Lección 10 | Miércoles 2 de marzo
EL CAMINO NUEVO Y VIVO A TRAVÉS DEL VELO
Lee Hebreos 10:19 al 22. ¿Qué invitación tenemos en este pasaje?
Heb 10:19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,
Heb 10:20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,
Heb 10:21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
Heb 10:22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
El libro de Hebreos sostiene que Jesús ha entrado en el Santuario celestial y nos invita a seguir su ejemplo. Esta idea concuerda con el concepto presentado anteriormente de que Jesús es el “capitán” y precursor de los creyentes (Heb. 2:10; 6:19, 20; 12:2). El “camino nuevo y vivo” es el Nuevo Pacto, que Jesús estableció con su sacrificio y su ascensión. La expresión “nuevo y vivo” contrasta con la descripción del Antiguo Pacto como “viejo y anticuado” (Heb. 8:13, RVC). Es el Nuevo Pacto, que ha provisto el perdón de los pecados y ha puesto la Ley en nuestro corazón, lo que nos permite acercarnos a Dios con confianza, no por nosotros mismos ni por cualquier cosa que hayamos hecho, sino solo por lo que Jesús ha hecho por nosotros mediante el cumplimiento de todas las obligaciones del Pacto.
Hebreos señala que la instauración del Antiguo Pacto implicaba la instauración del Santuario y la consagración de los sacerdotes (Heb. 9:18-21; comparar con Éxo. 40; Lev. 8, 9). El propósito del Pacto era crear una relación íntima entre Dios y su pueblo (Éxo. 19:4-6). Cuando Israel aceptó esta relación, Dios inmediatamente ordenó que se construyera un santuario para que él pudiera vivir entre ellos. El establecimiento del Santuario y la presencia de Dios en medio de su pueblo fue el momento en que se consumó el Pacto entre Dios e Israel. Lo mismo ocurre con el Nuevo Pacto. El Nuevo Pacto también implica la instauración del ministerio sacerdotal de Jesús en nuestro favor (Heb. 5:1-10; 7:1-8:13).
La ascensión de Jesús ante Dios ha inaugurado una nueva era para el pueblo de Dios. Zacarías 3 menciona que Satanás estaba en la presencia de Dios para acusar al pueblo de Dios, representado por el sumo sacerdote Josué. Este acusador es el mismo que suscitó dudas sobre la lealtad de Job hacia Dios (Job 1; 2). Sin embargo, con el sacrificio de Jesús, Satanás ha sido arrojado del cielo (Apoc. 12:7–12; comparar con Juan 12:31; 16:11). ¡Ahora es Jesús quien intercede por nosotros y, mediante su sacrificio y su fidelidad, reclama la salvación para nosotros!
¿Qué acusaciones podría hacer Satanás contra ti delante de Dios, si pudiera? Aunque es un mentiroso, ¿cuánto tendría que mentir sobre ti para procurar tu condenación? ¿Cuál es tu única esperanza?
Comentarios
Publicar un comentario