Domingo 25 de diciembre | Lección 14
UN CIELO NUEVO Y UNA TIERRA NUEVA
Para algunos seguidores de la filosofía griega, la idea de que algo sea físico significa que es malo. Por eso, para ellos es inconcebible pensar en un cielo real con personas reales en el futuro. En este pensamiento, para que sea cielo y para que sea bueno, debe haber un estado puramente espiritual, libre de las manchas que se encuentran en este mundo físico. Afirman que si algo es material no puede ser espiritual; y si algo es espiritual no puede ser material. En cambio, la Biblia habla del cielo en términos concretos, pero sin las limitaciones que impone la presencia del pecado.
Lee Isaías 65:17 al 25; 66:22 y 23; 2 Pedro 3:13; y Apocalipsis 21:1 al 5. ¿Cuál es el mensaje primordial de estos pasajes?
Isa 65:17 Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra;(D) y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.
Isa 65:18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.
Isa 65:19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.(E)
Isa 65:20 No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.
Isa 65:21 Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.
Isa 65:22 No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos.
Isa 65:23 No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.
Isa 65:24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.
Isa 65:25 El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.
Isa 66:22 Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.
Isa 66:23 Y de mes en mes, y de día de reposo[a] en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová.
2Pe 3:13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.
Apo 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
Apo 21:2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
Apo 21:3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
Apo 21:4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
Apo 21:5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
El libro de Isaías brinda vislumbres interesantes sobre cómo habría sido la Tierra si Israel, como nación, hubiera permanecido fiel a su pacto con Dios (Isa. 65:17-25; 66:22, 23; comparar con Deut. 28). Todo el entorno, con sus diversas expresiones de vida, habría crecido cada vez más hacia el plan original de Dios, es decir, previo a la entrada del pecado.
Sin embargo, ese plan no se materializó de la manera esperada. Luego se estableció un nuevo plan, pero ahora por medio de la iglesia, compuesta por judíos y gentiles de todas las naciones (Mat. 28:18-20; 1 Ped. 2:9). Por lo tanto, debemos releer las profecías de Isaías desde la perspectiva de la iglesia (2 Ped. 3:13; Apoc. 21:1-5).
"En la Biblia se llama a la herencia de los bienaventurados 'una patria' (Heb. 11:14-16). Allí el Pastor divino conduce a su rebaño a los manantiales de aguas vivas. El árbol de vida da su fruto cada mes, y las hojas del árbol son para utilidad de las naciones. Allí hay corrientes que manan eternamente, claras como el cristal, al lado de las cuales se mecen árboles que echan su sombra sobre los senderos preparados para los redimidos del Señor. Allí las vastas planicies alternan con bellísimas colinas y las montañas de Dios elevan sus majestuosas cumbres. En esas pacíficas llanuras, al borde de esas corrientes vivas, el pueblo de Dios, que por tanto tiempo anduvo peregrino y errante, encontrará un hogar" (CS 733).
■ Muchos autores seculares que no tienen la esperanza de la Eternidad como la presentan las Escrituras, han lamentado la falta de sentido de la existencia humana. Aunque están equivocados en cuento al futuro, ¿por qué es difícil alegar en contra de su argumento sobre el sinsentido de la vida sin una esperanza futura? Presenta tu respuesta a la clase el sábado.

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