1. Determinó . . . edificar
Los cap.2-7 en que narran la edificación y consagración del templo, en general son paralelos con 1 Rey. 5-8. En lo registrado en Reyes, la determinación de Salomón de edificar una casa para el Señor se expresa en su mensaje a Hiram de Tiro (1 Rey. 5: 5).
Nombre de Jehová.
Cf. 1 Crón. 22: 7, 10; 28: 3; 29: 16; 1 Rey. 5: 3, 5. Ver también el t. I, págs. 179-181.
Casa para su reino.
Es decir, el palacio real y sus diferentes dependencias. Se los describe en 1 Rey. 7: 1-12, pero tan sólo se alude incidentalmente a ellos en 2 Crón. 2: 12; 7: 11; 8: 1.
2. Setenta mil.
La información que aquí se da se repite en el vers. 18. Ver com. 1 Rey. 5: 15,16.
3. Hiram.
Los vers. 3-16 tratan del arreglo de Salomón con Hiram de Tiro. Este tema se presenta en 1 Rey. 5: 1-18. Lo registrado en Reyes menciona los envíos hechos por Hiram de "sus siervos" a Salomón (1 Rey. 5: 1), detalle que no se consigna en Crónicas. También incluye, como parte del mensaje de Salomón, una referencia al hecho de que David no pudo edificar el templo debido a sus guerras (1 Rey. 5: 3), a la paz del tiempo de Salomón (1 Rey. 5: 4) y a la promesa del Señor para David (1 Rey. 5: 5), tres asuntos que no se mencionan en este capítulo sino en 1 Crón. 22: 8-10. Los temas tratados en Crónicas que no aparecen en Reyes son: los negocios de Hiram con David (2 Crón. 2: 3), la parte del incienso aromático, la colocación continua de los panes de la proposición y los holocaustos matutinos y vespertinos de los servicios del templo (vers. 4), la grandeza del templo como casa de Dios (vers. 5, 6), el pedido de un obrero capacitado para trabajar en metal y en telas (vers. 7), las clases de árboles requeridos (vers. 8) y el pago a los cortadores de madera de Hiram (vers. 10).
Haz conmigo.
Estas palabras no están en el hebreo. Han sido añadidas por los traductores. Tácitamente están en la cláusula "como hiciste con David mi padre".
4. Al nombre de Jehová.
Debía edificarse el templo como un lugar de residencia para Jehová, donde estuviera presente con su pueblo (ver Exo. 25: 8) y para que se pudiera glorificar su nombre en la tierra. Allí debían celebrarse los diversos ritos y las ceremonias que se instituyeron para el tabernáculo del desierto.
Incienso aromático.
Cf. Exo. 30: 7, 8. El revelador vio el humo del incienso que acompañaba las oraciones de los santos cuando penetraban en la presencia de Dios (Apoc. 8: 3, 4). El incienso representa los méritos y la intercesión de Cristo, su perfecta justicia, lo único que hace aceptable a Dios el culto de seres pecaminosos (ver PP 366).
Los panes de la proposición.
Ver com. Exo. 25: 30; Lev. 24: 5-8. El pan de la proposición señalaba a Cristo, el pan vivo (Juan 6: 33-35, 48-51; PP 367).
Holocaustos.
Ver com. Exo. 29: 38-41; Núm. 28: 3-10. El fuego de estas ofrendas debía arder continuamente, y no apagarse ni de día ni de noche (ver Lev. 6: 9, 12, 13).
Festividades.
Cf. 1 Crón. 23: 31; Núm. 28: 16 a 29: 39; ver com. Lev. 23.
5. Ha de ser grande.
El templo mismo no debía ser físicamente grande, pero tenía que ser de una belleza sin par, de un esplendor único, engalanado con piedras preciosas, adornado con oro bruñido: representaría la sobresaliente belleza de la santidad que caracteriza a Dios y todas las cosas que se relacionan con él.
Sobre todos los dioses.
Cf. Exo. 18: 11; Deut. 10: 17; Sal. 77: 13; 95: 3; 135: 5.
6. No pueden contenerlo.
Salomón repitió 219 este pensamiento en su oración de dedicación del templo (2 Crón. 6: 18; 1 Rey. 8: 27). Ninguna construcción de la tierra puede representar adecuadamente la grandeza y gloria de Dios. Al escribir a Hiram de Tiro, Salomón no vaciló en exaltar a Dios por su grandeza y bondad. Si el antiguo pueblo de Dios no hubiese sido continuamente remiso en magnificar al Señor y hubiese proclamado sus alabanzas, muchos individuos de distintas naciones habrían conocido al verdadero Dios y habrían concurrido para adorarlo en su templo de Jerusalén.
