1. De Judá y de Benjamín.
Las tribus de Judá y de Benjamín constituían la monarquía meridional, que generalmente se llama la nación de Judá. Antes la tribu de Benjamín había estado más estrechamente aliada con la tribu de Efraín, pero parece que el establecimiento de la capital en Jerusalén, en el límite de Benjamín, por lo menos fue un factor que influyó para que Benjamín echara su suerte con Judá (ver com. 1 Rey. 12: 21).
Ciento ochenta mil.
Este es un número moderado, y quizá representa a los hombres disponibles, preparados para la guerra, en las dos tribus meridionales. En el tiempo de la entrada en Canaán, Judá tenía 76.500 hombres y Benjamín 45.600 (Núm. 26: 22, 41), o un total de 122. 100 varones en edad militar. En el tiempo de David, Judá tenía 500.000 hombres (2 Sam. 24: 9). Las fuerzas militares del reino de Judá, tales como se dan en Crónicas, llegaban a 400.000 en el tiempo de Abías (2 Crón. 13: 3), 580.000 en el tiempo de Asa (cap. 14: 8) y 1.160.000 en los días de Josafat (cap. 17: 14-18).
2. Semaías.
Un profeta de Judá durante el reinado de Roboam (ver cap. 12: 5-8, 15).
3. Todos los israelitas en Judá.
Quizá se refiera a miembros de las tribus del norte que moraban entonces en el territorio de Judá y Benjamín (ver com. 1 Rey. 12: 17).
4. Yo he hecho esto.
Ver com. 1 Rey. 12: 15. Por supuesto, no era la voluntad de Dios que el reino de David se dividiera en dos monarquías, sino que los israelitas continuaran creciendo hasta que, mediante sus esfuerzos misioneros, hubieran proclamado el nombre divino por toda la tierra. Pero cuando hicieron su propia voluntad y abandonaron al Señor, se retiró su mano protectora e inevitablemente las fuerzas disociadoras se dejaron sentir. Hasta este punto procedió de Dios la división del reino (ver Ed 169-173).
5. Ciudades para fortificar.
Los vers. 5-12 tratan de las ciudades que edificó Roboam para la defensa de Judá. Esta información no se da en Reyes. Las ciudades mencionadas están en las partes meridional y occidental del país, lo que sugiere que estaban fortificadas como una protección contra Egipto. La política agresiva de Sisac (ver 2 Crón. 12: 2-9; 1Rey. 14: 25, 26) ocasionó estas medidas defensivas de parte de Judá.
6. Belén.
Pueblo a unos 8 km al sur de Jerusalén (ver com. Gén. 35: 19).
Etam.
Pueblo a 4 km al suroeste de Belén.
Tecoa.
Pueblo a 8 km al sur de Belén (ver 1 Crón. 2: 24; 4: 5; 2 Sam. 14: 2,4, 9; 2 Crón. 20: 20; Amós 1: 1).
7. Bet-sur.
Pueblo de la zona montañosa de Judá (Jos. 15: 58), a 6,4 km al norte de Hebrón.
Soco.
Pueblo a 22,5 km al sudoeste de Belén (ver 2 Crón. 28: 18; Jos. 15: 35; 1 Sam. 17: 1).
Adulam.
Fortaleza mencionada en los días de David (1 Sam. 22: 1) y de nuevo en un período posterior (Neh. 11: 30; Miq. 1: 15). Adulam estaba en el límite de la Sefela.
8. Gat.
Ciudad de la zona filistea y por lo general bajo el control filisteo (1 Rey. 2: 39-41; Amós 6: 2).
Maresa.
Pueblo de la Sefela (ver Jos. 15: 44). Fue aquí donde Asa derrotó a Zera etíope (ver com. 2 Crón. 14: 9, 10).
Zif.
Lugar del sur de Judá (ver Jos. 15: 24).
9. Adoraim.
Quizá se trate de Dura, aldea montañosa a 8 km al oeste de Hebrón.
Laquis.
Pueblo importante de la zona baja de Judea (ver Jos. 15: 39; 2 Rey. 14: 19; 18: 14; Miq. 1: 13), a unos 40 km al suroeste de Jerusalén.
Azeca.
Pueblo al noreste de Laquis, en la Sefela de Judá (ver Jos. 10:10, 11; 1 Sam. 17: 1; Neh. 11: 30).
10. Zora.
Pueblo de Dan (ver Jos. 15: 33;19: 41; Juec. 13: 2, 25; 16: 31; 18: 2, 11; Neh 11: 29).
Ajalón.
Pueblo a 22,4 km al noroeste de Jerusalén. Originalmente correspondió a Dan (Jos. 19: 42), y fue designado como una ciudad levítica para los coatitas (Jos. 21: 20, 24).
