Lección 6 | Martes 2 de agosto
LA VOLUNTAD DISCIPLINADA
Uno de los mayores enemigos de nuestra voluntad son nuestros propios sentimientos. Vivimos en una cultura cada vez más bombardeada con imágenes y música que pueden apelar directamente a nuestros sentidos y desencadenar nuestras emociones (enojo, miedo o lujuria), sin que nos demos cuenta. ¿Con cuánta frecuencia pensamos en cosas como “¿Qué tengo ganas de comer para la cena?” “¿Qué tengo ganas de hacer hoy?” “¿Me siento bien comprando esto?” De esta manera, los sentimientos han llegado a estar íntimamente relacionados con nuestra toma de decisiones. Los sentimientos no son necesariamente malos, pero lo que siento con respecto a algo puede tener poco que ver con lo que es correcto o con lo que es mejor. Por cierto, los sentimientos pueden mentirnos (“Engañoso es el corazón más que todas las cosas” [Jer. 17:9]) y pueden crear una imagen falsa de la realidad, lo que nos hace tomar malas decisiones y nos coloca en un crisol de fabricación propia.
¿Qué ejemplos puedes encontrar en la Biblia en los que las personas tomaron decisiones basadas en sentimientos, y no en la Palabra de Dios? ¿Cuáles fueron las consecuencias? Ver, por ejemplo, Génesis 3:6; 2 Samuel 11:2 al 4; Gálatas 2:11 y 12.
Gén 3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
2Sa 11:2 Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.
2Sa 11:3 Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.
2Sa 11:4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.
Gál 2:11 Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar.
Gál 2:12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión.
Lee 1 Pedro 1:13. ¿Qué le preocupa a Pedro y qué quiere que hagan realmente sus lectores?
1Pe 1:13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;
Pedro comprendió que la mente es el timón del cuerpo que controlamos. Si quitamos el control de la mente, seremos controlados por cualquier sentimiento que se nos presente.
Imagínate caminando por un sendero estrecho hasta la casa del Pastor. A lo largo del camino hay muchos senderos que conducen a diferentes direcciones. Algunas de estas sendas dirigen a lugares que no querríamos visitar. Otros senderos parecen tentadores; apelan a nuestros sentimientos, emociones y deseos. Sin embargo, si tomáramos alguno de ellos, nos saldríamos del camino correcto e iríamos por un camino del que podría ser extremadamente difícil salir.
¿Qué decisiones importantes enfrentas? Pregúntate honestamente: “¿Cómo puedo saber si baso mis decisiones en sentimientos, emociones o deseos y no en la Palabra de Dios?”
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