1. Reina de Sabá.
Los vers. 1- 12 tratan de la visita de la reina de Sabá. El relato es paralelo con 1 Rey. 10: 1- 13, con sólo leves variantes en las dos narraciones. Los arqueólogos modernos, por regla general, ubican a Sabá en la Arabia meridional (ver com. 1 Rey. 10: 1).
4. Escalinata.
Heb. 'aliyyah , "sala alta" o "sala en el techo". Sin embargo, probablemente debiera ser 'olah como en 1 Rey. 10: 5, donde la RVR traduce correctamente "holocaustos". Puesto que 'olah literalmente es "aquello que asciende", algunos piensan que aquí podría indicarse una rampa por donde el rey, en forma privada, podía ir desde su palacio hasta el templo (ver 1 Crón. 26: 16; ver com. 1 Rey. 10: 5). La BJ dice "los holocaustos que ofrecía en la casa de Yahveh" en vez de "escalinata por donde subía a la casa de Jehová".
7. Siervos tuyos.
Cuando los amos son siervos del Señor del cielo, los que están a su servicio encontrarán felicidad. En este tiempo, Salomón todavía no había abandonado al Señor; lo amaba y tenía compasión de sus prójimos. Con la paz de Dios en el corazón, Salomón era bondadoso, paciente y considerado. Los que estaban cerca de él sentían la fascinación de su influencia. Hoy día se necesitan dirigentes que reflejen el espíritu del cielo para que los que están bajo su dirección puedan hallar verdadero gozo y felicidad perdurable.
8. Bendito sea Jehová.
Ver com. 1 Rey. 10: 9. Después de que Salomón refirió a la reina de Sabá el secreto de su sabiduría, paz y prosperidad, ella no fue inducida a exaltar al rey sino a Dios. Si Salomón siempre hubiese permanecido fiel al Señor, su influencia habría continuado irradiando hacia el mundo para bien, y muchos que no conocían a Dios habrían sido inducidos a honrarlo. Así habría salido una luz de Jerusalén a todo el mundo, la que habría sacado de las tinieblas a la luz a gente de todos los países.
Dios amó a Israel.
La reina de Sabá había sabido del amor de Dios para su pueblo por el testimonio que provino de los labios de Salomón. Sin duda Salomón contó a la reina la historia de la forma maravillosa en que Dios trató a Israel, y ella volvió a su país natal con una profunda impresión de la grandeza del Dios de Israel.
9. Ciento veinte talentos.
Si fueran talentos de unos 34,20 kg (ver t. 1, pág. 174), el peso del oro se aproximaría a 4,1 toneladas métricas. Sin embargo, no podemos estar seguros de cuál es la escala de pesos que aquí se usa. El tesoro terrenal que la reina de Sabá dejó con Salomón era pequeño en comparación con el tesoro celestial que se le presentó a ella.
10. Siervos de Hiram.
El pasaje paralelo de 1 Rey. 10: 11 reza: "La flota de Hiram".
11. Gradas.
"Entarimados" (BJ). Heb. mesilloth , "carreteras". El pasaje paralelo (1 Rey. 10: 12) tiene mis'ad, "balaustres" ("balaustradas", BJ), que quizá correspondería también aquí (ver com. 1 Rey. 10: 12).
12. Lo que ella había traído.
En cambio, en el pasaje paralelo se lee "de lo que Salomón le dio". Salomón dio a la reina regalos para su regreso. La dadivosidad no estuvo de un solo lado. Salomón fue tan generoso como su visitante y le dio regalos quizá de un valor igual o aun mayor que los que ella le había traído.
13. Seiscientos sesenta y seis.
Para tratar de calcular esta cantidad, ver com. 1 Rey. 10: 14. Los vers. 13- 28 tratan de los ingresos de Salomón, sus tesoros, comercio exterior, caballos y carros. El pasaje paralelo está en 1 Rey. 10: 14- 29; 4: 26.
14. Mercaderes.
La palabra traducida "mercaderes" proviene de una raíz que significa "viajar de aquí para allá".
