1. Palabra de Jehová.
El rey de Israel había expresado su opinión, y ahora Eliseo había de revelar la voluntad del Señor. Debe señalarse que la división entre los capítulos 6 y 7 es artificial. Una división más lógica tendría que haberse hecho después del cap. 6: 23, pues la narración del sitio de Samaria comienza en el 6: 24. Eliseo acepta el desafío del rey, y expone lo que el Señor está a punto de hacer. Joram había culpado a Dios ante todo el pueblo por la crisis existente, y después de haberse vuelto contra él, se proponía tomar las cosas en sus propias manos con la esperanza de encontrar así algún alivio para la situación. Eliseo declara que es Dios y no el rey quien proporcionará el alivio anhelado.
Seah.
Esta medida hebrea era seis veces mayor que el cab. Tres seahs correspondían a un efa. El seah tenía más o menos 7,33 litros (ver t. 1, pág. 176). Un día, " "la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas" " se vendía por "cinco piezas de plata" (cap. 6: 25); pero al día siguiente 24 veces esa cantidad de trigo se vendería por la quinta parte de ese precio. En otras palabras, el dinero que durante el hambre servía para comprar un puñado del producto menos apreciado y de menor valor que pudiera usarse para sostener la vida, al día siguiente compraría 120 veces más de la mejor harina de trigo.
La puerta de Samaria.
En las ciudades orientales, cuya entrada a las cuales es a través de puertas en las murallas, las puertas se convierten en un mercado próspero y activo. Cuando se consiguiera el alimento, el centro de distribución se ubicaría en una de las puertas de Samaria.
2. Un príncipe.
Heb. hashshalish , literalmente, "el tercero". En un principio, la palabra quizá indicaba al tercer hombre del carro, como era el caso entre los hititas. En los carros asirios sólo iban dos hombres. Más tarde pasó a ser el título de un funcionario importante en las cortes orientales. Cuando Jehú mató a Joram, fue su shalish Bidcar quien recibió la orden de deshacerse del cuerpo del rey muerto (cap. 9: 24, 25). El hecho de que se describa a este funcionario como aquel "sobre cuyo brazo se apoyaba el rey", indica que debe haber sido un personaje de cierta importancia, quizá un funcionario que servía personalmente al rey y a quien se le confiaban, en ciertos momentos, responsabilidades importantes. Al día siguiente este funcionario fue puesto en la puerta de Samaria donde se vendía el alimento (cap. 7: 16-18). La presencia, en esta ocasión, de este magistrado en casa de Eliseo, indica que el rey también estaba allí (ver com. cap. 6: 33).
Respondió.
Este funcionario procuró mostrar cuán ridícula y totalmente imposible de cumplirse era la declaración de Eliseo. En esta forma intentó defender al rey en la posición que había asumido de no confiar más en Jehová.
No comerás de ello.
El burlador había de ser testigo ocular del cumplimiento de la profecía de Eliseo, pero por su incredulidad no se le permitiría participar de las bendiciones que traería dicho cumplimiento.
3. A la entrada.
Esos hombres, como eran leprosos, no podían entrar en la ciudad en circunstancias normales. La ley de Moisés exigía que los leprosos vivieran "fuera del campamento" (Lev. 13: 46; Núm. 5: 2, 3). Por eso estaban fuera de las murallas de la ciudad, aunque cerca de la puerta.
¿Para qué nos estamos aquí?
En tiempos mejores, la gente de la ciudad probablemente alimentaba a los leprosos; pero, a causa del hambre, nadie traía más alimento a estos infortunados, y estaban por morir de inanición.
5. Al anochecer.
Esperaron hasta la caída de la noche, cuando en la oscuridad pudieran ir hasta el campamento enemigo sin que los vieran sus compatriotas que estaban sobre los muros y pensaran que se trataba de una deserción.
6. Se oyese estruendo.
Compárese con com. cap. 6: 19.
Ha tomado a sueldo.
En la antigüedad era común el empleo de mercenarios. Los hijos de Amón contrataron a los sirios para resistir a David (2 Sam. 10: 6; 1 Crón. 19: 6, 7). En medio de las cambiantes relaciones políticas del antiguo Oriente, la fuerza militar de cualquier pueblo podía encontrarse de un momento a otro haciendo frente a casi cualquier otro pueblo.
Los heteos.
Ver pág. 32. Sólo quedaban restos del otrora poderoso reino hitita. Pero los pequeños Estados hititas del norte de Siria retenían mucha de su belicosidad original, y sus fuerzas podían constituir una seria amenaza para los ejércitos de Siria.
