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CBA - Segundo Libro de Crónicas Capítulo 16


CBA Segundo Libro de Crónicas Capítulo 16
1. El año treinta y seis.

Con la excepción de esta fecha, los vers. 1-6 corren paralelamente con 1 Rey. 15: 17-22. Baasa comenzó a reinar en el 3er. año de Asa, reinó 24 años, según el cómputo inclusivo, y lo sucedió su hijo en el 26.º año de Asa (1 Rey. 15: 33; 16: 8). Esto descarta la posibilidad de una guerra entre Asa y Baasa en el 36.º año del reinado de Asa. Pero no hay contradicción si aquí esta referencia (y probablemente la de 2 Crón. 15: 19) no alude a los años del reinado personal de Asa, sino a los de su reino, a saber de Judá. El 35.º año del reino del sur, computado desde la ascensión de Roboam, sería el 14.º año de Asa, probablemente el año cuando aconteció el conflicto con Zera, o a lo menos cuando comenzó (ver com. 2 Crón. 15: 10); y en ese caso, 2 Crón. 15: 19 proporcionaría la información de que "no hubo más guerra" en el reinado de Asa hasta ese año. El año siguiente, el 36.º desde la fundación de la monarquía de la cual Asa era rey, sería el año cuando Baasa comenzó a fortificar a Ramá.

Ramá.

Muy probablemente Ramá de Benjamín, ciudad a unos 9 km al norte de Jerusalén (ver com. Jos. 18: 25).

No dejar salir ni entrar a ninguno.

Lógicamente esto se referiría al éxodo de Israel a Judá después de la gran victoria de Asa sobre Zera (cap. 15: 9). Puesto que la convocación de Jerusalén para celebrar esta victoria se efectuó en el 15.º año de Asa (cap. 15: 10), debe haber sido en ése el tiempo del éxodo del reino del norte y cuando surgió la necesidad de que Baasa construyera un baluarte en la frontera "para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa". Si esta construcción de Ramá no se verificó hasta el 36.º año del reinado de Asa, habrían pasado 21 años desde el éxodo a Judá antes de que se tomaran medidas para detenerlo. Pero puesto que la muerte de Baasa sucedió en el 27.º año de Asa, Baasa no podría haber construido a Ramá en el 36.º año de Asa. Si se entiende como el 36.º año de Judá, del reino del sur que gobernaba Asa, entonces desaparece la supuesta discrepancia y los acontecimientos encajan perfectamente en los años 14.º y 15.º de Asa.

2. La plata y el oro.

Los tesoros del templo y del palacio, saqueados después de la incursión de Sisac (cap. 12: 9), se habían repuesto hacía poco con los despojos de la guerra (cap. 15: 18); pero otra vez se los llevaron, y ahora por una decisión del rey. Asa previamente había ganado una gran victoria por haber puesto su confianza en Dios y por haber clamado pidiendo su ayuda (cap. 14: 11, 12). Ahora claudicó su fe, y recurrió a un rey pagano en procura de ayuda. Aun las personas de quienes se registra un prolongado servicio fiel pueden echar a perder su vida al fijarse en las dificultades del presente y no confiar en Dios.

4. Conquistaron Ijón.

Los lugares conquistados estaban en la frontera norte de Israel, cerca de Siria. En el com. de 1 Rey. 15: 20 hay detalles en cuanto a las ciudades aquí mencionadas.

5. Cesó de edificar.

Asa había tenido éxito en su propósito inmediato de detener la amenaza de Baasa, pero al recurrir a la ayuda de 254 Ben-adad no actuó de acuerdo con lo que podría haberse esperado de un hijo de Dios en esas circunstancias. La falta de fe del rey dio oportunidad a los vecinos paganos para que vituperaran el nombre de Dios, puesto que probablemente se sabía que antes se había exaltado a Jehová como el origen de las victorias militares de Judá.

6. A Geba y a Mizpa.

En cuanto a la ubicación de estas ciudades, ver com. 1 Rey. 15: 22. Nótese que la identificación de Mizpa como Tell en-Natsbeh ubica a la ciudad a 13 km al norte de Jerusalén, en el lugar que algunos han identificado como el sitio de Atarot (ver com. 2 Rey. 25: 23).

7. El vidente Hanani.

Lo registrado en los vers. 7-10 no está en Reyes. Fuera de lo que aquí se dice, nada se sabe de Hanani, a menos que fuera el padre de Jehú, el vidente que profetizó contra Baasa (1 Rey. 16: 1- 4, 7) y Josafat (2 Crón. 19: 2).

Por cuanto te has apoyado.

Esta búsqueda del apoyo de un rey pagano mostraba que a Asa le faltaba fe en Dios. El reproche de Hanani concuerda con los mensajes de otros profetas de Dios (ver Isa. 30: 1, 2, 7, 15-17; 31: 1, 3; Jer. 17: 5; Ose. 5: 13; 7: 11; 12: 1).

Ha escapado.

