1. Amarás, pues, a Jehová tu Dios.
El amor es el principio sobre el cual se basa todo el culto y todo servicio a Dios. El amor hacia Dios torna gozoso el cumplimiento de sus requerimientos. Debidamente apreciadas, la misericordia de Dios y sus abundantes bendiciones inspiran en el corazón del hombre el amor hacia el Señor. La reacción del corazón humano ante el abundante amor de Dios es retribuirle con verdadero amor.
Todos los días.
La obediencia a Dios debe ser continua y no intermitente. El amor vacilante generalmente está centrado en el yo y no en Cristo.
2. Y comprended hoy.
Los israelitas habían sido testigos del gran poder de Dios puesto en acción, y conocían en parte los insondables recursos de Jehová a los cuales podían tener acceso.
Brazo.
El brazo es símbolo de poder, y la palabra se usa a menudo para referirse a las fuerzas militares (Dan. 11: 15, 22, 31). En forma análoga, el ejército es el brazo fuerte de la nación. El "brazo" del Señor es el símbolo de su poder (ver Isa. 52: 10; 53: 1). 1004
3. Señales.
Cf. cap. 4: 34. Las evidencias del poder divino que acompañaron a la liberación de los israelitas de Egipto fueron constante inspiración para las generaciones posteriores. De estas maravillas cantaron y escribieron muchas veces los autores inspirados.
5. Este lugar.
En ese momento estaban en las llanuras de Moab, cerca de Sitim, frente a la ciudad de Jericó (Núm. 25: 1; Deut. 1: 31).
6. Datán y Abiram.
Ejemplos sobresalientes de rebelión contra Dios (Núm. 16).
Vuestros ojos han visto.
Literalmente, "vuestros ojos son los que ven" (cap. 3: 21).
Grandes obras.
En relación con su liberación de Egipto y con el viaje a Canaán (Juec. 2: 7).
8. Todos los mandamientos
Literalmente, "cada mandamiento". El número singular hace resaltar la perfecta obediencia como principio de conducta.
Seáis fortalecidos
En el sentido de prepararse para la acción u ofrecer una resistencia tenaz. Como cristianos, nuestra fuerza está en el amor que rebosa de obediencia a la voluntad revelada de Dios. Sólo el que es obediente puede ser fuerte, porque Dios no puede dar fuerza a los que deliberadamente quebrantan su ley.
9. Leche y miel
Compárese con Exo. 3: 8; Deut. 6: 3. La leche no solamente representa las mejores bendiciones materiales de la Canaán terrenal, sino también la rica bendición de la salvación por medio de Cristo (Isa. 55: 1). Se compara la dulzura de la miel a la de la ley de Dios (Sal. 19: 10) y de toda su voluntad revelada (Eze. 3: 3; Apoc. 10: 9, 10).
10. Regabas.
Esta expresión se refiere a los dispositivos usados para elevar el agua desde el río Nilo y sus canales, cosa que exigía ardua labor. Pero la tierra prometida era regada por copiosas lluvias que nunca faltaron mientras Israel fue fiel a Dios (1 Rey. 8: 35; 17: 1; 18: 17, 18).
Como huerto de hortaliza.
Los trabajosos métodos de riego usados en Egipto podían aplicarse sólo a una angosta faja de tierra en cada margen del Nilo, mientras que la lluvia de Canaán hacía de toda la campiña de Palestina un campo fructífero.
11. Tierra de montes.
A diferencia de la tierra plana de Egipto, donde era posible regar por medio de un sistema de canales, en Palestina la tierra podía ser regada solamente por las abundantes lluvias del cielo. Esta lluvia, que tornaba fértil la tierra, estaba asegurada siempre que el pueblo fuese fiel a Jehová.
12. Cuida.
Literalmente, "pregunta por ella", con el sentido de "buscar", "investigar". Se usa esta palabra para referirse a la búsqueda de ovejas perdidas (Deut. 22: 2; Eze. 34: 6-8) y al examen que hace Dios del corazón del hombre (1 Crón. 28: 9).
Los ojos de Jehová tu Dios.
Figura de dicción que ilustra el cuidado continuo de Dios por sus hijos fieles (Sal. 33: 18; 34: 15).
