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CBA Deuteronomio Capítulo 14


CBA Deuteronomio Capítulo 14
1. Hijos sois de Jehová.
Dios ya había hecho conocer esta verdad a Faraón (Exo. 4: 22, 23). Esta íntima y estrecha relación lleva consigo grandes responsabilidades (ver Isa. 1:2; 63: 8, 16; 64: 8; Jer. 3: 14, 19, 22; Ose. 11: 1-4; Mal. 2: 10).

No os sajaréis.
"No os haréis incisión" (BJ). Compárese con la costumbre de los adoradores de Baal (1 Rey. 18: 28). Se encuentra evidencia de esta costumbre en los textos cananeos septentrionales de Ras Shamra, la antigua Ugarit. En estos textos, aun 'El , el dios más destacado, se cortaba en señal de pena y pesar. Con referencia a la costumbre de cortarse el cuerpo en señal de luto por los muertos, ver Jer. 16: 6 y 41: 5. Jer. 47: 5 habla de la misma demostración en ocasión de una calamidad pública. En algunos lugares aún hoy la gente acostumbra en diversas ocasiones cortarse en señal de aflicción.

Ni os raparéis.
"No os haréis ... tonsura entre los ojos" (BJ). Compárese con Lev. 21: 5; Jer. 16: 6; Eze. 7: 18; Miq. 1: 16. La costumbre de rapar, cortar o arrancar el cabello en señal de aflicción todavía se practica en diversos países.

2. Eres pueblo santo.
Repetición del cap. 7: 6, donde esta expresión aparece a modo de explicación de la razón por la cual los israelitas debían destruir los monumentos idolátricos que encontrasen en la tierra. En este pasaje se apela a la dignidad de ser hijo de Dios.

Un pueblo único.
Literalmente, "un pueblo de posesión". La palabra hebrea traducida "único" es el sustantivo "posesión", "propiedad valiosa", del verbo "adquirir propiedad". En Exo. 19: 5 y Mal. 3: 17 se traduce "especial tesoro" , y en Sal. 135: 4 "posesión suya"." La idea básica es la de posesión más bien que la de distinción. Los israelitas eran "propiedad privada" de Dios.

Pueblos.
Se hace aquí el contraste entre el pueblo de Israel y sus instituciones y los demás Estados organizados con sus instituciones.

3. Nada abominable.
Ver los detalles en Lev. 11: 2-23. Se refiere a aquellas cosas " abominables" por razones sanitarias, higiénicas o de otra índole. Compárese con las declaraciones del apóstol Pablo en 1 Tim. 4: 4; Rom. 14: 14. Los principios cristianos deben regular el comer y el beber.

4. Los animales.
Los primeros animales mencionados son los que comúnmente se ofrecían como sacrificios (Lev. 1: 2, 5, 10).

5. El ciervo.
Los animales enumerados en este versículo no se ofrecían en sacrificio.

6. Que tiene hendidura de dos uñas.
Ver una explicación más detallada de los vers. 6-8 en Lev. 11: 3-8.

9. Aleta y escama.
Ver Lev. 11: 9-12.

11. Toda ave limpia.
Tales como la paloma, la perdiz y la codorniz. Es de suponer que existen otras aves limpias (cf. Lev. 11: 13-19).

12. El águila.
La lista es casi idéntica a la de Lev. 11: 13-23.

13. El gallinazo.
Nótense las especies de que se habla en Lev. 11: 14. El gallinazo calvo es común en el Oriente.

14. Todo cuervo.
Ver Lev. 11: 15. La misma palabra hebrea para el ave que Noé soltó del arca (Gén. 8: 7) y la que alimentó al profeta Elías (1 Rey. 17: 4, 6). El nombre hebreo se deriva de la raíz "ser negro".

19. Todo insecto alado.
"Todo bicho alado" (BJ). Ver Lev. 11: 20. Literalmente, "toda cosa que va en enjambres", con referencia a diversos insectos que vuelan, no a los pájaros.

20. Toda ave.
Literalmente, "lo que vuela". "Todo volátil" (BJ). Este versículo no es una repetición del vers. 11, que se refiere a las aves. En cambio alude a insectos limpios, tales como algunas especies de langostas, muy cotizadas como alimento en algunos países orientales aún hoy (Ley. 11: 21, 22). 1015

21. Cosa mortecina.
Literalmente, "cualquier res muerta", es decir, de un animal que muere por sí mismo, por enfermedad o por otra causa. Esta prohibición es una repetición de Lev. 11: 39, 40 (ver también Lev. 17: 15). La palabra hebrea viene del verbo "hundirse", "languidecer", "desmayar y desvanecer". Se traduce también "desfallecer" " (Exo. 18: 18), " "secarse" (Sal. 37: 2), " "disolverse" (Isa. 34: 4), "te pondré como estiércol" " (Nah. 3: 6).

Al extranjero.
Un extranjero incircunciso que no practicase la idolatría, y que, por lo tanto, tuviera permiso para habitar entre los hebreos. Los " "extranjeros" no estaban obligados a practicar todos los reglamentos levíticos y ceremoniales. Este es el "extranjero que está dentro de tus puertas" de Exo. 20: 10.