Hebrón.
Ciudad importante a 30,4 km al 242 suroeste de Jerusalén (ver Gén. 23: 2; 1 Crón. 3:1; 6: 55, 57; 11: 1).
11. Provisiones.
No sólo eran ciudades fortificadas; además disponían de alimentos como para soportar un largo asedio.
13. Los sacerdotes y levitas.
Eliminados de su oficio, los sacerdotes y levitas abandonaron el reino del norte y se fueron al sur donde podían participar del culto de Jehová en su templo.
14. Ejidos.
Es decir, las tierras de pastoreo que rodeaban las ciudades (ver Lev. 25: 34; Núm. 35: 2- 5, 7; ver com. Jos. 14: 4).
Sus posesiones.
Cf. Lev. 25: 29-34.
Los excluyeron.
Sistemáticamente Jeroboam estableció una religión organizada con centros de culto, enteramente diferentes del culto ofrecido a Jehová en Jerusalén (1 Re. 12: 26-33). Así esperaba que sus súbditos perdieran el afecto que tenían a la capital del sur.
15. Designó sus propios sacerdotes.
Al nombrar a sus propios sacerdotes, Jeroboam separó a los levitas de sus funciones en relación con el culto de Jehová y asestó un impacto directo al régimen levítico y a todo lo que significaba para ayudar a mantener el culto de Dios (ver PR 74).
Lugares altos.
Dan y Bet-el fueron los dos centros importantes de culto del reino del norte (1 Rey. 12: 29-31), pero también había lugares altos por todo el país donde se practicaban los ritos de la nueva religión (ver 1 Rey. 13: 32).
Para los demonios.
Dios considera el vil culto a los ídolos como culto a demonios (ver Deut. 32: 17; Sal. 106: 37, 38; 1 Cor. 10: 20). La orientación religiosa de Jeroboam abrió el camino para las corruptas formas de idolatría que se introdujeron en Israel y envilecieron al pueblo, lo cual los apartó aún más de Dios.
16. Tras aquellos.
Es decir, tras los sacerdotes y levitas que fueron a Judá y a Jerusalén (vers. 13, 14).
Vinieron a Jerusalén.
Esta gente se trasladó a Judá. Al dejar a Israel e ir a Judá buscaba la oportunidad de rendir culto en Jerusalén. Jeroboam había dispuesto impedir las visitas a Jerusalén con el propósito de rendir culto. En los días de Asa, otra vez hubo una migración de los fieles adoradores de Jehová al reino meridional (cap. 15: 9).
17. Fortalecieron el reino.
La influencia que tuvieron en Judá los sacerdotes y los fieles adoradores de Dios sin duda provocó un mayor fervor en la vida religiosa del reino del sur y contribuyó a la fortaleza moral de la nación.
Tres años.
El éxodo de los adoradores de Jehová que dejaban el reino del norte se efectuó durante los primeros tres años del reinado de Roboam, mientras fue fiel a los principios de rectitud (ver cap. 12: 1).
18. Jerimot.
En ninguna otra parte se lo nombra entre los hijos de las esposas de David (2 Sam. 3: 2-5; 5: 14-16; 1Crón. 3: 1-9; 14: 4-7), pero podría haber sido hijo de alguna concubina de David que no se menciona (1 crón. 3: 9). Según la RVR, Jerimot sería hijo de David y de una sobrina de éste. Sin embargo, segun una interpretación posible del hebreo y de la LXX, Roboam tomó por esposa a Mahalat, hija de Jerimot, y a Abihail, hija de Eliab.
Hija de Eliab.
Quizá nieta. La palabra hebrea para hija también puede corresponder como una descendiente más lejana ( ver com. 1 Crón. 2:7). La hija del hermano mayor de David (1 Sam. 17:13) difícilmente podría llegar a ser esposa del nieto de David. Así debe explicarse si se interpreta que el texto dice que Roboam tomó dos esposas. Si tomó una sola, la hija de Eliab habría sido la abuela de la novia.
20. Hija de Absalón.
Quizá Maaca era la nieta (ver com. vers. 18) de Absalón, puesto que Tamar fue su única hija (ver com. 1 Rey. 15: 2).
23. Obró sagazmente.
Roboam sabiamente fortaleció su reino dispersando a sus hijos por toda Judá, donde sin dada ocuparon puestos de responsabilidad y procuraron fomentar intereses locales además de los del trono.
Muchas mujeres.
Un harén con muchas esposas era considerado como una señal de realeza y de riqueza. Sin embargo, Dios lo desaprobaba (Deut. 17: 17).
