1. Sanbalat.
Ver com. cap. 2: 10. La llegada de Nehemías y la preparación para la reconstrucción del muro habían molestado a Sanbalat y a sus malignos aliados, pero cuando comenzó la construcción misma, ya no pudieron refrenarse.
2. Ejército de Samaria.
Sin duda la provincia de Samaria mantenía un ejército del cual Sanbalat era comandante en jefe. En vista del testimonio documental que prueba que Sanbalat era gobernador de Samaria (ver com. cap. 2: 10), ya no resulta extraño saber que también era comandante militar.
3. Tobías.
Ver com. cap. 2: 10. Como en ocasiones anteriores, se reunió con Sanbalat para tratar lo que harían en vista de que los judíos habían comenzado la reconstrucción.
4. Oye, oh Dios.
En la vida de Nehemías, la oración era habitual y no sólo un repentino arranque emocional (caps. 5: 19; 6: 9, 14; 13: 14, 22, 29, 3l). Así como en una oración anterior había empleado palabras sin duda tomadas de Daniel (ver com. cap. 1: 5), ahora usa el lenguaje de Jeremías (Neh. 4: 4 ú. p., cf. Jer. 12: 3; 17: 18, y 18: 21, 22; y Neh. 4: 5 p.p., cf. Jer. 18: 23).
6. La mitad de su altura.
Según el cap. 3, muchos grupos de obreros trabajaron simultáneamente en los diversos sectores del muro. El trabajo tuvo éxito porque "el pueblo tuvo ánimo para trabajar" (vers. 6). Como resultado de este entusiasta trabajo, "los portillos comenzaban a ser cerrados" (vers. 7).
7. Los árabes.
Tres naciones vecinas se aliaron con los samaritanos contra los judíos. Los árabes eran dirigidos por Gesem (cap. 2: 19), y los amonitas por Tobías (cap. 2: 10).
Quizá Sanbalat de Samaria animó a los habitantes de la ciudad de Asdod y sus alrededores para que renovaran su antiguo odio contra Judá.
Que los muros de Jerusalén eran reparados.
En hebreo, esta frase dice literalmente "que subía sanamiento en los muros de Jerusalén". La figura es la de la carne nueva que crece en una herida que se cura.
8. Conspiraron todos a una.
La LXX y la Vulgata rezan: "Se reunieron"." Evidentemente, esos traductores creyeron que en vista de lo que ya había acontecido, no se debe llegar a la conclusión de que sólo en ese momento tramaban una conspiración (caps. 2: 19, 20; 4: 1-3). Según la LXX, los caudillos de la oposición reunieron su respetable ejército para atacar a Jerusalén. Quizá esperaban que el despliegue de fuerza amedrentaría a los pacíficos constructores y detendría su obra.
Hacerle daño.
El pronombre hebreo lo está en masculino, lo que no corresponde con la ciudad, que exigiría un pronombre femenino ( lah ). Si debe entenderse que querían hacer daño a Nehemías, el pronombre debería ser li . Un ligero error del escriba bastaría para crear esta confusión, imposible de resolver. Sin duda, los enemigos querían crear confusión en la ciudad y humillar a Nehemías. ( "Humillarme a mí" , BJ.)
9. Pusimos guarda.
Como todo sabio caudillo, Nehemías se mantuvo bien informado de los movimientos del enemigo. A fin de estar preparado en caso de un ataque sorpresivo, puso guardas diurnos y nocturnos, sin duda a cierta distancia de los muros. La comunidad era piadosa y confiaba en la protección divina, pero no por eso dejaron de hacer todo lo que estaba de su parte. El esfuerzo humano debe acompañar al poder divino.
10. Dijo Judá.
Debido a la vigilancia y al continuo trabajo, el pueblo se sintió cansado y desanimado. Su queja, expresada en forma poética, pudo haber sido un canto compuesto y entonado por los que llevaban las cargas. En hebreo, consta de diez palabras, divididas en dos oraciones de dos líneas cada una. En cada oración, la primera línea tiene tres palabras, y la segunda, dos. Riman las últimas palabras de la primera y tercera líneas, y quizá originalmente también rimaron la segunda con la cuarta. Esta traducción no muestra ni la rima, ni el ritmo del hebreo:
Flaqueó la fuerza de los cargadores y se multiplicó el escombro; y nosotros no podemos reconstruir el muro.
