1. Habló Eliseo.
Puesto que el hebreo podría también traducirse "había hablado Eliseo", no es necesario pensar que lo relatado en este pasaje ocurrió inmediatamente después del sitio de Samaria. Muchas veces la narración bíblica no aparece en el orden cronológico en que transcurrieron los sucesos.
Este incidente ocurrió algún tiempo después de lo que se registra en el cap. 4: 8-37, pero no sabemos cuánto tiempo después. Cuando Eliseo resucitó al hijo de la sunamita, el marido de ésta aún vivía; pero aquí se insinúa que quizá era viuda, o al menos no se menciona al marido. Las instrucciones de Eliseo para que abandonara su casa, una vez próspera, parecen haberse dirigido a una mujer que no contaba con el consejo guiador de un esposo.
A vivir donde puedas.
Eliseo se interesaba bondadosamente en las personas a las cuales había sido llamado a servir. Trataba de ser amigo de todos. Dondequiera pudiera hacer algo para aliviar y mejorar la suerte de alguien, estaba listo para ayudar. Se aproximaban tiempos difíciles, y aconsejó a la mujer que fuera a vivir por un tiempo en algún lugar donde pudiera vivir mejor que en su casa en Sunem.
Hambre ... siete años.
Esta hambre ocurrió en algún momento del reinado de Joram de Israel; pero es imposible fijar la fecha exacta.
2. Hizo como el varón de Dios le dijo.
La sunamita había aprendido que hay bendiciones en el camino de la obediencia. La instrucción se daba por orden de Dios, y aunque aún habría pruebas y dificultades, los resultados hubieran sido mucho peores si ella se hubiese negado a obedecer dichas instrucciones.
Tierra de los filisteos.
Los filisteos vivían en la fértil llanura situada entre el mar y las montañas del centro de Palestina. Comparada con las laderas pedregosas de las montañas centrales, era una tierra de abundancia. Cuando hubo hambre en la tierra de Canaán, Isaac fue a vivir entre los filisteos (Gén. 26: 1). En circunstancias similares, Abrahán había ido a Egipto (Gén. 12: 10). Noemí había pasado "unos diez años" en la tierra de Moab (Rut 1: 4). Ahora, durante este período de hambre de siete años, la sunamita habitó también en el país de los filisteos.
3. Por su casa.
La sunamita había sido una mujer pudiente en otro tiempo. En su casa se había hecho una habitación para Eliseo (cap. 4: 8-11), y en sus campos su hijo había enfermado en la época de la cosecha (cap. 4: 18, 19). Mientras estuvo ausente en Filistea. otra persona se apoderó de su casa y de sus tierras. Quizá las autoridades locales tomaron la propiedad por estimar que había sido abandonada por su dueña, o alguna persona del vecindario pudo haberla ocupado como suya. El que tenía la propiedad se negó a devolvérsela cuando ella regresó. Por eso fue directamente al rey con su petición. En el antiguo Oriente era común que un ciudadano se dirigiera al rey para hacer un pedido especial. Casos tales se repiten en el registro bíblico (2 Sam. 14: 4; 1 Rey. 3: 16; 2 Rey. 6: 26).
4. Había el rey hablado con Giezi.
Mejor, "estaba el rey hablando con Guejazí " [Giezi] " " (BJ). Esta mención de Giezi indica que esto sucedió mientras Giezi aún era siervo de Eliseo, antes de ser despedido por robo y engaño durante la visita de Naamán.
Todas las maravillas.
Las biografías de Elías y Eliseo están llenas de muchos incidentes interesantes, emocionantes y dramáticos. Tanto el rey como el pueblo se interesaban en escuchar el relato de los hechos notables de estos profetas de Dios. Sin duda, las narraciones se relataban vez tras vez, tanto en el palacio como en la humilde cabaña, en la tierra de Israel y en países extranjeros. Una vez escritas, se las coleccionó e introdujo en el registro sagrado de los hebreos, para que en nuestra época pudiéramos ser animados e instruidos por ellas. Lo que Dios hizo entonces, puede y quiere hacerlo de nuevo hoy. Los relatos que llamaban la atención en tiempos antiguos son los mismos que nos interesan e inspiran hoy. El Dios de Eliseo todavía realiza milagros de gracia por medio de sus siervos escogidos en todas partes de la tierra. No hay relatos que los oídos mortales escuchen con mayor interés y que los conmuevan más, que los que se refieren a la forma en que Dios obra mediante sus instrumentos humanos para realizar sus grandes prodigios.
5. Mientras él estaba contando.
En el momento dramático en que Giezi contaba al rey cómo Eliseo había resucitado el hijo de la sunamita, ésta entró. Tales hechos no son fruto de la casualidad. Dios vive y participa en los asuntos diarios de sus hijos. Los ángeles guardianes siempre están en actividad para proteger y dirigir por sendas de triunfo y bendición a quienes están bajo su cuidado. El mismo Señor que habló por medio de Eliseo, obró por medio de sus ángeles mensajeros para guiar a la sunamita al palacio del rey en el momento preciso en que su petición sería mejor atendida.
6. Un oficial.
Heb. saris , literalmente "eunuco" (BJ). Los eunucos generalmente se ocupaban de atender a las mujeres de los reyes orientales (Est. 2: 3, 14, 15; 4: 5; 2 Rey. 9: 32). Se consideraba correcto que un oficial de esa clase acompañara a la mujer para asegurarse de que sus intereses recibieran la debida atención.
Todos los frutos.
No sólo debía devolverse la propiedad a la mujer, sino que debía recompensársela por todo el producto de la tierra que le correspondía durante los años de su ausencia, y por los cuales evidentemente no había recibido ninguna compensación.
7. Eliseo se fue luego a Damasco.
Damasco era la capital del rey que poco antes había intentado quitarle la vida (2 Rey. 6: 8-15). Nadie podía saber si, mientras estuviera en Damasco, sería tratado con bondad o si el rey de Siria otra vez intentaría matarlo. Eliseo tenía cierto derecho a recibir favores de parte de Ben-adad, porque había sanado a Naamán de su lepra y también había hecho que se liberasen las fuerzas sirias que habían caído en manos de Joram (cap. 6: 22). Por otra parte, Eliseo era quien había desbaratado los planes que Ben-adad tenía contra Joram (cap. 6: 9-12), y además había predicho la humillante retirada de los ejércitos sirios del sitio de Samaria (cap. 7: 1-7). Pero, sin importarle cómo procedería el rey de Siria, Eliseo fue a Damasco. Los intereses de la obra del Señor siempre eran de mayor importancia que su conveniencia o seguridad personales.
