1. Ocozías.
Esta sección (vers. 1-9) es paralela con 2 Rey. 8: 25-29.
Al campamento.
Los pocos detalles que se presentan no aclaran la situación. Es evidente que los príncipes de la familia real estaban en algún campamento alejado de la capital cuando fueron atacados por una banda de merodeadores árabes que los capturaron y mataron.
2. Cuarenta y dos.
En 2 Rey. 8: 26, en vez de esta cifra se da 22. Ocozías no podría haber tenido 42 años cuando subió al trono, porque su padre murió a los 40 años (2 Crón. 21: 5, 20). Esto se ha explicado de dos maneras. Una de ellas supone un error de transcripción: "cuarenta" en lugar de "veinte". La otra es que la frase hebrea "un hijo de 42 años" no se refiere a la edad de Ocozías cuando subió al trono sino al número de años desde la fundación de la dinastía de Omri, puesto que Ocozías era "hijo" de esa dinastía a través de "Atalía, hija de [Acab, hijo de] Omri". Es evidente que Ocozías estuvo bajo la tutela de esa casa real por lo que se dice en los vers. 3-5 y por 2 Rey. 8: 27, donde se lo llama "yerno de la casa de Acab". No sería sorprendente hallar una referencia fragmentaria a una era que se computa a partir de Omri puesto que Omri fue un gobernante tan importante, que otras naciones mucho tiempo después de él continuaron llamando "país de Omri" al país de Israel, e hijos de Omri a los reyes de Israel (ver com. 2 Rey. 8: 26). Desde el comienzo del reinado de Omri hasta que Ocozías subió al trono pasaron unos 42 años.
Hija de Omri.
En realidad, nieta de Omri, pues Atalía era hija de Acab (cap. 21: 6) el que era hijo de Omri. Se menciona a Omri en lugar de Acab porque Omri fue el fundador de ese linaje. En cuanto al uso de "hijo" en lugar de "nieto", ver com. 1 Crón. 2: 7.
3. Los caminos de la casa de Acab.
Compárese con 2 Crón. 21: 6, 13; Miq. 6: 16.
Le aconsejaba.
Esto no se encuentra en Reyes. Atalía era una mujer enérgica, muy parecida a su madre Jezabel, y naturalmente haría todo lo posible para introducir el culto de Baal en el reino del sur (ver com. 2 Rey. 11: 18).
4. Ellos le aconsejaron.
Esto parece referirse a su madre Atalía (vers. 3) y a Joram hermano de ella (vers. 5, 6).
Para su perdición.
El prestar oídos a los malos consejeros fue la ruina moral de Ocozías, lo que finalmente le acarreó la muerte.
5. Fue a la guerra con Joram.
Así como Josafat había ido con Acab, padre de Joram (cap. 18), así también Ocozías fue íntimo de Joram y se le unió en su expedición contra los sirios. Ningún bien puede esperarse del compañerismo con los impíos.
6. Hazael.
Ver com. 2 Rey. 8: 28.
Descendió Ocozías.
Si bien el texto hebreo masorético dice "Azarías", 15 manuscritos hebreos, la LXX y en siriaco dicen "Ocozías". El pasaje paralelo (2 Rey. 8: 29), que es prácticamente idéntico con Crónicas, también dice "Ocozías".
7. De Dios.
Esta afirmación no se encuentra en Reyes. Crónicas explica la forma en que se cumplieron los designios de la divina Providencia en la muerte de Ocozías. La muerte prematura del rey se interpretó como un castigo por su idolatría. La visita de Ocozías a Joram de Israel se produjo en el preciso momento de la revolución de Jehú, cuando encontraron su fin Joram, Jezabel y Ocozías.
Hijo de Nimsi.
Es decir, nieto de Nimsi. Jehú era hijo de Josafat, el cual era hijo de Nimsi (2 Rey. 9: 2. En cuanto al uso de "hijo" en lugar de "nieto", ver com. 1 Crón. 2: 7).
Ungido para que exterminara.
Jehú fue nombrado como ejecutor del castigo civil de la casa de Acab (1 Rey. 19: 16; 2 Rey. 9:1-10).
