Lección 10 | Miércoles 1º de junio
LA IDOLATRÍA PREDOMINANTE
Lee Génesis 34:30 a 35:15. Con esto que sucedió, ¿qué lecciones podemos aprender sobre la verdadera adoración?
Gén 34:30 Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa.
Gén 34:31 Pero ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?
Gén 35:1 Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.
Gén 35:2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.
Gén 35:3 Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.
Gén 35:4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem.
Gén 35:5 Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no persiguieron a los hijos de Jacob.
Gén 35:6 Y llegó Jacob a Luz, que está en tierra de Canaán (esta es Bet-el), él y todo el pueblo que con él estaba.
Gén 35:7 Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-bet-el, porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano.
Gén 35:8 Entonces murió Débora, ama de Rebeca, y fue sepultada al pie de Bet-el, debajo de una encina, la cual fue llamada Alón-bacut.
Gén 35:9 Apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo.
Gén 35:10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel.
Gén 35:11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.
Gén 35:12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra.
Gén 35:13 Y se fue de él Dios, del lugar en donde había hablado con él.
Gén 35:14 Y Jacob erigió una señal en el lugar donde había hablado con él, una señal de piedra, y derramó sobre ella libación, y echó sobre ella aceite.
Gén 35:15 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Bet-el.(D)
Inmediatamente después de la queja de Jacob de que su paz con los cananeos se había visto afectada (Gén. 34:30), y después de reprender a sus dos hijos (Gén. 34:30), Dios insta a Jacob a dejar Siquem y regresar a Betel para renovar su pacto. De hecho, el Señor le dice que, una vez allí, deberá construir un altar.
Mientras tanto, lo primero que se registra después del mandato de Dios es que Jacob le dijo a su gente que se deshiciera de los ídolos cananeos que habían tomado en el saqueo de la ciudad de Siquem y de los ídolos familiares que Raquel había robado (Gén. 32). Todo esto también es fundamental para la idea
del pacto con Dios.
Estos ídolos se habían conservado, y probablemente se los adoraba a pesar del compromiso de Jacob con Dios. No bastaba con que Jacob se fuera de Siquem para escapar de la influencia cananea. Jacob tuvo que eliminar los ídolos del campamento… y del corazón de su gente.
El proceso de arrepentimiento es más que un movimiento físico de un lugar a otro, o un movimiento de una iglesia a otra. Lo más importante es que buscamos, por la gracia de Dios, purgar la idolatría de nuestro corazón, sin importar dónde vivamos, porque podemos hacernos ídolos de casi cualquier cosa.
Cuando Jacob obedece a Dios y procede de acuerdo con el mandamiento de Dios, el Señor finalmente interviene, y “el terror de Dios” (Gén. 35:5) afecta a todos los pueblos a su alrededor; y no se atreven a atacar al patriarca. Entonces, Jacob está listo para adorar con “todo el pueblo que con él estaba” (Gén. 35:6), lo que sugiere que la unidad familiar se había restaurado. Jacob le da a este lugar el nombre de El-bet-el, un recordatorio de su sueño de la escalera, una señal de que la reconexión entre el cielo y la Tierra, que se había quebrado durante algún tiempo, ahora se ha restablecido.
Esta vez, el énfasis está en el Dios de Betel más que en el lugar en sí. Esta nota personal vuelve a resonar cuando Dios recuerda a Jacob su nombre “Israel” (Gén. 35:10), con la doble promesa que implica esta bendición. La bendición de Jacob, en primer lugar, significa fecundidad, la transmisión de la simiente mesiánica y la creación de muchas naciones (Gén. 35:11); y en segundo lugar, apunta a la Tierra Prometida (Gén. 35:12).
¿Cuáles son las formas sutiles en que la idolatría puede llegar a nuestro corazón, y qué podemos hacer al respecto?
Comentarios
Publicar un comentario