El varón de Dios.
Sin duda, toda Siria sabía que Eliseo había curado a Naamán de su lepra. Como Ben-adad estaba enfermo cuando Eliseo llegó a la ciudad, era lógico que se le informara al rey de la presencia del profeta, para que él también llamara a este varón de Dios.
8. Hazael.
Sin duda, un funcionario importante de la corte siria. La alta estima en que lo tenía el rey, se manifiesta en que Ben-adad le encomendó la importante tarea de consultar a Eliseo en cuanto a su curación.
Toma ... un presente.
En aquellos tiempos se acostumbraba llevar un presente cuando se iba a consultar a un profeta (Núm. 22: 7; 1 Sam. 9: 7; 1 Rey. 14: 2, 3; 2 Rey. 5: 5).
Consulta por él a Jehová.
Es extraordinario que esta orden emanara de un rey de Siria. Es un testimonio notable del éxito de la misión de Eliseo, quien tuvo el privilegio de ver que el rey de una nación que los hebreos consideraban pagana, lo reconociera como varón de Dios y le pidiera que consultara por él a Jehová. Al dar esta orden a Hazael, el rey de Siria testificó ante su pueblo de su interés en el Dios de los hebreos, e hizo también saber a su nación que ya no consideraba como supremos únicamente a los dioses de Siria.
Si los hijos de Israel hubiesen sido fieles a su misión, este tipo de testimonio podrían haberlo dado los gobernantes de muchas naciones. El propósito original de Dios era que los hebreos fueran como una luz sobre un monte para iluminar hasta los confines de la tierra y disipar la oscuridad y la ignorancia. Si hubieran existido más hombres como Eliseo, más reyes como Ben-adad, podrían haber testificado de la grandeza de Dios. Si en Israel hubiese existido más fe y obediencia, en el mundo se habrían visto más fe y esperanza. El fracaso de Israel significó el fracaso y la ruina de las naciones circunvecinas. La salvación de Israel podría haber producido la salvación de muchos en el mundo.
¿Sanaré?
Sólo Dios podía contestar la pregunta de Ben-adad. El rey sabía que si consultaba a los sacerdotes y profetas de Siria, no recibiría una respuesta digna de confianza. Debe hacerse resaltar el contraste entre el proceder del rey de Siria que consultaba al Dios de Israel, con lo que hizo Ocozías, quien pocos años antes había preguntado a "Baal-zebub dios de Ecrón" si había de sanar de su enfermedad (cap. 1: 2). Por esa vergonzosa acción, el profeta Elías reprendió severamente al rey de Israel, y le dijo que moriría (cap. 1: 4). Ocozías era contemporáneo de Ben-adad, y es posible que el rey de Siria se hubiera enterado de lo que había ocurrido en Israel. Por supuesto, la consulta de Ben-adad a Eliseo era más que una consulta: era una invitación al profeta de Israel para que hiciera por el rey lo que había hecho por Naamán.
9. Fue a su encuentro.
Esta deferencia indica estima por Eliseo, y señala el aprecio que éste gozaba entonces en ese país enemigo. El profeta estaba en algún lugar de Damasco, o cerca de allí, y Hazael fue enviado a ese lugar.
Los bienes de Damasco.
Damasco era entonces un importante centro comercial, y se encontraban en él los más grandes tesoros del Oriente. Entre estos "bienes" podrían señalarse hermosos vasos de cobre, plata y oro, ricos mántos brocados de seda y raso, alimentos exóticos y deliciosos, hermosas joyas de gran valor y muebles hechos de maderas fragantes y costosas.
Cuarenta camellos cargados.
El Oriente era proclive a la ostentación y al fausto, y quizá el rey quiso desplegar un gran alarde del magnífico presente que le ofrecía al profeta. Cuarenta camellos cargados de tesoros, desfilando lentamente por las calles, causarían una gran impresión en la gente, y revelarían tanto la generosidad y la riqueza de su rey como la gran estima que tenía por el profeta.
Tu hijo Ben-adad.
Esta era una frase de respeto. Los discípulos al dirigirse a sus maestros también usaban la palabra "padre" (cap. 2: 12); y otro tanto hacían los siervos para hablar a sus señores (cap. 5: 13). Joram usó esta palabra al dirigirse a Eliseo (cap. 6: 12) en una ocasión cuando sentía por él la más profunda estima y el mayor respeto. En esta misma forma se dirigió Joás a Eliseo durante la última enfermedad del profeta (cap. 13: 14). Sin duda, Ben-adad dijo a Hazael que usara esa forma al dirigirse al profeta a fin de demostrarle el gran respeto que le tenía.
10. Seguramente sanarás.
El texto hebreo contiene una negación; por tanto, el pasaje puede traducirse "definitivamente no te recobrarás", si bien la construcción hebrea encierra algunas dificultades. La frase se corrigió en el margen de la Biblia hebrea, y dice "ciertamente vivirás". La alteración en cuestión se efectuó al cambiar el negativo hebreo lo' por lo , "a él". Todas las versiones antiguas y los manuscritos hebreos concuerdan con esta lectura marginal: "dirás a él, ciertamente vivirás". Parece, pues, necesario aclarar la contradicción entre esta declaración y la predicción inmediata siguiente, "él morirá ciertamente". Se han dado algunas explicaciones, y la siguiente parece la más razonable: Eliseo dio al rey la seguridad de que su enfermedad no era mortal, de que no era fatal, y por tanto, ciertamente viviría. Ese fue el mensaje que se encomendó a Hazael que llevara a Ben-adad. La pregunta del rey fue: "¿Sanaré de esta enfermedad?", y la respuesta, en este aspecto, fue clara: su enfermedad no era tal como para causarle la muerte; podría vivir.
11. Hasta hacerlo ruborizarse.
Al parecer, Eliseo miró a Hazael de lleno en el rostro, y fijamente. No se sabe si Hazael ya había albergado ambiciones secretas de sentarse en el trono de su señor. De ser así, pudo sospechar que en ese momento Eliseo leía sus pensamientos más íntimos.
12. Sé el mal.
El Señor sabía mejor que el mismo Hazael lo que éste haría en el futuro. Rara vez una persona planea de antemano todos los actos malos y repulsivos de los cuales, alguna vez, se hará culpable. Un mal pensamiento inspira otro, una mala acción lleva a otra peor, hasta que el que consiente en andar por el camino del mal se hunde tan profundamente en la iniquidad, como nunca hubiera soñado ni creído que lo haría.