8. Juicio.
Jehú cumplía una orden divina (2 Rey. 9: 7-9). Dios obra en diversas formas para castigar el pecado. Si los malos llevaran a cabo sus hechos impíos impunemente, se volverían muy osados en su iniquidad. El propósito de los castigos legalmente impuestos es restringir a los transgresores. Dios mismo determinó los castigos legales para los transgresores de las antiguas leyes de Israel. Los gobiernos de las naciones que hoy día imponen castigos lo hacen con autorización del cielo, pues cualquiera que "se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste" (Rom. 13: 2; cf. Rom. 13: 1, 3-7).
Debido a las limitaciones del gobierno civil, a veces Dios obra por otros medios para castigar el pecado. En ocasiones, las consecuencias naturales de los malos actos son en sí mismas un castigo suficiente, y no se necesita nada más. En otros casos, Dios retira en cierta medida su mano que refrena a los instrumentos del mal, de modo que surge una serie de circunstancias que castigan el pecado con el pecado (ver PP 788). También interviene directamente como en el caso de Uza (2 Sam. 6: 7) y de Ananías y Safira (Hech. 5: 1-11), o encarga a ciertos individuos para que castiguen el mal, como en el caso de Jehú.
El hecho de que la misión dada a Jehú de castigar los perversos crímenes de Acab y de su casa fuera de origen divino, no significa que el cielo sancionara todos los detalles del procedimiento mediante el cual Jehú realizó la orden. Así también, cuando Dios permite que el pecado castigue el pecado, no se debe llegar a la conclusión de que él impulse las maldades que siguen (PP 799). Ver también PP 333-336.
Hijos de los hermanos de Ocozías.
Ver com. 2 Rey. 10: 13, 14. Si eran los hijos de los hermanos carnales del rey, tienen que haber sido muy pequeños y custodiados por esos "príncipes de Judá". Pero es probable que el término "hermanos" se aplique aquí en un sentido amplio que incluya a parientes tales como primos y sobrinos del rey. De este grupo murieron 42 personas.
9. Buscando a Ocozías.
Ocozías fue herido por sus perseguidores en "la subida de Gur", cerca de Ibleam (2 Rey. 9: 27), mientras 273 evidentemente huía a Jerusalén hacia el sur. Cambió su rumbo, pues lo prendieron cuando se había escondido, y lo llevaron a Jehú. En cuanto a la posible ruta de su fuga, ver com. 2 Rey. 9: 27.
Le dieron sepultura.
Fue sepultado "con sus padres, en un sepulcro en la ciudad de David" (2 Rey. 9: 28). Pareciera pues que Ocozías fue sepultado en los sepulcros de los reyes, a diferencia de Joram, su padre, a quien se le negó ese honor postrero (2 Crón. 21: 20).
Para poder retener.
Entre los descendientes de Ocozías no hubo quien pudiera gobernar en el reino. Cuando murió, tenía sólo unos 23 años de edad (ver 2 Rey. 8: 26), de modo que no podría haber tenido hijos de edad suficiente como para que ocuparan el trono. Esta observación forma la introducción del relato de la forma en que Atalía usurpó la corona.
10. Atalía viendo.
Los vers. 10-12 describen la forma en que Atalía tomó el gobierno. El registro paralelo se halla en 2 Rey. 11:1-3 (ver los comentarios de ese pasaje).
Exterminó.
Heb. dabar , literalmente "habló", que algunos han interpretado como "tramó contra", o" pronunció sentencia". Más probablemente, al igual que en una cantidad de manuscritos hebreos, la LXX, en siriaco, los tárgumes y 2 Rey. 11: 1, debiéramos leer ' abad , "destruyó".
11. Hija del rey.
Es decir, del rey Joram (2 Rey. 11: 2).
Mujer del sacerdote Joiada.
Esta información no está en Reyes. El hecho de que Josabet fuera la esposa de Joiada el sacerdote ayuda a explicar su lealtad a la simiente de David y también muestra cómo pudo ocultar al principito durante tanto tiempo.
