1. Sanbalat.
Acerca de los tres caudillos de la conspiración, ver com. cap. 2: 10, 19.
No había puesto.
Esto podría parecer contradictorio con otras afirmaciones (cap. 3: 1, 3, 6, 13, etc.). Pero el relato del cap. 3 bosqueja todo el proyecto de reconstrucción, a fin de indicar quiénes eran los responsables de cada sección, y no el tiempo cuando se completó la obra. Cronológicamente, los caps. 4-6 son básicamente paralelos con el cap. 3 y relatan acontecimientos ocurridos mientras se construía el muro. Por supuesto, el último trabajo fue el de poner las hojas de las puertas.
2. Sanbalat y Gesem.
No se menciona a Tobías. Tal vez sólo dos de los enemigos de Nehemías estuvieron dispuestos a llegar a una agresión personal. Es posible que Tobías tuviera razones para desistir de participar en el complot, pues estaba emparentado con algunos dirigentes judíos.
Ono.
Ahora Ono, a unos 11 km al sureste de Yafo. Junto con las ciudades de Lod (Lida) y Hadid, formaba un distrito judío casi totalmente rodeado por zonas de samaritanos y filisteos. Se escogió este distrito judío para esta reunión a fin de engañar a Nehemías dándole una falsa sensación de seguridad. Les sería fácil atacarlo por el camino cuando cruzaba territorio samaritano para llegar a Ono.
Hacerme mal.
El hebreo emplea una palabra muy genérica que no permite determinar lo que pensaban hacerle, pero es difícil concebir algo que no fuera una agresión personal.
3. No puedo ir.
La respuesta de Nehemías a la invitación de sus colegas gobernadores vecinos fue cordial, pero no les dio ninguna razón para que supusieran que claudicaría. Ni siquiera se dignó revelarles sus sospechas, quizá su conocimiento exacto de los perversos planes de ellos.
5. Carta abierta.
No se da la razón por la cual Sanbalat mandó ahora un documento escrito en vez de un mensaje oral. Un mensaje escrito podría haber parecido más oficial, y tal vez más eficaz. Es probable que escribiera la carta en una hoja de papiro, que entonces era en Palestina el material más común en que se escribía. Esas cartas generalmente se arrollaban y las dos puntas del rollo se doblaban hacia el medio. Se ataba un hilo en torno del rollo y se lo aseguraba con un sello de arcilla, de modo que no se pudiera abrir sin romper el sello. En la parte externa, por lo general, se escribía el nombre del destinatario. El enviar una carta abierta para acusar a un funcionario de la corona persa no sólo violaba las leyes de la cortesía, sino que era sumamente ofensivo. Una "carta abierta" invitaba a todos a leer su contenido. Sin duda el propósito de enviar una carta abierta fue alarmar a los judíos e incitarlos contra Nehemías. Compárese con el proceder de los embajadores de Senaquerib (2 Rey. 18: 27-36).
6. Gasmu.
Otra forma del nombre Gesem (ver com. cap. 2: 19). Al parecer, Sanbalat quería decir que Gesem había oído el supuesto rumor de la rebelión planeada por Nehemías, que circulaba entre las naciones vecinas, y a su vez se lo había transmitido a Sanbalat. Este, haciéndose pasar por amigo, estaba ansioso de advertir a Nehemías de la grave acusación de que era objeto. En algunos sentidos, esta acusación es similar al informe que los judíos amenazaron elevar a César concerniente a Pilato (Juan 19: 12, 13).
7. Has puesto profetas.
Sanbalat tenía en menos la elevada vocación de un profeta. Había encontrado quienes se llamaban profetas, individuos venales que estaban dispuestos a cooperar con él contra Nehemías (vers. 12, 14). Sin duda creía que todos los profetas eran mercenarios como los suyos (ver Amós 7: 12). Es posible que Sanbalat conociera profecías como las de Zacarías y no las hubiera comprendido, o de propósito, las hubiera interpretado mal (ver Zac. 1: 16; 2: 5; 6: 11; 9: 9, 10; 12: 9; 14: 9; etc.).
Consultemos juntos.