15. Paveses.
Heb. tsinnah, "grandes escudos" (BJ) (ver com. 1 Rey. 10: 16).
Seiscientos siclos.
Posiblemente unos 6,8 kg. Quizá los escudos de oro no se usaban como una protección en las batallas, sino para exhibirlos. En el antiguo Oriente se usaba mucho el oro para hacer ostentación de él. El rey de Ur tenía un yelmo de oro. Los ataúdes reales de Egipto se hacían de oro.
16. Escudos.
Heb. maginnim, escudos que sin duda eran más pequeños que los tsinnah (vers. 15). Se ha sugerido que la guardia real de años posteriores estuvo compuesta por 500 hombres, debido a que se menciona a 5 " "jefes de centenas" " que tal vez comandaban la guardia del palacio (cap. 23: 1). Se insinúa que esos guardias estaban divididos en dos grupos, uno de 200 hombres y otro de 300 (2 Rey. 11: 5- 7, 9, 10). En este pasaje, esas tres partes, o compañías, se mencionan como quienes tenían "la guardia" en el "día de reposo [sábado]" y los que salían en "el día de reposo". Si esas deducciones son correctas, los 200 "paveses" y los 300 "escudos" pueden haber sido usados por la guardia real en ciertas funciones públicas. Se nos dice que la guardia personal de Salomón fue de 60 hombres en una ocasión particular cuando se llevó la litera del rey por las calles de Jerusalén para hacer una ostentación magnífica (Cant. 3: 7- 10).
Trescientos siclos.
Probablemente unos 3,4 kg.
Casa del bosque.
Evidentemente, los escudos de oro no se usaban con frecuencia, y en ocasiones normales estaban en la casa del bosque del Líbano.
17. Trono de marfil.
Ver com. 1 Rey. 10: 18- 20.
20. Vajilla de la casa.
El hecho de que hubiera una vajilla tal de oro en la casa del bosque del Líbano ha inducido a algunos a creer que ese edificio se usaba para banquetes. Para tener una idea de ese edificio, ver com. 1 Rey. 7: 2- 6.
La plata no era apreciada.
Cf. vers. 27.
21. Tarsis.
Ver com. 1 rey. 10: 22 -el pasaje paralelo- que reza: "El rey tenía en el mar una flota de naves de Tarsis".
22. Riqueza.
Ver com. 1 Rey. 10: 23.
23. Todos los reyes.
Ver com. 1 Rey. 10: 24.
24. Todos los años.
Los reyes subyugados por Salomón (vers. 26) estaban obligados a traer un tributo anual fijo (ver com. 1 Rey. 10: 25).
25. Caballerizas.
Ver com. 1 Rey. 4: 26.
26. Sobre todos.
Ver com. 1 Rey. 4: 21.
28. De Egipto.
Ver com. 1 Rey. 10: 28; 2 Crón. 1: 16.
29. Los demás hechos.
Los vers. 29- 31 terminan el relato del reinado de Salomón. Las declaraciones acerca de las muchas esposas de Salomón, sus descarríos en pos de dioses extraños, los adversarios que el Señor levantó contra él y la predicción de la interrupción de su reino que se encuentran en 1 Rey. 11:1- 40, no aparecen en Crónicas.
¿No están todos escritos?
Aquí se nombra una cantidad de registros importantes que tratan de la vida y de los tiempos de Salomón. Sin duda esos testimonios documentales contenían muchos asuntos que no se incorporaron en una historia somera como es la de Crónicas.
Ahías silonita.
En cuanto a detalles de la vida de este profeta, ver 1 Rey. 11: 29- 39; 14: 2- 18.
30. Cuarenta años.
Compárese con 1 Rey. 11: 42.
31. Durmió Salomón con sus padres.
Los vers. 29- 31 presentan una fórmula de terminación oficial típica, usada de aquí en adelante en los registros de los diversos reyes (ver com. 1 Rey. 11: 43).
