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CBA - Segundo Libro de Los Reyes Capítulo 14

Comentario Bíblico Adventista 
2 Reyes capítulo 14

1. Año segundo de Joás.

Aquí se vuelve a la historia de Judá, porque Amasías de Judá fue el primer rey que comenzó a reinar después de que Joás de Israel ascendiera al trono (ver com. cap. 13: 10). En cuanto al método usado para computar el reinado de Amasías, ver pág. 152.

3. No como David.

"No de perfecto corazón" (2 Crón. 25: 2). El pecado más notorio de Amasías consistió en adorar a los dioses de Edom después de haber derrotado a los edomitas en batalla, y su amenaza de muerte al profeta porque éste le había reprochado por haberse apartado de Dios (2 Crón. 25: 14-16).

4. No fueron quitados.

Judá siguió adorando en los altos hasta que Ezequías destruyó esos santuarios (cap. 18: 4).

5. Hubo afirmado.

Evidentemente hubo un período de inquietud y confusión después del asesinato de Joás de Judá (cap. 12: 20,21), durante el cual, sin duda el nuevo rey experimentó dificultades para hacer valer y conservar sus derechos. Cuando superó estos problemas y el rey estableció su autoridad en toda la nación, pudo tomar medidas eficaces contra los asesinos de su padre.

6. Los hijos de los que le dieron muerte.

La mención de este asunto indica que en aquellos tiempos, en tales circunstancias, era común matar a los hijos junto con sus padres.

Ley de Moisés.

Ver Deut. 24: 16.

7. Mató asimismo a diez mil edomitas.

Esta es una mención brevísima de la guerra entre Amasías y Edom, que aparece con más detalles en 2 Crón. 25: 5-13. Según ese relato, Amasías no sólo mató a 10.000 edomitas en combate, sino que tomó prisioneros a otros 10.000 que más tarde fueron arrojados por un precipicio.

Valle de la Sal.

No se conoce la ubicación de este valle. Se han sugerido dos sitios: (1) una zona al extremo sur del mar Muerto y (2) el Wadi el-Milh (sal) al este de Beerseba.

Sela.

Literalmente, "peña". Es probable que se trate de la famosa región de Petra, a 81,6 km al sur del mar Muerto. "Petra" significa "roca" en griego. Es posible que en ese tiempo la capital de Edom hubiera estado en esa zona.

8. Envió mensajeros.

En el relato de Crónicas se da un cuadro más completo de las causas de la guerra inminente. Además del numeroso ejército de que disponía Amasías, había tomado "a sueldo por cien talentos de " plata, a cien mil hombres valientes" de Israel (2 Crón. 25: 6). Pero el rey, advertido por un profeta de que el Señor no estaría con él si lo acompañaban esas tropas, las despidió. Disgustados por lo ocurrido, a su regreso los soldados atacaron y saquearon varias ciudades de Judá (2 Crón. 25: 7-10, 13). Amasías embriagado por el éxito logrado contra Edom, y enojado porque los soldados israelitas que regresaban a su tierra habían saqueado las ciudades de Judá, decidió hacer guerra contra Israel.

Nos veamos las caras.

Esta era una declaración de guerra. La expresión insinuaba una invitación a un combate personal.

9. Cardo.

El rey de Israel contestó con un mensaje que expresaba su desprecio por el rey de Judá. ¿Había Amasías derrotado a Edom? Joás también había vencido a Siria, un reino mucho más fuerte. Su respuesta fue la de un caballero distinguido que considera un insulto el desafío de un enemigo indigno. El cedro era el mayor, el más fuerte y majestuoso árbol de Palestina; el cardo, una planta inútil, despreciable, que se podía pisotear.

Da tu hija.

Josafat había hecho con Acab una alianza que se había sellado con el matrimonio de Atalía, hija de Acab, con Joram, hijo de Josafat (1 Rey. 22: 44; 2 Rey. 8: 18, 26; 2 Crón. 18: 1). También las familias reales indicaron su amistad mutua dando a sus hijos los mismos nombres: Joram y Ocozías en Judá; Ocozías y Joram en Israel. El rey de Israel, a quien Amasías declaraba la guerra, llevaba el mismo nombre de Joás, padre de Amasías, lo que sugiere un largo período de amistad entre las dos naciones. Es muy posible que Amasías le hubiera insinuado a Joás una verdadera alianza, que debía confirmarse con el matrimonio de la hija de Joás con el hijo de Amasías. Si así fue, Joás se burlaba de Amasías por su propuesta.