¿Quién, pues, soy yo?
A esta altura de su vida, Salomón era un hombre de profunda devoción y señalada humildad. Reconocía su completa insignificancia ante la grandeza del cielo y el esplendor y la grandeza de Dios.
7. Dispuso mi padre.
Cf. 1 Crón. 22: 14, 15; 28: 21.
8. Sándalo.
Estos árboles se traían en los barcos de Hiram desde Ofir; se usaban para hacer columnas del templo y del palacio, y para construir instrumentos musicales (1 Rey. 10: 11, 12).
Madera.
Cf. 1 Rey. 5: 6.
10. He dado.
Se pagaba con alimentos. Un "coro" era una medida de 220 litros; y un "bato", de 22 litros. Este convenio era mutuamente ventajoso, pues Hiram necesitaba alimentos, que Fenicia producía poco y que sobreabundaban en Israel, y Salomón necesitaba madera, que escaseaba en Israel y que abundaba en Fenicia.
11. Por escrito.
No se consigna en Reyes que Hiram hubiera contestado por escrito.
Amó a su pueblo.
Hiram había llegado a reconocer que el Señor estaba con David y que ciertamente amaba a los israelitas. La fidelidad con que David reconocía al Señor debe haber impresionado a las naciones que lo rodeaban.
12. Bendito sea Jehová.
Hiram habla con deferencia y respeto del Dios de los hebreos, que tanto había bendecido a David y a su hijo, lo que constituye una indicación adicional (cf. vers. 11) de que estaba profundamente impresionado con la religión de Israel.
Hizo los cielos y la tierra.
La religión hebrea ponía énfasis en la verdad de que Dios era el Creador de los cielos y la tierra, y presentaba este hecho como una de las características sobresalientes que distinguían a Jehová de los dioses de las naciones circunvecinas. La observancia del sábado tenía el propósito de hacer resaltar esta característica. De modo que cuando Hiram habló de Jehová, claramente se refirió a él como el Creador de los cielos y de la tierra y rindió el debido respeto a su excelsa posición y a su santo nombre (ver com. 1 Rey. 5: 7).
14. Hijas de Dan.
Según 1 Rey. 7: 14, Hiram era "hijo de una viuda de la tribu de Neftalí". Esta no es necesariamente una contradicción, pues la madre podría haber sido de la tribu de Dan y el padre, originalmente, miembro de la tribu de Neftalí que obtuvo la ciudadanía de Tiro.
Sabe trabajar.
Estas palabras, así como todo el resto del versículo, parecen aplicarse a Hiram y no a su padre tirio.
Mi señor David.
El uso de este término denota sumisión, o por lo menos un gran respeto (ver Gén. 32: 4, 5, 18; 42: 10; 2 Rey. 8: 12). David dominaba una gran parte de Palestina y Siria, desde los límites de Egipto hasta el Eufrates.
15. Que ha dicho.
Ver vers. 10.
16. Jope.
Puerto del Mediterráneo, a unos 56 km al noroeste de Jerusalén. Era el puerto natural de Jerusalén. Jonás se embarcó aquí para ir a Tarsis (Jon. 1: 3). Cuando se reedificó el templo después del exilio en Babilonia, otra vez se enviaron a Jope balsas con troncos de cedro de Tiro (Esd. 3: 7). Jope ahora se llama Jafa.
17. Extrajeros.
Los que no eran israelitas. Sin duda este grupo consistía principalmente en descendientes de las tribus cananeas autóctonas que no habían sido expulsados por Israel (ver Juec. 1: 21-36; 1 Rey. 9: 20, 21).
Haberlos ya contado.
Probablemente aquí se alude al censo mencionado en 1 Crón. 22: 2. Los habitantes aborígenes fueron reducidos a servidumbre en el tiempo de la conquista (ver com. Juec. 1: 28, 30, 33, 35; cf. Jos. 9: 27).
Esta sección de Crónicas es paralela con 1 Rey. 5: 13-18, pero tiene varias variantes. Nada se dice en Crónicas del primer contingente de 30.000 hombres, de los cuales 10.000 servían cada mes (1 Rey. 5: 13, 14). Se registra el total de 153.600 extranjeros; este detalle no se menciona en Reyes.
18. Setenta mil.
Estos items también se consignan en 1 Rey. 5: 15.
Tres mil seiscientos.
Ver com. 1 Rey. 5: 16 donde hay una explicación de la aparente 220 discrepancia entre este número y los 3.300 que figuran allí. Los 70.000 que llevaban cargas, los 80.000 "canteros en la montaña" y los 3.600 capataces dan un total de 153.600 obreros (ver vers. 17).
CBA T3

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