1. Roboam fue.
El cap. 10 trata de la revolución de Jeroboam. El pasaje paralelo está en 1 Rey. 12: 1- 19. Las diferencias entre los dos relatos son pocas y sin importancia.
Siquem.
En cuanto a la posible razón para que Roboam eligiera la ciudad de Siquem como el lugar para su coronación, ver com. 1 Rey. 12:1.
2. El cual estaba en Egipto.
El cronista no se había referido previamente a la huida de Jeroboam a Egipto (ver 1 Rey. 11: 26-40), y por eso probablemente no dijo que Jeroboam, "aún estaba en Egipto", como lo hizo el autor de Reyes.
3. Le llamaron.
Algunos piensan que esto significa que no fue llamado de Egipto puesto que ya había regresado (ver vers. 2), sino de Efraín (ver com. 1 Rey. 12: 3). Fue llamado a Siquem, donde se habían congregado las tribus para considerar si llevaban a Roboam al trono.
4. Agravó nuestro yugo.
El pueblo tenía justa razón para quejarse, pues el amplio programa de obras públicas de Salomón había producido una pesada carga de impuestos y un desagradable reclutamiento para trabajos forzados (1 Rey. 5: 13, 14). El pedido era enteramente justo, y tanto la justicia como la prudencia demandaban que el nuevo rey diera la debida consideración al asunto que ahora se le presentaba.
7. Si te condujeras humanamente.
No hay mejor regla de gobierno que la bondad. En el hogar y en la escuela, en el taller y en el campo, la bondad alegra el corazón y gana amigos. Si Roboam hubiese tratado a su pueblo bondadosamente, mostrándole que como su rey sólo estaba para servir, y si se hubiese preocupado por el bienestar de sus súbditos, les habría ganado el corazón y habría salvado su reino.
8. Los ancianos.
La sabiduría aumenta con los años y con la experiencia. Los jóvenes necesitan ser aconsejados por sus mayores, y provocan dificultades y desastres cuando desprecian el sano consejo de las canas.
10. Los jóvenes.
La respuesta de los jóvenes consejeros de Roboam no provino de corazones bondadosos ni de cerebros sabios. Su sugerencia estaba envuelta en términos severos y drásticos que sólo podían provocar represalias y revolución.
11. Escorpiones.
Parece que con estos animalitos, que tienen aguijones en la cola con los que provocan gran dolor, se simbolizaba un látigo tal vez provisto de afilados pedazos de metal que hacían que su uso fuera especialmente doloroso y cruel. De esa manera Roboam decía al pueblo que lo trataría con mayor severidad que su padre. A través de los siglos, ha habido quienes pensaron que el gobierno debe efectuarse con la fuerza y no con la bondad y la misericordia, y que los pueblos pueden ser mantenidos en sujeción por la violencia. Pero el veredicto de la historia siempre ha negado esto.
13. Ásperamente.
El rey no respetó los sentimientos de sus súbditos ni manifestó la bondad y compasión que provienen del Espíritu de Dios, sino que habló como un déspota oriental endurecido. Por supuesto, el propósito era ostentar su poder, pero en realidad sólo realizó una triste demostración de debilidad y necedad. Las palabras ásperas conducen a hechos ásperos, al paso que las palabras amables que proceden de un corazón bondadoso llevan a la sumisión y obediencia, a la cooperación y tranquilidad.
15. De Dios.
Ver com. cap. 11: 4.
16. No les había oído.
Los reyes sabios acogen los reclamos de sus súbditos. Cuando Roboam ocupó el trono, su primera tarea debiera haber sido conocer las necesidades de su pueblo y esforzarse por reparar males previos. Por su falta de voluntad para escuchar, el rey provocó la revolución y se hizo responsable por la rebelión que siguió.
El hijo de Isaí.
Tan sólo unos pocos años antes, David había sido un héroe nacional. Ahora, debido a la necedad de su nieto, su nombre fue detestado por Israel, y las tribus del norte resolvieron independizarse de las del sur para formar un reino autónomo.
Mira ahora por tu casa.
En realidad, decían las tribus: "Y ahora, David, cuida de tus asuntos en tu propio país, que nosotros nos encargaremos de los nuestros". Eran palabras 240 desafiantes y de rebeldía. La suerte había sido echada. De allí en adelante, la casa de David había de gobernar sólo sobre un sector del país -principalmente sobre la propia tribu de David, Judá, y Benjamín- al paso que el grueso de las tribus tendrían sus propios gobernantes.
17. Las ciudades de Judá.
En vista de que Roboam era de la tribu de Judá, tan sólo habría sido natural que en esas circunstancias, cuando las otras tribus rechazaban su liderazgo, su propia tribu le hubiera permanecido fiel. No se sabe si Salomón, en cierta medida, liberó a su propia tribu de los pesados impuestos y del trabajo forzado requeridos del conjunto de Israel. Si hubiera sido así, eso podría haber servido como un incentivo adicional para que lo apoyaran.