13. Sirviéndole.
Es decir, obedeciéndole. A fin de ser acepto, el servicio que el hombre le rinde a Dios debe brotar del amor de su corazón; no debe ser fruto de un intento por adquirir justicia mediante una sumisión legal a sus requisitos (ver com. cap. 10: 12).
14. La temprana.
La lluvia temprana era la del otoño, que caía al tiempo de hacer las siembras que producirían las cosechas de invierno, y que hacía germinar la semilla, dándole un buen comienzo antes de que se iniciasen los fríos invernales. Caía en el octavo mes, o sea en octubre-noviembre (ver Esd. 10: 9, 13). La semilla no podía brotar a menos que la lluvia cayese a su tiempo (Lev. 26: 4).
La tardía.
Esta lluvia caía en primavera, antes de la cosecha, durante los meses de marzo y comienzos de abril. Era la que hacía madurar la cosecha (Jer. 5: 24; Joel 2: 23). Al responder a las falsas acusaciones de Elifaz, Job habla figuradamente de la importancia de la lluvia tardía (Job 29: 23). Salomón la usa como ilustración de los favores otorgados por un rey (Prov. 16: 15), y Oseas, para representar reavivamiento y reforma (Ose. 6: 2, 3). En su primer mensaje a la iglesia apóstata de su tiempo, Jeremías describe la tragedia que resulta cuando falta la lluvia tardía (Jer. 3: 3; cf. Amós 4: 7; ver com. Joel 2: 23).
15. Hierba.
Esta palabra se aplica a las hortalizas que el hombre consume (Gén. 3: 18), como también a la hierba para el ganado (Sal. 106: 20; Jer. 14: 6).
Comerás.
El ganado sano y bien alimentado representaba abundancia de alimento para el hombre y prosperidad en general (Lev. 25: 19; cf. Joel 1: 10-20).
16. Guardaos.
La abundancia de las cosas de esta vida, prometida en los versículos precedentes, puede llevar a la persona demasiado confiada en sí misma a ser desleal con el 1005 gran Dador de estas dádivas (Deut. 6: 14; 8: 19; Ose. 2: 5, 8; 1 Cor. 10: 12).
No se infatúe.
Muchas veces un falso sentido de los valores ciega de tal manera los corazones de los hombres (Jer. 17: 9; Rom. 1: 21, 22), que persiguen vanamente aquello que sólo tiene valor pasajero (Ecl. 1: 13, 14; 2: 1-11; Mat. 6: 28-34; Juan 6: 27-29). Conviene recordar que fue la distorsión de los valores lo que llevó a Eva a comer del fruto prohibido. Cuando "vio" en el árbol lo que realmente no había, ella cedió (Gén. 3: 6).
17. Cierre los cielos.
Esto era lo opuesto de lo que Dios deseaba hacer en favor de su pueblo (Deut. 28: 12, 23). Compárese con una expresión similar en Lev. 26: 19. La ausencia de lluvia debía ser un recordativo de que era necesario arrepentirse del pecado (1 Rey. 8: 35).
Perezcáis pronto.
La desobediencia sería seguida de calamidades naturales con el objeto de llevar al pueblo nuevamente a Dios (Jos. 23: 16; Amós 4: 6-9).
18. Frontales.
La palabra así traducida proviene de una raíz que significa "atar", "rodear". Este sustantivo se encuentra únicamente aquí, en Exo. 13: 16 y en Deut. 6: 8. Tomando literalmente esta amonestación, los judíos se ataban filacterias a la frente, pensando que de esta manera ganarían mérito con Dios (ver com. Exo. 13: 9).
19. Y las enseñaréis.
Esta amonestación fue repetida con frecuencia a los padres (caps. 4: 10; 6: 7). Rashi, el comentador judio, explica que estas palabras significan que el padre, desde el momento cuando el niño pueda hablar, deberá instruirlo en el idioma hebreo y en los preceptos de la Torah.
20. Y las escribirás.
De no hacer esto, sus pecados serían escritos "con cincel de hierro" (Jer. 17: 1).
21. Vuestros días.
Compárese con los caps. 4:40; 6: 2; 11: 9.
Como los días de los cielos.
