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CBA - Libro de Esdras Capítulo 4

Comentario Bíblico Adventista 
Libro de Esdras capítulo 4

1. Los enemigos.

En cuanto a la identidad de ellos, ver com. vers. 2. Aunque sin duda se presentaron como amigos, el historiador comprendió que en verdad eran "enemigos", como Amán (Est. 7: 6) o Sanbalat (Neh. 4: 11).

2. Buscamos a vuestro Dios.

En cierto sentido era verdad que buscaban a Dios, aunque no como lo hacían los repatriados. La mayoría de los samaritanos que habitaban en lo que había sido el territorio de Israel eran arameos de Siria y Mesopotamia. Su culto era una mezcla de paganismo y adoración a Jehová (ver 2 Rey. 17: 24-33).

Desde los días de Esar-hadón.

Esta es la única noticia que se tiene de que Esar-hadón de Asiria (681-669 AC) hubiera traído gente de otra parte a Samaria. Sin embargo, la profecía de Isa. 7: 8 -pronunciada unos diez años antes de la caída de Samaria- que afirmaba que dentro de 65 años Efraín sería quebrantado "hasta dejar de ser pueblo", podía referirse a esta migración. El cumplimiento debería haberse efectuado antes de 665 AC, durante el reinado de Esar-hadón. Al parecer, en este tiempo hubo una nueva sublevación de los restos del antiguo reino de Israel contra el poderío asirio. Como resultado, los asirios los hicieron emigrar y los remplazaron con extranjeros, como lo había hecho Sargón II después de la destrucción de Samaria en 723/722 AC (2 Rey. 17: 24). Se menciona otra migración posterior (Esd. 4: 10),realizada por Asnapar (Asurbanipal).

3. No nos conviene edificar con vosotros.

De la triste, experiencia del exilio babilónico, los judíos habían aprendido bien una lección: que debían resistir la tentación de unirse con los idólatras en cualquier empresa. La deslealtad a Dios resultó de las impías relaciones de los judíos anteriores al exilio con otras naciones. Este proceder había llevado a la desgracia y al desastre. Por eso los judíos se habían propuesto no caer nunca más en ese error. Con pocas excepciones, después del exilio, los judíos respetaron rigurosamente esa promesa. En verdad, se fueron al extremo opuesto de lo que habían hecho antes.

En esta ocasión la ruptura con los samaritanos fue definitiva. Dio por resultado odio, aversión mutua y desprecio que persistieron por siglos (ver Luc. 9: 52-54; Juan 4: 9).

4. Intimidó.

"Se puso a desanimar al pueblo de Judá" (BJ).

Lo atemorizó.

Ese "temor" dio como resultado la cesación del trabajo. El hostigamiento no parece haberse limitado a amenazas, sino que habría sido más activo. Todos los repatriados vivían en aldeas sin fortificar, quizá en moradas precarias o en tiendas. Las amenazas de que eran objeto y los ataques ocasionales contra su propiedad pueden haber sido tales como para que los obreros que no residían en Jerusalén vieran que era necesario permanecer en sus casas para proteger a sus familias y su propiedad. Los registros históricos señalan claramente que los métodos utilizados por los enemigos tuvieron éxito, ya que durante muchos años los judíos no trabajaron en la reconstrucción del templo.

5. Sobornaron ... a los consejeros.

Aunque el vers. 5 deja sin contestar varias preguntas, es claro que los samaritanos sobornaron a 346 algunos consejeros reales para que predispusieran al rey en contra de los judíos. Puesto que su última visión está fechada en el 3er. año de Ciro, es de suponer que Daniel había muerto (Dan. 10: 1). Después de la muerte del profeta, sus enemigos (ver Dan. 6: 4) pueden haber tenido mayor influencia sobre Ciro para perjudicar a los judíos. Sin embargo, el rey no parece haber revocado su decreto, ni haber prohibido la construcción del templo, pues si así lo hubiera hecho, los enemigos de los judíos lo habrían mencionado en tiempo de Darío. Además los reyes persas eran muy reacios a revocar decretos ya promulgados (ver Dan. 6: 8, 12, 15; Est. 8: 8).

6. Asuero.

Algunos comentadores han pensado que este Asuero sería Cambises, pues su nombre aparece en este capítulo después de los acontecimientos transcurridos en tiempo de Ciro. Otros han hecho notar que el nombre "Asuero" está en los registros antiguos sólo como el rey conocido con el nombre griego de "Jerjes" y por lo tanto han ubicado en el comienzo del reinado de Jerjes el suceso que se narra en forma incompleta en este versículo. Ver la Nota Adicional al final de este capítulo.