Reyes de los egipcios.
Esta era la época de la XXII dinastía de Egipto (ver com. 1 Rey. 14: 25), de reyes libios, cuya capital estaba en Bubastis, en la parte oriental del delta. Sin duda, la expresión "reyes de los egipcios" se refiere a ciertos reyezuelos menores y subordinados, y no al rey de Egipto mismo.
7. Se levantaron y huyeron.
Se describe una huida precipitada y desordenada. Al creerse rodeados por todos lados de enemigos, los sirios huyeron apresuradamente del campamento, pensando cada uno sólo en salvar su vida. Y dejaron todas las cosas.
8. Comieron.
Los leprosos pensaron primero en satisfacer el hambre que padecían. Luego respondieron al impulso natural de tomar de aquel tesoro que sólo aguardaba que alguien se lo llevara.
9. No estamos haciendo bien.
No estaban haciendo bien, pero tardaron mucho en darse cuenta de ello. Dentro de la ciudad, hombres, mujeres y niños estaban muriendo de hambre, pero en todo este lapso los leprosos sólo pensaron en sí mismos. Si dejaban que sus compatriotas perecieran, teniendo al alcance tal abundancia, permitirían que sus ávidas manos y corazones codiciosos fuesen responsables de la sangre de los que morían. Finalmente los leprosos se dieron cuenta de que su buena suerte significaba tanto una responsabilidad como una oportunidad.
Nos alcanzará nuestra maldad.
"Incurriremos en culpa" (BJ). Una mala conciencia reconoce que quien hace el mal debe pagar su culpa. Nadie puede pecar impunemente. La maldad siempre recae sobre el culpable.
12. Yo os declararé.
Joram no podía creer que lo que el profeta de Dios había predicho se había cumplido en realidad. En su incredulidad sólo podía pensar el mal en un momento de liberación y bendición. Los sirios habían desaparecido, pero él no lo creía. Allí había alimento disponible, pero él no podía aceptar esa realidad. Dios, bondadoso y benigno, había cumplido su palabra; pero el rey rehusó admitirlo. Su naturaleza malvada y desconfiada le impidió darse cuenta de que los horrores del sitio habían terminado y que para los que estuvieran dispuestos a creer y recibir, había una abundancia increíble.
13. Uno de sus siervos.
Este siervo demostró más sabiduría que el rey. Su respuesta demostró fe y un buen sentido práctico. Después de todo, existía la posibilidad de que el informe de los leprosos fuera cierto. ¿Por qué no hacer un esfuerzo para comprobarlo, sobre todo cuando ese esfuerzo podría hacerse a muy bajo costo? En la ciudad todavía quedaban unos pocos caballos, ¿por qué no arriesgarlos en una empresa como ésta?
14. Dos caballos de un carro.
El hebreo dice "dos carros de caballos". Con una ligera variante en la vocalización y la añadidura de una yod, podría leerse "jinetes de caballos". Sin duda los traductores de la LXX pensaron que así debía leerse, pues dice esa versión que los hombres iban a caballo y no en carros. La BJ dice "tomaron dos tiros de caballos" , pero esta traducción es interpretativa.
15. Hasta el Jordán.
" Todo indicaba que los sirios habían partido rumbo a su patria, y habían seguido hasta donde era posible el camino hacia el Jordán, para proseguir hacia Damasco. El camino más corto al Jordán tenía al menos unos 32 km, una gran distancia si se consideran las circunstancias de entonces; pero los mensajeros hebreos estaban decididos a comprobar los hechos. Todo mostraba que los sirios habían huido despavoridos, abandonando por el camino todo lo que pudiera impedir su huida. "
16. Conforme a la palabra de Jehová.
" Pero no conforme a las ideas del rey. En todas las circunstancias vale la pena averiguar qué dice el Señor. Su palabra es siempre verdadera. Sin duda se cumplirá lo que dice Dios. Quien tenga fe en él, puede ir por caminos totalmente seguros. La profecía cumplida siempre contradice la incredulidad. Si Joram se hubiese vuelto al Señor, podría haberle dado a su pueblo un mensaje de esperanza. Si hubiese aceptado las palabras de Eliseo, podría haber descansado en paz y haber dado a su pueblo un ejemplo de valor y confianza. " Siempre sale perdiendo quien rehúsa creer en la palabra del Señor. La fe en él es el camino de sabiduría y vida. Da a los hombres gozo y paz en este mundo, y señala el camino a una eternidad de paz en el mundo venidero. "