La eternidad de los cielos era una creencia arraigada entre los judíos. Por lo tanto, estas palabras fueron para ellos una promesa de la naturaleza permanente de su herencia (ver Sal. 72: 5, 7, 17; 89: 29; cf. Job 14: 12; Mat. 5: 18).
22. Si guardareis cuidadosamente.
Ver vers. 13 y cap. 10: 20.
Siguiéndole.
No de lejos, sino muy de cerca. Ver com. cap. 10: 20, donde se usa la misma palabra hebrea. Este es el afecto y la lealtad que existieron entre Rut y Noemí (Rut 1: 14). Si escogemos seguir de cerca a Dios, nada podrá separarnos de él (Juan 10: 28).
23. Echará.
Esta promesa fue repetida muchas veces (Exo. 23: 27; Deut. 7: 23). Pero como ocurría con todas las otras promesas, su cumplimiento dependía de que los israelitas obedeciesen los mandatos de Dios. Si el Señor hubiese seguido bendiciéndoles sin tomar en cuenta su conducta, se hubieran confirmado plenamente en sus malos caminos. De este modo no hubieran podido dar testimonio de que es conveniente cooperar con el verdadero Dios; y éste era el propósito que Dios tenía al prodigar sobre ellos sus bendiciones.
Naciones grandes.
Compárese con caps. 7: 1; 9: 1. Israel era " "el más insignificante de todos los pueblos" (cap. 7: 7), pero " "no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos" " (1 Sam. 14: 6; Juec. 7: 2-7).
24. El desierto.
Es decir, el desierto de Zin, al sur de Palestina.
Líbano.
La frontera norte.
Eufrates.
La frontera noreste. Compárese con la promesa hecha a Abrahán (Gén. 15: 18).
El mar occidental.
El mar Mediterráneo o mar Grande (Núm. 34: 6).
25. Temor de vosotros.
Ver la promesa hecha por Dios en el monte Sinaí (Exo. 23: 27) y repetida antes de la caída de Jericó (Jos. 2: 9, 24).
26. La bendición y la maldición.
Está implícito el libre albedrío y la posibilidad de escoger lo que se ha de hacer. Dios ordena, pero el hombre está libre de escoger si ha de obedecer o no (ver Jos. 24: 15; cf. Jer. 18: 7-10).
27. La bendición.
Ver en el cap. 28: 2-6 una declaración detallada de lo que estaba comprendido en esta bendición.
28. La maldición.
Compárese con cap. 28: 15-68.
Dioses ajenos.
Ver com. cap. 6: 14. El Dios del cielo es el único que puede bendecir a su pueblo (caps. 7: 9; 8: 3). Los hijos de Israel recibieron repetidas advertencias en cuanto a los peligros de la idolatría (caps. 4: 3, 15, 16, 23; 6: 4, 14; 7: 4, 5, 25; 8: 19; 9: 12; 10: 20; etc.).
29. Te haya introducido.
Compárese con Deut. 6: 10; 7: 1; Exo. 13: 5, 11.
Monte Gerizim.
Al lado sur del fértil valle donde está Siquem. El monte Ebal está al 1006 norte del mismo valle. El Gerizim es fértil, pero el Ebal no lo es. Algunos comentadores han considerado que esta distinción da motivo, al menos parcial, a que uno sea el monte de las bendiciones, y el otro, el de las maldiciones.
30. Al otro lado.
Es decir, al lado occidental del Jordán, en la tierra de Canaán (cap. 3: 20, 25).
Tras el camino del occidente.
Los montes Gerizim y Ebal se hallaban a unos 60 km hacia el poniente de donde estaban en ese momento los israelitas.
Gilgal.
Es posible que este nombre se derive del verbo "rodar". Significa "rueda" o "círculo". Algunos han pensado que pueda aplicarse a un círculo de piedras relacionado con el culto pagano. Gilgal, ciudad vecina a Jericó, recibió ese nombre porque en ella fue quitado o "rodado" "el oprobio de Egipto" (Jos. 5: 9-12).
Encinar de More.
Ver com. Gén. 13: 18; 18:1.
31. Pasáis el Jordán.
Moisés expresa la certidumbre de que ocuparán la tierra prometida. El participio hebreo implica: "Estáis a punto de pasar".
