1. Regocíjate, oh estéril.
" Los cap. 54 al 62,
en los cuales se describe el glorioso triunfo del Evangelio en toda la tierra,
se caracterizan por un tono de gozo sublime. Israel, que hasta ahora había sido
"estéril" " , improductivo (ver pp. 32-34; cf. Isa. 5: 1-7; Juan 3: 3,5; Gál. 5:
22-23), habría de alcanzar el éxito en la tarea que se le había asignado. Sus
propios hijos e hijas serían "enseñados por Jehová" (Isa. 54: 13), los gentiles
se convertirían (cap. 56: 6), y el templo de Jerusalén se transformaría en una
"casa de oración para todos los pueblos" (cap. 56: 7). En las pp. 28-32 se
estudia el papel de Israel como nación y el plan que Dios tenía para hacer de él
un instrumento suyo para la conversión del mundo. El fracaso final de Israel, y
la transferencia de los privilegios y las responsabilidades propios del pacto a
la iglesia cristiana se tratan en las pp. 32-38.
2. Ensancha.
En forma figurada, la tierra de Canaán era el
"sitio" de la "tienda" de Israel. "A medida que aumentara el número de los
israelitas, éstos habían de ensanchar sus fronteras, hasta que su reino abarcara
el mundo" (PVGM 232-233); Jerusalén sería entonces establecida como poderosa
metrópoli de la tierra" (DTG 530; ver también pp. 20-22).
No seas
escasa.
"No te detengas" " (BJ). Israel debía avanzar con fe y
prepararse para la gran cosecha de almas que aquí se promete. Actualmente el
pueblo de Dios debería esperar grandes cosas de él, e intentar grandes cosas
para él. Dios nunca estará conforme, y su obra en la tierra nunca podrá
completarse, hasta que la iglesia se levante con fe para unirse a los agentes
divinos a fin de proclamar al mundo el mensaje de un Salvador crucificado,
resucitado y próximo a venir.
3. Te
extenderás.
Si tan sólo Israel se levantaba con fe para hacer frente a
su destino como nación, el éxito sobrepasaría sus más acariciadas esperanzas.
Así habrá de ser en nuestros días cuando el pueblo de Dios esté listo para
recibir el poder que el Señor desea impartirle.
Heredará naciones.
Es decir, "poseerá las naciones" (NC). Ver com. vers. 2.
Las
ciudades asoladas.
Sería necesario ocupar otra vez las ciudades de
Israel que habían quedado arruinadas cuando sus habitantes fueron muertos a
espada o llevados cautivos, pues habría un aumento de la población.
4. La vergüenza de tu juventud.
Jehová sacó a Israel de Egipto para que fuera su esposa, pero la nación
había sido como tina ramera que fue tras otros dioses ver. 3: 1-11; Eze. 16:
8-16; Ose. 2: 5-13). Esta era su desgracia y vergüenza. Su triste pasado sería
olvidado y perdonado, y la nación recibiría los privilegios y el honor que
originalmente le habían sido prometidos (ver pp. 30-34).
Tu viudez.
Se alude así al cautiverio babilónico, cuando debido a haber sido infiel
a su Esposo, Israel tuvo que ir al exilio (Lam. l:l; 2: 5-6; cf. Ose. 2: 6-13).
5. Tu marido.
Aunque Israel había
abandonado a su "marido" , él buscaría de nuevo a su "mujer" , Israel, y sería
otra vez su esposo (ver Eze. 16: 8; Ose. 2: 14-20; 3:1-5).
Dios de toda
la tierra.
Ver com. cap. 56: 7. Llegará el tiempo cuando todos los
habitantes de la tierra se someterán al gobierno justo y sabio de Dios, y toda
la tierra estará nuevamente bajo la jurisdicción divina (ver pp. 30-32; com.
cap. 45:23). Todos los que rehusen someterse al Dios del cielo perecerán (Zac.
14: 9-19). Jehová no sólo es Dios de los judíos, sino también de los gentiles
(Rom. 3: 29). Isaías contempló toda la tierra "llena de su gloria" (Isa. 6: 3).
Habacuc habló del tiempo cuando la tierra sería "llena del conocimiento de la
gloria de Jehová como las aguas cubren el mar" (Hab. 2: 14).
6. Te llamó Jehová.
Cuando Israel
abandonó al Señor, Dios siguió amándolo e invitándolo a volver. Compárese con el
caso de Óseas con Gomer, su esposa infiel (Ose. 2: 2-23; 3:1-5).
7. Por un breve momento.
Durante
los 70 años del cautiverio babilónico, Israel parecía haber sido abandonado y
olvidado. Pero en realidad, Dios permitió esa amarga Prueba para revelar a
Israel la necedad de su conducta y para que se convenciera de que hay sabiduría
en ser fiel a Dios (Ose. 2: 6-23). Muchas veces, en medio de las dificultades y
chascos de la vida, tenemos el privilegio de oír la tierna voz de Dios que nos
llama a apartarnos de los caminos que hemos elegido y nos invita a caminar con
él.
Te recogeré.
El acto de reunir a Israel es uno de los temas
preferidos de Isaías (cap. 11: 12; 27: 12; 43: 5-6; 56: 8; 60: 4; 66: 18). El
retorno literal de los judíos a su patria después del cautiverio babilónico,
aquí predicho, prefiguraba la reunión más grande de todo el pueblo de Dios para
entrar en la Canaán celestial.