Al hacerle llegar graves acusaciones contra él en una "carta abierta", es decir una carta que pudiera ser leída por todos, Sanbalat creyó que Nehemías procuraría quedar libre de acusaciones yendo a consultar con él en la entrevista propuesta.
9. Ahora, pues, oh Dios.
En hebreo faltan 420 las palabras "oh Dios", pero la suposición de que esta frase constituye una oración a Dios parece ser correcta. Estas palabras son parte de una plegaria. La BJ coincide con el hebreo, y dice "Yo me reafirmé más" .
10. Semaías.
Esta es la única mención que se hace del profeta Semaías. Por lo menos se menciona a otros cinco hombres de este mismo nombre, contemporáneos de Esdras y Nehemías, pero ninguno de los otros puede identificarse con este Semaías, hijo de Delaía.
Porque él estaba encerrado.
Esta frase no puede significar que Nehemías visitó a Semaías en su casa porque éste no podía ir a él por estar ceremonialmente impuro, o impedido por la mano del Señor, o por alguna otra causa. Resulta incorrecta esta interpretación, pues lo prueba la propuesta de Semaías de que Nehemías lo acompañara a la casa de Dios. Por ende, puede entenderse que Semaías se había encerrado en su casa, como para insinuar a Nehemías que creía que su propia vida estaba en peligro. Así quería inducir a Nehemías para que aceptara su propuesta de que ambos huyeran al templo para escapar de los lazos tendidos contra ellos. También es posible que Semaías se propusiera que su voluntario encierro sirviera como un acto simbólico para reforzar su supuesto mensaje de Dios (ver Eze. 4: 1-10; 12: 3-9; etc.). Ambas hipótesis son posibles.
Dentro del templo.
Debe distinguirse entre "templo" y "casa de Dios". El "templo" significa santuario, y no sólo una habitación dentro de algún edificio de la zona del templo. Por supuesto, ningún laico podía entrar en el templo (ver Exo. 29: 33), y Nehemías habría incurrido en el desagrado de Dios y de los sacerdotes si hubiera aceptado ese consejo. En el templo de Salomón había puertas que separaban el lugar santo del pórtico (1 Rey. 6: 33, 34), y sin duda así era también en el templo restaurado. Semaías sugirió que se cerraran esas puertas para mayor seguridad.
11. Salvarse la vida.
Literalmente, "y vivirá". Quizá Nehemías pensaba en la orden de Núm. 18: 7, donde dice que "el extraño que se acercare, morirá". El mismo hecho de que Semaías propusiera un proceder contrario a la voluntad revelada de Dios era una evidencia suficiente de que se trataba de un profeta falso (ver Gén. 3: 1-5; Mat. 4: 3-10).
12. Entendí.
Nehemías no sabía por qué lo invitaba Semaías para que lo visitara en su casa. Sin embargo, la naturaleza misma del mensaje reveló que Semaías era un profeta falso, y Nehemías lo reconoció como impostor. Compárese con el caso del "viejo profeta" de 1 Rey. 13: 11-19.
Lo habían sobornado.
La mención de Tobías antes de Sanbalat y no después de él (caps. 2: 10, 19; 4: 7; 6: 1), podría implicar que este plan había sido tramado por Tobías, con el apoyo de Sanbalat. Otras veces Sanbalat había sido el enemigo más agresivo.
13. Mal nombre.
Si Nehemías hubiera entrado en el lugar santo para ocultarse allí, habría profanado gravemente la casa de Dios. Habría dado motivo para que sus enemigos pensaran que él daba poca importancia a las órdenes de Dios. De ese modo se menoscabaría su ascendiente a la vista del pueblo (ver com. vers. 11). La menor indicación de temor de parte de Nehemías en ese momento crítico habría sido fatal para el ánimo del pueblo. La influencia de Nehemías dependía de su carácter. Un paso en falso lo habría perdido, se habría terminado su influencia, y la obra en que había puesto el corazón habría quedado sin llevarse a cabo.