17. Puso a la puerta.
" En una ocasión tal, ésta era una responsabilidad importante. Cuando se conociese la noticia de la huida de los sirios, todos tendrían un solo pensamiento: salir por la puerta de la ciudad para buscar alimento. La situación no era fácil de controlar. Con toda probabilidad, en esta hora crucial el rey también eligió situarse en la puerta de la ciudad, quizá encima de ella, en el muro, donde pudiera observar bien tanto la ciudad como el campamento de los sirios. "
18. Aconteció.
" Desde este versículo hasta el final del capítulo el autor repite en buena medida lo que ya ha dicho. Con evidente satisfacción repite las predicciones de Eliseo y las palabras de duda expresadas por el príncipe, y señala de nuevo el completo cumplimiento de las predicciones del profeta. "
" Mediante vicisitudes como éstas, el Señor estaba atrayendo lentamente de nuevo a los hijos de Israel a la fe, la obediencia y religión de sus padres. Durante muchos años la gente había estado adorando ídolos. Tanto los sacerdotes como los gobernantes eran malos. Los reyes desempeñaban un papel importante en la apostasía y la iniquidad. Por todas partes se veían injusticia, inmoralidad, intemperancia y crueldad. Los templos de culto se habían convertido en centros de iniquidad. El pueblo escogido de Dios se había apartado mucho de la justicia y de los caminos de santidad y paz. Necesitaba aprender otra vez que Dios era benigno y bondadoso, que amaba a su pueblo y que deseaba que anduviera en los caminos de misericordia, justicia y verdad. En las condiciones en que se encontraba Israel, estas lecciones eran muy difíciles de aprender. Los métodos comunes no bastaban. Por eso Dios envió hombres como Elías y Eliseo para proclamar mensajes de censura y exhortación, y para realizar notables milagros. Como resultado, muchos volvieron a la razón, a la justicia, a la fe y a la obediencia a Dios. Santos hombres vivieron la vida y el amor de Dios ante sus prójimos, y, como consecuencia, un nuevo espíritu y una nueva esperanza resurgieron en los corazones y las vidas de los hombres. Una vez más se comenzaron a ver entre los hijos de la tierra, la paz y la justicia del cielo. La obra de Eliseo no había sido en vano. "
El rey de Israel había expresado su opinión, y ahora Eliseo había de revelar la voluntad del Señor. Debe señalarse que la división entre los capítulos 6 y 7 es artificial. Una división más lógica tendría que haberse hecho después del cap. 6: 23, pues la narración del sitio de Samaria comienza en el 6: 24. Eliseo acepta el desafío del rey, y expone lo que el Señor está a punto de hacer. Joram había culpado a Dios ante todo el pueblo por la crisis existente, y después de haberse vuelto contra él, se proponía tomar las cosas en sus propias manos con la esperanza de encontrar así algún alivio para la situación. Eliseo declara que es Dios y no el rey quien proporcionará el alivio anhelado.
Seah.
Esta medida hebrea era seis veces mayor que el cab. Tres seahs correspondían a un efa. El seah tenía más o menos 7,33 litros (ver t. 1, pág. 176). Un día, " "la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas" " se vendía por "cinco piezas de plata" (cap. 6: 25); pero al día siguiente 24 veces esa cantidad de trigo se vendería por la quinta parte de ese precio. En otras palabras, el dinero que durante el hambre servía para comprar un puñado del producto menos apreciado y de menor valor que pudiera usarse para sostener la vida, al día siguiente compraría 120 veces más de la mejor harina de trigo.
La puerta de Samaria.
En las ciudades orientales, cuya entrada a las cuales es a través de puertas en las murallas, las puertas se convierten en un mercado próspero y activo. Cuando se consiguiera el alimento, el centro de distribución se ubicaría en una de las puertas de Samaria.
2. Un príncipe.
Heb. hashshalish , literalmente, "el tercero". En un principio, la palabra quizá indicaba al tercer hombre del carro, como era el caso entre los hititas. En los carros asirios sólo iban dos hombres. Más tarde pasó a ser el título de un funcionario importante en las cortes orientales. Cuando Jehú mató a Joram, fue su shalish Bidcar quien recibió la orden de deshacerse del cuerpo del rey muerto (cap. 9: 24, 25). El hecho de que se describa a este funcionario como aquel "sobre cuyo brazo se apoyaba el rey", indica que debe haber sido un personaje de cierta importancia, quizá un funcionario que servía personalmente al rey y a quien se le confiaban, en ciertos momentos, responsabilidades importantes. Al día siguiente este funcionario fue puesto en la puerta de Samaria donde se vendía el alimento (cap. 7: 16-18). La presencia, en esta ocasión, de este magistrado en casa de Eliseo, indica que el rey también estaba allí (ver com. cap. 6: 33).
