1. Tuvo sosiego el país por diez años.
Cf. vers. 6. Esto no se menciona en Reyes, donde sencillamente se dice que "hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos" (1 Rey. 15: 16). La declaración no significa que hubo francas hostilidades entre Israel y Judá durante todo el largo reinado de 41 años de Asa (2 Crón. 16: 13; cf. 1 Rey. 15: 10; en cuanto al cómputo del reinado ver t. II, pág. 141), sino que no hubo verdadera paz entre las dos naciones.
2. Lo bueno.
El pasaje paralelo añade "como David su padre" (1 Rey. 15: 11).
3. Quitó los altares.
Este versículo presenta un cuadro de la terrible idolatría en que había caído la nación desde el reinado de David. El relato del movimiento de reforma de Asa en 1 Rey. 15: 12 comienza con la declaración de que "quitó del país a los sodomitas", una revelación del triste estado al que había llegado la nación.
Lugares altos.
Cf. 2 Crón. 15: 17 y 1 Rey. 15: 14. Los lugares altos que quitó Asa evidentemente eran los dedicados al culto de los ídolos, pues así se lo menciona. Sin embargo, Asa permitió que continuaran los santuarios locales no autorizados, dedicados al culto de Jehová, o si esta campaña fue hecha contra todos los lugares altos, no tuvo éxito completo, pues " los lugares altos no eran quitados de Israel" (ver com. 2 Crón. 15: 17; 1 Rey. 15: 14).
Imágenes.
"Estelas" (BJ). Del Heb. matstsebah, literalmente, "columnas". Se trataba de piedras sagradas comunes en la Palestina de aquellos días, que constituían parte de las formas corruptas de religión oriundas del país. Moisés ordenó la destrucción de las matstseboth, plural de matstsebah (ver com. Deut. 12: 3; 16: 22). Algunos piensan que esas "columnas" eran emblemas fálicos.
Símbolos de Asera.
"Cipos" (BJ). Del Heb. 'asherah, pl. 'asherim , estacas de madera, o árboles sagrados, emblemas de la diosa cananea de la fertilidad (ver com. Juec. 3: 7). Los 'asherim se mencionan con frecuencia en relación con el culto de Baal (Juec. 6: 25, 28). Moisés prohibió que los israelitas colocaran "imágenes de Asera" ("cipos", BJ) cerca de un altar de Jehová y ordenó que se destruyesen esos emblemas idolátricos (ver com. Deu t. 7: 5; 16: 21).
5. Lugares altos.
Ver com. vers. 3.
Imágenes.
"Altares de incienso" (BJ). Heb. jammanim , término diferente del que se tradujo como "imágenes" en el vers. 3. Jammanim puede proceder de la raíz jamam, "estar caliente". Por lo tanto, algunos han aplicado esta palabra a columnas de sol. Sin embargo, la opinión ahora prevaleciente parece interpretar jammanim como "altares de incienso". Jammanim también aparece en Lev. 26: 30 e Isa. 27: 9.
6. Edificó ciudades fortificadas.
Cf. cap. 11: 5-12.
7. Edifiquemos estas ciudades.
Se hace referencia a un sistema general de defensa, tanto en el sur contra Egipto como en el norte contra Israel. Asa hizo todo lo que pudo para fortalecer su reino y estar preparado para los ataques que seguramente sobrevendrían, de modo que su pueblo no sufriera por las agresiones de los vecinos hostiles.
8. Trescientos mil.
Cf. cap. 13: 3. Tal vez ésta no era la magnitud del ejército permanente de Asa, sino la cantidad de hombres de la nación capaces de llevar armas, que estarían disponibles en caso de emergencia.
9. Zera etíope.
Hasta ahora no hemos podido identificar a Zera con los registros de la época. Puesto que había cusitas en las regiones de Arabia occidental y África oriental que bordean la costa del mar Rojo (ver Gén. 10: 249 6), Zera puede haber provenido de esos lugares. En su ejército puede haber tenido fuerzas auxiliares libias provenientes de Egipto, donde gobernaba una dinastía libia. Asa había hecho todo lo posible para robustecer las defensas nacionales y para preparar un ejército (2 Crón. 14: 6- 8). De modo que Judá estaba lista cuando atacó Zera.
Un millón.
Algunos piensan que este número redondo significa una hueste muy grande en la misma forma como hoy hablamos de una "miríada" sin el propósito de dar la idea exacta, y ni siquiera aproximada, de "diez mil", que es el significado literal del término. Los que sostienen esta opinión hacen notar que un millón de hombres sería algo completamente desproporcionado. Sea como fuere, las fuerzas de Zera eran un "ejército" aplastante para Asa y su ejército. Ver las págs. 126, 127.