CBA T3
Las tribus de Judá y de Benjamín constituían la monarquía meridional, que generalmente se llama la nación de Judá. Antes la tribu de Benjamín había estado más estrechamente aliada con la tribu de Efraín, pero parece que el establecimiento de la capital en Jerusalén, en el límite de Benjamín, por lo menos fue un factor que influyó para que Benjamín echara su suerte con Judá (ver com. 1 Rey. 12: 21).
Ciento ochenta mil.
Este es un número moderado, y quizá representa a los hombres disponibles, preparados para la guerra, en las dos tribus meridionales. En el tiempo de la entrada en Canaán, Judá tenía 76.500 hombres y Benjamín 45.600 (Núm. 26: 22, 41), o un total de 122. 100 varones en edad militar. En el tiempo de David, Judá tenía 500.000 hombres (2 Sam. 24: 9). Las fuerzas militares del reino de Judá, tales como se dan en Crónicas, llegaban a 400.000 en el tiempo de Abías (2 Crón. 13: 3), 580.000 en el tiempo de Asa (cap. 14: 8) y 1.160.000 en los días de Josafat (cap. 17: 14-18).
2. Semaías.
Un profeta de Judá durante el reinado de Roboam (ver cap. 12: 5-8, 15).
3. Todos los israelitas en Judá.
Quizá se refiera a miembros de las tribus del norte que moraban entonces en el territorio de Judá y Benjamín (ver com. 1 Rey. 12: 17).
4. Yo he hecho esto.
Ver com. 1 Rey. 12: 15. Por supuesto, no era la voluntad de Dios que el reino de David se dividiera en dos monarquías, sino que los israelitas continuaran creciendo hasta que, mediante sus esfuerzos misioneros, hubieran proclamado el nombre divino por toda la tierra. Pero cuando hicieron su propia voluntad y abandonaron al Señor, se retiró su mano protectora e inevitablemente las fuerzas disociadoras se dejaron sentir. Hasta este punto procedió de Dios la división del reino (ver Ed 169-173).
5. Ciudades para fortificar.
Los vers. 5-12 tratan de las ciudades que edificó Roboam para la defensa de Judá. Esta información no se da en Reyes. Las ciudades mencionadas están en las partes meridional y occidental del país, lo que sugiere que estaban fortificadas como una protección contra Egipto. La política agresiva de Sisac (ver 2 Crón. 12: 2-9; 1Rey. 14: 25, 26) ocasionó estas medidas defensivas de parte de Judá.
6. Belén.
Pueblo a unos 8 km al sur de Jerusalén (ver com. Gén. 35: 19).
Etam.
Pueblo a 4 km al suroeste de Belén.
Tecoa.
Pueblo a 8 km al sur de Belén (ver 1 Crón. 2: 24; 4: 5; 2 Sam. 14: 2,4, 9; 2 Crón. 20: 20; Amós 1: 1).
7. Bet-sur.
Pueblo de la zona montañosa de Judá (Jos. 15: 58), a 6,4 km al norte de Hebrón.
Soco.
Pueblo a 22,5 km al sudoeste de Belén (ver 2 Crón. 28: 18; Jos. 15: 35; 1 Sam. 17: 1).
Adulam.
Fortaleza mencionada en los días de David (1 Sam. 22: 1) y de nuevo en un período posterior (Neh. 11: 30; Miq. 1: 15). Adulam estaba en el límite de la Sefela.
8. Gat.
Ciudad de la zona filistea y por lo general bajo el control filisteo (1 Rey. 2: 39-41; Amós 6: 2).
Maresa.
Pueblo de la Sefela (ver Jos. 15: 44). Fue aquí donde Asa derrotó a Zera etíope (ver com. 2 Crón. 14: 9, 10).
Zif.
Lugar del sur de Judá (ver Jos. 15: 24).
9. Adoraim.
Quizá se trate de Dura, aldea montañosa a 8 km al oeste de Hebrón.
Laquis.
Pueblo importante de la zona baja de Judea (ver Jos. 15: 39; 2 Rey. 14: 19; 18: 14; Miq. 1: 13), a unos 40 km al suroeste de Jerusalén.
Azeca.
Pueblo al noreste de Laquis, en la Sefela de Judá (ver Jos. 10:10, 11; 1 Sam. 17: 1; Neh. 11: 30).
10. Zora.
Pueblo de Dan (ver Jos. 15: 33;19: 41; Juec. 13: 2, 25; 16: 31; 18: 2, 11; Neh 11: 29).
Ajalón.
Pueblo a 22,4 km al noroeste de Jerusalén. Originalmente correspondió a Dan (Jos. 19: 42), y fue designado como una ciudad levítica para los coatitas (Jos. 21: 20, 24).
