Lección 10 | Jueves 2 de junio
LA MUERTE DE RAQUEL
Lee Génesis 35:15 al 29. ¿Qué otros problemas enfrentó Jacob dentro de su familia disfuncional?
Gén 35:15 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Bet-el.
Muerte de Raquel
Gén 35:16 Después partieron de Bet-el; y había aún como media legua de tierra para llegar a Efrata, cuando dio a luz Raquel, y hubo trabajo en su parto.
Gén 35:17 Y aconteció, como había trabajo en su parto, que le dijo la partera: No temas, que también tendrás este hijo.
Gén 35:18 Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín.
Gén 35:19 Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén.
Gén 35:20 Y levantó Jacob un pilar sobre su sepultura; esta es la señal de la sepultura de Raquel hasta hoy.
Gén 35:21 Y salió Israel, y plantó su tienda más allá de Migdal-edar.
Los hijos de Jacob
(1 Cr. 2.1-2)
Gén 35:22 Aconteció que cuando moraba Israel en aquella tierra, fue Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó a saber Israel. Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce:
Gén 35:23 los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob; Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón.
Gén 35:24 Los hijos de Raquel: José y Benjamín.
Gén 35:25 Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí.
Gén 35:26 Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.
Muerte de Isaac
Gén 35:27 Después vino Jacob a Isaac su padre a Mamre, a la ciudad de Arba, que es Hebrón, donde habitaron Abraham e Isaac.
Gén 35:28 Y fueron los días de Isaac ciento ochenta años.
Gén 35:29 Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fue recogido a su pueblo, viejo y lleno de días; y lo sepultaron Esaú y Jacob sus hijos.
En cuanto Jacob deja Betel, tres hechos interconectados marcan el último paso de su viaje hacia la Tierra Prometida: nació el último hijo de Jacob; Raquel murió; y Rubén, el primer hijo de Jacob con Lea, durmió con la concubina de Jacob. Aunque el pasaje no dice por qué el joven hizo algo tan malvado, podría haber sido que quería profanar de alguna manera el nacimiento del último hijo de Jacob y humillar la memoria de Raquel. Simplemente, no lo sabemos.
El nacimiento del último hijo de Jacob se relaciona con Belén (Gén. 35:19), que se encuentra dentro de los límites de la Tierra Prometida. Por ende, este nacimiento es el primer cumplimiento de la promesa de Dios para el futuro de Israel. La partera, proféticamente, se dirige a Raquel con las mismas palabras que Dios usó para tranquilizar a Abraham: “No temas” (Gén. 35:17, comparar con Gén. 15:1).
Notablemente, Jacob cambia el nombre que la moribunda Raquel le había dado a su hijo, Benoni, que significa “Hijo de mi tristeza”, que manifiesta su dolor, por Benjamín, que significa “Hijo de la mano derecha”, quizás insinuando la dirección del sur para expresar su esperanza en la Tierra Prometida y todo lo que Dios dijo que haría por su pueblo después de que se establecieran allí. Sin embargo, durante este tiempo, Rubén tiene intimidad con Bilha, la concubina de su padre y también sierva de Raquel (Gén. 35:25; 30:3). Sencillamente, no sabemos por qué hizo este acto escandaloso, más que como otro ejemplo de depravación humana.
Increíblemente, Jacob no responde a esta horrible transgresión, a pesar de que se enteró de lo sucedido (Gén. 35:22). Quizás en este momento de su vida, Jacob confía en que Dios cumplirá su palabra a pesar del pecado y la maldad que por momentos ocurra a su alrededor.
Es esta lección concreta de fe la que está implícita en la lista de los doce hijos de Jacob, que serán los antepasados de Israel (Gén. 35:22-26). No es la gente más apetecible y amable, como veremos. No obstante, a pesar de todos los problemas, de toda la disfunción, incluso de la maldad pura, como Rubén con Bilah, la voluntad de Dios se cumpliría por intermedio de esta familia, sin importar cuán caótica fuese realmente.
Pese al error humano, el propósito final de Dios se cumplirá. Imagínate lo que sucedería si la gente cooperara, si obedeciera a Dios. ¿Con cuánta más facilidad, es decir, con cuánto menos sufrimiento humano, estrés y demora, podría entonces cumplirse la voluntad de Dios?
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