14. Noadías.
Esta es la única mención de esta profetisa. Al nombrarla junto con Semaías y otros profetas a quienes no se nombra (vers. 11-13), Nehemías insinúa que el hecho relatado en los vers. 10-13 fue sólo uno de varios de la misma clase, y que los falsos profetas trabajaban otra vez entre el pueblo como lo habían hecho durante el período anterior al cautiverio. Procuraban seducir al pueblo y a sus dirigentes e impedir que escucharan la voz de los verdaderos profetas. Hay informaciones de la obra de los falsos profetas durante el período pre-exílico (Isa. 9: 15; 28: 7; Jer. 27: 9, 10; 28: 9, 15-17; 29: 24-32; Eze. 13: 2, 17; Miq. 3: 5-11).
15. Fue terminado, pues, el muro.
Aunque no se menciona aquí el año, fue sin duda el 20 de Artajerjes (ver com. cap. 2: l). Esto concuerda con las otras afirmaciones cronológicas de este libro. En el mes de Nisán (el primero del año), Nehemías había recibido permiso del rey para ir a Jerusalén. Según lo que se dice en los caps. 5: 14 y 13: 6, fue gobernador en Jerusalén desde el año 20 en adelante. Por lo tanto, debe haber emprendido viaje para ese lugar tan pronto como recibió la autorización real para llevar a cabo sus planes. De haber sido así, llegó a Jerusalén durante el cuarto mes. Después de tres días inspeccionó el muro, y poco después convocó una asamblea pública para presentar su plan de reconstruir el muro y para solicitar su cooperación (cap. 2: 11-17). Todo esto pudo haber ocurrido en el transcurso del cuarto mes, de modo que el verdadero comienzo del trabajo pudo haber acaecido antes del fin del cuarto mes, o al comienzo del quinto. Por las palabras de Nehemías no puede saberse con certeza cómo computó los 52 días de la reconstrucción del muro. Podría haber computado el período desde el día cuando reinició el trabajo hasta que lo terminó, incluyendo también los sábados semanales, lo que daría un total de sólo 44 ó 45 días de trabajo. Por otra parte, podría tratarse de 52 días de trabajo, y en ese caso el período de actividad habría abarcado unos 60 días. De haberse computado de la primera forma, la obra habría comenzando en los primeros días de Ab (5.° mes); en la segunda forma, habría comenzado en la última parte de Tammuz (4.° mes). Según el calendario judío empleado por Nehemías, el 25 de Elul del año 20 de Artajerjes fue aproximadamente el 21 de septiembre de 444 AC.
Algunos comentadores han insistido en que los 52 días no pudieron bastar para reconstruir el muro. Han preferido aceptar como más lógico el período de dos años y cuatro meses dado por Josefo ( Antigüedades xi. 5. 8). Sin embargo, no hay motivo para rechazar la cifra bíblica y aceptar la de Josefo porque: (1) la obra de Nehemías no constituyó una reconstrucción completa del muro, sino que en muchas partes fue sólo una reparación (ver com. cap. 1: 3); (2) fue realizada con gran premura ante el peligro de un ataque; y (3) la terminación del muro en tan corto tiempo fue algo tan increíble para los enemigos de los judíos que la consideraron como un milagro (cap. 6: 16).
16. Nuestros enemigos.
Sanbalat y los samaritanos, Tobías y los amonitas, Gesem y los árabes, y los asdodeos (ver cap. 4: 7) fueron los "enemigosespecialmente señalados por este pasaje. Todas las naciones que estaban "alrededor de nosotros eran las naciones de Palestina, Transjordania y Siria. Algunas de ellas eran hostiles y no deseaban ver ningún aumento del poderío o de la prosperidad de los judíos. Aún perduraba el odio que existía en algunos círculos contra los judíos, en tiempo de Jerjes, indicado por los acontecimientos descritos en el libro de Ester, y la historia nos revela que esa animosidad no ha muerto.
17. Muchas cartas.
Este pasaje añade más informaciones acerca de los intentos desesperados de Tobías por derrocar a Nehemías y detener su obra, y sobre la deslealtad de algunos miembros de la nobleza, la cual se insinuaba en el cap. 3: 5. Con el propósito de intimidar a Nehemías (vers. 19), Tobías y algunos de los magistrados que atendían los asuntos referentes a los judíos mantuvieron una abundante correspondencia. Nehemías se enteró del contenido de esas cartas, porque la mayoría de esos magistrados eran leales a él. Quizá tampoco se hizo ningún esfuerzo para mantener esa correspondencia en secreto.