Respondió.
Este funcionario procuró mostrar cuán ridícula y totalmente imposible de cumplirse era la declaración de Eliseo. En esta forma intentó defender al rey en la posición que había asumido de no confiar más en Jehová.
No comerás de ello.
El burlador había de ser testigo ocular del cumplimiento de la profecía de Eliseo, pero por su incredulidad no se le permitiría participar de las bendiciones que traería dicho cumplimiento.
3. A la entrada.
Esos hombres, como eran leprosos, no podían entrar en la ciudad en circunstancias normales. La ley de Moisés exigía que los leprosos vivieran "fuera del campamento" (Lev. 13: 46; Núm. 5: 2, 3). Por eso estaban fuera de las murallas de la ciudad, aunque cerca de la puerta.
¿Para qué nos estamos aquí?
En tiempos mejores, la gente de la ciudad probablemente alimentaba a los leprosos; pero, a causa del hambre, nadie traía más alimento a estos infortunados, y estaban por morir de inanición.
5. Al anochecer.
Esperaron hasta la caída de la noche, cuando en la oscuridad pudieran ir hasta el campamento enemigo sin que los vieran sus compatriotas que estaban sobre los muros y pensaran que se trataba de una deserción.
6. Se oyese estruendo.
Compárese con com. cap. 6: 19.
Ha tomado a sueldo.
En la antigüedad era común el empleo de mercenarios. Los hijos de Amón contrataron a los sirios para resistir a David (2 Sam. 10: 6; 1 Crón. 19: 6, 7). En medio de las cambiantes relaciones políticas del antiguo Oriente, la fuerza militar de cualquier pueblo podía encontrarse de un momento a otro haciendo frente a casi cualquier otro pueblo.
Los heteos.
Ver pág. 32. Sólo quedaban restos del otrora poderoso reino hitita. Pero los pequeños Estados hititas del norte de Siria retenían mucha de su belicosidad original, y sus fuerzas podían constituir una seria amenaza para los ejércitos de Siria.
Reyes de los egipcios.
Esta era la época de la XXII dinastía de Egipto (ver com. 1 Rey. 14: 25), de reyes libios, cuya capital estaba en Bubastis, en la parte oriental del delta. Sin duda, la expresión "reyes de los egipcios" se refiere a ciertos reyezuelos menores y subordinados, y no al rey de Egipto mismo.
7. Se levantaron y huyeron.
Se describe una huida precipitada y desordenada. Al creerse rodeados por todos lados de enemigos, los sirios huyeron apresuradamente del campamento, pensando cada uno sólo en salvar su vida. Y dejaron todas las cosas.
8. Comieron.
Los leprosos pensaron primero en satisfacer el hambre que padecían. Luego respondieron al impulso natural de tomar de aquel tesoro que sólo aguardaba que alguien se lo llevara.
9. No estamos haciendo bien.
No estaban haciendo bien, pero tardaron mucho en darse cuenta de ello. Dentro de la ciudad, hombres, mujeres y niños estaban muriendo de hambre, pero en todo este lapso los leprosos sólo pensaron en sí mismos. Si dejaban que sus compatriotas perecieran, teniendo al alcance tal abundancia, permitirían que sus ávidas manos y corazones codiciosos fuesen responsables de la sangre de los que morían. Finalmente los leprosos se dieron cuenta de que su buena suerte significaba tanto una responsabilidad como una oportunidad.
Nos alcanzará nuestra maldad.
"Incurriremos en culpa" (BJ). Una mala conciencia reconoce que quien hace el mal debe pagar su culpa. Nadie puede pecar impunemente. La maldad siempre recae sobre el culpable.
12. Yo os declararé.
Joram no podía creer que lo que el profeta de Dios había predicho se había cumplido en realidad. En su incredulidad sólo podía pensar el mal en un momento de liberación y bendición. Los sirios habían desaparecido, pero él no lo creía. Allí había alimento disponible, pero él no podía aceptar esa realidad. Dios, bondadoso y benigno, había cumplido su palabra; pero el rey rehusó admitirlo. Su naturaleza malvada y desconfiada le impidió darse cuenta de que los horrores del sitio habían terminado y que para los que estuvieran dispuestos a creer y recibir, había una abundancia increíble.