10. Se ha envanecido.

En este pasaje Joás llama la atención a lo que en realidad había ocurrido. Amasías se había ensoberbecido por su victoria sobre Edom; por haber triunfado en esta guerra sin la ayuda de las fuerzas israelitas, Amasías creyó que no sería difícil humillar a Joás.

¿Para qué te metes?

Muchas veces la gente se acarrea sus propias dificultades. No había razón para que Judá hiciera guerra a Israel. Joás hizo bien en no aceptar el desafío y en advertir a Amasías que estaba buscando dificultades para sí y para su nación.

11. No escuchó.

Amasías estaba ofendido, y por eso no razonaba. Actuaba como un niño malcriado, y rehusó prestar oídos al sabio consejo que le daba el hombre con quien quería guerrear.

Bet-semes.

Una aldea a 24 km al oeste de Jerusalén. Joás no esperó que Amasías atacara, sino que despachó sus tropas hacia el sur, con la evidente intención de acercarse a Jerusalén desde el oeste por la antigua carretera que pasaba por el valle de Sorec. Esta es la ruta que ahora sigue el ferrocarril de Jaffa a Jerusalén. El sitio de Bet-semes, ahora Teller-Rumeileh, fue excavado por una expedición norteamericana entre 1928 y 1933.

12. Judá cayó.

Resultó como Joás había predicho. Amasías se entremetió para daño suyo. Ahora Judá debía pagar el precio de la insensatez de su rey.

13. Tomó a Amasías.

En la antigüedad se reñían las guerras con gran intrepidez, y muchas veces los reyes y comandantes se encontraban en las primeras líneas de combate junto con sus tropas. Acab de Israel y Josías de Judá perdieron la vida en la batalla (1 Rey. 22: 34-37; 2 Rey. 23: 29), y Josafat corrió gran peligro (1 Rey. 22: 32, 33).

Puerta de Efraín.

Era un gran sector del muro norte en su extremo oeste, o del muro oeste en su extremo norte. Sin duda, el propósito de esta destrucción era dejar la capital de Judá a merced de Israel. La rotura de esta parte del muro constituyó una gran humillación para el pueblo de Judá.

Cuatrocientos codos.

Más o menos 200 m.

14. El oro, y la plata.

Esto ocurrió sólo unos pocos años después que Joás envió los tesoros del templo a Hazael para que el rey sirio se retirara de Jerusalén (cap. 12: 18). En esta ocasión, los tesoros que desde entonces se habían acumulado también cayeron en manos enemigas.

Rehenes.

En la antigüedad se acostumbraba tomar rehenes. Se escogía a los prisioneros entre los ciudadanos importantes de un país. Los vencedores esperaban que así se podría garantizar la buena conducta posterior de los vencidos. No sólo había sido humillado el orgullo de Amasías, sino que toda la nación de Judá debió sufrir mucho por el precipitado desafío de su rey a Joás.

15. Los demás hechos.

Los vers. 15, 16 interrumpen el relato del reinado de Amasías, que continúa en el vers. 18. Contienen la fórmula final del registro del reinado de Joás que ya había aparecido en el cap. 13: 12, 13. Algunos piensan que la repetición de esta fórmula indicaría una corregencia de Jeroboam II con su padre Joás (ver pág. 85).

17. Quince años.

Sólo aquí aparece un dato de esta naturaleza en los registros de los reyes.

19. Conspiraron.

Es evidente que Amasías no era popular en Judá. Probablemente contribuyeron a que la gente estuviera amargada contra su rey, su precipitado desafío a Joás, su desastrosa derrota, la humillación producida por la rotura de buena parte del muro de Jerusalén, la captura de rehenes y la pérdida de los tesoros del templo y del palacio.

Laquis.

Ciudad que generalmente se identifica con Tell ed-Duweir , a 43,2 km al suroeste de Jerusalén.

20. Sobre caballos.

Laquis estaba unida a Jerusalén por un camino apropiado para carros, por el cual yendo hacia el este se llegaba a las mesetas centrales, y luego hacia el norte, a la capital. Miqueas menciona carros en relación con Laquis en su alusión profético de la ciudad (Miq. 1: 13).