CBA T3
Esta sección (vers. 1-9) es paralela con 2 Rey. 8: 25-29.
Al campamento.
Los pocos detalles que se presentan no aclaran la situación. Es evidente que los príncipes de la familia real estaban en algún campamento alejado de la capital cuando fueron atacados por una banda de merodeadores árabes que los capturaron y mataron.
2. Cuarenta y dos.
En 2 Rey. 8: 26, en vez de esta cifra se da 22. Ocozías no podría haber tenido 42 años cuando subió al trono, porque su padre murió a los 40 años (2 Crón. 21: 5, 20). Esto se ha explicado de dos maneras. Una de ellas supone un error de transcripción: "cuarenta" en lugar de "veinte". La otra es que la frase hebrea "un hijo de 42 años" no se refiere a la edad de Ocozías cuando subió al trono sino al número de años desde la fundación de la dinastía de Omri, puesto que Ocozías era "hijo" de esa dinastía a través de "Atalía, hija de [Acab, hijo de] Omri". Es evidente que Ocozías estuvo bajo la tutela de esa casa real por lo que se dice en los vers. 3-5 y por 2 Rey. 8: 27, donde se lo llama "yerno de la casa de Acab". No sería sorprendente hallar una referencia fragmentaria a una era que se computa a partir de Omri puesto que Omri fue un gobernante tan importante, que otras naciones mucho tiempo después de él continuaron llamando "país de Omri" al país de Israel, e hijos de Omri a los reyes de Israel (ver com. 2 Rey. 8: 26). Desde el comienzo del reinado de Omri hasta que Ocozías subió al trono pasaron unos 42 años.
Hija de Omri.
En realidad, nieta de Omri, pues Atalía era hija de Acab (cap. 21: 6) el que era hijo de Omri. Se menciona a Omri en lugar de Acab porque Omri fue el fundador de ese linaje. En cuanto al uso de "hijo" en lugar de "nieto", ver com. 1 Crón. 2: 7.
3. Los caminos de la casa de Acab.
Compárese con 2 Crón. 21: 6, 13; Miq. 6: 16.
Le aconsejaba.
Esto no se encuentra en Reyes. Atalía era una mujer enérgica, muy parecida a su madre Jezabel, y naturalmente haría todo lo posible para introducir el culto de Baal en el reino del sur (ver com. 2 Rey. 11: 18).
4. Ellos le aconsejaron.
Esto parece referirse a su madre Atalía (vers. 3) y a Joram hermano de ella (vers. 5, 6).
Para su perdición.
El prestar oídos a los malos consejeros fue la ruina moral de Ocozías, lo que finalmente le acarreó la muerte.
5. Fue a la guerra con Joram.
Así como Josafat había ido con Acab, padre de Joram (cap. 18), así también Ocozías fue íntimo de Joram y se le unió en su expedición contra los sirios. Ningún bien puede esperarse del compañerismo con los impíos.
6. Hazael.
Ver com. 2 Rey. 8: 28.
Descendió Ocozías.
Si bien el texto hebreo masorético dice "Azarías", 15 manuscritos hebreos, la LXX y en siriaco dicen "Ocozías". El pasaje paralelo (2 Rey. 8: 29), que es prácticamente idéntico con Crónicas, también dice "Ocozías".
7. De Dios.
Esta afirmación no se encuentra en Reyes. Crónicas explica la forma en que se cumplieron los designios de la divina Providencia en la muerte de Ocozías. La muerte prematura del rey se interpretó como un castigo por su idolatría. La visita de Ocozías a Joram de Israel se produjo en el preciso momento de la revolución de Jehú, cuando encontraron su fin Joram, Jezabel y Ocozías.
Hijo de Nimsi.
Es decir, nieto de Nimsi. Jehú era hijo de Josafat, el cual era hijo de Nimsi (2 Rey. 9: 2. En cuanto al uso de "hijo" en lugar de "nieto", ver com. 1 Crón. 2: 7).
Ungido para que exterminara.
Jehú fue nombrado como ejecutor del castigo civil de la casa de Acab (1 Rey. 19: 16; 2 Rey. 9:1-10).