Estrellarás a sus niños.
El futuro rey de Siria, con la amargura y el odio que surgirían en su alma, tomaría parte en los más viles crímenes contra el pueblo de Israel. En tiempos de paz, los hombres no comprenden las crueldades y los horrores que serán capaces de cometer cuando estén en guerra. Los males enumerados por Eliseo no eran desconocidos en las naciones del Cercano Oriente cada vez que éstas se entregaban a las pasiones bélicas (ver 2 Rey. 15: 16; Ose. 10: 14; 13: 16; Amós 1: 3, 13).
13. Este perro.
Para indicar una persona vil o despreciable (ver 1 Sam. 17: 43; 24: 14; 2 Sam. 3: 8; 9: 8; 16: 9). En esta frase Hazael expresa o una extrema humildad o asume un aire de inocencia ofendida. Parece sorprenderse y asombrarse en gran manera. Tal vez ya había hecho sus planes para su futuro y malvado proceder, pero hasta ese momento no había tramado todo el mal del cual sería culpable con el correr del tiempo. Cuando una persona se inicia en el camino del mal, se asombraría mucho si se le dijera cuál será el resultado final de su conducta.
14. Que seguramente sanarás.
Posiblemente Hazael repitió el mensaje que había recibido, pero no añadió que el Señor había revelado mediante el profeta que ciertamente moriría.
15. Tomó un paño.
"Una manta" (BJ). Quizá la colcha o sobrecama que estaba en la cabecera de la cama. La colocó sobre el rostro de Ben-adad, y lo asfixió. Sin duda lo hizo de tal manera que se creyera que había sido algo accidental, o que el rey había muerto en forma natural.
16. Quinto año de Joram.
Ver en las págs. 79, 84, 148, 149, 153 la cronología del reinado de Joram de Israel.
Joram hijo de Josafat.
Respecto al reinado conjunto de Joram de Judá con su padre Josafat, ver com. caps. 1: 17; 3: 1. Desde este punto se prosigue con la historia del reino de Judá que se había dejado en 1 Rey. 22: 50, donde se menciona la muerte de Josafat.
17. Ocho años.
En relación con este período y también con el método de hacer el cómputo, ver págs. 152, 153.
18. De los reyes de Israel.
Hay muchas indicaciones de que en este momento Judá estaba estrechamente aliado con el reino de Israel, y andaba en los caminos de su vecino del norte. Una de esas indicaciones es la inferencia de que Judá había adoptado el método de cómputo cronológico de Israel (ver com. cap. 9: 29).
Una hija de Acab.
Esta hija fue Atalía (vers. 26). El matrimonio de Atalía, hija de Acab y Jezabel, con Joram, hijo de Josafat, sirvió para consolidar la alianza entre los dos reinos (2 Crón. 18: 1). En el antiguo Oriente eran comunes tales matrimonios entre las casas reales de naciones que establecían alianza entre sí. Este matrimonio y esta alianza no trajeron más que dificultades a Judá. Atalía se parecía mucho a sus padres, y antes de morir le acarrearía grandes dificultades a Judá. Debido a la alianza entre las dos naciones, Josafat se unió con Acab para hacer guerra contra Siria (1 Rey. 22: 4, 29); se unió con Ocozías, hijo de Acab, para construir naves en Ezión-geber (2 Crón. 20: 35, 36), y con Joram para hacer la guerra a Moab (2 Rey. 3: 7).
Hizo lo malo.
Este es el informe que, hasta este punto, se ha dado de los reyes de Israel; pero ahora Judá también va por los malos caminos de su vecino del norte. Cuando Joram subió al trono mató a todos sus hermanos, a los cuales su padre había dado grandes tesoros de plata, oro y ciudades fortificadas (2 Crón. 21: 3, 4), e introdujo graves formas de idolatría (2 Crón. 21: 11).
19. Por amor a David.
Ver com. 1 Rey. 11: 36. La luz que Dios le había dado a David, había de seguir brillando a través de todas las edades por medio de su posteridad; pero los impíos descendientes como Joram casi extinguieron esa luz.
20. Se rebeló Edom.
El Señor no permitió en este momento que desapareciera el reino de Judá, ni dejó que terminara la dinastía de David; pero, por su apostasía, Judá tuvo que sufrir cierto grado de aflicción. Durante el reinado de Joram, los idumeos, que habían estado subyugados a Judá durante siglo y medio, intentaron independizarse. Cuando Dios estableció a Israel en Palestina, planeó que Jerusalén fuera, finalmente, la capital de toda la tierra, que fuera una nación y un pueblo, una hermandad unida, feliz y apacible, unificada por el culto al Dios del cielo (ver PVGM 232, 233; DTG 529, 530). Pero en vez de permitir que la luz de la verdad brillara sobre otros, los israelitas se llenaron de la oscuridad de las naciones que los rodeaban.
Pusieron rey.
Evidentemente depusieron al gobierno del rey anterior, que había recibido su corona de Judá, y eligieron un nuevo soberano independiente, quien dejó de pagar tributo a Judá. David había obligado a los edomitas a pagarle tributo (2 Sam. 8: 14). En tiempos de Salomón, Edom debe haber sido aún vasallo, porque Salomón tenía su flota en Ezión-geber, en la costa sur de Edom (1 Rey. 9: 26), y esta situación se mantuvo durante el reinado de Josafat (1 Rey. 22: 47, 48).
21. Zair.
Este nombre sólo aparece en este pasaje, y se desconoce su ubicación.
Todos sus carros.
Era difícil penetrar mucho en territorio edomita con una gran fuerza de carros. Quizá Joram marchó hacia el sur hasta la frontera de Edom, donde se habían congregado las fuerzas hostiles de ese país.
Atacó a los de Edom.
Es algo difícil traducir el hebreo de este versículo. Parece entenderse que el rey y sus carros atacaron a los edomitas que los habían rodeado. En la oscuridad, los edomitas habían avanzado contra las fuerzas de Judá y las habían rodeado. Una vez descubierto esto, los carros lograron abrirse paso peleando contra el enemigo hasta llegar a un lugar seguro.
Huyó a sus tiendas.
