1. Cesaron.
A pesar de la magnífica defensa de Job, sus amigos se apartaron de él, pues según ellos era terco, arrogante y lleno de justicia propia. No podían responder a sus argumentos a menos que se atrevieran a comprometer sus tradiciones. Sólo habrían quedado satisfechos si Job hubiera hecho una humillante confesión de pecado. Pero él no podía hacerlo honradamente. Por eso la discusión entre Job, por una parte, y Elifaz, Bildad y Zofar, por la otra, quedó en suspenso.
2. Eliú.
Es poca la información que se tiene de Eliú. No aparece antes en este libro, ni se lo menciona después de su discurso; sin embargo, se dan más detalles de sus antepasados que de los de cualquier otra persona que figure en este libro. Eliú es un nombre hebreo relativamente común, que significa "Mi Dios " [es] " él" " (cf. 1 Sam. 1: 1; 1 Crón. 12: 20; 26:7; 27: 18). "Baraquel", el nombre de su padre, significa "Dios bendice". El adjetivo "buzita" lo identifica como miembro de la familia de Nacor, hermano de Abrahán (Gén. 22: 20, 21; cf. Gén. 11: 29). Algunos han pensado que Ram es el mismo Aram, antepasado de David que se menciona en Rut 4: 19 y en Mat. 1: 3, 4.
Se justificaba a sí mismo.
En su largo discurso Eliú defendió a Dios. Dice poco acerca del pasado de Job. Es un filósofo absorto en defender una proposición. Su tesis es: "¿Tiene derecho el hombre a quejarse contra Dios?"
3. No hallaban qué responder.
Según la opinión de Eliú, las razones expuestas por Elifaz, Bildad y Zofar no eran adecuadas. El se proponía establecer lo que consideraba como una filosofía correcta para resolver el enigma propuesto por la aparente contradicción entre la vida de Job y sus sufrimientos. Eliú condena tanto a Job como a sus amigos, pero por diferentes motivos.
7. Yo decía.
Eliú había estado resistiendo su deseo de hablar, pues el buen juicio y la tradición hacían que callara mientras se expresaban los mayores.
8. Espíritu.
Aquí Eliú presenta la razón por la cual ahora se atreve a hablar, a pesar de ser el más joven del grupo. Ha llegado a la conclusión de que el entendimiento no viene con la edad, sino que procede del Espíritu de Dios. Como la sabiduría es don de Dios, pueden tenerla tanto los jóvenes como los ancianos.
9. Los de mucha edad.
El hebreo dice: "Los muchos", pero se conjetura que debería ser "los de muchos días". La LXX, las versiones siríacas y la Vulgata dicen: " "los ancianos" .
10. Por tanto.
En vista de que la sabiduría es don de Dios y no se limita a edad ni jerarquía, Eliú se atreve a expresar su opinión.
11. He esperado.
Eliú declara que había escuchado atentamente todo lo que habían dicho los amigos de Job.
12. Redarguya.
Según Eliú, Job no sólo había sido declarado culpable, sino que sus argumentos no habían sido rebatidos por sus oponentes.
13. Lo vence Dios.
No es claro si estas son palabras textuales de Eliú, o si éste citaba algo que los amigos de Job ya habían dicho. Si se entiende esto último, Eliú advierte a los amigos que no se excusen por no poder 589 convencer a Job diciendo que sólo Dios puede responder a los argumentos de aquel. Pero si se adopta la primera posición, quiso decir que sólo Dios podía humillar a Job, cuyos argumentos los sabios no han sido capaces de refutar. Nada han logrado con sus tradiciones y sus preceptos. Dios tendrá que intervenir para lograr lo que ellos no han podido hacer.
14. Contra mí.
Eliú puede ser más objetivo en su enfoque, porque el agudo discurso de Job no estaba dirigido contra él. Había sido sin simple observador.
Con vuestras razones.
Eliú intenta hacer frente a las cosas desde otro punto de vista. Los tres amigos, en buena medida, han repetido mutuamente sus opiniones. Eliú promete presentar algo nuevo para el debate.
15. Se espantaron.
Es posible que Eliú se esté dirigiendo ahora a Job, o sencillamente use la tercera persona para parecer más respetuoso. De cualquier modo, parece estar reprendiendo a los tres amigos porque no han podido hacer frente a los argumentos de Job.
16. He esperado.
Puede también traducirse como pregunta: "¿Y debo yo esperar cuando ya no hablan?" (VM). Se manifiesta la impaciencia del joven Eliú. Increpa a los mayores por su silencio y manifiesta un creciente deseo por la presentación de sus puntos de vista.
17. Yo también responderé.
La decisión está hecha: Eliú no esperará más. Ya no tolera el silencio de los amigos.
18. Lleno estoy de palabras.
Compárese con la afirmación de Zofar (cap. 20: 23). Los amigos de Job no temían nada más que decir. Eliú, por el contrario, estaba "lleno de palabras".
El espíritu dentro de mí.
Literalniente, "el espíritu de mi vientre".
19. Como el vino.
El vino que se fermentaba en los odres antiguos dilataba el cuero, algunas veces hasta hacerlo reventar (ver Mat. 9: 17). Es una ilustración muy adecuada del deseo vehemente de expresarse que sentía Eliú.
20. Respiraré.
"Hablaré para desahogarme" (BJ). Durante los largos discursos de los amigos se le había ido aumentando la presión: estaba a punto de estallar.
