Miércoles 29 de junio I Lección 1
DESVÍO INESPERADO 2: LA MESA PREPARADA
"Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando" (Sal. 23: 5).
A lo largo de la vida, inevitablemente nos toparemos con algunos enemigos. ¿Cómo tratar con ellos? ¿Alguna vez pasaste noches en vela, dando vueltas en la cama, soñando formas de vengarte de quienes tratan de lastimarte o de destruir tu trabajo? Suele ser difícil para los cristianos saber cómo comportarse con los enemigos.
¿Qué clase de enemigos has tenido en tu vida? ¿Cómo respondiste a quienes intentaron lastimarte a ti o a tus seres queridos? ¿Cuánto te apegaste a las palabras de Cristo en Mateo 5: 44 o a las de Pablo en Romanos 12: 18 al 21?
Mat 5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
Rom 12:18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
Rom 12:19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.(
Rom 12:20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
Rom 12:21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.
En Salmos 23:5, David nos muestra una forma interesante de tratar con los enemigos. Al mirar más bien lo que Dios está haciendo en su favor, a David se le opaca la presencia de ellos. Y Dios está allí, preparándole un banquete. En la cultura de David, cuando un invitado de honor llegaba a un banquete, el anfitrión ungía su cabeza con aceite cuando el invitado estaba a punto de entrar al salón del banquete. El aceite era una mezcla de aceite de oliva y perfume. A continuación, lo invitaba a sentarse frente a mucha más comida de la que podría llegar a comer.
Los tres elementos (mesa, aceite, copa) de Salmos 23: 5, ¿cómo podrían ayudarnos a recordar que Dios es quien los provee, aunque estemos en el valle?
Sal 23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Pablo nos recuerda: "No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Efe. 6: 12). Nuestros enemigos incluyen a los que vemos y a los que no vemos. Nos guste o no, estamos rodeados. Sin embargo, cuando estamos con el Pastor, ningún enemigo, visible o invisible, puede robarnos lo que él nos concedió.
■ Reflexiona sobre el trato que te brindó el Pastor cuando estabas rodeado de enemigos. ¿Qué rescatas de esos momentos que te permita agradecer aun en medio de esas dificultades?

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