13. Uno de sus siervos.
Este siervo demostró más sabiduría que el rey. Su respuesta demostró fe y un buen sentido práctico. Después de todo, existía la posibilidad de que el informe de los leprosos fuera cierto. ¿Por qué no hacer un esfuerzo para comprobarlo, sobre todo cuando ese esfuerzo podría hacerse a muy bajo costo? En la ciudad todavía quedaban unos pocos caballos, ¿por qué no arriesgarlos en una empresa como ésta?
14. Dos caballos de un carro.
El hebreo dice "dos carros de caballos". Con una ligera variante en la vocalización y la añadidura de una yod, podría leerse "jinetes de caballos". Sin duda los traductores de la LXX pensaron que así debía leerse, pues dice esa versión que los hombres iban a caballo y no en carros. La BJ dice "tomaron dos tiros de caballos" , pero esta traducción es interpretativa.
15. Hasta el Jordán.
" Todo indicaba que los sirios habían partido rumbo a su patria, y habían seguido hasta donde era posible el camino hacia el Jordán, para proseguir hacia Damasco. El camino más corto al Jordán tenía al menos unos 32 km, una gran distancia si se consideran las circunstancias de entonces; pero los mensajeros hebreos estaban decididos a comprobar los hechos. Todo mostraba que los sirios habían huido despavoridos, abandonando por el camino todo lo que pudiera impedir su huida. "
16. Conforme a la palabra de Jehová.
" Pero no conforme a las ideas del rey. En todas las circunstancias vale la pena averiguar qué dice el Señor. Su palabra es siempre verdadera. Sin duda se cumplirá lo que dice Dios. Quien tenga fe en él, puede ir por caminos totalmente seguros. La profecía cumplida siempre contradice la incredulidad. Si Joram se hubiese vuelto al Señor, podría haberle dado a su pueblo un mensaje de esperanza. Si hubiese aceptado las palabras de Eliseo, podría haber descansado en paz y haber dado a su pueblo un ejemplo de valor y confianza. " Siempre sale perdiendo quien rehúsa creer en la palabra del Señor. La fe en él es el camino de sabiduría y vida. Da a los hombres gozo y paz en este mundo, y señala el camino a una eternidad de paz en el mundo venidero. "
17. Puso a la puerta.
" En una ocasión tal, ésta era una responsabilidad importante. Cuando se conociese la noticia de la huida de los sirios, todos tendrían un solo pensamiento: salir por la puerta de la ciudad para buscar alimento. La situación no era fácil de controlar. Con toda probabilidad, en esta hora crucial el rey también eligió situarse en la puerta de la ciudad, quizá encima de ella, en el muro, donde pudiera observar bien tanto la ciudad como el campamento de los sirios. "
18. Aconteció.
" Desde este versículo hasta el final del capítulo el autor repite en buena medida lo que ya ha dicho. Con evidente satisfacción repite las predicciones de Eliseo y las palabras de duda expresadas por el príncipe, y señala de nuevo el completo cumplimiento de las predicciones del profeta. "
" Mediante vicisitudes como éstas, el Señor estaba atrayendo lentamente de nuevo a los hijos de Israel a la fe, la obediencia y religión de sus padres. Durante muchos años la gente había estado adorando ídolos. Tanto los sacerdotes como los gobernantes eran malos. Los reyes desempeñaban un papel importante en la apostasía y la iniquidad. Por todas partes se veían injusticia, inmoralidad, intemperancia y crueldad. Los templos de culto se habían convertido en centros de iniquidad. El pueblo escogido de Dios se había apartado mucho de la justicia y de los caminos de santidad y paz. Necesitaba aprender otra vez que Dios era benigno y bondadoso, que amaba a su pueblo y que deseaba que anduviera en los caminos de misericordia, justicia y verdad. En las condiciones en que se encontraba Israel, estas lecciones eran muy difíciles de aprender. Los métodos comunes no bastaban. Por eso Dios envió hombres como Elías y Eliseo para proclamar mensajes de censura y exhortación, y para realizar notables milagros. Como resultado, muchos volvieron a la razón, a la justicia, a la fe y a la obediencia a Dios. Santos hombres vivieron la vida y el amor de Dios ante sus prójimos, y, como consecuencia, un nuevo espíritu y una nueva esperanza resurgieron en los corazones y las vidas de los hombres. Una vez más se comenzaron a ver entre los hijos de la tierra, la paz y la justicia del cielo. La obra de Eliseo no había sido en vano. "
CBA T2
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