Acusaciones.

Los samaritanos, enemigos de los judíos, aprovecharon la ocasión de que hubiera un nuevo rey para perjudicar a los judíos. Por desgracia no se dice nada en cuanto a la naturaleza de esas acusaciones ni de sus resultados (ver. com. vers. 5). El que nada se informe respecto a una decisión del rey contraria a los judíos podría tomarse como una indicación de que el pedido no tuvo respuesta favorable y que no se perjudicó a los judíos.

7. Artajerjes.

Los comentadores que identifican al Asuero del vers. 6 con Cambises, piensan que este Artajerjes sería el falso Esmerdis que reinó más o menos medio año en 522 AC y fue muerto por Darío I, quien entonces ocupó el trono. Otros han identificado al Artajerjes de los vers. 7-23 con el rey que la historia conoce como Artajerjes I. Ver la Nota Adicional al final de este capítulo.

Bislam.

Este nombre no aparece en ninguna otra parte. No se sabe si es persa o semítico. Mitrídates es un nombre persa (ver com. cap. 1:8). Tabeel podría ser un nombre semítico (cf. el nombre asirio Tab-ilu; ver también Isa. 7: 6). Es probable que los tres personajes aquí mencionados hubieran sido dirigentes samaritanos. Al menos uno de ellos, quizá el gobernador o Mitrídates, era persa, quizá el gobernador o posiblemente el asesor persa de un gobernador autóctono de nombre Bislam.

Eran en arameo.

Esta frase puede significar que las cartas estaban escritas en arameo o que se las tradujo del arameo. Podría entenderse que la carta fue escrita en letras arameas cuadradas -la escritura empleada para la correspondencia oficial en todo el Imperio Persa- y que estaba redactada en idioma arameo o traducida del arameo a otro idioma, quizá al persa.

8. Rehum canciller.

A partir del vers. 8, comienza la primera sección aramea de Esdras. El documento usado por la persona que compiló el libro -quizá Esdras mismo- indudablemente estaba escrito en arameo a partir de este punto y fue copiado sin modificación. Rehum es un nombre semítico que fue usado por varios judíos en tiempo de Zorobabel (Esd . 2: 2) y Nehemías (Neh. 3: 17; 10: 25; etc.). Este nombre también aparece en los papiros arameos de Elefantina. No es raro encontrar que un samaritano tuviera este nombre, pues muchos samaritanos eran de raza aramea (semítica). La palabra aramea traducida como "canciller" también está en documentos judíos de Elefantina y parece significar "secretario privado" o "contador". Posiblemente fuera el título del vicegobernador.

Simsai.

Este nombre está en los textos arameos de Elefantina y en textos babilonios, en la forma de Shamshai, que significa "mi sol". El título de "secretario" indica que él mismo escribió la carta que había sido redactada o dictada por Rehum.

9. En tal fecha.

Ver com. vers. 17.

Gobernadores.

La palabra así traducida sólo aparece aquí y en el cap. 6: 6. Se considera que designa a algún tipo de alto funcionario. En los papiros arameos de Elefantina se emplea con el sentido de "juez".

Erec.

Ciudad del sur de Mesopotamia, (ver com. Gén. 10: 10), que ahora se llama Warka.

10. Asnapar.

Una alteración del nombre Asurbanipal, rey de Asiria, 669-627 (?) AC. Esta es la única mención de que hubiera deportado a habitantes de Erec, Babilonia y Susa. Sin embargo, las cruentas guerras de Asurbanipal contra Babilonia (652-648 AC) y Elam (fecha incierta) están bien confirmadas en los anales asirios. Es indudable que, como consecuencia de estas guerras, los habitantes de las ciudades mencionadas fueron deportados a Samaria.

Provincias del otro lado del río.

Aquí aparece por primera vez en el libro de Esdras la designación oficial de la satrapía persa de Siria y Palestina. Su nombre arameo 'Abar nahara', "Del otro lado del río" ( "Transeufratina", " BJ) aparece como Ebirnari en las inscripciones cuneiformes de la época. El nombre indica la posición geográfica de la provincia desde el punto de vista del que está en una de las capitales del Imperio Persa.

12. Subieron de ti.

Es decir, de Babilonia.

La ciudad rebelde.