Es decir, volvieron a sus casas. Ver en el com. 2 Sam. 20: 1; 1 Rey. 8: 66 el significado de la expresión "a sus tiendas". Los edomitas derrotaron a los de Judá, y los obligaron a huir y a volver a sus casas sin haber logrado el propósito de sofocar la sublevación. Con esta rebelión Edom obtuvo su independencia.
22. Hasta hoy.
Hasta el momento de escribirse esta frase, Judá no había logrado dominar otra vez a Edom. Edom parece haber seguido como Estado independiente hasta que Juan Hircano (134-104 AC) lo subyugó de nuevo.
Libna.
Ciudad ubicada 15,2 km al norte de Laquis (Jos. 10: 29-31). Probablemente deba identificarse con Tell ets Tsáfi , situada a 37,6 km al suroeste de Jerusalén. Es probable que los habitantes de Libna, al rebelarse, se beneficiaran con los ataques que los filisteos hacían por esta época contra Judá (2 Crón. 21: 16, 17).
24. Durmió Joram.
Ver en 2 Crón. 21: 12-19 las circunstancias de su muerte.
En la ciudad de David.
En 2 Crón. 21: 20 se afirma que fue sepultado en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes. Se cree que los sepulcros reales estaban bajo la fiscalización de algunos sacerdotes leales que rehusaron enterrar allí a Joram por su mala conducta.
Ocozías.
Este nombre significa "Jehová ha tomado", o "posesión de Jehová". Alterando algo el orden de las letras, se obtiene el nombre Joacaz, que se aplica algunas veces a Ocozías (2 Crón. 21: 17). El hebreo lo llama Azarías en 2 Crón. 22: 6, aunque en algunos manuscritos hebreos aparece como Ocozías.
25. Año doce de Joram.
En otros pasajes se dice que Ocozías subió al trono en el 11.º año de Joram. Ambas declaraciones son correctas. Ver la explicación de esta aparente discrepancia en com. cap. 9: 29.
Hijo de Joram.
Según 2 Crón. 21: 17 a 22: 1, Ocozías era el hijo menor de Joram y todos sus hijos mayores habían sido muertos en un ataque enemigo contra el campamento del rey. Tenía el mismo nombre de su tío Ocozías, hijo de Acab, que por entonces era el príncipe heredero en Israel. Su madre era Atalía, hija de Acab y Jezabel (2 Rey. 8: 18, 27). Joram quizá tuvo otras mujeres además de Atalía, quienes pudieron ser las madres de sus hijos mayores.
26. Hija de Omri.
Atalía era "hija de Acab" (vers. 18), y Acab fue hijo de Omri (1 Rey. 16: 28); por lo tanto Atalía era, en verdad, nieta de Omri. Los hebreos usaban las palabras "hijo" e "hija" para indicar cualquier descendiente, aunque hubiera varias generaciones entre el "padre" y el "hijo". Por ejemplo, Cristo fue "hijo de David" , y David fue "hijo de Abrahán" (Mat. 1: 1). Aquí se dice que Atalía era hija de Omri, ya que Omri se destacó mucho por ser el fundador de la más importante dinastía de reyes israelitas. Aunque eran impíos, estos reyes fueron gobernantes enérgicos, e hicieron mucho para que Israel fuese una nación fuerte e importante en el Oriente. Los asirios llamaban a Israel "país de Omri", y aun Jehú, el que exterminó a la dinastía de Omri, fue llamado por ellos "hijo de Omri".
27. En el camino.
Según 2 Crón. 22: 3, "su madre " [Atalía] " le aconsejaba a que actuase impíamente" . Sin duda, esta enérgica mujer dominó casi totalmente al rey Joram.
28. Fue a la guerra con Joram.
Aún regía la alianza entre Israel y Judá. Por esto se esperaba que Ocozías acompañara a su tío en esta campaña. Por esta alianza Josafat había ido con Acab a la guerra contra Siria (1 Rey. 22: 29) y con Joram contra Moab (2 Rey. 3: 7, 9).
Hazael rey de Siria.
Las guerras entre Israel y Siria, tan frecuentes durante el reinado de Ben-adad, continuaron durante el reinado de Hazael. En esta ocasión fue Israel quien tomó la ofensiva contra Siria. Israel había sufrido mucho a manos de Ben-adad, y sin duda buscaba la oportunidad de desquitarse. En los países del antiguo Oriente, un cambio de rey muchas veces significaba el comienzo de una serie de guerras; los enemigos procuraban atacar antes de que el nuevo rey hubiera tenido tiempo de consolidar su posición. En una inscripción aramea de Hamat, el nombre de Hazael aparece en la misma forma en que está en la Biblia. También está escrito en placas de marfil que una vez sirvieron para decorar la cama del rey. Estas placas se hallaron en las excavaciones de Arslan Tash en el norte de Siria. En documentos asirios el nombre del rey es Haza'ilu .
Hazael guerreó contra Salmanasar III de Asiria y, según los documentos asirios, sufrió una terrible derrota: perdió 16.000 hombres, 1.131 carros, 470 caballos y también su campamento. Salmanasar relata cómo Hazael huyó para salvar la vida y fue encerrado en Damasco, su ciudad real. Salmanasar devastó los campos fuera de la ciudad capital, hasta el Haurán, por el sur, en la frontera norte con Galaad. Después de eso, el rey asirio partió hacia la costa y recibió tributo de Tiro y Sidón.
Salmanasar lanzó este ataque en el año 18 de su reinado, o sea 841 AC. En ese año Ocozías reinaba en Judá, y Joram de Israel atacó a Ramot de Galaad (ver pág. 84). Después de la tremenda derrota que sufrió Hazael a manos de Salmanasar, el momento era oportuno para que Joram subyugara de nuevo a Ramot de Galaad. Acab había perdido la vida varios años antes cuando intentaba tomar esa misma fortaleza (1 Rey. 22: 3-37).
Hirieron a Joram.
A pesar de las heridas, el sitio tuvo éxito, pues Ramot de Galaad pasó a manos de los israelitas (cap. 9: 1, 4, 14, 15).
29. A Jezreel.
Acab tenía uno de sus palacios en Jezreel (1 Rey. 18: 45; 21: 1), y sin duda Joram siguió usándolo como un retiro campestre.
Visitar a Joram.
Es probable que Ocozías hubiera permanecido en Ramot de Galaad por algún tiempo después que Joram fue herido. Más tarde, tal vez después de tomar la ciudad, fue a Jezreel para visitar a su tío convaleciente. Esta visita lo llevó a la muerte (2 Rey. 9: 27).