11. No sepan.
"Antes que se enteren o se den cuenta, iremos contra ellos" (BJ). El desánimo cundió cuando se supo que los enemigos pensaban tomar la ciudad por sorpresa y matar a los obreros. El vívido relato de Nehemías de lo que decían los judíos y sus enemigos (vers. 10, 11) refleja las fuerzas con las cuales él debía contender como caudillo. La más leve vacilación de su parte hubiera hecho detenerse la obra.
12. De donde volviereis.
En hebreo esta frase no es clara. Con una ligera transposición de las letras de una palabra hebrea resulta la traducción de la BJ: "Vienen contra nosotros desde todos los lugares que habitan" . Esto es lógico y corresponde con el contexto. El sentido del vers. 12 sería que los ostentosos movimientos de las fuerzas enemigas y los rumores de ataques inminentes que propagaban de propósito, asustaron a los judíos que vivían en las zonas fronterizas de Judea, y quizá a algunos que moraban en territorios enemigos, y los indujeron a huir a Jerusalén en busca de protección. Trajeron consigo el alarmante informe de que los enemigos estaban por atacar de todos lados: Sanbalat y los samaritanos desde el norte, los amonitas por el este, los árabes desde el sur y los filisteos (asdodeos) por el oeste (ver PR 473). La frase "hasta diez veces" hace resaltar la urgencia con que los refugiados repetían su informe y el asolador efecto que tuvo sobre los obreros. Sanbalat esperaba que con una guerra de nervios lograría inmovilizar a los judíos.
13. Por las partes bajas.
La primera parte de este versículo es oscura. Sin duda Nehemías apostó a hombres armados en los lugares importantes y más vulnerables del muro, donde era más probable que atacaran los enemigos. El agrupar a los hombres por familias tendía a hacer resaltar la idea de que cada uno luchaba por los suyos. Quizá el enemigo tomó posiciones frente a las "partes bajas" o más vulnerables del muro que rápidamente se estaba levantando y simuló preparativos para el ataque, cuando la rápida acción de Nehemías frustró sus planes al demostrar que los judíos estaban dispuestos a luchar si era necesario.
14. Después miré.
Al parecer Nehemías se refiere a un momento específico, quizá cuando los enemigos aliados se habían unido para avanzar. Esta breve pero emotiva exhortación parece haberse hecho anticipando un ataque inminente. El que no se registre ningún combate posterior parece indicar que los enemigos se retiraron cuando se acercaron y vieron desde lejos que los judíos los esperaban, bien armados y perfectamente organizados. No se puede saber si en realidad se proponían luchar o si sólo lo simulaban.
16. Mis siervos.
Quizá eran miembros de la guardia personal de Nehemías, judíos puestos a su servicio porque era gobernador. La lista del cap. 3 indica que la obra fue comenzada por los judíos de Judea. Pero cuando la situación se hizo más tensa y difícil, Nehemías asignó a sus servidores personales la tarea de la construcción y puso en servicio activo a su guardia personal.
Detrás de ellos estaban los jefes.
Quizá los capataces. Esos hombres estaban "detrás" de los trabajadores para dirigir su labor y para presidirlos en la defensa de la ciudad, si el enemigo se atrevía a atacar.
17. Los que edificaban.
Esta frase pertenece en realidad al versículo anterior. "Toda la casa de Judá que construía la muralla" (BJ). La frase se aplica a "toda la casa de Judá".
Los que acarreaban.
Si bien se emplean dos verbos, la construcción hebrea muestra que sólo indica un grupo de obreros. Los cargadores trabajaban de tal modo que podían llevar la carga en una mano y tener la otra libre para empuñar un arma. Así, en caso de ataque, todos estaban listos para defenderse dejando su carga.
18. Los que edificaban.
Puesto que los constructores necesitaban usar las dos manos para su trabajo, llevaban la espada ceñida en el cinto, y al instante podían estar listos para entrar en combate con sus enemigos.
El que tocaba la trompeta.
En las esculturas egipcias y asirias aparecen en las escenas de guerra trompeteros que debían hacer resonar la alarma.
19. Lejos unos de otros.
Por lo que dice el cap. 3, los constructores estaban esparcidos por todo el circuito del muro, de modo que en un determinado punto normalmente sólo había un grupito de hombres.
20. Dios peleará por nosotros.
La confianza de Nehemías en el socorro divino fue contagiosa. 413 El mismo dio un noble ejemplo, no sólo para sus contemporáneos sino también para nosotros en nuestra lucha a muerte con los poderes malignos. Podremos confiar en que Dios luchará por nosotros cuando trabajemos fervorosamente fomentando su causa, cuando procuremos vencer a Satanás, al pecado y al yo, y cuando nuestros motivos sean puros, firme nuestra confianza e inmaculadas nuestras armas.