La acusación se fundaba en las diversas conspiraciones y rebeliones de los judíos contra sus soberanos babilonios, las cuales se describen en 2 Rey. 24 y 25. También se habían rebelado antes contra Asiria (2 Rey. 18: 7; 2 Crón. 33: 11), pero es difícil que lo hubieran sabido los samaritanos. Sin embargo, debían estar bien informados de las repetidas rebeliones de Joacim, Joaquín y Sedequías, últimos reyes de Judá, pues habían terminado en vergüenza y desgracia y habían resultado en la destrucción de Judá y la esclavittid de sus habitantes. Esta era la razón plausible para que acusaran a Jerusalén de ser, una ciudad rebelde y perversa.

Levantan los muros.

Estas palabras parecen indicar que se los acusaba de estar levantando los muros de la ciudad, acusación que se repitió más tarde, en tiempo de Nehemías. La palabra aramea traducida "levantan" también significa "completar". Evidentemente esta acusación era exagerada, porque la siguiente frase habla de reparar los fundamentos. El próximo versículo indica que estaban muy lejos del fin de la tarea. De modo que la obra no estaba tan adelantada como los samaritanos pretendían.

13. No pagarán.

Las deducciones emanadas de la reconstrucción de las fortificaciones de Jerusalén eran plausibles. La historia demuestra que muchas ciudades rehusaron pagar tributo a su soberano cuando se sintieron fuertes y a salvo. Muchas veces, el mero hecho de reparar los muros de una ciudad suscitaba sospechas y se interpretaba como que constituía una preparación para una rebelión. Sin embargo, es evidente que en este caso la acusación no tenía fundamento. Los Judíos habían estado agradecidos a Ciro por haberles permitido volver a su patria. Habían recibido favores de parte del rey y estaban lejos de rebelarse contra los benévolos monarcas persas, que los habían favorecido de muchas maneras. La historia de los judíos bajo el gobierno persa no revela ninguna verdadera rebelión organizada.

Tributo, impuesto y rentas.

La primera palabra es un vocablo tomado del acadio y significa impuestos que deben pagarse en dinero. La segunda palabra es una antigua palabra prisa que significa un tributo o "contribución" que debía pagarse en especie. La tercera palabra, también del acadio, representa ciertos derechos feudales que debían pagarse para recibir determinados beneficios.

14. Nos mantienen del palacio.

Literalmente, "puesto que comemos la sal del palacio" (BJ), expresión idiomática que la RVR interpreta bien. Por este favor, sus intereses estaban ligados con los del rey. El bienestar permanente del trono y la bonanza financiera del tesoro real eran asuntos que los afectaban personalmente.

15. Libro de las memorias.

Las grandes naciones de la antigüedad -como Asiria, Babilonia y Persia- conservaban registros políticos, financieros e históricos. Se han descubierto muchos de esos archivos en los últimos años. Puesto que la ciudad de Babilonia no fue destruida cuando cayó en manos de Ciro, quizá los archivos de Nabucodonosor llegaron intactos a manos de los persas y así pudieron ser consultados por reyes persas posteriores. Si se buscaba en los archivos la historia de Jerusalén, se sabría que la acusación era correcta.

Por lo que.

Este era el hecho innegable del cual dependían los samaritanos. Era un hecho histórico fácil de probar que Nabucodonosor sólo destruyó la ciudad de Jerusalén después de repetidas rebeliones. Sin embargo, este razonamiento no era una prueba de que los judíos se rebelarían contra sus señores persas que habían sido verdaderos amigos de los judíos y los habían tratado con tanta generosidad.

16. No será tuya.

El peligro de una posible rebelión se exageró tanto que la acusación casi parece ridícula. Los samaritanos pretendían que si los judíos se rebelaban, los persas perderían toda la satrapía "Del otro lado del 348 rio " (ver com. vers. 10), que comprendía todos los países que estaban entre Babilonia y Egipto, de los cuales Judea era uno de los más pequeños.

17. Respuesta.

El hecho de que el rey escribiera directamente a los funcionarios de la provincia, pasando por alto al sátrapa, demuestra una situación política sumamente extraña. En circunstancias ordinarias, el rey nunca habría escrito directamente a funcionarios inferiores en una provincia lejana. Tal mensaje se habían transmitido por las vías diplomáticas regulares, en este, caso, el despacho del sátrapa.

Rehum.

Con referencia a Rehun y Simsai sus títulos, ver com. vers. 8.

Salud y paz.

Arameo, shelam uke 'eth, frase idiomática apropiada para el comienzo de una carta. La palabra shelam significa "paz". El equivalente en árabe y en hebreo se emplea todavía hoy como saludo habitual en el Cercano Oriente. La segunda parte de la frase aparece al final de Esd. 4: 11 (la RVR traduce "te saludan" ) y en breves cartas escritas en ostracas (siglo V AC). La palabra parece servir como nexo entre el saludo y el contenido del mensaje. Se sugiere la traducción: "y ahora". La BJ traduce "Paz" , etc.".

