1. Volvió Job a reanudar su discurso.
Job deja su profunda meditación acerca de la naturaleza de la verdadera sabiduría y el contraste entre los logros del hombre y la sabiduría infinita de Dios, para considerar otro contraste que abarca los caps. 29 y 30. Aquí trata de lo que él mismo era y de lo que ahora es: su prosperidad anterior y la condición a que ha quedado reducido. Con la descripción de su vida anterior (Cap. 29), responde esencialmente a las acusaciones de sus amigos en cuanto a su carácter y conducta.
2. En los meses pasados.
Nadie jamás ha anhelado tanto como Job volver a los viejos tiempos. Pocos han sufrido un desastre más súbito y completo, ni han tenido mayor motivo para añorar el pasado.
Dios me guardaba.
En esta expresión, no sólo puede verse el anhelo de gozar de las bendiciones materiales del pasado, sino el ansia de volver a disfrutar del cuidado de Dios. El clamor de Job es el de un niño huérfano.
3. Lámpara.
Compárese con cap. 18: 6; 21: 17; Sal. 18: 28. Dios había sido una luz para Job, pero súbitamente se había apartado, dejándolo sumido en la oscuridad. Cuando recuerda la luz, la anhela y, contra toda esperanza, espera encontrarla otra vez. Cf. Prov 20:27.
4 En los días de mi juventud.
Heb. "en los días de mi otoño" (BJ). Quizá Job se refiera a los días de su edad madura, a la cual había llegado cuando le sobrevinieron sus calamidades.
El favor.
Heb. sod , "consejo", lo que insinúa una amistad íntima. La BJ refleja la traducción de la LXX. Dice: "Cuando vallaba Dios mi tienda". Job se representaba a Dios como a un amigo que llegaba a su tienda, y así disfrutaba de su compañerismo y compartía los planes divinos. Ahora le parece que Dios lo ha pasado por alto; y Job ya no comprende sus caminos, pues lo ha dejado que sufra solo, sin darle una explicación del motivo de ese sufrimiento.
5. Aún estaba conmigo.
Por causa de su aflicción, Job había llegado a pensar que el Omnipotente ya no lo acompañaba (caps. 6: 4; 7: 19; 9: 17; 10: 16).
Mis hijos.
En este versículo aparecen en forma paralela las dos vicisitudes que más habían entristecido a Job: la aparente retracción de la amistad de Dios y la pérdida de sus hijos. La mayor felicidad lleva en sí la posibilidad de la mayor tristeza. Es la desaparición de las mayores bendiciones la que deja el mayor vacío.
6. Leche.
La palabra hebrea indica más bien" cuajada". La cuajada (algunas versiones traducen "mantequilla") y el aceite eran considerados por los habitantes del Cercano Oriente como símbolos de prosperidad. Job dice que en su vida anterior la leche y la "mantequilla" eran tan comunes como el agua; y la tierra pedregosa donde crecían los olivos, echaba ríos de aceite. El aceite que se empleaba como alimento, para alumbrar, para ungir el cuerpo y para fines medicinales (Deut. 32: 13, 14), era muy cotizado entre los antiguos.
7. A la puerta.
Job recuerda tres motivos principales de su felicidad anterior: (1) la comunión con Dios, (2) el compañerismo con sus hijos, (3) el respeto de sus prójimos. En este capítulo se detalla más este último aspecto. En la puerta de la ciudad se administraba justicia y se llevaban a cabo los negocios públicos. Allí se juntaba la multitud y manifestaba respeto a Job como a uno de sus caudillos (ver Neh. 8: 1, 3, 16).
Asiento.
Se preparaba un asiento para cada juez, en el cual éste se sentaba para escuchar pleitos y dictar sentencias.
8. Los jóvenes.
Toda esta descripción es una hermosa ilustración de las costumbres del Cercano Oriente y del respeto que se brindaba a un hombre distinguido y de noble carácter. Los jóvenes se retiraban a los rincones y los ancianos se ponían de pie en señal 579 de respeto. No se rendía homenaje sólo por la edad, sino por la dignidad.
9. Los príncipes.
Esos dignatarios nunca se aventuraban a expresar una opinión contraria a la de Job porque respetaban en gran manera su sabiduría y su carácter (cf. cap 2 l: 5).