CBA T2
Puesto que el hebreo podría también traducirse "había hablado Eliseo", no es necesario pensar que lo relatado en este pasaje ocurrió inmediatamente después del sitio de Samaria. Muchas veces la narración bíblica no aparece en el orden cronológico en que transcurrieron los sucesos.
Este incidente ocurrió algún tiempo después de lo que se registra en el cap. 4: 8-37, pero no sabemos cuánto tiempo después. Cuando Eliseo resucitó al hijo de la sunamita, el marido de ésta aún vivía; pero aquí se insinúa que quizá era viuda, o al menos no se menciona al marido. Las instrucciones de Eliseo para que abandonara su casa, una vez próspera, parecen haberse dirigido a una mujer que no contaba con el consejo guiador de un esposo.
A vivir donde puedas.
Eliseo se interesaba bondadosamente en las personas a las cuales había sido llamado a servir. Trataba de ser amigo de todos. Dondequiera pudiera hacer algo para aliviar y mejorar la suerte de alguien, estaba listo para ayudar. Se aproximaban tiempos difíciles, y aconsejó a la mujer que fuera a vivir por un tiempo en algún lugar donde pudiera vivir mejor que en su casa en Sunem.
Hambre ... siete años.
Esta hambre ocurrió en algún momento del reinado de Joram de Israel; pero es imposible fijar la fecha exacta.
2. Hizo como el varón de Dios le dijo.
La sunamita había aprendido que hay bendiciones en el camino de la obediencia. La instrucción se daba por orden de Dios, y aunque aún habría pruebas y dificultades, los resultados hubieran sido mucho peores si ella se hubiese negado a obedecer dichas instrucciones.
Tierra de los filisteos.
Los filisteos vivían en la fértil llanura situada entre el mar y las montañas del centro de Palestina. Comparada con las laderas pedregosas de las montañas centrales, era una tierra de abundancia. Cuando hubo hambre en la tierra de Canaán, Isaac fue a vivir entre los filisteos (Gén. 26: 1). En circunstancias similares, Abrahán había ido a Egipto (Gén. 12: 10). Noemí había pasado "unos diez años" en la tierra de Moab (Rut 1: 4). Ahora, durante este período de hambre de siete años, la sunamita habitó también en el país de los filisteos.
3. Por su casa.
La sunamita había sido una mujer pudiente en otro tiempo. En su casa se había hecho una habitación para Eliseo (cap. 4: 8-11), y en sus campos su hijo había enfermado en la época de la cosecha (cap. 4: 18, 19). Mientras estuvo ausente en Filistea. otra persona se apoderó de su casa y de sus tierras. Quizá las autoridades locales tomaron la propiedad por estimar que había sido abandonada por su dueña, o alguna persona del vecindario pudo haberla ocupado como suya. El que tenía la propiedad se negó a devolvérsela cuando ella regresó. Por eso fue directamente al rey con su petición. En el antiguo Oriente era común que un ciudadano se dirigiera al rey para hacer un pedido especial. Casos tales se repiten en el registro bíblico (2 Sam. 14: 4; 1 Rey. 3: 16; 2 Rey. 6: 26).
4. Había el rey hablado con Giezi.
Mejor, "estaba el rey hablando con Guejazí " [Giezi] " " (BJ). Esta mención de Giezi indica que esto sucedió mientras Giezi aún era siervo de Eliseo, antes de ser despedido por robo y engaño durante la visita de Naamán.
Todas las maravillas.
Las biografías de Elías y Eliseo están llenas de muchos incidentes interesantes, emocionantes y dramáticos. Tanto el rey como el pueblo se interesaban en escuchar el relato de los hechos notables de estos profetas de Dios. Sin duda, las narraciones se relataban vez tras vez, tanto en el palacio como en la humilde cabaña, en la tierra de Israel y en países extranjeros. Una vez escritas, se las coleccionó e introdujo en el registro sagrado de los hebreos, para que en nuestra época pudiéramos ser animados e instruidos por ellas. Lo que Dios hizo entonces, puede y quiere hacerlo de nuevo hoy. Los relatos que llamaban la atención en tiempos antiguos son los mismos que nos interesan e inspiran hoy. El Dios de Eliseo todavía realiza milagros de gracia por medio de sus siervos escogidos en todas partes de la tierra. No hay relatos que los oídos mortales escuchen con mayor interés y que los conmuevan más, que los que se refieren a la forma en que Dios obra mediante sus instrumentos humanos para realizar sus grandes prodigios.
5. Mientras él estaba contando.
En el momento dramático en que Giezi contaba al rey cómo Eliseo había resucitado el hijo de la sunamita, ésta entró. Tales hechos no son fruto de la casualidad. Dios vive y participa en los asuntos diarios de sus hijos. Los ángeles guardianes siempre están en actividad para proteger y dirigir por sendas de triunfo y bendición a quienes están bajo su cuidado. El mismo Señor que habló por medio de Eliseo, obró por medio de sus ángeles mensajeros para guiar a la sunamita al palacio del rey en el momento preciso en que su petición sería mejor atendida.
6. Un oficial.
Heb. saris , literalmente "eunuco" (BJ). Los eunucos generalmente se ocupaban de atender a las mujeres de los reyes orientales (Est. 2: 3, 14, 15; 4: 5; 2 Rey. 9: 32). Se consideraba correcto que un oficial de esa clase acompañara a la mujer para asegurarse de que sus intereses recibieran la debida atención.
Todos los frutos.
No sólo debía devolverse la propiedad a la mujer, sino que debía recompensársela por todo el producto de la tierra que le correspondía durante los años de su ausencia, y por los cuales evidentemente no había recibido ninguna compensación.
7. Eliseo se fue luego a Damasco.
Damasco era la capital del rey que poco antes había intentado quitarle la vida (2 Rey. 6: 8-15). Nadie podía saber si, mientras estuviera en Damasco, sería tratado con bondad o si el rey de Siria otra vez intentaría matarlo. Eliseo tenía cierto derecho a recibir favores de parte de Ben-adad, porque había sanado a Naamán de su lepra y también había hecho que se liberasen las fuerzas sirias que habían caído en manos de Joram (cap. 6: 22). Por otra parte, Eliseo era quien había desbaratado los planes que Ben-adad tenía contra Joram (cap. 6: 9-12), y además había predicho la humillante retirada de los ejércitos sirios del sitio de Samaria (cap. 7: 1-7). Pero, sin importarle cómo procedería el rey de Siria, Eliseo fue a Damasco. Los intereses de la obra del Señor siempre eran de mayor importancia que su conveniencia o seguridad personales.