18. Claramente.

Algunos comentadores han sugerido que debe traducirse la palabra aramea meparash como como "en persa", lo que sería totalmente lógico en este pasaje. Sin embargo, puesto que la misma palabra aparece en otro documento arameo donde sólo cabe el significado "claramente", debe aceptarse como correcta la traducción de la RVR. La BJ reza: " "El documento que nos habéis enviado ha sido traducido y leído en mi presencia" " .

19. Buscaron.

Se hizo lo que habían sugerido los samaritanos: se repasó la historia de los judíos registrados en los archivos de Babilonia. Los registros de Nabucodonosor estanban todavía a disposición de los investigadores oficiales.

20. Reyes fuertes.

Si las palabras del rey quieren decir lo que parecen significar, sólo pueden referirse a David y a Salomón, los únicos reyes a quienes puede aplicarse esta descripción. En la época de estos reyes, Israel se extendía desde la frontera de Egipto hasta el Eufrates (1 Rey. 4: 21, 24), y había demandado tributo de diversos príncipes y gobernantes (2 Sam. 8: 6-12; 1 Rey. 10: 14, 25). Si en realidad aquí se hace referencia a David y a Salomón, los registros de Babilonia deben haber sido sumamente completos y precisos. El único otro rey que podia haber sido considerado "rey fuerte" en Jerusalén fue Josías, quien se sintió lo bastante fuerte para arriesgarse a pelear- contra los ejércitos de Egipto (2 Rey. 23: 29).

Tributo, impuestos y rentas.

Ver com. vers. 13.

21. Dad orden.

La orden es sumamente extraña. El emperador escribe a una provincia distante y manda que sus funcionarios promulguen un decreto. ¿Por qué no actuó el rey en su propio nombre para haber cumplido su voluntad mediante agentes que le sean responsables y que acostumbraban actuar como representantes suyos? Al parecer, esta carta real solo cuadra, en el mejor de los casos, cuando era muy tenue la autoridad del rey en la satrapía "Del otro lado del río", y dependía de que a los funcionarios de ella se les antojara ser leales al rey. Además debería notarse que la concesión que, el rey hacía a los samaritanos tenía límites de tiempo y espacio. La carta les permitió ordenar que se detuviera la obra de la construcción de Jerusalén, pero no les concedía permiso para destruir lo que ya había sido construido. El rey también se reservaba el derecho de dar una contraorden en algún momento futuro.

Nueva orden.

Evidentemiente el rey se proponía invitar, a los judíos para que presentaran su caso a fin de que pudieran confirmarle su lealtad como indudablemente lo habían hecho los samaritanos y así estar en condiciones de recibir nuevos favores del rey. La carta real era en verdad una ordenanza restrictiva transitoria.

23. Rehum.

Con referencia a Rehum y Simsai y sus títulos, ver com. vers. 8.

Con poder y violencia.

Al recibir la carta del rey, los enemigos de los judíos no demoraron en actuar con la autoridad que ella les confería. Fueron de inmediato a Jerusalén y mediante un despliegue de fuerza obligaron a los judíos a que cumplieran con lo que mandaba la carta.

24. Entonces cesó la obra.

El hecho de que fuera necesario que se pusiera de nuevo la piedra fundamental en el segundo año de Darío, cuando se volvió a comenzar a trabajar en la construcción del templo (Hag. 2: 18), muestra que los judíos habían adelantado 349 muy poco antes de verse obligados a detener la obra. No era la voluntad de Dios que cesara la obra de la reconstrucción. Si el pueblo hubiera sido movido por una fe activa, el poder divino se habría manifestado para impedir que los enemigos lo reprimieran.

Darío

La forma castellana de este nombre viene de la forma griega. En hebreo, el nombre se escribía Dareyáwesh . El nombre en antiguo persa era Darayavaush y los textos babilonios lo escriben Dariyawush . En los jeroglíficos egipcios, donde no se escriben las vocales, el nombre del rey aparece como Drywsh . En las inscripciones arameas sin vocales se lee Dryhwsh , Drywhsh o Drywsh . No puede haber duda de que el rey en cuestión fuera Darío I, que reinó desde 522 hasta 486 AC. Según el cómputo persa, el segundo año del reinado de Darío comenzó el 1.º de Nisán (3 de abril) de 520 AC y terminó el último día del mes de Adar (22 de marzo) de 519 AC (ver págs. 98, 99).