11. Los ... que me oían ... y los ojos que me veían.
Además de los príncipes y nobles, este versículo incluye al pueblo, quien también respetaba a Job. La gente común veía en él a un defensor y protector, y él sentía la satisfacción de ser amado sinceramente por el pueblo.
12. Yo libraba.
En este versículo se revela el espíritu de Job en contraste con las acusaciones de sus amigos (cap. 22: 5-10). Uno de los principios éticos que más se hace resaltar en el AT es la justicia hacia los pobres y la misericordia con los desvalidos (Sal. 72: 12-14; Prov. 21: 13; 24: 11, 12; Isa. l: 17).
13. Se iba a perder.
Se refiere al que había sido acusado falsamente y corría peligro de ser ejecutado, o a quien estaba a punto de morir de pobreza y necesidad. No hay gratitud más entusiasta y sincera que la de una persona cuyo benefactor la ha librado de una muerte inminente.
Corazón de la viuda.
Job vivía en tiempos cuando la supervivencia de los desvalidos, como las viudas y los huérfanos, dependía de la magnanimidad de personas bondadosas. No había "asistencia social" como existe hoy para hacer frente a las necesidades humanas. Personas como Job proporcionaban gran felicidad a los que se hallaban privados de todo sostén.
14. Me vestía.
La justicia y la rectitud eran parte tan integral de Job, que llegaron a ser las características distintivas por las cuales el pueblo lo reconocía (Isa. 61: 10; cf. Sal. 109: 18, 19).
15. Ciego.
Antiguamente había muchos ciegos que con frecuencia subsistían mendigando. Job no olvidaba a esos parias. La figura indica que sus regalos eran más que una mera pitanza. Sin duda, hacía todo lo posible para socorrerlos. Esa caridad le permitía decir que había sido "ojos al ciego" y "pies al cojo".
16. Menesterosos.
Ver vers. 12. Los regalos de Job estaban a tono con su bondad.
La causa que no entendía.
Mejor, "la causa del que no conocía". Job estaba dispuesto a hacer todo lo posible para que los forasteros recibieran justicia.
17. Quebrantaba los colmillos.
Esta metáfora se inspira en la caza. Job compara a los impíos con un animal salvaje que tiene asida a su víctima. Se describe a sí mismo como el que rescata a esas víctimas quebrando las fauces de la fiera.
18. Nido.
Esta metáfora representa la morada o el hogar.
Como arena.
Símil de larga vida.
19. Mi raíz.
Job dice que en su prosperidad era como un árbol que crece junto a un río, nutrido por las aguas que llegan hasta sus raíces y el rocío que cae sobre sus ramas y sus hojas (ver Gén. 27: 39; Sal. 1: 3; 133:3, Jer. 17: 8).
20. Mi arco.
Símbolo de fuerza (Gen. 49: 24). Job no estaba exhausto. Seguía vigoroso fuerte.
21. Consejo.
En el vers. 7, Job había hablado de su cargo como juez. Ahora dice que era estadista y consejero de estado.
23. Como a la lluvia.
Comparar un consejo con la lluvia es darle el mayor valor posible. La "lluvia tardía" era la de primavera que hacía madurar las cosechas (ver el t. II, págs. 112, 113; cf. Det. 11: 14; Jer. 3: 3; 5:24; Joel 2: 23; Ose. 6: 3).
24. Si me reía.
Los antiguos comentadores judíos consideraban que este versículo significaba que los hombres respetaban tanto la importancia de Job que no podían concebir que él se riera familiarmente con ellos. Una explicación más plausible es que Job reanimaba a los abatidos con sonrisas amigables.
Mi rostro.
Con su sonrisa, Job podía ayudar a los perplejos y abatidos, pero el desánimo de otros no podía abatirlo a él. Tenía suficientes recursos espirituales para permanecer sereno y alegre, aunque los que lo rodeaban estuvieran abatidos.
25. Como el jefe.
Este versículo parecería describir la vida civil, administrativa y doméstica de Job. Como magistrado, escogía el camino, ajustaba las diferencias y ocupaba el lugar principal. Como hábil administrador, presidía como un rey sobre un ejército; conservaba el orden y la disciplina. Como hombre, procuraba aliviar y consolar a sus prójimos.
¿Porque Job se defendía tan tenazmente? Se lo había acusado de tremendas culpas y de hipocresía, y le tocaba responder. Esta relación 580 de su felicidad anterior, hacía resaltar, por contraste, la inmensidad de su desgracia.