21. Todo el pueblo.

Esta afirmación sugiere un movimiento popular en el cual participó toda la nación. Cuando un rey muere y le sucede su hijo, por lo general no se necesita mencionar que participó todo el pueblo. En cuanto a la probable corregencia de Azarías con su padre a partir del tiempo de la captura de Amasías (vers. 13), ver com. 2 Crón. 25: 27; 26: 1.

22. Elat.

Ciudad situada en el golfo de Akaba, cerca de Ezión-geber (Deut. 2: 8), en la tierra de Edom (1 Rey. 9: 26). Probablemente pasó a ser de Israel cuando David conquistó a Edom (2 Sam. 8: 14). Salomón usó esta ciudad como puerto (1 Rey. 9: 26; 2 Crón. 8: 17, 18). Quizá Judá la perdió cuando Edom se rebeló contra Joram (2 Rey. 8: 20-22).

23. Jeroboam.

Este rey llevaba el mismo nombre del primer rey de Israel (1 Rey. 12: 20). Algunas veces los eruditos lo llaman Jeroboam II para distinguirlo del primer Jeroboam. Tal vez le pusieron ese nombre para recordar al fundador del reino de Israel, y al ponerle ese nombre a su hijo, el padre pudo haber esperado que su sucesor sería un segundo fundador que llevaría a la nación a una nueva era de fortaleza y prosperidad.

24. Hizo lo malo.

Esta es la forma con que habitualmente se condena a los reyes del reino del norte. En toda la larga enumeración de reyes de Israel no hubo ninguno de quien se pudiera decir que hizo lo recto ante los ojos del Señor. Jeroboam era de la dinastía de Jehú, pero siguió en los malos caminos de la dinastía de Omri y Acab que Jehú había derrocado.

25. Límites.

Jeroboam hizo que la nación volviera a sus límites originales.

La entrada de Hamat.

Esta expresión designa la frontera norte de la nación (ver com. Núm. 34: 8; ver también Jos. 13: 5; Juec. 3: 3; 1 Rey. 8: 65 y Amós 6: 14). También Ezequiel ubicó la frontera norte de Israel en Hamat (Eze. 47: 16; 48: 1). En el reinado de Salomón, la nación alcanzó a dominar hasta esta región (2 Crón. 8: 3, 4).

Mar del Arabá.

El mar Muerto (ver Núm. 34: 12; Deut. 3: 17; 4: 49; Jos. 3: 16). Israel había perdido el territorio al este del Jordán durante los reinados de Jehú (2 Rey. 10: 32, 33) y Joacaz (2 Rey. 13: 3, 25), pero Joás lo recuperó en parte (2 Rey. 13: 25).

Jonás.

Este es el profeta que fue enviado a Nínive (Jon. 1: 1, 2). Jonás tuvo un ministerio más amplio que el que se registra en su libro. La mención que se hace aquí de que Jonás actuó durante el reinado de Jeroboam II, nos permite fijar la fecha aproximada de los sucesos registrados en el libro de Jonás.

Siguiendo la cronología empleada en este comentario, los reyes que reinaron en Asiria durante el reinado de Jeroboam II fueron: Adad-nirari III, 810-782; Salmanasar IV, 782-772; Asur-dan III, 772-754; y Asurnirari V, 754.-746 (ver pág. 79).

Gat-hefer.

Lugar ubicado en la frontera de Zabulón (Jos. 19: 13), a 4,4 km al noreste de Nazaret. Todavía se ve allí la supuesta tumba de Jonás. El nombre árabe del lugar es Khirbet ez-Zurrá' .

26. Miró la muy amarga aflicción.

Dios no permite que los fuegos de la aflicción ardan con más calor que el necesario para consumir la escoria. Cuando sus hijos responden ante castigos suaves, no necesita usar castigos más severos. Por otra parte, un persistente rechazo a arrepentirse bajo la presión de pruebas fáciles hace que las aflicciones sucesivas sean más intensas. Así ocurrió con Israel. Las calamidades menores no habían sido suficientes para realizar una reforma duradera, y por su continua rebeldía la nación estaba acercándose rápidamente al castigo final de su destrucción completa. Al parecer, el alivio transitorio experimentado con Jeroboam tenía el propósito de demostrar lo que Dios estaba dispuesto a hacer en favor de la nación rebelde, aún en ese postrer momento. Todavía no era demasiado tarde, pero ya casi se habían alcanzado los límites de la tolerancia divina, y el fin se acercaba a pasos agigantados.