NOTA ADICIONAL DEL CAPÍTULO 4

En Esd. 4: 6-23 se habla de la oposición de los enemigos de los judíos "en el reinado de Asuero" y también de una carta acusadora escrita "en días de Artajerjes", que ocasionó una orden real para que los judíos dejaran de construir. El capítulo termina con la siguiente declaración (vers. 24): "Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y queda suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia".

Parecería que esta mención de Darío en el vers. 24 fuera una continuación de lo que precede (vers. 5-23) y que, de ser así, "Asuero" y "Artajerjes" hubieran reinado entre Ciro y Darío I. El vers. 24, donde se habla del "año segundo del reinado de Darío" señalaría el fin de un relato consecutivo, y la referencia a Darío en el vers. 5 sólo sería una aclaración por adelantado de la duración de los inconvenientes que se narran en los vers. 6-23. Por eso la secuencia de los reyes del cap. 4 sería: Ciro (vers. 5), Asuero (vers. 6), Artajerjes (vers. 7), Darío (vers. 5, 24). Quienes así entienden el cap. 4 señalan que la historia antigua indica que hubo dos reyes entre Ciro y Darío I, Cambises y el falso Esmerdis (ver págs. 58, 59). También hacen notar que a Esmerdis se lo conoció con varios nombres. Los babilonios le decían Bardiya , mientras que los autores griegos parecen haberlo llamado no sólo Smerdis , sino también Merdis , Mardois y Tanuoxarkes o Tanaoxares . Por lo tanto, afirman que el Asuero del vers. 6 es Cambises, y el Artajerjes del vers. 7 y es el falso Esmerdis.

Sin embargo, por lo general se considera hoy que los acontecimientos descritos en el cap. 4 no aparecen en su debido orden cronológico hacen notar que la verdadera secuencia de los nombres de los vers. 5-7 es: Ciro, Darío, Asuero, Artajerjes. También destaca el hecho histórico de que lo dos reyes que siguieron a Darío I fueron Jerjes (identificado sin lugar a dudas con el Asuero de Ester) y Artajerjes I. Por lo tanto afirman que la "acusación" del vers. 6 fue hecha al comienzo del reinado de Jerjes, quizá cuando pasó por Palestina en camino a Egipto, y que la "carta" del vers. 7 produjo un edicto desfavorable de Artajerjes I, el mismo rey que había enviado a Esdras a Jerusalén, como portador de un generosísimo decreto.

Es la carta de Artajerjes (vers. 7) la que crea un problema para ambos puntos de vista en cuanto a la identificacion de los reyes mencionados en los vers. 6 y 7. Los que sostienen que Asuero y Artajerjes son Cambises y Esmerdis respectivamente, deben enfrentarse con el problema de explicar los nombres de los reyes, y que la carta acusadora sólo trata de la construcción de la ciudad y de los muros sin mencionar para nada la edificación del templo. En los días de Esmerdis se 350 estaba construyendo el templo, pero no hay ninguna prueba bíblica de que se estuvieran construyendo muros, a menos que se considere que tal prueba está en Esd. 4: 7-23. Por otra parte los que consideran que se escribió esta carta de queja durante el reinado de Artajerjes I, deben explicar la completa transformación del proceder del rey para con los judíos. En su año 7.º año los favoreció; después, en un año desconocido, se opuso a su actividad; y otra vez, en el año 20.º, les prodigó favores.

Puesto que muchos eruditos bíblicos sostienen que Asuero (vers. 6) es Jerjes, y Artajerjes (vers. 7) es Artajerjes I, se resumen aquí las razones con que fundamentan esta posición, para bien de los lectores que deseen examinar este asunto más exhaustivamente.

1. La identificación de Asuero.

El nombre Asuero aparece en tres libros del AT: Daniel, Ester y Esdras. La referencia de Daniel a Asuero como padre de Darío el Medo (cap. 9: 1) puede dejarse sin estudiar aquí, puesto que los registros de la época no han establecido todavía la identidad del Darío del libro de Daniel. Por lo tanto, también es oscura la identificación de su padre. Por lo general, el Asuero de Ester, (cap. 1: 1; etc.) se identifica con el rey a quien los griegos llamaban Jerjes. El hebreo 'Ajashwerosh constituye una transliteración más precisa del persa jshayarsha o del babilonio Ajshiyarshu que la forma griega Xerxes . No debe olvidarse que las vocales sólo aparecieron en los manuscritos de la Biblia hebrea por el siglo VII DC. Por eso el autor hebreo de Ester, sólo reprodujo las consonantes de Jshayarsha y escribió 'Jshwrwsh. Los judíos de Elefantina (Egipto), en su arameo sin vocales escribían el nombre, Jshy'rsh o Jshyrsh.