El varón de Dios.
Sin duda, toda Siria sabía que Eliseo había curado a Naamán de su lepra. Como Ben-adad estaba enfermo cuando Eliseo llegó a la ciudad, era lógico que se le informara al rey de la presencia del profeta, para que él también llamara a este varón de Dios.
8. Hazael.
Sin duda, un funcionario importante de la corte siria. La alta estima en que lo tenía el rey, se manifiesta en que Ben-adad le encomendó la importante tarea de consultar a Eliseo en cuanto a su curación.
Toma ... un presente.
En aquellos tiempos se acostumbraba llevar un presente cuando se iba a consultar a un profeta (Núm. 22: 7; 1 Sam. 9: 7; 1 Rey. 14: 2, 3; 2 Rey. 5: 5).
Consulta por él a Jehová.
Es extraordinario que esta orden emanara de un rey de Siria. Es un testimonio notable del éxito de la misión de Eliseo, quien tuvo el privilegio de ver que el rey de una nación que los hebreos consideraban pagana, lo reconociera como varón de Dios y le pidiera que consultara por él a Jehová. Al dar esta orden a Hazael, el rey de Siria testificó ante su pueblo de su interés en el Dios de los hebreos, e hizo también saber a su nación que ya no consideraba como supremos únicamente a los dioses de Siria.
Si los hijos de Israel hubiesen sido fieles a su misión, este tipo de testimonio podrían haberlo dado los gobernantes de muchas naciones. El propósito original de Dios era que los hebreos fueran como una luz sobre un monte para iluminar hasta los confines de la tierra y disipar la oscuridad y la ignorancia. Si hubieran existido más hombres como Eliseo, más reyes como Ben-adad, podrían haber testificado de la grandeza de Dios. Si en Israel hubiese existido más fe y obediencia, en el mundo se habrían visto más fe y esperanza. El fracaso de Israel significó el fracaso y la ruina de las naciones circunvecinas. La salvación de Israel podría haber producido la salvación de muchos en el mundo.
¿Sanaré?
Sólo Dios podía contestar la pregunta de Ben-adad. El rey sabía que si consultaba a los sacerdotes y profetas de Siria, no recibiría una respuesta digna de confianza. Debe hacerse resaltar el contraste entre el proceder del rey de Siria que consultaba al Dios de Israel, con lo que hizo Ocozías, quien pocos años antes había preguntado a "Baal-zebub dios de Ecrón" si había de sanar de su enfermedad (cap. 1: 2). Por esa vergonzosa acción, el profeta Elías reprendió severamente al rey de Israel, y le dijo que moriría (cap. 1: 4). Ocozías era contemporáneo de Ben-adad, y es posible que el rey de Siria se hubiera enterado de lo que había ocurrido en Israel. Por supuesto, la consulta de Ben-adad a Eliseo era más que una consulta: era una invitación al profeta de Israel para que hiciera por el rey lo que había hecho por Naamán.
9. Fue a su encuentro.
Esta deferencia indica estima por Eliseo, y señala el aprecio que éste gozaba entonces en ese país enemigo. El profeta estaba en algún lugar de Damasco, o cerca de allí, y Hazael fue enviado a ese lugar.
Los bienes de Damasco.
Damasco era entonces un importante centro comercial, y se encontraban en él los más grandes tesoros del Oriente. Entre estos "bienes" podrían señalarse hermosos vasos de cobre, plata y oro, ricos mántos brocados de seda y raso, alimentos exóticos y deliciosos, hermosas joyas de gran valor y muebles hechos de maderas fragantes y costosas.
Cuarenta camellos cargados.
El Oriente era proclive a la ostentación y al fausto, y quizá el rey quiso desplegar un gran alarde del magnífico presente que le ofrecía al profeta. Cuarenta camellos cargados de tesoros, desfilando lentamente por las calles, causarían una gran impresión en la gente, y revelarían tanto la generosidad y la riqueza de su rey como la gran estima que tenía por el profeta.
Tu hijo Ben-adad.
Esta era una frase de respeto. Los discípulos al dirigirse a sus maestros también usaban la palabra "padre" (cap. 2: 12); y otro tanto hacían los siervos para hablar a sus señores (cap. 5: 13). Joram usó esta palabra al dirigirse a Eliseo (cap. 6: 12) en una ocasión cuando sentía por él la más profunda estima y el mayor respeto. En esta misma forma se dirigió Joás a Eliseo durante la última enfermedad del profeta (cap. 13: 14). Sin duda, Ben-adad dijo a Hazael que usara esa forma al dirigirse al profeta a fin de demostrarle el gran respeto que le tenía.
10. Seguramente sanarás.
El texto hebreo contiene una negación; por tanto, el pasaje puede traducirse "definitivamente no te recobrarás", si bien la construcción hebrea encierra algunas dificultades. La frase se corrigió en el margen de la Biblia hebrea, y dice "ciertamente vivirás". La alteración en cuestión se efectuó al cambiar el negativo hebreo lo' por lo , "a él". Todas las versiones antiguas y los manuscritos hebreos concuerdan con esta lectura marginal: "dirás a él, ciertamente vivirás". Parece, pues, necesario aclarar la contradicción entre esta declaración y la predicción inmediata siguiente, "él morirá ciertamente". Se han dado algunas explicaciones, y la siguiente parece la más razonable: Eliseo dio al rey la seguridad de que su enfermedad no era mortal, de que no era fatal, y por tanto, ciertamente viviría. Ese fue el mensaje que se encomendó a Hazael que llevara a Ben-adad. La pregunta del rey fue: "¿Sanaré de esta enfermedad?", y la respuesta, en este aspecto, fue clara: su enfermedad no era tal como para causarle la muerte; podría vivir.
11. Hasta hacerlo ruborizarse.
Al parecer, Eliseo miró a Hazael de lleno en el rostro, y fijamente. No se sabe si Hazael ya había albergado ambiciones secretas de sentarse en el trono de su señor. De ser así, pudo sospechar que en ese momento Eliseo leía sus pensamientos más íntimos.
12. Sé el mal.
El Señor sabía mejor que el mismo Hazael lo que éste haría en el futuro. Rara vez una persona planea de antemano todos los actos malos y repulsivos de los cuales, alguna vez, se hará culpable. Un mal pensamiento inspira otro, una mala acción lleva a otra peor, hasta que el que consiente en andar por el camino del mal se hunde tan profundamente en la iniquidad, como nunca hubiera soñado ni creído que lo haría.