CBA T3
El cap. 10 trata de la revolución de Jeroboam. El pasaje paralelo está en 1 Rey. 12: 1- 19. Las diferencias entre los dos relatos son pocas y sin importancia.
Siquem.
En cuanto a la posible razón para que Roboam eligiera la ciudad de Siquem como el lugar para su coronación, ver com. 1 Rey. 12:1.
2. El cual estaba en Egipto.
El cronista no se había referido previamente a la huida de Jeroboam a Egipto (ver 1 Rey. 11: 26-40), y por eso probablemente no dijo que Jeroboam, "aún estaba en Egipto", como lo hizo el autor de Reyes.
3. Le llamaron.
Algunos piensan que esto significa que no fue llamado de Egipto puesto que ya había regresado (ver vers. 2), sino de Efraín (ver com. 1 Rey. 12: 3). Fue llamado a Siquem, donde se habían congregado las tribus para considerar si llevaban a Roboam al trono.
4. Agravó nuestro yugo.
El pueblo tenía justa razón para quejarse, pues el amplio programa de obras públicas de Salomón había producido una pesada carga de impuestos y un desagradable reclutamiento para trabajos forzados (1 Rey. 5: 13, 14). El pedido era enteramente justo, y tanto la justicia como la prudencia demandaban que el nuevo rey diera la debida consideración al asunto que ahora se le presentaba.
7. Si te condujeras humanamente.
No hay mejor regla de gobierno que la bondad. En el hogar y en la escuela, en el taller y en el campo, la bondad alegra el corazón y gana amigos. Si Roboam hubiese tratado a su pueblo bondadosamente, mostrándole que como su rey sólo estaba para servir, y si se hubiese preocupado por el bienestar de sus súbditos, les habría ganado el corazón y habría salvado su reino.
8. Los ancianos.
La sabiduría aumenta con los años y con la experiencia. Los jóvenes necesitan ser aconsejados por sus mayores, y provocan dificultades y desastres cuando desprecian el sano consejo de las canas.
10. Los jóvenes.
La respuesta de los jóvenes consejeros de Roboam no provino de corazones bondadosos ni de cerebros sabios. Su sugerencia estaba envuelta en términos severos y drásticos que sólo podían provocar represalias y revolución.
11. Escorpiones.
Parece que con estos animalitos, que tienen aguijones en la cola con los que provocan gran dolor, se simbolizaba un látigo tal vez provisto de afilados pedazos de metal que hacían que su uso fuera especialmente doloroso y cruel. De esa manera Roboam decía al pueblo que lo trataría con mayor severidad que su padre. A través de los siglos, ha habido quienes pensaron que el gobierno debe efectuarse con la fuerza y no con la bondad y la misericordia, y que los pueblos pueden ser mantenidos en sujeción por la violencia. Pero el veredicto de la historia siempre ha negado esto.
13. Ásperamente.
El rey no respetó los sentimientos de sus súbditos ni manifestó la bondad y compasión que provienen del Espíritu de Dios, sino que habló como un déspota oriental endurecido. Por supuesto, el propósito era ostentar su poder, pero en realidad sólo realizó una triste demostración de debilidad y necedad. Las palabras ásperas conducen a hechos ásperos, al paso que las palabras amables que proceden de un corazón bondadoso llevan a la sumisión y obediencia, a la cooperación y tranquilidad.
15. De Dios.
Ver com. cap. 11: 4.
16. No les había oído.
Los reyes sabios acogen los reclamos de sus súbditos. Cuando Roboam ocupó el trono, su primera tarea debiera haber sido conocer las necesidades de su pueblo y esforzarse por reparar males previos. Por su falta de voluntad para escuchar, el rey provocó la revolución y se hizo responsable por la rebelión que siguió.
El hijo de Isaí.
Tan sólo unos pocos años antes, David había sido un héroe nacional. Ahora, debido a la necedad de su nieto, su nombre fue detestado por Israel, y las tribus del norte resolvieron independizarse de las del sur para formar un reino autónomo.
Mira ahora por tu casa.
En realidad, decían las tribus: "Y ahora, David, cuida de tus asuntos en tu propio país, que nosotros nos encargaremos de los nuestros". Eran palabras 240 desafiantes y de rebeldía. La suerte había sido echada. De allí en adelante, la casa de David había de gobernar sólo sobre un sector del país -principalmente sobre la propia tribu de David, Judá, y Benjamín- al paso que el grueso de las tribus tendrían sus propios gobernantes.
17. Las ciudades de Judá.
En vista de que Roboam era de la tribu de Judá, tan sólo habría sido natural que en esas circunstancias, cuando las otras tribus rechazaban su liderazgo, su propia tribu le hubiera permanecido fiel. No se sabe si Salomón, en cierta medida, liberó a su propia tribu de los pesados impuestos y del trabajo forzado requeridos del conjunto de Israel. Si hubiera sido así, eso podría haber servido como un incentivo adicional para que lo apoyaran.
CBA T3

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