CBA T3
Los vers. 1- 12 tratan de la visita de la reina de Sabá. El relato es paralelo con 1 Rey. 10: 1- 13, con sólo leves variantes en las dos narraciones. Los arqueólogos modernos, por regla general, ubican a Sabá en la Arabia meridional (ver com. 1 Rey. 10: 1).
4. Escalinata.
Heb. 'aliyyah , "sala alta" o "sala en el techo". Sin embargo, probablemente debiera ser 'olah como en 1 Rey. 10: 5, donde la RVR traduce correctamente "holocaustos". Puesto que 'olah literalmente es "aquello que asciende", algunos piensan que aquí podría indicarse una rampa por donde el rey, en forma privada, podía ir desde su palacio hasta el templo (ver 1 Crón. 26: 16; ver com. 1 Rey. 10: 5). La BJ dice "los holocaustos que ofrecía en la casa de Yahveh" en vez de "escalinata por donde subía a la casa de Jehová".
7. Siervos tuyos.
Cuando los amos son siervos del Señor del cielo, los que están a su servicio encontrarán felicidad. En este tiempo, Salomón todavía no había abandonado al Señor; lo amaba y tenía compasión de sus prójimos. Con la paz de Dios en el corazón, Salomón era bondadoso, paciente y considerado. Los que estaban cerca de él sentían la fascinación de su influencia. Hoy día se necesitan dirigentes que reflejen el espíritu del cielo para que los que están bajo su dirección puedan hallar verdadero gozo y felicidad perdurable.
8. Bendito sea Jehová.
Ver com. 1 Rey. 10: 9. Después de que Salomón refirió a la reina de Sabá el secreto de su sabiduría, paz y prosperidad, ella no fue inducida a exaltar al rey sino a Dios. Si Salomón siempre hubiese permanecido fiel al Señor, su influencia habría continuado irradiando hacia el mundo para bien, y muchos que no conocían a Dios habrían sido inducidos a honrarlo. Así habría salido una luz de Jerusalén a todo el mundo, la que habría sacado de las tinieblas a la luz a gente de todos los países.
Dios amó a Israel.
La reina de Sabá había sabido del amor de Dios para su pueblo por el testimonio que provino de los labios de Salomón. Sin duda Salomón contó a la reina la historia de la forma maravillosa en que Dios trató a Israel, y ella volvió a su país natal con una profunda impresión de la grandeza del Dios de Israel.
9. Ciento veinte talentos.
Si fueran talentos de unos 34,20 kg (ver t. 1, pág. 174), el peso del oro se aproximaría a 4,1 toneladas métricas. Sin embargo, no podemos estar seguros de cuál es la escala de pesos que aquí se usa. El tesoro terrenal que la reina de Sabá dejó con Salomón era pequeño en comparación con el tesoro celestial que se le presentó a ella.
10. Siervos de Hiram.
El pasaje paralelo de 1 Rey. 10: 11 reza: "La flota de Hiram".
11. Gradas.
"Entarimados" (BJ). Heb. mesilloth , "carreteras". El pasaje paralelo (1 Rey. 10: 12) tiene mis'ad, "balaustres" ("balaustradas", BJ), que quizá correspondería también aquí (ver com. 1 Rey. 10: 12).
12. Lo que ella había traído.
En cambio, en el pasaje paralelo se lee "de lo que Salomón le dio". Salomón dio a la reina regalos para su regreso. La dadivosidad no estuvo de un solo lado. Salomón fue tan generoso como su visitante y le dio regalos quizá de un valor igual o aun mayor que los que ella le había traído.
13. Seiscientos sesenta y seis.
Para tratar de calcular esta cantidad, ver com. 1 Rey. 10: 14. Los vers. 13- 28 tratan de los ingresos de Salomón, sus tesoros, comercio exterior, caballos y carros. El pasaje paralelo está en 1 Rey. 10: 14- 29; 4: 26.
14. Mercaderes.
La palabra traducida "mercaderes" proviene de una raíz que significa "viajar de aquí para allá".