Estrellarás a sus niños.
El futuro rey de Siria, con la amargura y el odio que surgirían en su alma, tomaría parte en los más viles crímenes contra el pueblo de Israel. En tiempos de paz, los hombres no comprenden las crueldades y los horrores que serán capaces de cometer cuando estén en guerra. Los males enumerados por Eliseo no eran desconocidos en las naciones del Cercano Oriente cada vez que éstas se entregaban a las pasiones bélicas (ver 2 Rey. 15: 16; Ose. 10: 14; 13: 16; Amós 1: 3, 13).
13. Este perro.
Para indicar una persona vil o despreciable (ver 1 Sam. 17: 43; 24: 14; 2 Sam. 3: 8; 9: 8; 16: 9). En esta frase Hazael expresa o una extrema humildad o asume un aire de inocencia ofendida. Parece sorprenderse y asombrarse en gran manera. Tal vez ya había hecho sus planes para su futuro y malvado proceder, pero hasta ese momento no había tramado todo el mal del cual sería culpable con el correr del tiempo. Cuando una persona se inicia en el camino del mal, se asombraría mucho si se le dijera cuál será el resultado final de su conducta.
14. Que seguramente sanarás.
Posiblemente Hazael repitió el mensaje que había recibido, pero no añadió que el Señor había revelado mediante el profeta que ciertamente moriría.
15. Tomó un paño.
"Una manta" (BJ). Quizá la colcha o sobrecama que estaba en la cabecera de la cama. La colocó sobre el rostro de Ben-adad, y lo asfixió. Sin duda lo hizo de tal manera que se creyera que había sido algo accidental, o que el rey había muerto en forma natural.
16. Quinto año de Joram.
Ver en las págs. 79, 84, 148, 149, 153 la cronología del reinado de Joram de Israel.
Joram hijo de Josafat.
Respecto al reinado conjunto de Joram de Judá con su padre Josafat, ver com. caps. 1: 17; 3: 1. Desde este punto se prosigue con la historia del reino de Judá que se había dejado en 1 Rey. 22: 50, donde se menciona la muerte de Josafat.
17. Ocho años.
En relación con este período y también con el método de hacer el cómputo, ver págs. 152, 153.
18. De los reyes de Israel.
Hay muchas indicaciones de que en este momento Judá estaba estrechamente aliado con el reino de Israel, y andaba en los caminos de su vecino del norte. Una de esas indicaciones es la inferencia de que Judá había adoptado el método de cómputo cronológico de Israel (ver com. cap. 9: 29).
Una hija de Acab.
Esta hija fue Atalía (vers. 26). El matrimonio de Atalía, hija de Acab y Jezabel, con Joram, hijo de Josafat, sirvió para consolidar la alianza entre los dos reinos (2 Crón. 18: 1). En el antiguo Oriente eran comunes tales matrimonios entre las casas reales de naciones que establecían alianza entre sí. Este matrimonio y esta alianza no trajeron más que dificultades a Judá. Atalía se parecía mucho a sus padres, y antes de morir le acarrearía grandes dificultades a Judá. Debido a la alianza entre las dos naciones, Josafat se unió con Acab para hacer guerra contra Siria (1 Rey. 22: 4, 29); se unió con Ocozías, hijo de Acab, para construir naves en Ezión-geber (2 Crón. 20: 35, 36), y con Joram para hacer la guerra a Moab (2 Rey. 3: 7).
Hizo lo malo.
Este es el informe que, hasta este punto, se ha dado de los reyes de Israel; pero ahora Judá también va por los malos caminos de su vecino del norte. Cuando Joram subió al trono mató a todos sus hermanos, a los cuales su padre había dado grandes tesoros de plata, oro y ciudades fortificadas (2 Crón. 21: 3, 4), e introdujo graves formas de idolatría (2 Crón. 21: 11).
19. Por amor a David.
Ver com. 1 Rey. 11: 36. La luz que Dios le había dado a David, había de seguir brillando a través de todas las edades por medio de su posteridad; pero los impíos descendientes como Joram casi extinguieron esa luz.
20. Se rebeló Edom.
El Señor no permitió en este momento que desapareciera el reino de Judá, ni dejó que terminara la dinastía de David; pero, por su apostasía, Judá tuvo que sufrir cierto grado de aflicción. Durante el reinado de Joram, los idumeos, que habían estado subyugados a Judá durante siglo y medio, intentaron independizarse. Cuando Dios estableció a Israel en Palestina, planeó que Jerusalén fuera, finalmente, la capital de toda la tierra, que fuera una nación y un pueblo, una hermandad unida, feliz y apacible, unificada por el culto al Dios del cielo (ver PVGM 232, 233; DTG 529, 530). Pero en vez de permitir que la luz de la verdad brillara sobre otros, los israelitas se llenaron de la oscuridad de las naciones que los rodeaban.
Pusieron rey.
Evidentemente depusieron al gobierno del rey anterior, que había recibido su corona de Judá, y eligieron un nuevo soberano independiente, quien dejó de pagar tributo a Judá. David había obligado a los edomitas a pagarle tributo (2 Sam. 8: 14). En tiempos de Salomón, Edom debe haber sido aún vasallo, porque Salomón tenía su flota en Ezión-geber, en la costa sur de Edom (1 Rey. 9: 26), y esta situación se mantuvo durante el reinado de Josafat (1 Rey. 22: 47, 48).
21. Zair.
Este nombre sólo aparece en este pasaje, y se desconoce su ubicación.
Todos sus carros.
Era difícil penetrar mucho en territorio edomita con una gran fuerza de carros. Quizá Joram marchó hacia el sur hasta la frontera de Edom, donde se habían congregado las fuerzas hostiles de ese país.
Atacó a los de Edom.
Es algo difícil traducir el hebreo de este versículo. Parece entenderse que el rey y sus carros atacaron a los edomitas que los habían rodeado. En la oscuridad, los edomitas habían avanzado contra las fuerzas de Judá y las habían rodeado. Una vez descubierto esto, los carros lograron abrirse paso peleando contra el enemigo hasta llegar a un lugar seguro.
Huyó a sus tiendas.