La misma ortografía del nombre Asuero aparece en Esd. 4: 6 y en el libro de Ester. De todos los nombres de reyes persas conocidos, sólo concuerda lingüísticamente con el nombre de Jerjes. No hay ninguna base lingüística para identificar el nombre Asuero con Cambises. En el antiguo persa el nombre de Cambises es Kambuyiya. En elamita es Kambutsiya; en acadio Kambutziya; en jeroglífico egipcio, Kmbyt; en griego, Kambyses. En el arameo sin vocales de los judíos de Elefantina, el nombre es Knbwsy. Por lo tanto, es imposible considerar que la forma hebrea 'Jshwrwsh sea el equivalente de cualquiera de las transliteraciones conocidas del nombre de Cambises. Tampoco se justifica la suposición de que los judíos de Palestina lo conocían con otro nombre. Su nombre aparece en numerosas tablillas cuneiformes babilónicas, en inscripciones persas en piedra, en monumentos jeroglíficos egipcios, en papiros arameos y en las obras históricos de los griegos, pero siempe como Cambises.

2. La identificación de Artajerjes.

El nombre "Artajerjes" sólo aparece en la Biblia en los libros de Esdras y Nehemías. La historia reconoce a tres reyes persas que llevaron este nombre: Artajerjes I, II y III. La nota adicional de Esd. 7 y Neh. 2 muestra que el Artajerjes de Esdras 7: 1, 7, 11, 21; 8: 1; Neh. 2: 1; 5:14; 13: 6, debe identificarse con Artajerjes I. Por lo tanto este estudio sólo tiene que ver con la identificación del Artajerjes de Esd. 4: 7, 8, 11, 23 y 6: 14.

La ortografía hebrea del nombre Artajerjes es 'Artajshast' , 'ArtajshaÑt' y 'ArtajshaÑta' . En persa antiguo es Artajshassa, Artajshatra; en babilónico, Artajshatsu y Artahshassu ; en elamita, Irtakshasha; en jeroglífico egipcio, 'Rtjshssh; y con frecuencia en los papiros arameos de Elefantina se escribe 'Rtjshssh. Estas transliteraciones en diversos idiomas sólo se aplican a tres reyes conocidos como Artajerjes I, II y III. El lector deberá percatarse de que las consonantes de las diferentes transliteraciones son básicamente las mismas y que sólo hay cambio de vocales, lo que constituye un cambio de importancia secundaria en la mayoría de los idiomas.

Los que identifican a Artajerjes con el falso Esmerdis afirman que a Esmerdis se lo conocía con muchos nombres diferentes. Pero un estudio minucioso de los que se le conocen, realizado a la luz de las reglas de la lingüística, muestra que eso no es así. Según Darío I, su nombre original era Gaumata, pero pretendía ser Bardiya, hermano de Cambises, y en los registros de la época sólo lleva este nombre. Este nombre aparece como Birtiya en elamita, Barziya en acadio, y Brzy en los papiros judíos sin vocales de Elefantina.

Los griegos llamaban "Smerdis" a este falso Bardiya. A primera vista, "Bardiya" es bien diferente de "Smerdis", pero esa diferencia es más bien aparente que real. No puede explicarse la s inicial de Smerdis .La b de Bardiya se trueca por la m de Smerdis , lo que es un fenómeno lingüístico común. Con frecuencia la b , la v y la m se intercambian en diferentes idiomas. La r y la d de Bardiya , aparecen intactas en la forma griega Smerdis, cuyo final (is) corresponde con el persa iya. Es pues claro que el nombre Smerdis y sus variantes, Merdis y Mardois , no son sino variantes de transliteraciones de Bardiya y no nombres diferentes. Además debe señalarse que el 'I'anuoxarkes de Ctesias y el Tanaoxares de Jenofonte no deben identificarse con el falso Esmerdis, sino con el verdadero hijo de Ciro, a quien Cambises mató y que, según Darío, era el verdadero Bardiya. Los dos nombres, Tanuoxarkes y Tanaoxares, a pesar de su ligera diferencia de forma, tienen el mismo significado: "el que tiene cuerpo de gigante". Son las designaciones griegas dadas a Bardiya, pues las leyendas de ellos le atribuían sin cuerpo de gigante. Por todo esto, los que se oponen a identificar al Artajerjes de Esd. 4 con Esmerdis sostienen que no hay ninguna prueba de que el falso Bardiya, o Esmerdis, se hubiera conocido con el nombre de Artajerjes, ni durante su corto reinado, ni en tiempos posteriores.