18. Muchos en Judá.
Debido a vinculaciones matrimoniales con dos familias judías, Tobías se había "conjurado" con muchos de los nobles, que emplearon su influencia para llevar a cabo la política de aquél.
Secanías.
Suegro de Tobías, Secanías era hijo de Ara, un respetable judío de la familia de Ara, mencionada en Esd. 2: 5. Aunque el nombre Secanías era común en este período de la historia judía, no se menciona a este personaje en ningún otro pasaje del libro de Nehemías. Mesulam, suegro de la hija de Tobías, figura entre los que compartieron el trabajo de reconstruir el muro (cap. 3: 4, 30). Sabemos (cap. 13: 4) que Tobías también estaba emparentado con el sumo sacerdote Eliasib, pero es posible que esta relación no se hubiera formado hasta después del primer período de gobierno de Nehemías. El hecho de que tanto Tobías como su hijo Johanán tuvieran genuinos nombres judíos, en los cuales está comprendida la forma abreviada de Yahweh, lleva a la conclusión de que eran descendientes de israelitas del antiguo reino septentrional, de las diez tribus, que se habían unido a los amonitas (ver com. cap. 2:10).
19. Contaban.
En el texto hebreo se nota un juego de palabras. El nombre de Tobías significa "bondad de Yahweh". Los amigos judíos de "bondad de Yahweh" relataban a Nehemías las "bondades" de Tobías. El sarcasmo es evidente. Se proponían hacer que Nehemías pensara bien de Tobías. Por lo tanto, estos esfuerzos concordaban con los 422 del falso profeta Semaías (vers. 10-13), y tenían por objeto confundir a Nehemías con consejos que aparentemente eran amistosos.
Cartas.
Quizá su contenido era similar a la de Sanbalat (vers. 5, 6).
CBA T3
Acerca de los tres caudillos de la conspiración, ver com. cap. 2: 10, 19.
No había puesto.
Esto podría parecer contradictorio con otras afirmaciones (cap. 3: 1, 3, 6, 13, etc.). Pero el relato del cap. 3 bosqueja todo el proyecto de reconstrucción, a fin de indicar quiénes eran los responsables de cada sección, y no el tiempo cuando se completó la obra. Cronológicamente, los caps. 4-6 son básicamente paralelos con el cap. 3 y relatan acontecimientos ocurridos mientras se construía el muro. Por supuesto, el último trabajo fue el de poner las hojas de las puertas.
2. Sanbalat y Gesem.
No se menciona a Tobías. Tal vez sólo dos de los enemigos de Nehemías estuvieron dispuestos a llegar a una agresión personal. Es posible que Tobías tuviera razones para desistir de participar en el complot, pues estaba emparentado con algunos dirigentes judíos.
Ono.
Ahora Ono, a unos 11 km al sureste de Yafo. Junto con las ciudades de Lod (Lida) y Hadid, formaba un distrito judío casi totalmente rodeado por zonas de samaritanos y filisteos. Se escogió este distrito judío para esta reunión a fin de engañar a Nehemías dándole una falsa sensación de seguridad. Les sería fácil atacarlo por el camino cuando cruzaba territorio samaritano para llegar a Ono.
Hacerme mal.
El hebreo emplea una palabra muy genérica que no permite determinar lo que pensaban hacerle, pero es difícil concebir algo que no fuera una agresión personal.
3. No puedo ir.
La respuesta de Nehemías a la invitación de sus colegas gobernadores vecinos fue cordial, pero no les dio ninguna razón para que supusieran que claudicaría. Ni siquiera se dignó revelarles sus sospechas, quizá su conocimiento exacto de los perversos planes de ellos.
