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Lección 6 | LA NECESIDAD DE PERSEVERAR - Jueves 4 de agosto


Lección 6 | Jueves 4 de agosto

LA NECESIDAD DE PERSEVERAR

Lee la historia de la lucha de Jacob con Dios (Gén. 32). ¿Qué nos dice esta historia sobre la perseverancia, aun en medio de un gran abatimiento? (Toma en cuenta todo el contexto de la situación de Jacob antes de responder.)

Jacob se prepara para el encuentro con Esaú

Gén 32:1   Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.
Gén 32:2  Y dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es este; y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.[a]
Gén 32:3  Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom.
Gén 32:4  Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y me he detenido hasta ahora;
Gén 32:5  y tengo vacas, asnos, ovejas, y siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para hallar gracia en tus ojos.
Gén 32:6  Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él.
Gén 32:7  Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos.
Gén 32:8  Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.
Gén 32:9  Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien;
Gén 32:10  menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos.
Gén 32:11  Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos.
Gén 32:12  Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar,(A) que no se puede contar por la multitud.
Gén 32:13  Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente para su hermano Esaú:
Gén 32:14  doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,
Gén 32:15  treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos.
Gén 32:16  Y lo entregó a sus siervos, cada manada de por sí; y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada.
Gén 32:17  Y mandó al primero, diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrare, y te preguntare, diciendo: ¿De quién eres? ¿y adónde vas? ¿y para quién es esto que llevas delante de ti?
Gén 32:18  entonces dirás: Es un presente de tu siervo Jacob, que envía a mi señor Esaú; y he aquí también él viene tras nosotros.
Gén 32:19  Mandó también al segundo, y al tercero, y a todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis a Esaú, cuando le hallareis.
Gén 32:20  Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro; quizá le seré acepto.
Gén 32:21  Pasó, pues, el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento.

Jacob lucha con el ángel en Peniel
 
Gén 32:22  Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.
Gén 32:23  Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.
Gén 32:24  Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.
Gén 32:25  Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.
Gén 32:26  Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.
Gén 32:27  Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.
Gén 32:28  Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob,(B) sino Israel;[b] porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
Gén 32:29  Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.
Gén 32:30  Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel;[c] porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.
Gén 32:31  Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.
Gén 32:32  Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo, el cual está en el encaje del muslo; porque tocó a Jacob este sitio de su muslo en el tendón que se contrajo.

Podemos saber lo que está bien y ejercitar nuestra voluntad para hacer lo correcto; pero cuando estamos bajo presión, puede ser muy difícil mantenernos aferrados a Dios y a sus promesas, porque somos débiles y temerosos. Por ende, una de las fortalezas importantes del cristiano es la perseverancia, la capacidad de seguir adelante a pesar de querer darse por vencido.

Uno de los mayores ejemplos de perseverancia en la Biblia es Jacob. Muchos años antes, Jacob había engañado a su hermano, Esaú, y a su padre para que le asignaran la primogenitura (Gén. 27), y desde entonces había estado huyendo por temor a que Esaú quisiera matarlo. En su sueño de una escalera que llegaba hasta el cielo, Dios le había dado maravillosas promesas de conducción y bendiciones (Gén. 28), pero él todavía estaba asustado. Jacob estaba desesperado por contar con la seguridad de que Dios lo aceptaba y de que las promesas que le había presentado muchos años antes seguían vigentes. Cuando luchaba con alguien, que en realidad era Jesús, se le dislocó la cadera. Desde ese momento, lo más probable es que no haya podido seguir luchando, ya que el dolor debió haber sido insoportable. Debió haber habido un cambio sutil: de luchar a aguantar. Jacob se aferra a Jesús en medio de un dolor insoportable hasta que recibe la seguridad de su bendición. Entonces, Jesús le dice: “Déjame, porque ya raya el alba” (Gén. 32:26).

Jacob recibió la bendición porque se mantuvo firme a pesar del dolor. Lo mismo sucede con nosotros. Dios también puede “dislocar nuestra cadera” y luego llamarnos a aferrarnos a él en medio del dolor. Es más, Dios permitió que las dolorosas secuelas continuaran; Jacob todavía cojeaba cuando se reencontró con su hermano. Las apariencias externas mostraban debilidad, pero para Jacob eran una indicación de su fortaleza.

¿Qué decisiones prácticas puedes tomar (relaciones, estilo de vida, material de lectura, hábitos de salud, vida espiritual) que te ayuden a perseverar más en el Señor en medio del desánimo y la tentación?

Comentarios

  1. K debemos mantenernos firmes en nuestra fe como Jacob apresar del dolor

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