3. La razón de la secuencia aparente ente extraña de esta narración.

Sin duda el autor de Esdras tuvo alguna buena razón para presentar el relato del cap. 4 en la secuencia en que aparece. El capítulo trata de la oposición contra los repatriados judíos realizada por sus "enemigos". El autor, que vivió en tiempo de Artajerjes I, no limitó al tiempo de Zorobabel sus anales de las actividades de oposición a los judíos, sino que añadió casos similares mucho más recientes para mostrar a sus lectores que los saniaritarios, principales enemigos de los judíos, habían obrado en contra de ellos en forma intermitente desde el fin del exilio. Primero, habían "intimidado" y atemorizado" al pueblo "para que no edificaran" el templo durante el reinado de Ciro y el de sus sucesores, "hasta el reinado de Darío I" (Esd. 4: 1-5). Más tarde, "en el reinado de Asuero", hijo y sucesor de Darío I, hicieron otro intento -no detallado- para molestar a los judíos (vers. 6). Finalmente, se mandó una carta de acusación a Artajerjes, el rey durante cuyo reinado vivió Esdras. Como resultado, durante algún tiempo la obra de reconstruir el muro de Jerusalén fue detenida transitoriamente por un decreto real (vers. 7-23).

Sólo después de relatar la forma como los enemigos de su pueblo habían llevado a cabo estos diferentes actos hostiles en perjuicio de los judíos, durante un período de unos 90 años, Esdras siguió con su relato de la construcción del templo bajo la dirección de Zorobabel y Jesúa. Por lo tanto, el vers. 24 continúa el relato donde se lo había dejado en el vers. 5 y repite algunas de las ideas ya expresadas a fin de llevar de nuevo al lector al relato interrumpido por los vers. 6- 23.

Posiblemente valga la pena notar que Esdras sólo presenta un testimonio documental de uno de los tres hechos hostiles narrados en el cap. 4. Unicamente describe en términos generales la hostilidad de los enemigos desde Ciro hasta Darío. La mención de que "sobornaron además a los consejeros" es la única acusación específica mencionada. Nada se sabe del contenido de las "acusaciones contra los habitantes de Judá y de Jerusalén" contenidas en la carta escrita durante el reinado de Asuero (vers. 6). Esos acontecimientos habían ocurrido antes del tiempo de Esdras, y es posible que ya no existieran más los documientos relacionados con ellos. Sin embargo, el que se presente un testimonio documental detallado de los acontecimientos ocurridos en tiempo de Artajerjes, apoya la idea de que Esdras había estado implicado en ellos.

4.Explicación del cambio de política de Artajerjes para con los judíos.

Una de las razones que se dan para identificar al Artajerjes de Esd. 4:7-23 con Esmerdis, es que el Artajerjes I de la historia se conoce en Esd. 7 y Neh. 2 como un rey que dos veces concedió favores especiales a los judíos. Este proceder de Artajerjes se compara favorablemente con el de los reyes prisas anteriores. Por lo tanto, parece difícil entender que hubiera actuado en contra de los judíos, lo que habría ocurrido si se tratara del Artajerjes de Esd. 4. Por otra parte, es un hecho histórico que Esmerdis destruyó templos que habían sido favorecidos por sus predecesores. Aunque la declaración hecha por Darío de que Esmerdis, de la casta sacerdotal de los magos, había destruido templos quizá se refiera en primer lugar a los santuarios del zoroastrismo, podría incluir a otros lugares de culto. Por lo tanto, se afirma que es razonable suponer que Esmerdis promulgó un decreto en contra del programa de construcción de los judíos en los 352 días de Zorobabel, y aunque esto es verosímil, no existen pruebas bíblicas ni seculares para apoyarlo.

Sin embargo, las razones que se acaban de presentar para identificar al Artajerjes de Esd. 4 con Esmerdis no tienen tanto peso como parecería a primera vista. Se sabe que el Artajerjes I de la historia era tan personaje caprichoso e indigno de confianza, de quien siempre se podía esperar un cambio de parecer. Al estudiar la historia de su vida, se ve que con facilidad transformaba sus favores en desaprobaciones. De los diversos relatos que revelan la versatilidad de su carácter los siguientes son típicos:

El rebelde egipcio Inaro recibió la solemne promesa de que se le respetaría la vida si se entregaba. Al recibir esta seguridad, Inaro se rindió, pero algún tiempo más tarde fue asesinado por Artajerjes I. Este acto de perfidia real, tan indigno de un rey persa, airó tanto a Megabises, cuñado del rey, que éste se rebeló contra la corona. Como resultado, casi se destruyó el imperio.