5. Carta abierta.
No se da la razón por la cual Sanbalat mandó ahora un documento escrito en vez de un mensaje oral. Un mensaje escrito podría haber parecido más oficial, y tal vez más eficaz. Es probable que escribiera la carta en una hoja de papiro, que entonces era en Palestina el material más común en que se escribía. Esas cartas generalmente se arrollaban y las dos puntas del rollo se doblaban hacia el medio. Se ataba un hilo en torno del rollo y se lo aseguraba con un sello de arcilla, de modo que no se pudiera abrir sin romper el sello. En la parte externa, por lo general, se escribía el nombre del destinatario. El enviar una carta abierta para acusar a un funcionario de la corona persa no sólo violaba las leyes de la cortesía, sino que era sumamente ofensivo. Una "carta abierta" invitaba a todos a leer su contenido. Sin duda el propósito de enviar una carta abierta fue alarmar a los judíos e incitarlos contra Nehemías. Compárese con el proceder de los embajadores de Senaquerib (2 Rey. 18: 27-36).
6. Gasmu.
Otra forma del nombre Gesem (ver com. cap. 2: 19). Al parecer, Sanbalat quería decir que Gesem había oído el supuesto rumor de la rebelión planeada por Nehemías, que circulaba entre las naciones vecinas, y a su vez se lo había transmitido a Sanbalat. Este, haciéndose pasar por amigo, estaba ansioso de advertir a Nehemías de la grave acusación de que era objeto. En algunos sentidos, esta acusación es similar al informe que los judíos amenazaron elevar a César concerniente a Pilato (Juan 19: 12, 13).
7. Has puesto profetas.
Sanbalat tenía en menos la elevada vocación de un profeta. Había encontrado quienes se llamaban profetas, individuos venales que estaban dispuestos a cooperar con él contra Nehemías (vers. 12, 14). Sin duda creía que todos los profetas eran mercenarios como los suyos (ver Amós 7: 12). Es posible que Sanbalat conociera profecías como las de Zacarías y no las hubiera comprendido, o de propósito, las hubiera interpretado mal (ver Zac. 1: 16; 2: 5; 6: 11; 9: 9, 10; 12: 9; 14: 9; etc.).
Consultemos juntos.
Al hacerle llegar graves acusaciones contra él en una "carta abierta", es decir una carta que pudiera ser leída por todos, Sanbalat creyó que Nehemías procuraría quedar libre de acusaciones yendo a consultar con él en la entrevista propuesta.
9. Ahora, pues, oh Dios.
En hebreo faltan 420 las palabras "oh Dios", pero la suposición de que esta frase constituye una oración a Dios parece ser correcta. Estas palabras son parte de una plegaria. La BJ coincide con el hebreo, y dice "Yo me reafirmé más" .
10. Semaías.
Esta es la única mención que se hace del profeta Semaías. Por lo menos se menciona a otros cinco hombres de este mismo nombre, contemporáneos de Esdras y Nehemías, pero ninguno de los otros puede identificarse con este Semaías, hijo de Delaía.
Porque él estaba encerrado.
Esta frase no puede significar que Nehemías visitó a Semaías en su casa porque éste no podía ir a él por estar ceremonialmente impuro, o impedido por la mano del Señor, o por alguna otra causa. Resulta incorrecta esta interpretación, pues lo prueba la propuesta de Semaías de que Nehemías lo acompañara a la casa de Dios. Por ende, puede entenderse que Semaías se había encerrado en su casa, como para insinuar a Nehemías que creía que su propia vida estaba en peligro. Así quería inducir a Nehemías para que aceptara su propuesta de que ambos huyeran al templo para escapar de los lazos tendidos contra ellos. También es posible que Semaías se propusiera que su voluntario encierro sirviera como un acto simbólico para reforzar su supuesto mensaje de Dios (ver Eze. 4: 1-10; 12: 3-9; etc.). Ambas hipótesis son posibles.
Dentro del templo.
Debe distinguirse entre "templo" y "casa de Dios". El "templo" significa santuario, y no sólo una habitación dentro de algún edificio de la zona del templo. Por supuesto, ningún laico podía entrar en el templo (ver Exo. 29: 33), y Nehemías habría incurrido en el desagrado de Dios y de los sacerdotes si hubiera aceptado ese consejo. En el templo de Salomón había puertas que separaban el lugar santo del pórtico (1 Rey. 6: 33, 34), y sin duda así era también en el templo restaurado. Semaías sugirió que se cerraran esas puertas para mayor seguridad.