CBA T3
Job deja su profunda meditación acerca de la naturaleza de la verdadera sabiduría y el contraste entre los logros del hombre y la sabiduría infinita de Dios, para considerar otro contraste que abarca los caps. 29 y 30. Aquí trata de lo que él mismo era y de lo que ahora es: su prosperidad anterior y la condición a que ha quedado reducido. Con la descripción de su vida anterior (Cap. 29), responde esencialmente a las acusaciones de sus amigos en cuanto a su carácter y conducta.
2. En los meses pasados.
Nadie jamás ha anhelado tanto como Job volver a los viejos tiempos. Pocos han sufrido un desastre más súbito y completo, ni han tenido mayor motivo para añorar el pasado.
Dios me guardaba.
En esta expresión, no sólo puede verse el anhelo de gozar de las bendiciones materiales del pasado, sino el ansia de volver a disfrutar del cuidado de Dios. El clamor de Job es el de un niño huérfano.
3. Lámpara.
Compárese con cap. 18: 6; 21: 17; Sal. 18: 28. Dios había sido una luz para Job, pero súbitamente se había apartado, dejándolo sumido en la oscuridad. Cuando recuerda la luz, la anhela y, contra toda esperanza, espera encontrarla otra vez. Cf. Prov 20:27.
4 En los días de mi juventud.
Heb. "en los días de mi otoño" (BJ). Quizá Job se refiera a los días de su edad madura, a la cual había llegado cuando le sobrevinieron sus calamidades.
El favor.
Heb. sod , "consejo", lo que insinúa una amistad íntima. La BJ refleja la traducción de la LXX. Dice: "Cuando vallaba Dios mi tienda". Job se representaba a Dios como a un amigo que llegaba a su tienda, y así disfrutaba de su compañerismo y compartía los planes divinos. Ahora le parece que Dios lo ha pasado por alto; y Job ya no comprende sus caminos, pues lo ha dejado que sufra solo, sin darle una explicación del motivo de ese sufrimiento.
5. Aún estaba conmigo.
Por causa de su aflicción, Job había llegado a pensar que el Omnipotente ya no lo acompañaba (caps. 6: 4; 7: 19; 9: 17; 10: 16).
Mis hijos.
En este versículo aparecen en forma paralela las dos vicisitudes que más habían entristecido a Job: la aparente retracción de la amistad de Dios y la pérdida de sus hijos. La mayor felicidad lleva en sí la posibilidad de la mayor tristeza. Es la desaparición de las mayores bendiciones la que deja el mayor vacío.
6. Leche.
La palabra hebrea indica más bien" cuajada". La cuajada (algunas versiones traducen "mantequilla") y el aceite eran considerados por los habitantes del Cercano Oriente como símbolos de prosperidad. Job dice que en su vida anterior la leche y la "mantequilla" eran tan comunes como el agua; y la tierra pedregosa donde crecían los olivos, echaba ríos de aceite. El aceite que se empleaba como alimento, para alumbrar, para ungir el cuerpo y para fines medicinales (Deut. 32: 13, 14), era muy cotizado entre los antiguos.
7. A la puerta.
Job recuerda tres motivos principales de su felicidad anterior: (1) la comunión con Dios, (2) el compañerismo con sus hijos, (3) el respeto de sus prójimos. En este capítulo se detalla más este último aspecto. En la puerta de la ciudad se administraba justicia y se llevaban a cabo los negocios públicos. Allí se juntaba la multitud y manifestaba respeto a Job como a uno de sus caudillos (ver Neh. 8: 1, 3, 16).
Asiento.
Se preparaba un asiento para cada juez, en el cual éste se sentaba para escuchar pleitos y dictar sentencias.
8. Los jóvenes.
Toda esta descripción es una hermosa ilustración de las costumbres del Cercano Oriente y del respeto que se brindaba a un hombre distinguido y de noble carácter. Los jóvenes se retiraban a los rincones y los ancianos se ponían de pie en señal 579 de respeto. No se rendía homenaje sólo por la edad, sino por la dignidad.
9. Los príncipes.
Esos dignatarios nunca se aventuraban a expresar una opinión contraria a la de Job porque respetaban en gran manera su sabiduría y su carácter (cf. cap 2 l: 5).
