Comentario Bíblico Adventista 2 Crónicas capítulo 12
1. Dejó la ley.
Es evidente que esto ocurrió después del tercer año de Roboam (cap. 11: 17). Los males del reinado de Roboam se presentan con mayores detalles en Reyes. Allí se declara que el pueblo estableció lugares altos, estatuas e imágenes "de Asera" , y que se fomentaban otras abominaciones, tales como las prácticas degradantes de los sodomitas (ver com. 1 Rey. 14: 22-24).
2. Sisac.
Los vers. 2-12 describen en forma mucho más amplia la invasión de Sisac que el relato paralelo de 1 Rey. 14: 25-28. Sisac ha dejado su relato de esta invasión en la pared del gran templo de Amón en Karnak. En esa inscripción da una lista de nombres de ciudades de Judá e Israel (ver com. 1 Rey. 14: 25; también la ilustración que está frente a la pág. 32 del t. 11).
3. Mil doscientos carros.
Estos detalles 244 interesantes en cuanto a la magnitud y a la composición del ejército egipcio no se mencionan en Reyes.
Libios.
Habitantes de un territorio del norte de África, al oeste de Egipto, que se infiltraban on frecuencia en Egipto, donde servían como mercenarios. Sisac 1 (Sheshonk) fue el primer rey de una dinastía de reyes libios que gobernaron a Egipto quizá entre 950-750 AC. También se menciona a los libios en 2 Crón. 16: 8; Nah. 3: 9; Dan. 11: 43 (ver t. 11, pág. 52).
Suquienos.
"Sukíes" (BJ). No se ha identificado a este pueblo. Parece haber sido una tribu poco importante del norte del África.
Etíopes.
Literalmente, cusitas. Cus era el nombre genérico de la región que está al sur de Egipto propiamente dicho. Corresponde, en términos generales, con el Sudán o Nubia. En el período clásico, se aplicaba a esta región el término Etiopía. Esta identificación no debe confundirse con la moderna Etiopía, que está más al sur y al este.
4. Las ciudades fortificadas.
Las ciudades que había fortificado Roboam parecen haber estado entre las que cayeron ante Sisac. Sólo son legibles ahora los nombres de dos de esas ciudades, Soco y Ajalón (cap. 11: 7, 10) en la inscripción de Karnak (ver com. vers. 2).
5. Semaías.
No figura en Reyes el relato del mensaje de Semaías para Roboam y los príncipes de Judá. El autor de Crónicas con frecuencia hace resaltar los tristes resultados de la transgresión y las bendiciones de la obediencia.
Reunidos.
Como estaban siendo tomadas las ciudades más pequeñas, los príncipes de Judá retrocedieron a Jerusalén.
Os he dejado.
Esta declaración revela la forma en que el Señor frecuentemente trata la transgresión. Cuando su pueblo lo abandona y cae en pecados, el Señor retira su mano protectora y permite que las fuerzas del mal hagan su parte para provocar el castigo de la transgresión (ver PP 455, 456).
6. Se humillaron.
Cuando estuvo amenazada por el castigo, se humilló la orgullosa Nínive, y el Señor le extendió su misericordia (Job. 3: 5- 10). Así también el castigo hizo que Judá cayera de rodillas y se arrepintiera.
Justo es Jehová.
El pueblo reconoció que Jehová era justo al permitir que cayeran los castigos que merecía.
7. Cuando Jehová vio.
El Señor no se deleita en el sufrimiento que se acarrean los transgresores; más bien está atento para ver si dejarán sus iniquidades de modo que puedan quitarse los condignos castigos (ver Eze. 18: 30-32).
Los salvaré.
Ya se había efectuado el castigo en gran medida. Ahora el Señor concedería liberación a un remanente, y no ocasionaría la destrucción completa que merecían sus iniquidades (ver 2 Crón. 12: 12; Esd. 9: 13; Isa. 1: 9).
Contra Jerusalén.
Debido a que se arrepintió el pueblo, Dios eliminó la amenaza de una destrucción inmediata de Jerusalén. Sin embargo, finalmente se cumpliría si el pueblo persistiera en la iniquidad.
8. Para que sepan lo que es servirme.
Es decir, para que pudieran conocer la diferencia entre tener al Señor como Amo o a un rey pagano. El Señor quería que experimentaran la terrible tiranía bajo cuyo poder se entrega un hombre cuando se aparta de él y penetra en los senderos del pecado.
9. Tomó los tesoros.
Los tesoros del templo, reunidos por David y Salomón y dedicados al Señor, ahora cayeron en manos de un rey pagano. Por sus pecados, el pueblo atrajo oprobio, no sólo sobre él mismo sino también sobre Dios.
10. Jefes de la guardia.
Quizá los escudos de oro eran para que los usara la guardia real (ver com. cap. 9: 16), y ahora se entregaron los escudos de bronce a los jefes de la guardia. La palabra para " "guardia" , ratsim , significa literalmente "corredores" . Se traduce como " "corredores" " en 1 Sam. 22: 17 (BJ), "gente de su guardia" en la RVR, y como "hombres que corriesen" en 1 Rey. 1: 5. En cada uno de esos casos, los hombres a que se hace referencia parecen haber pertenecido a la guardia real.
13. Fortalecido, pues, Roboam.
Estas palabras indican que Roboam se había repuesto de los resultados de la invasión de Sisac.
Cuarenta y un años.
Puesto que Salomón reinó 40 años (cap. 9: 30), quizá Roboam nació el año anterior a la ascensión de Salomón al trono.
14. No dispuso su corazón.
Estas palabras explican la razón de las iniquidades de Roboam. De aquí en adelante, cuando se trata de los diversos ocupantes del trono, los reinados se caracterizan como buenos o como malos (ver caps. 14: 2; 20: 32; 21: 6; etc.).
15. Libros del profeta Semaías.
"La historia del profeta Semaías" (BJ). Compárese con el cap. 9: 29. Los vers. 15 y 16 constituyen la fórmula con que termina el reinado de Roboam. Es típica de la forma empleada en la terminación de los relatos de los reinados de los monarcas (ver caps. 13: 22; 14: 1; 16: 13, 14; 21: 1; etc.). El pasaje paralelo es 1 Rey. 14: 29-31.
CBA T3

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