] de Musri [Capadocia] y de Kue [Cilicia]; los mercaderes del rey los conseguían de Kue a un precio".

El vers. 28 aparece así en la BJ: " "Los caballos de Salomón procedían de Musur [Capadocia] y de Cilicia". " La nota de pie de página añade: "de Egipto". Se advertirá que no figura la palabra "lienzos" y que la traducción de la BJ, en su esencia, concuerda con la del párrafo anterior.

Hasta donde sepamos, los egipcios no criaban caballos para exportar. Sin embargo, parece haber un consenso general de que mitsrayim, Egipto, es lo que realmente dice en el vers. 29 (ver com. Gén. 10: 6). Egipto fue importante por exportar carros pero no caballos. De manera que, como una de sus empresas comerciales, pareciera que Salomón sacaba buen provecho con su negocio de caballos de Cilicia y carros de Egipto.

El comercio es una ocupación honorable y proporciona muchas ganancias justas y que valen la pena; pero también ocasiona muchas tentaciones y, con frecuiencia, significa un camino rápido a la ruina. Cuanto más se interesaban los hijos de Israel en ganancias mundanales, tanto más se apartaban de Dios. La ambición ocupó el lugar de la misericordia, y se prestó atención a intereses egoístas antes que a los intereses de todos. La nación no podía perdurar sobre ese fundamento. La gente imitó al rey descendiendo por una senda de egoísmo e insensatez, y aunque con frecuencia fue reprochada por los profetas, persistió en una conducta que sólo podía terminar en la ruina.

29. Heteos.

"Hititas" (BJ). En el tiempo de Salomón, el que una vez había sido el gran imperio hitita se había desintegrado y solo quedaban fragmentos: una cantidad de pequeños Estados hititas (o heteos) en el norte de Siria. Tanto los hititas como los egipcios usaban con profusión caballos y carros, por lo que había un activo intercambio de carros egipcios y caballos de Anatolia. Salomón estaba ventajosamente ubicado para servir como intermediario en este comercio internacional. En cuanto al interés de los habitantes de Anatolia en criar y preparar caballos, ver com. vers. 28. Existen registros de tributos pagados por los egipcios, en caballos, a Sargón y a Asurbanipal.

CBA T2

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