21. Nosotros, pues, trabajábamos.
En resumen de los vers. 16-20.
Hasta que salían las estrellas.
Se construía desde el alba hasta el anochecer, y se trabajaba arduamente para concluir la tarea. En vista de que las fuerzas enemigas estaban ocultas en los alrededores, era sumamente importante apresurarse. Cada piedra colocada en su lugar hacía más segura la ciudad. En la antigüedad, difícilmente podían haber trabajado de noche, pero se aprovechaba al máximo la luz de cada día, desde el amanecer hasta la noche.
22. Permanezca dentro de Jerusalén.
Muchos, de los judíos vivían fuera de Jerusalén y quizá se habían acostumbrado a volver a sus respectivas aldeas al final de cada día de trabajo. Pero Nehemías les pidió que permanecieran dentro de la ciudad por la noche para una mayor protección. El sólo hecho de que estuvieran allí, y que los enemigos lo supieran, ayudaría a prevenir el ataque. Si el enemigo atacaba de noche, allí estarían todos, listos para hacer su parte a fin de proteger la obra .
23. Mis hermanos.
Es probable que esto signifique hermanos carnales. Sabemos que Nehemías tenía hermanos (cap. 1: 2), y también que uno de ellos, Hanani, lo había acompañado a Jerusalén (cap. 7: 2).
Se desnudaba solamente para bañarse.
El hebreo dice literalmente: "nosotros no nos quitábamos la ropa, cada uno su espada el agua", lo que no resulta claro. La traducción de la RVR se basa en la Vulgata, que en este pasaje interpreta en vez de traducir. La LXX omite totalmente la declaración. La BJ dice: "Todos nosotros teníamos el arma en la mano" . Algunos han querido modificar la última palabra hebrea para poder traducir "cada uno su arma en su mano derecha". Otros han explicado que las palabras hebreas significan que "el arma de cada uno era su agua", es decir que las armas sustituían al agua, que el único baño de la persona era su arma. Según esta interpretación, se trataría de un pasaje idiomático, quizá una expresión empleada por los soldados para describir los rigores de una campaña. Otras lecturas propuestas son: "Los obreros no se quitaban la ropa ni de noche ni de día", o "cada uno iba con su arma al agua".
CBA T3
Ver com. cap. 2: 10. La llegada de Nehemías y la preparación para la reconstrucción del muro habían molestado a Sanbalat y a sus malignos aliados, pero cuando comenzó la construcción misma, ya no pudieron refrenarse.
2. Ejército de Samaria.
Sin duda la provincia de Samaria mantenía un ejército del cual Sanbalat era comandante en jefe. En vista del testimonio documental que prueba que Sanbalat era gobernador de Samaria (ver com. cap. 2: 10), ya no resulta extraño saber que también era comandante militar.
3. Tobías.
Ver com. cap. 2: 10. Como en ocasiones anteriores, se reunió con Sanbalat para tratar lo que harían en vista de que los judíos habían comenzado la reconstrucción.
4. Oye, oh Dios.
En la vida de Nehemías, la oración era habitual y no sólo un repentino arranque emocional (caps. 5: 19; 6: 9, 14; 13: 14, 22, 29, 3l). Así como en una oración anterior había empleado palabras sin duda tomadas de Daniel (ver com. cap. 1: 5), ahora usa el lenguaje de Jeremías (Neh. 4: 4 ú. p., cf. Jer. 12: 3; 17: 18, y 18: 21, 22; y Neh. 4: 5 p.p., cf. Jer. 18: 23).
6. La mitad de su altura.
Según el cap. 3, muchos grupos de obreros trabajaron simultáneamente en los diversos sectores del muro. El trabajo tuvo éxito porque "el pueblo tuvo ánimo para trabajar" (vers. 6). Como resultado de este entusiasta trabajo, "los portillos comenzaban a ser cerrados" (vers. 7).
7. Los árabes.
Tres naciones vecinas se aliaron con los samaritanos contra los judíos. Los árabes eran dirigidos por Gesem (cap. 2: 19), y los amonitas por Tobías (cap. 2: 10).
Quizá Sanbalat de Samaria animó a los habitantes de la ciudad de Asdod y sus alrededores para que renovaran su antiguo odio contra Judá.
Que los muros de Jerusalén eran reparados.
En hebreo, esta frase dice literalmente "que subía sanamiento en los muros de Jerusalén". La figura es la de la carne nueva que crece en una herida que se cura.
8. Conspiraron todos a una.
La LXX y la Vulgata rezan: "Se reunieron"." Evidentemente, esos traductores creyeron que en vista de lo que ya había acontecido, no se debe llegar a la conclusión de que sólo en ese momento tramaban una conspiración (caps. 2: 19, 20; 4: 1-3). Según la LXX, los caudillos de la oposición reunieron su respetable ejército para atacar a Jerusalén. Quizá esperaban que el despliegue de fuerza amedrentaría a los pacíficos constructores y detendría su obra.
Hacerle daño.
El pronombre hebreo lo está en masculino, lo que no corresponde con la ciudad, que exigiría un pronombre femenino ( lah ). Si debe entenderse que querían hacer daño a Nehemías, el pronombre debería ser li . Un ligero error del escriba bastaría para crear esta confusión, imposible de resolver. Sin duda, los enemigos querían crear confusión en la ciudad y humillar a Nehemías. ( "Humillarme a mí" , BJ.)
9. Pusimos guarda.
Como todo sabio caudillo, Nehemías se mantuvo bien informado de los movimientos del enemigo. A fin de estar preparado en caso de un ataque sorpresivo, puso guardas diurnos y nocturnos, sin duda a cierta distancia de los muros. La comunidad era piadosa y confiaba en la protección divina, pero no por eso dejaron de hacer todo lo que estaba de su parte. El esfuerzo humano debe acompañar al poder divino.
10. Dijo Judá.
Debido a la vigilancia y al continuo trabajo, el pueblo se sintió cansado y desanimado. Su queja, expresada en forma poética, pudo haber sido un canto compuesto y entonado por los que llevaban las cargas. En hebreo, consta de diez palabras, divididas en dos oraciones de dos líneas cada una. En cada oración, la primera línea tiene tres palabras, y la segunda, dos. Riman las últimas palabras de la primera y tercera líneas, y quizá originalmente también rimaron la segunda con la cuarta. Esta traducción no muestra ni la rima, ni el ritmo del hebreo:
Flaqueó la fuerza de los cargadores y se multiplicó el escombro; y nosotros no podemos reconstruir el muro.
11. No sepan.
"Antes que se enteren o se den cuenta, iremos contra ellos" (BJ). El desánimo cundió cuando se supo que los enemigos pensaban tomar la ciudad por sorpresa y matar a los obreros. El vívido relato de Nehemías de lo que decían los judíos y sus enemigos (vers. 10, 11) refleja las fuerzas con las cuales él debía contender como caudillo. La más leve vacilación de su parte hubiera hecho detenerse la obra.
12. De donde volviereis.
En hebreo esta frase no es clara. Con una ligera transposición de las letras de una palabra hebrea resulta la traducción de la BJ: "Vienen contra nosotros desde todos los lugares que habitan" . Esto es lógico y corresponde con el contexto. El sentido del vers. 12 sería que los ostentosos movimientos de las fuerzas enemigas y los rumores de ataques inminentes que propagaban de propósito, asustaron a los judíos que vivían en las zonas fronterizas de Judea, y quizá a algunos que moraban en territorios enemigos, y los indujeron a huir a Jerusalén en busca de protección. Trajeron consigo el alarmante informe de que los enemigos estaban por atacar de todos lados: Sanbalat y los samaritanos desde el norte, los amonitas por el este, los árabes desde el sur y los filisteos (asdodeos) por el oeste (ver PR 473). La frase "hasta diez veces" hace resaltar la urgencia con que los refugiados repetían su informe y el asolador efecto que tuvo sobre los obreros. Sanbalat esperaba que con una guerra de nervios lograría inmovilizar a los judíos.
13. Por las partes bajas.
La primera parte de este versículo es oscura. Sin duda Nehemías apostó a hombres armados en los lugares importantes y más vulnerables del muro, donde era más probable que atacaran los enemigos. El agrupar a los hombres por familias tendía a hacer resaltar la idea de que cada uno luchaba por los suyos. Quizá el enemigo tomó posiciones frente a las "partes bajas" o más vulnerables del muro que rápidamente se estaba levantando y simuló preparativos para el ataque, cuando la rápida acción de Nehemías frustró sus planes al demostrar que los judíos estaban dispuestos a luchar si era necesario.
14. Después miré.
Al parecer Nehemías se refiere a un momento específico, quizá cuando los enemigos aliados se habían unido para avanzar. Esta breve pero emotiva exhortación parece haberse hecho anticipando un ataque inminente. El que no se registre ningún combate posterior parece indicar que los enemigos se retiraron cuando se acercaron y vieron desde lejos que los judíos los esperaban, bien armados y perfectamente organizados. No se puede saber si en realidad se proponían luchar o si sólo lo simulaban.