15. Paveses.
Heb. tsinnah, "grandes escudos" (BJ) (ver com. 1 Rey. 10: 16).
Seiscientos siclos.
Posiblemente unos 6,8 kg. Quizá los escudos de oro no se usaban como una protección en las batallas, sino para exhibirlos. En el antiguo Oriente se usaba mucho el oro para hacer ostentación de él. El rey de Ur tenía un yelmo de oro. Los ataúdes reales de Egipto se hacían de oro.
16. Escudos.
Heb. maginnim, escudos que sin duda eran más pequeños que los tsinnah (vers. 15). Se ha sugerido que la guardia real de años posteriores estuvo compuesta por 500 hombres, debido a que se menciona a 5 " "jefes de centenas" " que tal vez comandaban la guardia del palacio (cap. 23: 1). Se insinúa que esos guardias estaban divididos en dos grupos, uno de 200 hombres y otro de 300 (2 Rey. 11: 5- 7, 9, 10). En este pasaje, esas tres partes, o compañías, se mencionan como quienes tenían "la guardia" en el "día de reposo [sábado]" y los que salían en "el día de reposo". Si esas deducciones son correctas, los 200 "paveses" y los 300 "escudos" pueden haber sido usados por la guardia real en ciertas funciones públicas. Se nos dice que la guardia personal de Salomón fue de 60 hombres en una ocasión particular cuando se llevó la litera del rey por las calles de Jerusalén para hacer una ostentación magnífica (Cant. 3: 7- 10).
Trescientos siclos.
Probablemente unos 3,4 kg.
Casa del bosque.
Evidentemente, los escudos de oro no se usaban con frecuencia, y en ocasiones normales estaban en la casa del bosque del Líbano.
17. Trono de marfil.
Ver com. 1 Rey. 10: 18- 20.
20. Vajilla de la casa.
El hecho de que hubiera una vajilla tal de oro en la casa del bosque del Líbano ha inducido a algunos a creer que ese edificio se usaba para banquetes. Para tener una idea de ese edificio, ver com. 1 Rey. 7: 2- 6.
La plata no era apreciada.
Cf. vers. 27.
21. Tarsis.
Ver com. 1 rey. 10: 22 -el pasaje paralelo- que reza: "El rey tenía en el mar una flota de naves de Tarsis".
22. Riqueza.
Ver com. 1 Rey. 10: 23.
23. Todos los reyes.
Ver com. 1 Rey. 10: 24.
24. Todos los años.
Los reyes subyugados por Salomón (vers. 26) estaban obligados a traer un tributo anual fijo (ver com. 1 Rey. 10: 25).
25. Caballerizas.
Ver com. 1 Rey. 4: 26.
26. Sobre todos.
Ver com. 1 Rey. 4: 21.
28. De Egipto.
Ver com. 1 Rey. 10: 28; 2 Crón. 1: 16.
29. Los demás hechos.
Los vers. 29- 31 terminan el relato del reinado de Salomón. Las declaraciones acerca de las muchas esposas de Salomón, sus descarríos en pos de dioses extraños, los adversarios que el Señor levantó contra él y la predicción de la interrupción de su reino que se encuentran en 1 Rey. 11:1- 40, no aparecen en Crónicas.
¿No están todos escritos?
Aquí se nombra una cantidad de registros importantes que tratan de la vida y de los tiempos de Salomón. Sin duda esos testimonios documentales contenían muchos asuntos que no se incorporaron en una historia somera como es la de Crónicas.
Ahías silonita.
En cuanto a detalles de la vida de este profeta, ver 1 Rey. 11: 29- 39; 14: 2- 18.
30. Cuarenta años.
Compárese con 1 Rey. 11: 42.
31. Durmió Salomón con sus padres.
Los vers. 29- 31 presentan una fórmula de terminación oficial típica, usada de aquí en adelante en los registros de los diversos reyes (ver com. 1 Rey. 11: 43).
CBA T3

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