Un extranjero.
La forma hebrea empleada en este caso es diferente del caso anterior. Se refiere a un forastero. No es la persona que vive en el lugar, sino el que está de paso, por razón de comercio o de otra índole.

Pueblo santo.
Literalmente, "un pueblo de santidad". El carácter de pueblo separado y el grado de consagración que tenían que alcanzar, debían estar siempre delante de Israel como norma de vida. La palabra "santo" se usa también para describir el carácter de Jehová y el tabernáculo, sus enseres y sus sacrificios (Lev. 11: 44, 45).

No cocerás el cabrito.
Ver en el com. de Exo. 23: 19 una explicación de esta costumbre idolátrica (ver también Exo. 34: 26).

22. Diezmarás.
El profeta Samuel mencionó el pago del diezmo para mantener al rey, cuando Israel pidió un soberano para que los gobernara en lugar de Dios (1 Sam. 8: 15). Como supremo Señor de la tierra, Jehová mandó que se pagasen los diezmos para mantener a sus obreros. Se considera generalmente que el diezmo mencionado en estos versículos es el segundo diezmo, que debía consumirse en el tabernáculo como un banquete sagrado ante el Señor. También se habla de este segundo diezmo en Deut. 14: 28 y 26: 12-15. El segundo diezmo era diferente del primero, que estaba dedicado exclusivamente al sostén de los sacerdotes y de los levitas (Núm. 18: 21, 26).

Tu campo.
La palabra así traducida tiene varios sentidos: "campo abierto", "campo de pastoreo", "tierra cultivada", "propiedad privada", "terreno urbano". Aquí se la usa con el sentido de "tierra cultivada".

23. Comerás delante de Jehová.
Compárese con el cap. 12: 5-7. Era el segundo diezmo el que debía comerse delante del Señor. Esto debía hacerse durante dos años; al tercer año (como también al sexto) se aplicaban las instrucciones del vers. 28. El séptimo año era de descanso sabático y la tierra no se cultivaba. No se exigía diezmo pues no había cosecha.

En el lugar.
El pueblo iba al lugar escogido por Dios para realizar los servicios religiosos y las fiestas. Comían juntos, como familias, en comunión delante del Señor. Tales ocasiones tenían el propósito de promover la vida religiosa. Se recalcaban en esas ocasiones numerosas lecciones, tales como la necesidad de dar concienzudamente para propósitos religiosos y prácticos, ser caritativos hacia los necesitados (ver com. Lev. 7: 15), el sagrado compañerismo delante del Señor, el fortalecimiento de los vínculos familiares, etc.

Diezmo de tu grano.
No puede referirse al primer diezmo pagado a los levitas por cuanto el pueblo común no podía participar de él, sino solamente los sacerdotes. La infidelidad en diezmar el fruto de la tierra podía llevar al fracaso de toda una cosecha, porque Dios retenía su bendición (Ose. 2: 8, 9; Lev. 26: 20).

Las primicias.
Ver cap. 12: 6. La ley de las primicias aparece en el cap. 15: 19-23. Aquí se la menciona casi de paso.

Aprendas a temer.
El cumplimiento concienzudo de estos requisitos divinos impresionaría al adorador con el temor del Señor y estimularía a la constancia en la comunión con él. "El temor del Señor es la sabiduría" (Job 28: 28). "Adoraré hacia tu santo templo en tu temor" (Sal. 5: 7). " "El temor de Jehová es aborrecer el mal" (Prov. 8: 13). "El temor de Jehová es manantial de vida" (Prov. 14: 27). "El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría" (Prov. 15: 33). " "El temor de Jehová es para vida" (Prov. 19: 23).

24. Tan largo.
Si una familia vivía lejos del santuario, o si los caminos eran dificultosos, de modo que se hacía problemático transportar el diezmo en especie, debían aplicarse entonces a las disposiciones de los versículos siguientes. Se presenta aquí un plan práctico que permitiría a los adoradores llegar fácilmente 1016 al santuario, sin pérdida de bienes de fácil descomposición.

25. Guardarás el dinero.
El dinero sería más fácil de llevar al santuario.

En tu mano.
El dinero debía ser envuelto en alguna forma, y atado a la muñeca o al brazo.

26. Lo que deseas.
La necesidad de surtir con los artículos necesarios para la fiesta a los adoradores que venían de lejos, llevó finalmente a la instalación de un mercado en el área del templo en Jerusalén. Los sacerdotes de mentalidad mundana pronto corrompieron esta situación y la convirtieron en una fuente de ganancia personal (Jer. 6: 13; 23: 11).

Sidra.
Tanto el "vino" como la "sidra" de este pasaje eran bebidas fermentadas. En tiempos pasados, Dios muchas veces pasó por alto la crasa ignorancia que motivaba prácticas que él no podía aprobar. Pero finalmente llega el tiempo cuando, en todas las cosas, Dios " "manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan" " (Hech. 17: 30). Luego de esto, aquellos que persisten en su práctica, a pesar del consejo y de la advertencia, ya no tienen "excusa por su pecado" (Juan 15: 22). Antes de ese momento, no habían tenido pecado y Dios no los había considerado responsables, aunque sus acciones estaban lejos de ser ideales. Su longanimidad se extiende a todos los que "no saben lo que hacen" (Luc. 23: 34). Así como Pablo, quien persiguió a la iglesia "por ignorancia, en incredulidad" , pueden obtener misericordia (1 Tim. 1: 13).