Hebrón.
Ciudad importante a 30,4 km al 242 suroeste de Jerusalén (ver Gén. 23: 2; 1 Crón. 3:1; 6: 55, 57; 11: 1).
11. Provisiones.
No sólo eran ciudades fortificadas; además disponían de alimentos como para soportar un largo asedio.
13. Los sacerdotes y levitas.
Eliminados de su oficio, los sacerdotes y levitas abandonaron el reino del norte y se fueron al sur donde podían participar del culto de Jehová en su templo.
14. Ejidos.
Es decir, las tierras de pastoreo que rodeaban las ciudades (ver Lev. 25: 34; Núm. 35: 2- 5, 7; ver com. Jos. 14: 4).
Sus posesiones.
Cf. Lev. 25: 29-34.
Los excluyeron.
Sistemáticamente Jeroboam estableció una religión organizada con centros de culto, enteramente diferentes del culto ofrecido a Jehová en Jerusalén (1 Re. 12: 26-33). Así esperaba que sus súbditos perdieran el afecto que tenían a la capital del sur.
15. Designó sus propios sacerdotes.
Al nombrar a sus propios sacerdotes, Jeroboam separó a los levitas de sus funciones en relación con el culto de Jehová y asestó un impacto directo al régimen levítico y a todo lo que significaba para ayudar a mantener el culto de Dios (ver PR 74).
Lugares altos.
Dan y Bet-el fueron los dos centros importantes de culto del reino del norte (1 Rey. 12: 29-31), pero también había lugares altos por todo el país donde se practicaban los ritos de la nueva religión (ver 1 Rey. 13: 32).
Para los demonios.
Dios considera el vil culto a los ídolos como culto a demonios (ver Deut. 32: 17; Sal. 106: 37, 38; 1 Cor. 10: 20). La orientación religiosa de Jeroboam abrió el camino para las corruptas formas de idolatría que se introdujeron en Israel y envilecieron al pueblo, lo cual los apartó aún más de Dios.
16. Tras aquellos.
Es decir, tras los sacerdotes y levitas que fueron a Judá y a Jerusalén (vers. 13, 14).
Vinieron a Jerusalén.
Esta gente se trasladó a Judá. Al dejar a Israel e ir a Judá buscaba la oportunidad de rendir culto en Jerusalén. Jeroboam había dispuesto impedir las visitas a Jerusalén con el propósito de rendir culto. En los días de Asa, otra vez hubo una migración de los fieles adoradores de Jehová al reino meridional (cap. 15: 9).
17. Fortalecieron el reino.
La influencia que tuvieron en Judá los sacerdotes y los fieles adoradores de Dios sin duda provocó un mayor fervor en la vida religiosa del reino del sur y contribuyó a la fortaleza moral de la nación.
Tres años.
El éxodo de los adoradores de Jehová que dejaban el reino del norte se efectuó durante los primeros tres años del reinado de Roboam, mientras fue fiel a los principios de rectitud (ver cap. 12: 1).
18. Jerimot.
En ninguna otra parte se lo nombra entre los hijos de las esposas de David (2 Sam. 3: 2-5; 5: 14-16; 1Crón. 3: 1-9; 14: 4-7), pero podría haber sido hijo de alguna concubina de David que no se menciona (1 crón. 3: 9). Según la RVR, Jerimot sería hijo de David y de una sobrina de éste. Sin embargo, segun una interpretación posible del hebreo y de la LXX, Roboam tomó por esposa a Mahalat, hija de Jerimot, y a Abihail, hija de Eliab.
Hija de Eliab.
Quizá nieta. La palabra hebrea para hija también puede corresponder como una descendiente más lejana ( ver com. 1 Crón. 2:7). La hija del hermano mayor de David (1 Sam. 17:13) difícilmente podría llegar a ser esposa del nieto de David. Así debe explicarse si se interpreta que el texto dice que Roboam tomó dos esposas. Si tomó una sola, la hija de Eliab habría sido la abuela de la novia.
20. Hija de Absalón.
Quizá Maaca era la nieta (ver com. vers. 18) de Absalón, puesto que Tamar fue su única hija (ver com. 1 Rey. 15: 2).
23. Obró sagazmente.
Roboam sabiamente fortaleció su reino dispersando a sus hijos por toda Judá, donde sin dada ocuparon puestos de responsabilidad y procuraron fomentar intereses locales además de los del trono.
Muchas mujeres.
Un harén con muchas esposas era considerado como una señal de realeza y de riqueza. Sin embargo, Dios lo desaprobaba (Deut. 17: 17).
CBA T3

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