CBA T1
El amor es el principio sobre el cual se basa todo el culto y todo servicio a Dios. El amor hacia Dios torna gozoso el cumplimiento de sus requerimientos. Debidamente apreciadas, la misericordia de Dios y sus abundantes bendiciones inspiran en el corazón del hombre el amor hacia el Señor. La reacción del corazón humano ante el abundante amor de Dios es retribuirle con verdadero amor.
Todos los días.
La obediencia a Dios debe ser continua y no intermitente. El amor vacilante generalmente está centrado en el yo y no en Cristo.
2. Y comprended hoy.
Los israelitas habían sido testigos del gran poder de Dios puesto en acción, y conocían en parte los insondables recursos de Jehová a los cuales podían tener acceso.
Brazo.
El brazo es símbolo de poder, y la palabra se usa a menudo para referirse a las fuerzas militares (Dan. 11: 15, 22, 31). En forma análoga, el ejército es el brazo fuerte de la nación. El "brazo" del Señor es el símbolo de su poder (ver Isa. 52: 10; 53: 1). 1004
3. Señales.
Cf. cap. 4: 34. Las evidencias del poder divino que acompañaron a la liberación de los israelitas de Egipto fueron constante inspiración para las generaciones posteriores. De estas maravillas cantaron y escribieron muchas veces los autores inspirados.
5. Este lugar.
En ese momento estaban en las llanuras de Moab, cerca de Sitim, frente a la ciudad de Jericó (Núm. 25: 1; Deut. 1: 31).
6. Datán y Abiram.
Ejemplos sobresalientes de rebelión contra Dios (Núm. 16).
Vuestros ojos han visto.
Literalmente, "vuestros ojos son los que ven" (cap. 3: 21).
Grandes obras.
En relación con su liberación de Egipto y con el viaje a Canaán (Juec. 2: 7).
8. Todos los mandamientos
Literalmente, "cada mandamiento". El número singular hace resaltar la perfecta obediencia como principio de conducta.
Seáis fortalecidos
En el sentido de prepararse para la acción u ofrecer una resistencia tenaz. Como cristianos, nuestra fuerza está en el amor que rebosa de obediencia a la voluntad revelada de Dios. Sólo el que es obediente puede ser fuerte, porque Dios no puede dar fuerza a los que deliberadamente quebrantan su ley.
9. Leche y miel
Compárese con Exo. 3: 8; Deut. 6: 3. La leche no solamente representa las mejores bendiciones materiales de la Canaán terrenal, sino también la rica bendición de la salvación por medio de Cristo (Isa. 55: 1). Se compara la dulzura de la miel a la de la ley de Dios (Sal. 19: 10) y de toda su voluntad revelada (Eze. 3: 3; Apoc. 10: 9, 10).
10. Regabas.
Esta expresión se refiere a los dispositivos usados para elevar el agua desde el río Nilo y sus canales, cosa que exigía ardua labor. Pero la tierra prometida era regada por copiosas lluvias que nunca faltaron mientras Israel fue fiel a Dios (1 Rey. 8: 35; 17: 1; 18: 17, 18).
Como huerto de hortaliza.
Los trabajosos métodos de riego usados en Egipto podían aplicarse sólo a una angosta faja de tierra en cada margen del Nilo, mientras que la lluvia de Canaán hacía de toda la campiña de Palestina un campo fructífero.
11. Tierra de montes.
A diferencia de la tierra plana de Egipto, donde era posible regar por medio de un sistema de canales, en Palestina la tierra podía ser regada solamente por las abundantes lluvias del cielo. Esta lluvia, que tornaba fértil la tierra, estaba asegurada siempre que el pueblo fuese fiel a Jehová.
12. Cuida.
Literalmente, "pregunta por ella", con el sentido de "buscar", "investigar". Se usa esta palabra para referirse a la búsqueda de ovejas perdidas (Deut. 22: 2; Eze. 34: 6-8) y al examen que hace Dios del corazón del hombre (1 Crón. 28: 9).
Los ojos de Jehová tu Dios.
Figura de dicción que ilustra el cuidado continuo de Dios por sus hijos fieles (Sal. 33: 18; 34: 15).