Maresa.
Una de las fortalezas que había edificado Roboam (cap. 11: 8). Estaba en la parte baja de Judá, a unos 40 km al suroeste de Jerusalén.
10. Valle de Sefata.
Al noroeste de Maresa hay un amplio wadi que penetra en la planicie palestina. Quizá se haga referencia a esta región. Ante la llegada de las fuerzas de Asa, sin duda Zera se retiró hasta la parte más ancha del wadi , donde podía usar sus carros.
11. Clamó Asa a Jehová.
Asa había preparado ciudades para la defensa y disponía de un gran ejército bien equipado. Pero no sólo confiaba en armas u hombres sino en Dios. Al enfrentar al enemigo, lo hizo en el nombre de Jehová y como representante suyo.
Contra ti.
Al enfrentar a Zera en el nombre de Jehová, Asa creía que su propia derrota sería una derrota de Jehová.
12. Jehová deshizo.
Jehová capacitó a Asa para que obtuviera una asombrosa victoria. Judá tenía enemigos poderosos, tanto al norte como al sur. Por sí misma, habría sucumbido ante el poder superior de las fuerzas alistadas contra ella. Pero fue invencible con la ayuda de Dios. El ataque de Zera fue la última amenaza grave contra Judá, procedente del sur. En adelante sus enemigos provinieron del norte: primero Asiria en tiempo de Senaquerib y después Babilonia en tiempo de Nabucodonosor, el cual provocó la ruina de la nación.
13. Gerar.
Probablemente haya estado a unos 18 km al sureste de Gaza, en el camino de Egipto.
Su ejército.
El ejército de Asa. El pueblo de Judá fue un instrumento en las manos de Dios para efectuar su obra.
14. Atacaron también todas las ciudades.
Esas ciudades, que rodeaban a Gerar, eran ciudades filisteas. Sin duda habían ayudado a Zera.
El temor de Jehová.
Cuando Dios manifiesta su gran poder en favor de su pueblo, un temor de origen divino se apodera del enemigo, y no hay más valor ni fuerza para resistir (ver cap. 17: 10).
15. Camellos.
Gerar estaba en el límite del desierto meridional que separa a Palestina de Egipto, y por lo tanto los habitantes de esa región tenían muchos camellos (ver 1 Sam. 27: 9; 30: 17).
CBA T3
Cf. vers. 6. Esto no se menciona en Reyes, donde sencillamente se dice que "hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos" (1 Rey. 15: 16). La declaración no significa que hubo francas hostilidades entre Israel y Judá durante todo el largo reinado de 41 años de Asa (2 Crón. 16: 13; cf. 1 Rey. 15: 10; en cuanto al cómputo del reinado ver t. II, pág. 141), sino que no hubo verdadera paz entre las dos naciones.
2. Lo bueno.
El pasaje paralelo añade "como David su padre" (1 Rey. 15: 11).
3. Quitó los altares.
Este versículo presenta un cuadro de la terrible idolatría en que había caído la nación desde el reinado de David. El relato del movimiento de reforma de Asa en 1 Rey. 15: 12 comienza con la declaración de que "quitó del país a los sodomitas", una revelación del triste estado al que había llegado la nación.
Lugares altos.
Cf. 2 Crón. 15: 17 y 1 Rey. 15: 14. Los lugares altos que quitó Asa evidentemente eran los dedicados al culto de los ídolos, pues así se lo menciona. Sin embargo, Asa permitió que continuaran los santuarios locales no autorizados, dedicados al culto de Jehová, o si esta campaña fue hecha contra todos los lugares altos, no tuvo éxito completo, pues " los lugares altos no eran quitados de Israel" (ver com. 2 Crón. 15: 17; 1 Rey. 15: 14).
Imágenes.
"Estelas" (BJ). Del Heb. matstsebah, literalmente, "columnas". Se trataba de piedras sagradas comunes en la Palestina de aquellos días, que constituían parte de las formas corruptas de religión oriundas del país. Moisés ordenó la destrucción de las matstseboth, plural de matstsebah (ver com. Deut. 12: 3; 16: 22). Algunos piensan que esas "columnas" eran emblemas fálicos.
Símbolos de Asera.
"Cipos" (BJ). Del Heb. 'asherah, pl. 'asherim , estacas de madera, o árboles sagrados, emblemas de la diosa cananea de la fertilidad (ver com. Juec. 3: 7). Los 'asherim se mencionan con frecuencia en relación con el culto de Baal (Juec. 6: 25, 28). Moisés prohibió que los israelitas colocaran "imágenes de Asera" ("cipos", BJ) cerca de un altar de Jehová y ordenó que se destruyesen esos emblemas idolátricos (ver com. Deu t. 7: 5; 16: 21).
5. Lugares altos.
Ver com. vers. 3.
Imágenes.
"Altares de incienso" (BJ). Heb. jammanim , término diferente del que se tradujo como "imágenes" en el vers. 3. Jammanim puede proceder de la raíz jamam, "estar caliente". Por lo tanto, algunos han aplicado esta palabra a columnas de sol. Sin embargo, la opinión ahora prevaleciente parece interpretar jammanim como "altares de incienso". Jammanim también aparece en Lev. 26: 30 e Isa. 27: 9.
6. Edificó ciudades fortificadas.
Cf. cap. 11: 5-12.
7. Edifiquemos estas ciudades.
Se hace referencia a un sistema general de defensa, tanto en el sur contra Egipto como en el norte contra Israel. Asa hizo todo lo que pudo para fortalecer su reino y estar preparado para los ataques que seguramente sobrevendrían, de modo que su pueblo no sufriera por las agresiones de los vecinos hostiles.
8. Trescientos mil.
Cf. cap. 13: 3. Tal vez ésta no era la magnitud del ejército permanente de Asa, sino la cantidad de hombres de la nación capaces de llevar armas, que estarían disponibles en caso de emergencia.
9. Zera etíope.
Hasta ahora no hemos podido identificar a Zera con los registros de la época. Puesto que había cusitas en las regiones de Arabia occidental y África oriental que bordean la costa del mar Rojo (ver Gén. 10: 249 6), Zera puede haber provenido de esos lugares. En su ejército puede haber tenido fuerzas auxiliares libias provenientes de Egipto, donde gobernaba una dinastía libia. Asa había hecho todo lo posible para robustecer las defensas nacionales y para preparar un ejército (2 Crón. 14: 6- 8). De modo que Judá estaba lista cuando atacó Zera.
Un millón.
Algunos piensan que este número redondo significa una hueste muy grande en la misma forma como hoy hablamos de una "miríada" sin el propósito de dar la idea exacta, y ni siquiera aproximada, de "diez mil", que es el significado literal del término. Los que sostienen esta opinión hacen notar que un millón de hombres sería algo completamente desproporcionado. Sea como fuere, las fuerzas de Zera eran un "ejército" aplastante para Asa y su ejército. Ver las págs. 126, 127.
Maresa.
Una de las fortalezas que había edificado Roboam (cap. 11: 8). Estaba en la parte baja de Judá, a unos 40 km al suroeste de Jerusalén.
10. Valle de Sefata.
Al noroeste de Maresa hay un amplio wadi que penetra en la planicie palestina. Quizá se haga referencia a esta región. Ante la llegada de las fuerzas de Asa, sin duda Zera se retiró hasta la parte más ancha del wadi , donde podía usar sus carros.
11. Clamó Asa a Jehová.
Asa había preparado ciudades para la defensa y disponía de un gran ejército bien equipado. Pero no sólo confiaba en armas u hombres sino en Dios. Al enfrentar al enemigo, lo hizo en el nombre de Jehová y como representante suyo.
Contra ti.
Al enfrentar a Zera en el nombre de Jehová, Asa creía que su propia derrota sería una derrota de Jehová.
12. Jehová deshizo.
Jehová capacitó a Asa para que obtuviera una asombrosa victoria. Judá tenía enemigos poderosos, tanto al norte como al sur. Por sí misma, habría sucumbido ante el poder superior de las fuerzas alistadas contra ella. Pero fue invencible con la ayuda de Dios. El ataque de Zera fue la última amenaza grave contra Judá, procedente del sur. En adelante sus enemigos provinieron del norte: primero Asiria en tiempo de Senaquerib y después Babilonia en tiempo de Nabucodonosor, el cual provocó la ruina de la nación.
13. Gerar.
Probablemente haya estado a unos 18 km al sureste de Gaza, en el camino de Egipto.
Su ejército.
El ejército de Asa. El pueblo de Judá fue un instrumento en las manos de Dios para efectuar su obra.
14. Atacaron también todas las ciudades.
Esas ciudades, que rodeaban a Gerar, eran ciudades filisteas. Sin duda habían ayudado a Zera.
El temor de Jehová.
Cuando Dios manifiesta su gran poder en favor de su pueblo, un temor de origen divino se apodera del enemigo, y no hay más valor ni fuerza para resistir (ver cap. 17: 10).
15. Camellos.
Gerar estaba en el límite del desierto meridional que separa a Palestina de Egipto, y por lo tanto los habitantes de esa región tenían muchos camellos (ver 1 Sam. 27: 9; 30: 17).
CBA T3
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