Aunque Asa consiguió que Ben-adad fuera su aliado mercenario, todavía Siria era enemiga de Judá. Sin duda Asa había temido que Ben-adad ayudara a los israelitas en las medidas que tomaban contra Judá, y en esto seguramente tenía razón. Mediante su maniobra política había eliminado al rey de Israel, pero por fe en Dios podría haber ganado una victoria sobre las fuerzas combinadas de Israel y de Siria. No era el propósito del Señor que su pueblo estuviera a merced de sus enemigos, y éstos lo derrotaban tan sólo cuando iba contra él o demostraba falta de fe. Si en esta ocasión no hubieran fallado la fe y el valor de Asa, su reino podría haberse agrandado muchísimo y el nombre del Señor se habría magnificado entre las naciones de la tierra.

8. Los etíopes y los libios.

En ese tiempo, los libios gobernaban en Egipto. Zera era "etíope" (ver com. cap. 14: 9).

Te apoyaste en Jehová.

El profeta cita como prueba de la verdad de sus palabras, la experiencia del propio Asa cuando venció a Zera.

9. Los ojos de Jehová contemplan.

Los ojos de Jehová están por doquiera, siempre buscando a los que le sirven de todo corazón, para que mediante ellos pueda revelar su gran poder y realizar sus maravillosas obras. Mediante los rectos, el mundo llega a conocer la naturaleza y el poder de Dios. Asa cometió una injusticia no sólo consigo mismo y con su nación sino también con Dios al no demostrar fe. En el momento cuando Dios buscaba a alguien por medio de quien pudiera revelarse a las naciones, y cuando el rey de Judá parecía ser ese instrumento, Asa fracasó. Si tan sólo hubiese sido fuerte y valiente, y hubiera avanzado en el nombre del Señor, la reforma que había comenzado en Judá podría hubiese extendido a otros países y, entre los paganos, muchos habrían llegado a conocer a Dios y se habrían puesto de parte de él y de su pueblo.

Locamente.

Asa había actuado con necedad tanto desde el punto de vista divino como humano; solo había eliminado fugazmente una amenaza de tu enemigo, pero para lograr eso había fortalecido mucho a otro. El problema original se resolvió sólo parcialmente, y se crearon nuevas dificultades.

Habrá más guerra.

La paz conseguida con el necio proceder de Asa al cohechar a un rey pagano, no fue ni real ni permanente. La predicción de Hanani se comprobó vez tras vez en la historia posterior de Judá. Asa tuvo la oportunidad de asestar un impacto demoledor a dos adversarios. Aunque no hay un relato específico de ninguna guerra futura en la cual estuviera implicado el mismo Asa, se registra que " "hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos" " (1 Rey. 15: 16, 32).

10. Se enojó Asa contra el vidente.

Hanani sólo había procedido como mensajero al comunicar a Asa la reprensión del Señor por su conducta insensata. Pero en vez de aceptar ese mensaje, Asa se enojó y volcó su ira contra el profeta. Un acto insensato provocó otro. El reformador de Judá se convirtió en su tirano y opresor. La necedad provocó crueldad, ingratitud y gran injusticia.

11. Los hechos de Asa.

Los vers. 11-14 presentan la terminación del reinado de Asa. El pasaje paralelo está en 1 Rey. 15: 23, 24.

12. Año treinta y nueve.

Puesto que Asa reinó 41 años (vers. 13), debe haber estado gravemente enfermo durante los dos últimos años de su reinado. El esquema cronológico de los reinados de Asa y de Josafat indica que durante los últimos tres o cuatro años del 255 reinado de Asa, Josafat reinaba conjuntamente con él. La enfermedad de Asa puede haberlo inducido a colocar a su hijo en el trono como corregente.

A los médicos.

No sólo en la guerra y en el manejo de la nación Asa extremó su dependencia de la ayuda humana, sino también en la enfermedad. ¡Cuán débil era la fe del que una vez había sido tan fuerte! Una victoria nunca es una garantía segura de otra. La fuerza de hoy no nos asegura la fuerza de mañana. En ocasión de su gran victoria sobre Zera, Asa fue fuerte en su fe y poderoso en su acción. Pero las personas de esa fortaleza son las que se convierten en los principales blancos del enemigo. En vez de crecer en fuerza y valor, Asa declinó hasta pasar los últimos años de su vida enfermo, desalentado y amargado; tuvo poca fe en Dios y recibió poca ayuda humana.

13. El año cuarenta y uno.

Lo que se presenta aquí, en la conclusión del relato del reinado de Asa, aparece en 1 Rey. 15: 10, en el comienzo del relato. Es evidente que Crónicas da menos énfasis a la cronología que Reyes.

14. En los sepulcros que él había hecho para sí.

Los detalles del sepelio de Asa de este versículo son peculiares de Crónicas. El plural "sepulcros" tal vez indique una tumba familiar que tenía varios nichos. Era usual en Palestina sepultar en sepulcros excavados en la roca (ver Isa. 22: 16; Mat. 27: 60; Mar. 15: 46; Luc. 23: 53).

Perfumes.

De acuerdo con la costumbre de Palestina (cf. Juan 19: 39, 40).

Un gran fuego.

No para cremar, pues los hebreos no cremaban a los muertos. Quizá se hace referencia a quemar incienso y especias (ver com. cap. 21: 19).

CBA T3

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