13. Sirviéndole.
Es decir, obedeciéndole. A fin de ser acepto, el servicio que el hombre le rinde a Dios debe brotar del amor de su corazón; no debe ser fruto de un intento por adquirir justicia mediante una sumisión legal a sus requisitos (ver com. cap. 10: 12).
14. La temprana.
La lluvia temprana era la del otoño, que caía al tiempo de hacer las siembras que producirían las cosechas de invierno, y que hacía germinar la semilla, dándole un buen comienzo antes de que se iniciasen los fríos invernales. Caía en el octavo mes, o sea en octubre-noviembre (ver Esd. 10: 9, 13). La semilla no podía brotar a menos que la lluvia cayese a su tiempo (Lev. 26: 4).
La tardía.
Esta lluvia caía en primavera, antes de la cosecha, durante los meses de marzo y comienzos de abril. Era la que hacía madurar la cosecha (Jer. 5: 24; Joel 2: 23). Al responder a las falsas acusaciones de Elifaz, Job habla figuradamente de la importancia de la lluvia tardía (Job 29: 23). Salomón la usa como ilustración de los favores otorgados por un rey (Prov. 16: 15), y Oseas, para representar reavivamiento y reforma (Ose. 6: 2, 3). En su primer mensaje a la iglesia apóstata de su tiempo, Jeremías describe la tragedia que resulta cuando falta la lluvia tardía (Jer. 3: 3; cf. Amós 4: 7; ver com. Joel 2: 23).
15. Hierba.
Esta palabra se aplica a las hortalizas que el hombre consume (Gén. 3: 18), como también a la hierba para el ganado (Sal. 106: 20; Jer. 14: 6).
Comerás.
El ganado sano y bien alimentado representaba abundancia de alimento para el hombre y prosperidad en general (Lev. 25: 19; cf. Joel 1: 10-20).
16. Guardaos.
La abundancia de las cosas de esta vida, prometida en los versículos precedentes, puede llevar a la persona demasiado confiada en sí misma a ser desleal con el 1005 gran Dador de estas dádivas (Deut. 6: 14; 8: 19; Ose. 2: 5, 8; 1 Cor. 10: 12).
No se infatúe.
Muchas veces un falso sentido de los valores ciega de tal manera los corazones de los hombres (Jer. 17: 9; Rom. 1: 21, 22), que persiguen vanamente aquello que sólo tiene valor pasajero (Ecl. 1: 13, 14; 2: 1-11; Mat. 6: 28-34; Juan 6: 27-29). Conviene recordar que fue la distorsión de los valores lo que llevó a Eva a comer del fruto prohibido. Cuando "vio" en el árbol lo que realmente no había, ella cedió (Gén. 3: 6).
17. Cierre los cielos.
Esto era lo opuesto de lo que Dios deseaba hacer en favor de su pueblo (Deut. 28: 12, 23). Compárese con una expresión similar en Lev. 26: 19. La ausencia de lluvia debía ser un recordativo de que era necesario arrepentirse del pecado (1 Rey. 8: 35).
Perezcáis pronto.
La desobediencia sería seguida de calamidades naturales con el objeto de llevar al pueblo nuevamente a Dios (Jos. 23: 16; Amós 4: 6-9).
18. Frontales.
La palabra así traducida proviene de una raíz que significa "atar", "rodear". Este sustantivo se encuentra únicamente aquí, en Exo. 13: 16 y en Deut. 6: 8. Tomando literalmente esta amonestación, los judíos se ataban filacterias a la frente, pensando que de esta manera ganarían mérito con Dios (ver com. Exo. 13: 9).
19. Y las enseñaréis.
Esta amonestación fue repetida con frecuencia a los padres (caps. 4: 10; 6: 7). Rashi, el comentador judio, explica que estas palabras significan que el padre, desde el momento cuando el niño pueda hablar, deberá instruirlo en el idioma hebreo y en los preceptos de la Torah.
20. Y las escribirás.
De no hacer esto, sus pecados serían escritos "con cincel de hierro" (Jer. 17: 1).
21. Vuestros días.
Compárese con los caps. 4:40; 6: 2; 11: 9.
Como los días de los cielos.