En tiempos antiguos, Dios toleró que los israelitas tuviesen esclavos, pero protegió a los esclavos de injusticias (Exo. 21: 16, 20). Tampoco en la iglesia cristiana la esclavitud fue abolida inmediatamente, sino que se instruyó a los amos para que trataran bondadosamente a sus esclavos (Efe. 6: 9; Col. 4: 1).

Del mismo modo, Dios nunca ha aprobado la práctica del divorcio o de la poligamia. "Al principio no fue así" " (Mat. 19: 8). Pero, por un tiempo, Dios toleró esto, y dio las instrucciones necesarias para salvaguardar los derechos de la mujer, para mitigar el sufrimiento resultante de estas prácticas y para proteger la relación matrimonial de abusos mayores (Exo. 21: 7-11; Deut. 21: 10-17). Por ejemplo, si bien es cierto que Dios no le prohibió a Abrahán que tomase a Agar por segunda esposa, tampoco lo protegió de los males que resultaron de tal acción.

Dios le dio a Moisés leyes que tenían el propósito, no de abolir directamente la poligamia, sino de desaprobarla (Lev. 18: 18; Deut. 17: 17), de restringir el divorcio (Deut. 22: 19, 29; 24: 1), y de elevar la norma de la vida matrimonial (Exo. 20: 14, 17; Lev. 20: 10; Deut. 22: 22). Cristo puso en claro que las disposiciones del AT en cuanto a la pluralidad de esposas y al divorcio no eran ideales, sino una solución temporaria, tolerada por Dios "por la dureza" del "corazón" de ellos (Mat. 19: 4-8). Cristo señaló que el ideal de Dios para el hogar cristiano (Mat. 19: 9) siempre ha sido la monogamia (Mat. 19: 4-6; 1 Tim. 3: 2; Tito 1: 6). El cristiano no tiene por qué dudar en cuanto a la voluntad de Dios respecto de estas cosas. No tiene, por lo tanto, ni siquiera la limitada excusa de la gente de los tiempos del AT.

Lo mismo puede decirse del "vino" y de la "sidra". No se prohibió estrictamente su uso, salvo para los que desempeñaban tareas religiosas, y quizá también para los que se ocupaban en la administración de la justicia (Lev. 10: 9; Prov. 31: 4, 5). Se señaló claramente los males que acarreaban el "vino" y la "sidra", y se aconsejó al pueblo a abstenerse de estas bebidas (Prov. 20: 1; 23: 29-33). Se pronunció una maldición sobre aquel que hace beber a su prójimo (Hab. 2: 15). Pero Pablo presenta el ideal declarando: " "Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" " (1 Cor. 10: 31), y advierte que Dios destruirá a los que destruyen sus cuerpos (1 Cor. 3: 16, 17). Las bebidas embriagantes " "destruyen el templo de Dios" " y su consumo no puede ser considerado una manera de glorificarle (1 Cor. 6: 19, 20; 10: 31). Pablo abandonó el uso de todo lo que fuese dañino para su cuerpo (1 Cor. 9: 27). No puede admitirse hoy el argumento según el cual, puesto que una vez Dios lo toleró, no tiene nada intrínsecamente malo ingerir bebidas embriagantes. Como ya se hizo notar, también una vez permitió la práctica de la esclavitud y de la poligamia. La Biblia advierte que los "borrachos" no "heredarán el reino de Dios" (1 Cor. 6: 10).

Tú deseares.
El verbo hebreo es diferente del que se traduce "deseas" al comienzo del versículo. Aquí significa más bien "pedir".

Comerás allí.
Una fiesta santa para toda la 1017 familia "delante de Jehová", es decir, delante del santuario.

Tu familia.
Aquí se incluyen no sólo los miembros inmediatos de la familia, sino también los siervos (cap. 12: 18).

27. Levita.
Los levitas, que no tenían territorio propio (cap. 12: 12), vivían en sus propias ciudades, esparcidos entre las diversas tribus y debían ser invitados a estas fiestas sagradas (cap. 12: 18).

29. El extranjero.
El extranjero, al igual que el levita, no tenía tierras. Los huérfanos y las viudas también merecían consideración especial (ver caps. 16: 11, 14; 24: 17, 19; 26: 12). El primer diezmo era estrictamente para el sostén de los sacerdotes y de los levitas. El segundo diezmo estaba destinado a una fiesta sagrada familiar ante el Señor o para abastecer la mesa de los huérfanos, los pobres y los extranjeros de la tierra. Los levitas podían participar de todas esas fiestas. Las disposiciones existentes para los necesitados en Israel estimulaban la práctica de la verdadera religión. El apóstol Santiago expresó el mismo principio para la iglesia cristiana (Sant. 1: 27).

CBA T1

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