11. Salvarse la vida.
Literalmente, "y vivirá". Quizá Nehemías pensaba en la orden de Núm. 18: 7, donde dice que "el extraño que se acercare, morirá". El mismo hecho de que Semaías propusiera un proceder contrario a la voluntad revelada de Dios era una evidencia suficiente de que se trataba de un profeta falso (ver Gén. 3: 1-5; Mat. 4: 3-10).
12. Entendí.
Nehemías no sabía por qué lo invitaba Semaías para que lo visitara en su casa. Sin embargo, la naturaleza misma del mensaje reveló que Semaías era un profeta falso, y Nehemías lo reconoció como impostor. Compárese con el caso del "viejo profeta" de 1 Rey. 13: 11-19.
Lo habían sobornado.
La mención de Tobías antes de Sanbalat y no después de él (caps. 2: 10, 19; 4: 7; 6: 1), podría implicar que este plan había sido tramado por Tobías, con el apoyo de Sanbalat. Otras veces Sanbalat había sido el enemigo más agresivo.
13. Mal nombre.
Si Nehemías hubiera entrado en el lugar santo para ocultarse allí, habría profanado gravemente la casa de Dios. Habría dado motivo para que sus enemigos pensaran que él daba poca importancia a las órdenes de Dios. De ese modo se menoscabaría su ascendiente a la vista del pueblo (ver com. vers. 11). La menor indicación de temor de parte de Nehemías en ese momento crítico habría sido fatal para el ánimo del pueblo. La influencia de Nehemías dependía de su carácter. Un paso en falso lo habría perdido, se habría terminado su influencia, y la obra en que había puesto el corazón habría quedado sin llevarse a cabo.
14. Noadías.
Esta es la única mención de esta profetisa. Al nombrarla junto con Semaías y otros profetas a quienes no se nombra (vers. 11-13), Nehemías insinúa que el hecho relatado en los vers. 10-13 fue sólo uno de varios de la misma clase, y que los falsos profetas trabajaban otra vez entre el pueblo como lo habían hecho durante el período anterior al cautiverio. Procuraban seducir al pueblo y a sus dirigentes e impedir que escucharan la voz de los verdaderos profetas. Hay informaciones de la obra de los falsos profetas durante el período pre-exílico (Isa. 9: 15; 28: 7; Jer. 27: 9, 10; 28: 9, 15-17; 29: 24-32; Eze. 13: 2, 17; Miq. 3: 5-11).
15. Fue terminado, pues, el muro.
Aunque no se menciona aquí el año, fue sin duda el 20 de Artajerjes (ver com. cap. 2: l). Esto concuerda con las otras afirmaciones cronológicas de este libro. En el mes de Nisán (el primero del año), Nehemías había recibido permiso del rey para ir a Jerusalén. Según lo que se dice en los caps. 5: 14 y 13: 6, fue gobernador en Jerusalén desde el año 20 en adelante. Por lo tanto, debe haber emprendido viaje para ese lugar tan pronto como recibió la autorización real para llevar a cabo sus planes. De haber sido así, llegó a Jerusalén durante el cuarto mes. Después de tres días inspeccionó el muro, y poco después convocó una asamblea pública para presentar su plan de reconstruir el muro y para solicitar su cooperación (cap. 2: 11-17). Todo esto pudo haber ocurrido en el transcurso del cuarto mes, de modo que el verdadero comienzo del trabajo pudo haber acaecido antes del fin del cuarto mes, o al comienzo del quinto. Por las palabras de Nehemías no puede saberse con certeza cómo computó los 52 días de la reconstrucción del muro. Podría haber computado el período desde el día cuando reinició el trabajo hasta que lo terminó, incluyendo también los sábados semanales, lo que daría un total de sólo 44 ó 45 días de trabajo. Por otra parte, podría tratarse de 52 días de trabajo, y en ese caso el período de actividad habría abarcado unos 60 días. De haberse computado de la primera forma, la obra habría comenzando en los primeros días de Ab (5.° mes); en la segunda forma, habría comenzado en la última parte de Tammuz (4.° mes). Según el calendario judío empleado por Nehemías, el 25 de Elul del año 20 de Artajerjes fue aproximadamente el 21 de septiembre de 444 AC.