En una ocasión, cuando el rey fue atacado inesperadamente por un león, Megabises se interpuso y, matando al león, salvó la vida del rey. Pero a Artajerjes no parece haberle gustado que otro le ayudara cuando se encontraba en una situación difícil. Se disgustó mucho e insistió en que Megabises debía ser muerto. Finalmente rescindió esa orden y lo mandó desterrar.

Aunque Artajerjes no era malo, si se lo medía por las normas de su época, no se le podía tener confianza, puesto que actuaba movido por impulsos, sentimientos del momento e impresiones pasajeros. Por esto no es difícil explicar que después de haber concedido favores a los judíos, Artajerjes hubiera dado una contraorden en otro momento. Así era Artajerjes.

Los acontecimientos narrados en Esd. 4: 7-23 concuerdan perfectamente con las condiciones políticas reinantes durante la revuelta de Megabises, gobernador de la provincia "Del otro lado del río", de la cual Samaria y Judea formaban parte. Es probable que esa rebelión hubiera comenzado en torno de 448 AC y hubiera durado algunos años. Los que sostienen que lo que se relata en este pasaje bíblico ocurrió durante el reinado de Artajerjes I observan que parecería probable que sólo durante ese período el rey persa se hubiera comunicado directamente con los funcionarios locales, aceptando cartas escritas por ellos y mandándoles sus decisiones sin que pasaran por, las vías regulares, o sea por el despacho del sátrapa, como ocurrió en el caso de estas cartas. Los samaritanos podrían haber usado la oportunidad de la rebelión de Megabises para confirmar al rey su lealtad permanente y al mismo tiempo para acusar a los judíos de traición al rey construir sus fortificaciones con el claro propósito de rebelarse contra el rey. En tal caso, Artajerjes que buscaba cualquier medio posible para salir de su apuro -sobre todo si con eso podía crear intranquilidad y dificultades en el territorio de Megabises- habría concedido el pedido de los samaritanos de detener la obra de la reconstrucción de Jerusalén. Por la misma razón, estos enemigos de los judíos, insatisfechos con este permiso, habrían ido a Jerusalén y habrían usado "poder y violencia" para detener la obra de sus odiados vecinos. Si esto constituye una reconstrucción acertada de lo que ocurrió, es probable que hubiera sido ésta la ocasión cuando fueron derribadas partes del muro parcialmente reconstruido, y algunas de las puertas que habían sido terminadas fueron quemadas con fuego (Neh. 1: 3).

5. Los actos hostiles del cap. 4 tienen que ver con diferentes situaciones.
Se desconoce el contenido de la "acusación" hecha durante el reinado de Asuero. En los días de Ciro (vers. 1-5) la oposición al programa de construcciones de los judíos se debía a que estaban reconstruyendo el templo (ver vers. 1 y 3). La razón que se da para la enemistad de los samaritanos en tiempo de Artajerjes era que los judíos estaban reconstruyendo la ciudad y el muro (vers. 12, 13, 16, 21).

Algunos comentadores que han identificado al Artajerjes del cap. 4 con Esmerdis sostienen que los "muros" de los vers. 12, 13 y 16 son los muros protectores de la zona del templo. Sin embargo, esta interpretación se basa en conjeturas y no en hechos.

6. El Artajerjes del cap. 6: 14.

Se nombra a un Artajerjes (cap. 6: 14) como uno de los tres reyes persas cuyos "mandatos" permitieron que los judíos construyeran y terminaran el templo. Parece imposible identificar a este Artajerjes con Esmerdis, puesto que éste reinó menos de siete meses. Si en respuesta a la carta acusatoria promulgó un decreto que 353 detuvo la construcción del templo, también debió haber dado otro "mandato" favorable a los judíos. Hacer todo eso en el espacio de siete meses de reinado, resulta muy poco probable. Por esta razón, muchos de los comentadores que han afirmado que el Artajerjes del cap. 4 es Esmerdis, han dicho que el Artajerjes del cap. 6: 14 es Artajerjes I. Pero si el Artajerjes del cap. 6 es el mismo del cap. 7 lo que por lo general se acepta- no hay ninguna razón válida, ni bíblica ni histórica, para identificar al Artajerjes del cap. 4 con otro personaje que no sea Artajerjes I.

Estos seis puntos resumen las razones presentadas por los que sostienen que el Asuero de Esd. 4: 6 es Jerjes y el Artajerjes de los vers. 7-23 es Artajerjes I.

Los hechos históricos y el registro sagrado siempre armonizan. Cualquier aparente discordancia se debe a nuestro limitado conocimiento y comprensión de uno de ellos, o de ambos.

CBA T3

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