11. Los ... que me oían ... y los ojos que me veían.
Además de los príncipes y nobles, este versículo incluye al pueblo, quien también respetaba a Job. La gente común veía en él a un defensor y protector, y él sentía la satisfacción de ser amado sinceramente por el pueblo.
12. Yo libraba.
En este versículo se revela el espíritu de Job en contraste con las acusaciones de sus amigos (cap. 22: 5-10). Uno de los principios éticos que más se hace resaltar en el AT es la justicia hacia los pobres y la misericordia con los desvalidos (Sal. 72: 12-14; Prov. 21: 13; 24: 11, 12; Isa. l: 17).
13. Se iba a perder.
Se refiere al que había sido acusado falsamente y corría peligro de ser ejecutado, o a quien estaba a punto de morir de pobreza y necesidad. No hay gratitud más entusiasta y sincera que la de una persona cuyo benefactor la ha librado de una muerte inminente.
Corazón de la viuda.
Job vivía en tiempos cuando la supervivencia de los desvalidos, como las viudas y los huérfanos, dependía de la magnanimidad de personas bondadosas. No había "asistencia social" como existe hoy para hacer frente a las necesidades humanas. Personas como Job proporcionaban gran felicidad a los que se hallaban privados de todo sostén.
14. Me vestía.
La justicia y la rectitud eran parte tan integral de Job, que llegaron a ser las características distintivas por las cuales el pueblo lo reconocía (Isa. 61: 10; cf. Sal. 109: 18, 19).
15. Ciego.
Antiguamente había muchos ciegos que con frecuencia subsistían mendigando. Job no olvidaba a esos parias. La figura indica que sus regalos eran más que una mera pitanza. Sin duda, hacía todo lo posible para socorrerlos. Esa caridad le permitía decir que había sido "ojos al ciego" y "pies al cojo".
16. Menesterosos.
Ver vers. 12. Los regalos de Job estaban a tono con su bondad.
La causa que no entendía.
Mejor, "la causa del que no conocía". Job estaba dispuesto a hacer todo lo posible para que los forasteros recibieran justicia.
17. Quebrantaba los colmillos.
Esta metáfora se inspira en la caza. Job compara a los impíos con un animal salvaje que tiene asida a su víctima. Se describe a sí mismo como el que rescata a esas víctimas quebrando las fauces de la fiera.
18. Nido.
Esta metáfora representa la morada o el hogar.
Como arena.
Símil de larga vida.
19. Mi raíz.
Job dice que en su prosperidad era como un árbol que crece junto a un río, nutrido por las aguas que llegan hasta sus raíces y el rocío que cae sobre sus ramas y sus hojas (ver Gén. 27: 39; Sal. 1: 3; 133:3, Jer. 17: 8).
20. Mi arco.
Símbolo de fuerza (Gen. 49: 24). Job no estaba exhausto. Seguía vigoroso fuerte.
21. Consejo.
En el vers. 7, Job había hablado de su cargo como juez. Ahora dice que era estadista y consejero de estado.
23. Como a la lluvia.
Comparar un consejo con la lluvia es darle el mayor valor posible. La "lluvia tardía" era la de primavera que hacía madurar las cosechas (ver el t. II, págs. 112, 113; cf. Det. 11: 14; Jer. 3: 3; 5:24; Joel 2: 23; Ose. 6: 3).
24. Si me reía.
Los antiguos comentadores judíos consideraban que este versículo significaba que los hombres respetaban tanto la importancia de Job que no podían concebir que él se riera familiarmente con ellos. Una explicación más plausible es que Job reanimaba a los abatidos con sonrisas amigables.
Mi rostro.
Con su sonrisa, Job podía ayudar a los perplejos y abatidos, pero el desánimo de otros no podía abatirlo a él. Tenía suficientes recursos espirituales para permanecer sereno y alegre, aunque los que lo rodeaban estuvieran abatidos.
25. Como el jefe.
Este versículo parecería describir la vida civil, administrativa y doméstica de Job. Como magistrado, escogía el camino, ajustaba las diferencias y ocupaba el lugar principal. Como hábil administrador, presidía como un rey sobre un ejército; conservaba el orden y la disciplina. Como hombre, procuraba aliviar y consolar a sus prójimos.
¿Porque Job se defendía tan tenazmente? Se lo había acusado de tremendas culpas y de hipocresía, y le tocaba responder. Esta relación 580 de su felicidad anterior, hacía resaltar, por contraste, la inmensidad de su desgracia.
CBA T3

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