Algunos comentadores han insistido en que los 52 días no pudieron bastar para reconstruir el muro. Han preferido aceptar como más lógico el período de dos años y cuatro meses dado por Josefo ( Antigüedades xi. 5. 8). Sin embargo, no hay motivo para rechazar la cifra bíblica y aceptar la de Josefo porque: (1) la obra de Nehemías no constituyó una reconstrucción completa del muro, sino que en muchas partes fue sólo una reparación (ver com. cap. 1: 3); (2) fue realizada con gran premura ante el peligro de un ataque; y (3) la terminación del muro en tan corto tiempo fue algo tan increíble para los enemigos de los judíos que la consideraron como un milagro (cap. 6: 16).
16. Nuestros enemigos.
Sanbalat y los samaritanos, Tobías y los amonitas, Gesem y los árabes, y los asdodeos (ver cap. 4: 7) fueron los "enemigosespecialmente señalados por este pasaje. Todas las naciones que estaban "alrededor de nosotros eran las naciones de Palestina, Transjordania y Siria. Algunas de ellas eran hostiles y no deseaban ver ningún aumento del poderío o de la prosperidad de los judíos. Aún perduraba el odio que existía en algunos círculos contra los judíos, en tiempo de Jerjes, indicado por los acontecimientos descritos en el libro de Ester, y la historia nos revela que esa animosidad no ha muerto.
17. Muchas cartas.
Este pasaje añade más informaciones acerca de los intentos desesperados de Tobías por derrocar a Nehemías y detener su obra, y sobre la deslealtad de algunos miembros de la nobleza, la cual se insinuaba en el cap. 3: 5. Con el propósito de intimidar a Nehemías (vers. 19), Tobías y algunos de los magistrados que atendían los asuntos referentes a los judíos mantuvieron una abundante correspondencia. Nehemías se enteró del contenido de esas cartas, porque la mayoría de esos magistrados eran leales a él. Quizá tampoco se hizo ningún esfuerzo para mantener esa correspondencia en secreto.
18. Muchos en Judá.
Debido a vinculaciones matrimoniales con dos familias judías, Tobías se había "conjurado" con muchos de los nobles, que emplearon su influencia para llevar a cabo la política de aquél.
Secanías.
Suegro de Tobías, Secanías era hijo de Ara, un respetable judío de la familia de Ara, mencionada en Esd. 2: 5. Aunque el nombre Secanías era común en este período de la historia judía, no se menciona a este personaje en ningún otro pasaje del libro de Nehemías. Mesulam, suegro de la hija de Tobías, figura entre los que compartieron el trabajo de reconstruir el muro (cap. 3: 4, 30). Sabemos (cap. 13: 4) que Tobías también estaba emparentado con el sumo sacerdote Eliasib, pero es posible que esta relación no se hubiera formado hasta después del primer período de gobierno de Nehemías. El hecho de que tanto Tobías como su hijo Johanán tuvieran genuinos nombres judíos, en los cuales está comprendida la forma abreviada de Yahweh, lleva a la conclusión de que eran descendientes de israelitas del antiguo reino septentrional, de las diez tribus, que se habían unido a los amonitas (ver com. cap. 2:10).
19. Contaban.
En el texto hebreo se nota un juego de palabras. El nombre de Tobías significa "bondad de Yahweh". Los amigos judíos de "bondad de Yahweh" relataban a Nehemías las "bondades" de Tobías. El sarcasmo es evidente. Se proponían hacer que Nehemías pensara bien de Tobías. Por lo tanto, estos esfuerzos concordaban con los 422 del falso profeta Semaías (vers. 10-13), y tenían por objeto confundir a Nehemías con consejos que aparentemente eran amistosos.
Cartas.
Quizá su contenido era similar a la de Sanbalat (vers. 5, 6).
CBA T3

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