Es decir, volvieron a sus casas. Ver en el com. 2 Sam. 20: 1; 1 Rey. 8: 66 el significado de la expresión "a sus tiendas". Los edomitas derrotaron a los de Judá, y los obligaron a huir y a volver a sus casas sin haber logrado el propósito de sofocar la sublevación. Con esta rebelión Edom obtuvo su independencia.
22. Hasta hoy.
Hasta el momento de escribirse esta frase, Judá no había logrado dominar otra vez a Edom. Edom parece haber seguido como Estado independiente hasta que Juan Hircano (134-104 AC) lo subyugó de nuevo.
Libna.
Ciudad ubicada 15,2 km al norte de Laquis (Jos. 10: 29-31). Probablemente deba identificarse con Tell ets Tsáfi , situada a 37,6 km al suroeste de Jerusalén. Es probable que los habitantes de Libna, al rebelarse, se beneficiaran con los ataques que los filisteos hacían por esta época contra Judá (2 Crón. 21: 16, 17).
24. Durmió Joram.
Ver en 2 Crón. 21: 12-19 las circunstancias de su muerte.
En la ciudad de David.
En 2 Crón. 21: 20 se afirma que fue sepultado en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes. Se cree que los sepulcros reales estaban bajo la fiscalización de algunos sacerdotes leales que rehusaron enterrar allí a Joram por su mala conducta.
Ocozías.
Este nombre significa "Jehová ha tomado", o "posesión de Jehová". Alterando algo el orden de las letras, se obtiene el nombre Joacaz, que se aplica algunas veces a Ocozías (2 Crón. 21: 17). El hebreo lo llama Azarías en 2 Crón. 22: 6, aunque en algunos manuscritos hebreos aparece como Ocozías.
25. Año doce de Joram.
En otros pasajes se dice que Ocozías subió al trono en el 11.º año de Joram. Ambas declaraciones son correctas. Ver la explicación de esta aparente discrepancia en com. cap. 9: 29.
Hijo de Joram.
Según 2 Crón. 21: 17 a 22: 1, Ocozías era el hijo menor de Joram y todos sus hijos mayores habían sido muertos en un ataque enemigo contra el campamento del rey. Tenía el mismo nombre de su tío Ocozías, hijo de Acab, que por entonces era el príncipe heredero en Israel. Su madre era Atalía, hija de Acab y Jezabel (2 Rey. 8: 18, 27). Joram quizá tuvo otras mujeres además de Atalía, quienes pudieron ser las madres de sus hijos mayores.
26. Hija de Omri.
Atalía era "hija de Acab" (vers. 18), y Acab fue hijo de Omri (1 Rey. 16: 28); por lo tanto Atalía era, en verdad, nieta de Omri. Los hebreos usaban las palabras "hijo" e "hija" para indicar cualquier descendiente, aunque hubiera varias generaciones entre el "padre" y el "hijo". Por ejemplo, Cristo fue "hijo de David" , y David fue "hijo de Abrahán" (Mat. 1: 1). Aquí se dice que Atalía era hija de Omri, ya que Omri se destacó mucho por ser el fundador de la más importante dinastía de reyes israelitas. Aunque eran impíos, estos reyes fueron gobernantes enérgicos, e hicieron mucho para que Israel fuese una nación fuerte e importante en el Oriente. Los asirios llamaban a Israel "país de Omri", y aun Jehú, el que exterminó a la dinastía de Omri, fue llamado por ellos "hijo de Omri".
27. En el camino.
Según 2 Crón. 22: 3, "su madre " [Atalía] " le aconsejaba a que actuase impíamente" . Sin duda, esta enérgica mujer dominó casi totalmente al rey Joram.
28. Fue a la guerra con Joram.
Aún regía la alianza entre Israel y Judá. Por esto se esperaba que Ocozías acompañara a su tío en esta campaña. Por esta alianza Josafat había ido con Acab a la guerra contra Siria (1 Rey. 22: 29) y con Joram contra Moab (2 Rey. 3: 7, 9).
Hazael rey de Siria.
Las guerras entre Israel y Siria, tan frecuentes durante el reinado de Ben-adad, continuaron durante el reinado de Hazael. En esta ocasión fue Israel quien tomó la ofensiva contra Siria. Israel había sufrido mucho a manos de Ben-adad, y sin duda buscaba la oportunidad de desquitarse. En los países del antiguo Oriente, un cambio de rey muchas veces significaba el comienzo de una serie de guerras; los enemigos procuraban atacar antes de que el nuevo rey hubiera tenido tiempo de consolidar su posición. En una inscripción aramea de Hamat, el nombre de Hazael aparece en la misma forma en que está en la Biblia. También está escrito en placas de marfil que una vez sirvieron para decorar la cama del rey. Estas placas se hallaron en las excavaciones de Arslan Tash en el norte de Siria. En documentos asirios el nombre del rey es Haza'ilu .
Hazael guerreó contra Salmanasar III de Asiria y, según los documentos asirios, sufrió una terrible derrota: perdió 16.000 hombres, 1.131 carros, 470 caballos y también su campamento. Salmanasar relata cómo Hazael huyó para salvar la vida y fue encerrado en Damasco, su ciudad real. Salmanasar devastó los campos fuera de la ciudad capital, hasta el Haurán, por el sur, en la frontera norte con Galaad. Después de eso, el rey asirio partió hacia la costa y recibió tributo de Tiro y Sidón.
Salmanasar lanzó este ataque en el año 18 de su reinado, o sea 841 AC. En ese año Ocozías reinaba en Judá, y Joram de Israel atacó a Ramot de Galaad (ver pág. 84). Después de la tremenda derrota que sufrió Hazael a manos de Salmanasar, el momento era oportuno para que Joram subyugara de nuevo a Ramot de Galaad. Acab había perdido la vida varios años antes cuando intentaba tomar esa misma fortaleza (1 Rey. 22: 3-37).
Hirieron a Joram.
A pesar de las heridas, el sitio tuvo éxito, pues Ramot de Galaad pasó a manos de los israelitas (cap. 9: 1, 4, 14, 15).
29. A Jezreel.
Acab tenía uno de sus palacios en Jezreel (1 Rey. 18: 45; 21: 1), y sin duda Joram siguió usándolo como un retiro campestre.
Visitar a Joram.
Es probable que Ocozías hubiera permanecido en Ramot de Galaad por algún tiempo después que Joram fue herido. Más tarde, tal vez después de tomar la ciudad, fue a Jezreel para visitar a su tío convaleciente. Esta visita lo llevó a la muerte (2 Rey. 9: 27).
CBA T2
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