Durante este período hubo una intensa actividad profética. En tiempos de crisis y de necesidad Dios orienta de un modo especial. No sólo Jonás actuó durante este período, sino también profetizaron Oseas y Amós. Los mensajes de estos libros permiten comprender las condiciones de la época.

No había siervo ni libre.

No es claro el sentido preciso de esta frase. Parece indicar que la calamidad se había difundido mucho y comprendía a todas las clases sociales (ver Deut. 32: 36; 1 Rey. 14: 10; 2 Rey. 9: 8). Puede tratarse de una antítesis: "el que es encerrado y el que es soltado", o sea, "el que es aprisionado y el que es libertado".

27. No había determinado.

Dios aún no había dado la orden de destruir a Israel; por el contrario, quería que la transitoria prosperidad fuera un buen incentivo para que Israel se convirtiera a él. La restauración de las fronteras debía ser una anticipación de las bendiciones futuras que gozaría Israel si obedecía a Dios. Parece que el autor estaba pensando en Deut. 32: 36-43. No había llegado aún el momento en que el Señor habña de borrar el nombre de Israel "de debajo del cielo" (Deut. 29: 20).

Los salvó.

Prosperaron a pesar de la maldad de Jeroboam (vers. 24). Los impíos nunca saben hasta qué punto deben agradecer a Dios por las bendiciones que reciben. Las victorias no eran un indicio de que Dios aprobaba la conducta del rey o del pueblo; por el contrario, estas victorias eran una nueva invitación de Dios a su pueblo para que volviera al propósito original al cual había sido llamado.

28. Todo lo que hizo.

Jeroboam hizo mucho para fortalecer a su nación, pero el registro de su reinado es breve. Al éxito nacional siguió el orgullo, fuertemente condenado por los profetas de la época (Ose. 5: 5; 7: 10; Amós 6: 13).

Restituyó al dominio de Israel a Damasco y Hamat.

Esta declaración señala la extensión del reino de Judá hacia el norte en ese momento. David conquistó a Damasco para Israel (2 Sam. 8: 6), y Salomón retuvo esta ciudad como parte de su imperio (1 Rey. 11: 23, 24). Hamat también formaba parte del territorio de Salomón (2 Crón. 8: 4). No es claro si se indica la ciudad o el distrito de Hamat (ver com. vers. 25). La ciudad de Hamat está a unos 200 km al norte de Damasco (ver mapa frente a la pág. 769). Tiglat-pileser III de Asiria (746- 727 AC) dice que dominó "19 distritos de Hamat junto con las ciudades de sus alrededores . . . que habían pasado a Azriau". Es probable que este Azriau fuera Azarías o Uzías de Judá (ver com. 2 Rey. 16: 5), aunque los eruditos no están en total acuerdo en cuanto a esta identificación.

Si esta declaración se refiere a Azarías de Judá, debe entenderse que Judá controlaba el territorio de Hamat cuando se realizó la campaña de Tiglat-pileser. Al parecer Judá e Israel se disputaban el control de esta zona norteña. En determinado momento, Jeroboam habría logrado arrebatársela a su rival del sur; pero Judá sin duda la recuperó, pues la incursión de Tiglat-pileser en este territorio ocurrió en el año 743 AC, 10 años después de la muerte de Jeroboam, según la cronología usada en este comentario. Algunos han pensado que el interés de Judá por estas zonas del norte pudo haberse debido a las actividades que allí realizaban los asirios. Tal vez Azarías de Judá desempeñó el papel principal en una coalición occidental contra la agresión asiria, y los pequeños Estados del norte de Siría lo reconocían como soberano, o que al menos Azarías pretendiera ese título a cambio de su ayuda para hacer frente al agresor asirio. Quizá Israel se disgustó por este interés de Judá en los Estados que quedaban al norte de su frontera y en determinado momento del reinado de Jeroboam logró controlar ese territorio.

CBA T2



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