21 No haré ahora acepción de personas.
Eliú tiene el sincero deseo de ser justo. Niega que tiene preferencias personales. No quiere dejarse influir por edad, jerarquía ni amistad personal. Está seguro de que su filosofía no agradará a algunos de sus oyentes; por eso se siente impulsado a afirmar su objetividad.
Títulos lisonjeros.
Es bien conocida la costumbre de emplear títulos largos y extravagantes. La lisonja es condenada por Job (cap. 17: 5), por el salmista (Sal. 12: 2, 3; 78: 36), por Salomón (Prov. 2: 16; 7: 21; 28: 23).
22. Mi Hacedor.
Eliú piensa que Dios lo destruiría si se rebajara a emplear lisonjas. Se mantiene fiel a su promesa, y en todo su largo discurso no da ocasión para que se le pueda acusar de falsedad.
A pesar de la magnífica defensa de Job, sus amigos se apartaron de él, pues según ellos era terco, arrogante y lleno de justicia propia. No podían responder a sus argumentos a menos que se atrevieran a comprometer sus tradiciones. Sólo habrían quedado satisfechos si Job hubiera hecho una humillante confesión de pecado. Pero él no podía hacerlo honradamente. Por eso la discusión entre Job, por una parte, y Elifaz, Bildad y Zofar, por la otra, quedó en suspenso.
2. Eliú.
Es poca la información que se tiene de Eliú. No aparece antes en este libro, ni se lo menciona después de su discurso; sin embargo, se dan más detalles de sus antepasados que de los de cualquier otra persona que figure en este libro. Eliú es un nombre hebreo relativamente común, que significa "Mi Dios " [es] " él" " (cf. 1 Sam. 1: 1; 1 Crón. 12: 20; 26:7; 27: 18). "Baraquel", el nombre de su padre, significa "Dios bendice". El adjetivo "buzita" lo identifica como miembro de la familia de Nacor, hermano de Abrahán (Gén. 22: 20, 21; cf. Gén. 11: 29). Algunos han pensado que Ram es el mismo Aram, antepasado de David que se menciona en Rut 4: 19 y en Mat. 1: 3, 4.
Se justificaba a sí mismo.
En su largo discurso Eliú defendió a Dios. Dice poco acerca del pasado de Job. Es un filósofo absorto en defender una proposición. Su tesis es: "¿Tiene derecho el hombre a quejarse contra Dios?"
3. No hallaban qué responder.
Según la opinión de Eliú, las razones expuestas por Elifaz, Bildad y Zofar no eran adecuadas. El se proponía establecer lo que consideraba como una filosofía correcta para resolver el enigma propuesto por la aparente contradicción entre la vida de Job y sus sufrimientos. Eliú condena tanto a Job como a sus amigos, pero por diferentes motivos.
7. Yo decía.
Eliú había estado resistiendo su deseo de hablar, pues el buen juicio y la tradición hacían que callara mientras se expresaban los mayores.
8. Espíritu.
Aquí Eliú presenta la razón por la cual ahora se atreve a hablar, a pesar de ser el más joven del grupo. Ha llegado a la conclusión de que el entendimiento no viene con la edad, sino que procede del Espíritu de Dios. Como la sabiduría es don de Dios, pueden tenerla tanto los jóvenes como los ancianos.
9. Los de mucha edad.
El hebreo dice: "Los muchos", pero se conjetura que debería ser "los de muchos días". La LXX, las versiones siríacas y la Vulgata dicen: " "los ancianos" .
10. Por tanto.
En vista de que la sabiduría es don de Dios y no se limita a edad ni jerarquía, Eliú se atreve a expresar su opinión.
11. He esperado.
Eliú declara que había escuchado atentamente todo lo que habían dicho los amigos de Job.
12. Redarguya.
Según Eliú, Job no sólo había sido declarado culpable, sino que sus argumentos no habían sido rebatidos por sus oponentes.
13. Lo vence Dios.
No es claro si estas son palabras textuales de Eliú, o si éste citaba algo que los amigos de Job ya habían dicho. Si se entiende esto último, Eliú advierte a los amigos que no se excusen por no poder 589 convencer a Job diciendo que sólo Dios puede responder a los argumentos de aquel. Pero si se adopta la primera posición, quiso decir que sólo Dios podía humillar a Job, cuyos argumentos los sabios no han sido capaces de refutar. Nada han logrado con sus tradiciones y sus preceptos. Dios tendrá que intervenir para lograr lo que ellos no han podido hacer.
14. Contra mí.
Eliú puede ser más objetivo en su enfoque, porque el agudo discurso de Job no estaba dirigido contra él. Había sido sin simple observador.
Con vuestras razones.
Eliú intenta hacer frente a las cosas desde otro punto de vista. Los tres amigos, en buena medida, han repetido mutuamente sus opiniones. Eliú promete presentar algo nuevo para el debate.
15. Se espantaron.
Es posible que Eliú se esté dirigiendo ahora a Job, o sencillamente use la tercera persona para parecer más respetuoso. De cualquier modo, parece estar reprendiendo a los tres amigos porque no han podido hacer frente a los argumentos de Job.
16. He esperado.
Puede también traducirse como pregunta: "¿Y debo yo esperar cuando ya no hablan?" (VM). Se manifiesta la impaciencia del joven Eliú. Increpa a los mayores por su silencio y manifiesta un creciente deseo por la presentación de sus puntos de vista.
17. