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CBA - Libro de Nehemías Capítulo 5


CBA Libro de Nehemías Capítulo 5
1. Hubo gran clamor.

No se sabe con exactitud cuándo ocurrieron algunos de los sucesos descritos en este capítulo. Todos no pueden haberse realizado durante la construcción del muro, pues el vers. 14 presenta el registro hasta el final de los 12 años de gobierno de Nehemías. A lo sumo podría decirse que, lo relatado en los vers. 1-13 ocurrió durante el lapso de la construcción del muro. Es verdad que el trabajo sin remuneración en el muro alejaba a muchos de las ocupaciones con que se ganaban la vida. Por otra parte, el trabajo se terminó en tan corto tiempo que no podría haber ocasionado graves problemas económicos, especialmente de la clase que aquí se describe. En el relato no se indica que esas dificultades estuvieran relacionadas con la obra de reconstrucción. Los perjuicios tenían raíces mucho más profundas y habían ido en aumento durante mucho tiempo, pero hicieron crisis durante la construcción 415 del muro (ver PR 477). En los vers. 14-19, Nehemías relata su propia actuación mientras fue gobernador de Judea (cf. 1 Sam. 12: 3-5).

El clamor era angustioso. Los demandantes eran los pobres del pueblo y los acusados eran sus hermanos más pudientes (cf. 2 Rey. 24: 14).

2. Somos muchos.

Los que tenían familias numerosas fueron los primeros en quejarse. Contrariamente a lo que generalmente se creía, la numerosa prole no les resultaba una bendición sino una carga y causa de honda perplejidad.

3. Para comprar grano.

Quizá sea correcta la traducción de la LXX: "Danos pues grano" . No era que desearan un regalo, sino un reajuste de la situación económica causante de su mal.

A causa del hambre.

Algunos pedían ayuda porque un hambre anterior los había obligado a hipotecar sus campos, casas y viñas. Los demandantes pertenecían pues a una clase que una vez había poseído muchos bienes y que vivía fuera de la ciudad. La situación es similar a la que se describe en Isa. 5: 8. No era nada nuevo que los ricos acapararan la tierra.

4. Tributo del rey.

Como de otras provincias persas, se exigía de Judea que anualmente pagara a la tesorería persa un tributo, parte en dinero, y parte en especie. En años comunes, ese tributo puede no haber parecido opresivo, pero en años malos, la llegada del cobrador de impuestos con frecuencia anunciaba gran miseria. A fin de pagar los impuestos, había que endeudarse, sin esperanza de que esa deuda se pudiera pagar.

5. Nuestra carne.

Los pobres eran seres humanos como sus hermanos más ricos y tenían las mismas necesidades que ellos. Sus hijos les eran tan caros como los hijos de los ricos lo eran para sus padres.

Había quienes se quejaban porque no podían alimentar a su numerosa familia, unos por haber hipotecado su propiedad por causa del hambre, otros por haber tenido que pedir dinero prestado a fin de pagar sus impuestos; estaban además, los que habían caído en manos de prestamistas usureros. Esta gente sufría no por la opresión de tiranos extranjeros, sino por las extorsiones de sus hermanos.

Algunas de nuestras hijas.

Los padres estaban autorizados legalmente para vender sus hijas (Exo. 21: 7). Muchos de los repatriados habían escapado del cautiverio babilónico, sólo para ser esclavizados por sus hermanos, y esto les parecía más intolerable que aquello. En Babilonia las familias se habían mantenido unidas, pero ahora los hijos eran arrebatados de sus padres para convertirlos en esclavos de otros judíos.

6. Y me enojé.

Al parecer no se había violado la letra de la ley, salvo en el cobro de interés (vers. 11), de lo cual no se había quejado la gente. Los hombres podían vender a sus hijas (Exo. 21: 7). El servicio de esclavos varones estaba limitado a seis años (ver com. Exo. 21: 2), y si el año del jubileo comenzaba antes del fin del sexto año, automáticamente quedaban en libertad (Lev. 25: 10; ver com. Deut. 15: 12). También se permitía "vender" propiedades (Lev. 25: 14-16), pero esa venta no podía ser permanente (vers. 10, 13). Sin embargo, los ricos habían transgredido la ley, en espíritu sino en letra. Tenían el deber de socorrer a sus hermanos más pobres en tiempos de dificultades económicas, pero no oprimirlos (vers. 14, 17). Nehemías, sus parientes cercanos y sus seguidores habían ayudado a los pobres hasta donde habían podido (Neh. 5: 10, 15). Pero los ricos habían usufructuado todo lo posible a expensas de sus compatriotas. Es fácil comprender que Nehemías, hombre capaz de enardecerse cuando se despertaba su sentido de justicia, hubiera estado enojado con esos aprovechadores desalmados e inescrupulosos.

7. ¿Exigís interés?

Se trata más de un reproche que de una pregunta. Exigir interés de un hebreo era violar la ley, pero la misma ley permitía cobrar interés a un extranjero (Deut. 23: 19, 20; ver com. Exo. 22: 25; Lev. 25: 35). El hebreo dice: "Vosotros hacéis cargar una carga cada uno a su hermano". La BJ reza: " "¡Qué carga [deuda] impone cada uno de vosotros a su hermano!" " No sólo eran culpables de haber exigido intereses, sino que habían vendido a sus hermanos como esclavos.

Convoqué contra ellos una gran asamblea.

Parece que la reprensión de Nehemías no surtió efecto. Los nobles no afirmaron que cambiarían su proceder. Por lo tanto, se vio obligado a tratar el asunto con todo el pueblo, no porque el pueblo tuviera poder 416 legal, sino a fin de que los nobles se avergonzaran de su conducta o temieran continuar con su opresión una vez que ésta fuera abiertamente censurada por el principal gobernante civil.

8. Nosotros según nuestras posibilidades.

El pronombre "nosotros" puede referirse a los que habían retornado más recientemente en contraste con los que habían regresado antes, o a Nehemías y sus parientes en contraste con los ricos opresores. Es probable que se señale la segunda distinción. Las palabras de Nehemías implican que él y otros judíos que compartían su criterio habían comprado a judíos esclavos de los extranjeros y les habían dado libertad. Él había hecho esto hasta donde sus medios se lo habían permitido.

9. Y dije.

Con justa razón, Nehemías creía que no era suficiente hacer callar a los nobles o avergonzarlos. Debía también persuadirlos para que cambiaran su proceder.

10. Les hemos prestado dinero.

Literalmente, "les estamos prestando". La ley exigía que los ricos prestasen a los pobres (Deut. 15: 7-11) sin exigir interés (ver com. Exo. 22: 25). Nehemías había cumplido con ambas disposiciones, y ahora invitaba a otros para que hicieran lo mismo. Prestar era una virtud; exigir interés era un vicio en el que habían incurrido los ricos al aprovecharse de los pobres (ver com. Neh. 5: 11).

Quitémosles ahora este gravamen.

Se ha entendido de diversos modos esta frase. La BJ dice: "Condenemos estas deudas" , refiriéndose a los préstamos mencionados en la primera parte del versículo. Otros consideran que el "gravamen" o la "carga" era la venta de los hermanos como esclavos y eso era lo que debía dejar de hacerse.

11. Les devolváis.

Después de censurar la opresión y de explicar el principio implicado, Nehemías presentó una vigorosa exhortación para que actuaran. Pidió a los que retenían como prenda las propiedades de sus hermanos más pobres, que las devolvieran a sus dueños sin demora (ver PR 480).

La centésima.

Es probable que la "centésima" cobrada como interés fuera un pago mensual, como la centésima romana del tiempo de Cicerón. Uno por, ciento mensual no era un interés elevado, si se lo compara con lo que generalmente se pagaba en el antiguo Cercano Oriente. En Babilonia y Asiria el interés era comúnmente del 20 al 25 por ciento para la plata y del 33 1 /3 por ciento para los cereales. Textos mesopotámicos del siglo VII AC descubiertos en Gozán (Tell Halaf), hablan de un interés anual del 50 por ciento para la plata y de 100 por ciento para los cereales en esa localidad. Los únicos registros egipcios conocidos indican que durante el período de los Ptolomeos (siglos III - I AC), en Egipto el interés era de 12 a 24 por ciento. Sin embargo, los pobres de Judea deben haberse sentido oprimidos por la carga del interés, aunque ese 12 por ciento anual no puede considerarse como exorbitante en comparación con las tazas de otros países.

12. Lo devolveremos.

La elocuente exhortación de Nehemías, su reafirmación de los principios de la ley mosaica y su propio digno ejemplo ganaron la batalla. Todos los nobles concordaron en devolver el interés ya cobrado, en no exigir más interés y en prestar a sus hermanos más pobres según lo establecía la ley, y también en devolver las casas y propiedades perdidas por ellos, las cuales deben haber representado una gran suma, y que, según la letra de la ley, podrían haber quedado en su poder hasta el año del jubileo.

Les hice jurar.

Ver com. Esd. 10: 5. Cuando hubieron consentido, Nehemías llamó a los sacerdotes y exigió que los acreedores juraran respetar su acuerdo. Nehemías consiguió la presencia de los sacerdotes, en parte para dar solemnidad al juramento, como si lo hubieran prestado delante del Señor, y en parte para dar validez legal a la declaración, por si había necesidad de tomar una acción judicial.

13. Sacudí mi vestido.

Para hacer notar que esta promesa era obligatoria, Nehemías realizó un acto simbólico. Consistió en levantar su vestimenta como para llevar algo en sus pliegues y luego sacudirla mientras pronunciaba la maldición del vers. 13. Entre las naciones de la antigüedad había pocas cosas más temidas que caer bajo una maldición. Del mismo modo, las maldiciones de Deut. 28: 16-44 tenían el propósito de impresionar a los que pudieran sentirse tentados a violar la ley. Las maldiciones inscritas sobre la entrada de las tumbas de los reyes de Asiria y Persia tenían el fin de amedrentar a los presuntos ladrones. Así también se protegían los tratados en la antigüedad para que no se los violara. La maldición de Nehemías resulta extraña, pero su propósito es claro.

14. Me mandó el rey.

Aquí, por primera vez, Nehemías afirma claramente que su autorización para regresar y reconstruir el muro de Jerusalén había estado acompañada por su designación como gobernador de la provincia de Judea. Es posible que poco después se hiciera cargo de esa responsabilidad. Los 12 años de su gobierno no comenzaron antes de Nisán del año 20 de Artajerjes (cap. 2: 1), es decir no antes del 2 de abril de 444 AC. Terminaron en el año 32 del reinado de Artajerjes, año que según el calendario de Nehemías (ver pág. 113) tal vez comenzó el 25 de septiembre de 433 y terminó el 13 de octubre de 432 AC. Durante este año fue llamado otra vez a la corte de Artajerjes (cap. 13: 6), y quizá fue entonces cuando escribió el relato del cap. 5: 14-19, tal vez también los vers. 1-13, y posiblemente otras partes del libro.

El pan del gobernador.

Durante todo el período de su gobierno no había reclamado para sí los impuestos que un gobernador tenía derecho de recibir de sus súbditos. Había pagado todos sus gastos personales. Por "hermanos" debe entenderse toda la corte así como su propia familia.

15. Los primeros gobernadores.

De todos ellos, sólo se conoce a Zorobabel. No hay certeza de que Esdras hubiera sido designado como gobernador o de que hubiera actuado como enviado especial. Quizá Nehemías se refería a diversos gobernadores que sin duda habían regido a Judea durante los 50 ó 60 años transcurridos entre Zorobabel y la llegada de Esdras.

Abrumaron.

"Gravaban al pueblo" (BJ).

(Nota: Más.)

El hebreo dice literalmente: "Y tomaron de ellos en pan y vino después cuarenta siclos de plata". La Vulgata dice que tomaron "diariamente", idea que se refleja claramente en la BJ. La mayoría de los comentadores aceptan esta interpretación y llegan a la conclución de que los gastos del séquito de Nehemías ascendían a 40 siclos diarios (334,8 g, si se trata del siclo liviano), y no que se exigía que cada persona pagara 40 siclos por año.

Sus criados se enseñoreaban.

En esos tiempos era común que los servidores domésticos y los funcionarios subalternos de la corte se aprovecharan de su cargo para exigir grandes sumas de los que venían en busca de favores oficiales. Algunas veces los eunucos del rey y otros funcionarios se transformaban en tiranos temibles. Amán en tiempo de Jerjes, Sejano en tiempo de Tiberio, y Narciso en los días de Claudio son ejemplos clásicos de esta práctica.

16. Restauré.

Nehemías no sólo se abstuvo de oprimir al pueblo, sino que se mantuvo con su propio peculio y además de eso, él y sus criados (también mantenidos por él) trabajaron incansablemente en el muro. Fue notable la forma en que trabajaron Nehemías y sus siervos (cap. 4: 10, 13, 15, 17).

No compramos heredad.

Esto podría entenderse como que Nehemías no había tomado ninguna tierra en prenda de alguna deuda, como lo habían hecho los nobles (vers. 3, 11), o que no había adquirido propiedad alguna durante su gobierno. No se había enriquecido en sus 12 años como gobernador, sino que se había empobrecido. Para él era un sacrificio personal llevar esas responsabilidades.

17. Además.

Eso no era todo. Nehemías no sólo había pagado sus propios gastos, sino que había demostrado la hospitalidad que se esperaba de un gobernador y había alimentado diariamente a los 150 jefes de familia del pueblo que vivía en Jerusalén (cap. 11: 1). Además de esos invitados regulares, Nehemías también servía en su mesa a los judíos que llegaban desde las aldeas de Judea y de naciones vecinas para atender sus negocios en Jerusalén. Nehemías debe haber tenido una fortuna considerable para vivir 12 años en Jerusalén en la forma que aquí se describe. Los documentos comerciales de "Murashu e hijos", hallados en Nipur (ver pág. 67) confirman que algunos de los judíos residentes en Babilonia habían llegado a ser muy ricos.

18. Aves.

Aunque en el AT no hay ninguna mención clara de la existencia de gallinas, el sello de Jaazanías, hallado en 1932 en Tell en-Natsbeh, demuestra que las había. Ese sello lleva grabado un gallo de riña. En Egipto, la primera referencia a gallinas proviene del tiempo de Tutmosis III, del siglo XV AC, cuando fueron llevadas al país del Nilo desde Siria. El término "aves" también puede comprender palomas y gansos.

Pan del gobernador.

Ver com. vers. 14.

19. Acuérdate de mí.

Nehemías termina con una plegaria típicamente suya (caps. 6: 14; 13: 22, 31).

CBA T3

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