8. Juicio.
Jehú cumplía una orden divina (2 Rey. 9: 7-9). Dios obra en diversas formas para castigar el pecado. Si los malos llevaran a cabo sus hechos impíos impunemente, se volverían muy osados en su iniquidad. El propósito de los castigos legalmente impuestos es restringir a los transgresores. Dios mismo determinó los castigos legales para los transgresores de las antiguas leyes de Israel. Los gobiernos de las naciones que hoy día imponen castigos lo hacen con autorización del cielo, pues cualquiera que "se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste" (Rom. 13: 2; cf. Rom. 13: 1, 3-7).
Debido a las limitaciones del gobierno civil, a veces Dios obra por otros medios para castigar el pecado. En ocasiones, las consecuencias naturales de los malos actos son en sí mismas un castigo suficiente, y no se necesita nada más. En otros casos, Dios retira en cierta medida su mano que refrena a los instrumentos del mal, de modo que surge una serie de circunstancias que castigan el pecado con el pecado (ver PP 788). También interviene directamente como en el caso de Uza (2 Sam. 6: 7) y de Ananías y Safira (Hech. 5: 1-11), o encarga a ciertos individuos para que castiguen el mal, como en el caso de Jehú.
El hecho de que la misión dada a Jehú de castigar los perversos crímenes de Acab y de su casa fuera de origen divino, no significa que el cielo sancionara todos los detalles del procedimiento mediante el cual Jehú realizó la orden. Así también, cuando Dios permite que el pecado castigue el pecado, no se debe llegar a la conclusión de que él impulse las maldades que siguen (PP 799). Ver también PP 333-336.
Hijos de los hermanos de Ocozías.
Ver com. 2 Rey. 10: 13, 14. Si eran los hijos de los hermanos carnales del rey, tienen que haber sido muy pequeños y custodiados por esos "príncipes de Judá". Pero es probable que el término "hermanos" se aplique aquí en un sentido amplio que incluya a parientes tales como primos y sobrinos del rey. De este grupo murieron 42 personas.
9. Buscando a Ocozías.
Ocozías fue herido por sus perseguidores en "la subida de Gur", cerca de Ibleam (2 Rey. 9: 27), mientras 273 evidentemente huía a Jerusalén hacia el sur. Cambió su rumbo, pues lo prendieron cuando se había escondido, y lo llevaron a Jehú. En cuanto a la posible ruta de su fuga, ver com. 2 Rey. 9: 27.
Le dieron sepultura.
Fue sepultado "con sus padres, en un sepulcro en la ciudad de David" (2 Rey. 9: 28). Pareciera pues que Ocozías fue sepultado en los sepulcros de los reyes, a diferencia de Joram, su padre, a quien se le negó ese honor postrero (2 Crón. 21: 20).
Para poder retener.
Entre los descendientes de Ocozías no hubo quien pudiera gobernar en el reino. Cuando murió, tenía sólo unos 23 años de edad (ver 2 Rey. 8: 26), de modo que no podría haber tenido hijos de edad suficiente como para que ocuparan el trono. Esta observación forma la introducción del relato de la forma en que Atalía usurpó la corona.
10. Atalía viendo.
Los vers. 10-12 describen la forma en que Atalía tomó el gobierno. El registro paralelo se halla en 2 Rey. 11:1-3 (ver los comentarios de ese pasaje).
Exterminó.
Heb. dabar , literalmente "habló", que algunos han interpretado como "tramó contra", o" pronunció sentencia". Más probablemente, al igual que en una cantidad de manuscritos hebreos, la LXX, en siriaco, los tárgumes y 2 Rey. 11: 1, debiéramos leer ' abad , "destruyó".
11. Hija del rey.
Es decir, del rey Joram (2 Rey. 11: 2).
Mujer del sacerdote Joiada.
Esta información no está en Reyes. El hecho de que Josabet fuera la esposa de Joiada el sacerdote ayuda a explicar su lealtad a la simiente de David y también muestra cómo pudo ocultar al principito durante tanto tiempo.
CBA T3

Comentarios
Publicar un comentario