8. Un poco
de ira.
En este versículo se repite la idea del vers. 7. Con referencia
a la ira de Dios, ver com. 2 Rey. 13:3.
9. Me será como en los días de Noé.
Después del diluvio,
Dios prometió que nunca volvería a destruir la tierra por medio de un diluvio
(Gén. 9: 11,15). Aquí se le hace una promesa similar al pueblo de Judá, con la
condición de que sea fiel a Dios una vez que él lo haya reunido en su patria.
10. Los montes se moverán.
Por
medio de Isaías, Dios reafirma sus promesas. Compárese esto con la afirmación de
Cristo acerca de la perdurabilidad de la voluntad divina, tal como se revela en
las Escrituras (Mat. 5:18).
El pacto de mi paz.
Es decir, el
pacto divino que como resultado trae la paz (ver Núm. 25:12; Eze. 34: 25; 37:
26). Cuando el Mesías vino al mundo, las huestes angélicas proclamaron el
mensaje divino de "paz, buena voluntad para con los hombres" (Luc. 2: 14) y
cuando Cristo volvió al Padre, dejó una promesa de paz (Juan 14: 27).
11. Tus piedras sobre carbunclo.
El
hebreo dice: "Yo cubriré tus piedras con antimonio". La misma palabra aparece en
2 Rey. 9:30. La LXX dice: "Piedras de carbón". No se puede determinar
exactamente el significado.
Te fundaré.
El Señor predice cuál ha
de ser la condición de Jerusalén cuando sea restaurada. Compárese con la
descripción que hace Juan de la nueva Jerusalén (Apoc. 21:14-20).
Zafiros.
Ver com. Job 28: 6.
12. Ventanas.
Literalmente, "tus soles". La LXX dice
"almenas", o "defensas". "Baluartes" (BJ)
Piedras preciosas.
Quizá rubíes.
Toda tu muralla.
Cf. Apoc. 21:18.
13. Hijos.
Esta palabra se emplea
comúnmente en hebreo para referirse a la descendencia, sin tener en cuenta la
edad. Abarca a niños y mayores. Aquí se refiere a todos los judíos, como "hijos"
de su madre Jerusalén.
Enseñados por Jehová.
Hasta ese momento,
debido a su extravío, los judíos habían rechazado la instrucción de Jehová (ver
com. cap. 1:2). En adelante, después de la restauración, estarían dispuestos a
ser enseñados por Dios. En Juan 6:45, Cristo aplica estas palabras de Isaías a
sí mismo y a su propia 333 enseñanza. En el nuevo pacto, Dios escribiría los
principios de su ley en el corazón de los hombres (Jer. 31:33-34; Juan 14:26-27;
1 Tes. 4:9; Heb. 8:10-11; 1 Juan 2:27). Con referencia a la importancia de hacer
caso a la voluntad revelada de Dios, ver com. Mat. 7:21-27.
Paz.
Es decir, el bienestar completo, tanto del corazón, la mente, el cuerpo,
como de la relación con los demás.
14. Con
justicia.
Sólo lo recto permanece. La voluntad revelada de Dios es lo
único seguro que este mundo conoce.
No se acercará a ti.
Ver
Sal. 46:1-7; cf. com. Sal 91:7.
15. Si
alguno conspira.
Con frecuencia los impíos han conspirado contra el
pueblo de Dios, pero tales esfuerzos están condenados al fracaso. Si al regresar
del cautiverio, los judíos hubieran sido fieles a Dios, habrían recibido
bendiciones maravillosas (ver pp. 3132). Sus enemigos habrían conspirado para
quitarles por la fuerza esas bendiciones, pero al hacerlo habrían "caído" (Eze.
38:8-23; Zac. 12:2-9; 14:2- 3). También en los últimos días todas las fuerzas
del mal se pondrán de acuerdo para realizar un esfuerzo unido a fin de destruir
a los santos, pero no tendrán éxito (Apoc. 16:14-16; 19:11-21). Ver pp. 32,
37-38.
16. Destruidor.
Dios afirma
su dominio soberano sobre las potencias de la tierra. Ninguna fuerza puede
operar si él no lo permite (ver com. Dan. 4:17). Ningún enemigo podrá pasar más
allá de los límites que Dios le fije.
17. Ninguna arma.
Ver com. vers. 16. Dios cuidará de los
suyos y los vindicará ante sus enemigos. Ni los impíos ni los demonios podrán
prevalecer contra ellos (Isa. 50:8-9; Zac. 3:1-2).
Los siervos de
Jehová.
Es decir, el pueblo de Israel (ver com. cap. 41:8).
Su
salvación.
Mejor, "su vindicación". Dios vindicará la causa de sus
siervos. Cuando el enemigo los acuse y luche contra ellos, el Señor los
declarará inocentes y los librará.
Cuando se ven rodeados de
circunstancias difíciles, cuando parece que están a punto de ser víctimas de
hombres impíos, los cristianos fieles tienen el privilegio de decir con el
salmista: " "Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre" "
(Sal. 11 8:6).
CBA T4
CBA - Libro de Isaías capítulo 54

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