Lección 13 | Jueves 26 de marzo
EL TIEMPO DE ESPERA
Lee Daniel 12:5 al 13. ¿Cómo concluye el libro?
Dan 12:5 Y yo Daniel miré, y he aquí otros dos que estaban en pie, el uno a este lado del río, y el otro al otro lado del río.
Dan 12:6 Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas?
Dan 12:7 Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas.
Dan 12:8 Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?
Dan 12:9 El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
Dan 12:10 Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.
Dan 12:11 Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.
Dan 12:12 Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.
Dan 12:13 Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.
Dan 12:6 Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas?
Dan 12:7 Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas.
Dan 12:8 Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?
Dan 12:9 El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
Dan 12:10 Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.
Dan 12:11 Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.
Dan 12:12 Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.
Dan 12:13 Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.
Curiosamente, esta escena final tiene lugar al lado del “río”, o el Tigris, el lugar de la última gran visión de Daniel (Dan. 10:4). Sin embargo, la palabra empleada aquí no es la palabra hebrea común para “río”, sino el término ye’or, que generalmente designa “el río Nilo”. Esto nos recuerda el Éxodo y muestra que, así como el Señor redimió a Israel de Egipto, redimirá a su pueblo del tiempo del fin.
Se dan tres calendarios proféticos.
El primero, “tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo”, responde la pregunta: “¿Cuándo será el fin de estas maravillas?” (Dan. 12:6). Las “maravillas” se refieren a las cosas descritas en la visión de Daniel 11, que son una elaboración de Daniel 7 y 8. Más específicamente, este período se mencionó en Daniel 7:25 y más adelante en Apocalipsis 11:3; 12:6 y 14; y 13:5. También corresponde a los 1.260 años de la supremacía papal, que se extendió desde 538 hasta 1798 d.C. Y Daniel 11:2 al 35 se refiere a la misma persecución sin mencionar su duración.
Los otros dos períodos, 1.290 y 1.335 días, responden la pregunta: “¿Cuál será el fin de estas cosas?” que el mismo Daniel le hizo al Varón vestido de lino. Y ambos períodos comienzan con la eliminación del “continuo sacrificio” y el establecimiento de la “abominación desoladora”. De la lección sobre Daniel 8, aprendimos que el “continuo sacrificio” se refiere a la intercesión continua de Cristo, que fue reemplazada por una sistema de adoración falso. Por lo tanto, este período profético debería comenzar en el año 508 d.C., cuando Clodoveo, rey de los francos, se convirtió a la fe católica.
Este importante acontecimiento allanó el camino para la unión entre la Iglesia y el Estado, que prevaleció a lo largo de la Edad Media. Por lo tanto, los 1.290 días terminaron en 1798, cuando el papa del momento fue arrestado, bajo la autoridad del emperador francés Napoleón.
Y los 1.335 días, el último período profético mencionado en Daniel, terminaron en 1843. Este fue el tiempo del movimiento millerita y del estudio renovado de las profecías bíblicas. Fue un tiempo de espera y esperanza en la inminente venida de Jesús.
A lo largo de Daniel, vemos dos cosas: al pueblo de Dios perseguido, y al pueblo de Dios finalmente reivindicado y salvo. ¿Cómo puede esta realidad ayudarnos a procurar ser fieles, independientemente de nuestras pruebas apremiantes?
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