La eternidad de los cielos era una creencia arraigada entre los judíos. Por lo tanto, estas palabras fueron para ellos una promesa de la naturaleza permanente de su herencia (ver Sal. 72: 5, 7, 17; 89: 29; cf. Job 14: 12; Mat. 5: 18).
22. Si guardareis cuidadosamente.
Ver vers. 13 y cap. 10: 20.
Siguiéndole.
No de lejos, sino muy de cerca. Ver com. cap. 10: 20, donde se usa la misma palabra hebrea. Este es el afecto y la lealtad que existieron entre Rut y Noemí (Rut 1: 14). Si escogemos seguir de cerca a Dios, nada podrá separarnos de él (Juan 10: 28).
23. Echará.
Esta promesa fue repetida muchas veces (Exo. 23: 27; Deut. 7: 23). Pero como ocurría con todas las otras promesas, su cumplimiento dependía de que los israelitas obedeciesen los mandatos de Dios. Si el Señor hubiese seguido bendiciéndoles sin tomar en cuenta su conducta, se hubieran confirmado plenamente en sus malos caminos. De este modo no hubieran podido dar testimonio de que es conveniente cooperar con el verdadero Dios; y éste era el propósito que Dios tenía al prodigar sobre ellos sus bendiciones.
Naciones grandes.
Compárese con caps. 7: 1; 9: 1. Israel era " "el más insignificante de todos los pueblos" (cap. 7: 7), pero " "no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos" " (1 Sam. 14: 6; Juec. 7: 2-7).
24. El desierto.
Es decir, el desierto de Zin, al sur de Palestina.
Líbano.
La frontera norte.
Eufrates.
La frontera noreste. Compárese con la promesa hecha a Abrahán (Gén. 15: 18).
El mar occidental.
El mar Mediterráneo o mar Grande (Núm. 34: 6).
25. Temor de vosotros.
Ver la promesa hecha por Dios en el monte Sinaí (Exo. 23: 27) y repetida antes de la caída de Jericó (Jos. 2: 9, 24).
26. La bendición y la maldición.
Está implícito el libre albedrío y la posibilidad de escoger lo que se ha de hacer. Dios ordena, pero el hombre está libre de escoger si ha de obedecer o no (ver Jos. 24: 15; cf. Jer. 18: 7-10).
27. La bendición.
Ver en el cap. 28: 2-6 una declaración detallada de lo que estaba comprendido en esta bendición.
28. La maldición.
Compárese con cap. 28: 15-68.
Dioses ajenos.
Ver com. cap. 6: 14. El Dios del cielo es el único que puede bendecir a su pueblo (caps. 7: 9; 8: 3). Los hijos de Israel recibieron repetidas advertencias en cuanto a los peligros de la idolatría (caps. 4: 3, 15, 16, 23; 6: 4, 14; 7: 4, 5, 25; 8: 19; 9: 12; 10: 20; etc.).
29. Te haya introducido.
Compárese con Deut. 6: 10; 7: 1; Exo. 13: 5, 11.
Monte Gerizim.
Al lado sur del fértil valle donde está Siquem. El monte Ebal está al 1006 norte del mismo valle. El Gerizim es fértil, pero el Ebal no lo es. Algunos comentadores han considerado que esta distinción da motivo, al menos parcial, a que uno sea el monte de las bendiciones, y el otro, el de las maldiciones.
30. Al otro lado.
Es decir, al lado occidental del Jordán, en la tierra de Canaán (cap. 3: 20, 25).
Tras el camino del occidente.
Los montes Gerizim y Ebal se hallaban a unos 60 km hacia el poniente de donde estaban en ese momento los israelitas.
Gilgal.
Es posible que este nombre se derive del verbo "rodar". Significa "rueda" o "círculo". Algunos han pensado que pueda aplicarse a un círculo de piedras relacionado con el culto pagano. Gilgal, ciudad vecina a Jericó, recibió ese nombre porque en ella fue quitado o "rodado" "el oprobio de Egipto" (Jos. 5: 9-12).
Encinar de More.
Ver com. Gén. 13: 18; 18:1.
31. Pasáis el Jordán.
Moisés expresa la certidumbre de que ocuparán la tierra prometida. El participio hebreo implica: "Estáis a punto de pasar".
CBA T1
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