16. Mis siervos.
Quizá eran miembros de la guardia personal de Nehemías, judíos puestos a su servicio porque era gobernador. La lista del cap. 3 indica que la obra fue comenzada por los judíos de Judea. Pero cuando la situación se hizo más tensa y difícil, Nehemías asignó a sus servidores personales la tarea de la construcción y puso en servicio activo a su guardia personal.
Detrás de ellos estaban los jefes.
Quizá los capataces. Esos hombres estaban "detrás" de los trabajadores para dirigir su labor y para presidirlos en la defensa de la ciudad, si el enemigo se atrevía a atacar.
17. Los que edificaban.
Esta frase pertenece en realidad al versículo anterior. "Toda la casa de Judá que construía la muralla" (BJ). La frase se aplica a "toda la casa de Judá".
Los que acarreaban.
Si bien se emplean dos verbos, la construcción hebrea muestra que sólo indica un grupo de obreros. Los cargadores trabajaban de tal modo que podían llevar la carga en una mano y tener la otra libre para empuñar un arma. Así, en caso de ataque, todos estaban listos para defenderse dejando su carga.
18. Los que edificaban.
Puesto que los constructores necesitaban usar las dos manos para su trabajo, llevaban la espada ceñida en el cinto, y al instante podían estar listos para entrar en combate con sus enemigos.
El que tocaba la trompeta.
En las esculturas egipcias y asirias aparecen en las escenas de guerra trompeteros que debían hacer resonar la alarma.
19. Lejos unos de otros.
Por lo que dice el cap. 3, los constructores estaban esparcidos por todo el circuito del muro, de modo que en un determinado punto normalmente sólo había un grupito de hombres.
20. Dios peleará por nosotros.
La confianza de Nehemías en el socorro divino fue contagiosa. 413 El mismo dio un noble ejemplo, no sólo para sus contemporáneos sino también para nosotros en nuestra lucha a muerte con los poderes malignos. Podremos confiar en que Dios luchará por nosotros cuando trabajemos fervorosamente fomentando su causa, cuando procuremos vencer a Satanás, al pecado y al yo, y cuando nuestros motivos sean puros, firme nuestra confianza e inmaculadas nuestras armas.
21. Nosotros, pues, trabajábamos.
En resumen de los vers. 16-20.
Hasta que salían las estrellas.
Se construía desde el alba hasta el anochecer, y se trabajaba arduamente para concluir la tarea. En vista de que las fuerzas enemigas estaban ocultas en los alrededores, era sumamente importante apresurarse. Cada piedra colocada en su lugar hacía más segura la ciudad. En la antigüedad, difícilmente podían haber trabajado de noche, pero se aprovechaba al máximo la luz de cada día, desde el amanecer hasta la noche.
22. Permanezca dentro de Jerusalén.
Muchos, de los judíos vivían fuera de Jerusalén y quizá se habían acostumbrado a volver a sus respectivas aldeas al final de cada día de trabajo. Pero Nehemías les pidió que permanecieran dentro de la ciudad por la noche para una mayor protección. El sólo hecho de que estuvieran allí, y que los enemigos lo supieran, ayudaría a prevenir el ataque. Si el enemigo atacaba de noche, allí estarían todos, listos para hacer su parte a fin de proteger la obra .
23. Mis hermanos.
Es probable que esto signifique hermanos carnales. Sabemos que Nehemías tenía hermanos (cap. 1: 2), y también que uno de ellos, Hanani, lo había acompañado a Jerusalén (cap. 7: 2).
Se desnudaba solamente para bañarse.
El hebreo dice literalmente: "nosotros no nos quitábamos la ropa, cada uno su espada el agua", lo que no resulta claro. La traducción de la RVR se basa en la Vulgata, que en este pasaje interpreta en vez de traducir. La LXX omite totalmente la declaración. La BJ dice: "Todos nosotros teníamos el arma en la mano" . Algunos han querido modificar la última palabra hebrea para poder traducir "cada uno su arma en su mano derecha". Otros han explicado que las palabras hebreas significan que "el arma de cada uno era su agua", es decir que las armas sustituían al agua, que el único baño de la persona era su arma. Según esta interpretación, se trataría de un pasaje idiomático, quizá una expresión empleada por los soldados para describir los rigores de una campaña. Otras lecturas propuestas son: "Los obreros no se quitaban la ropa ni de noche ni de día", o "cada uno iba con su arma al agua".
CBA T3

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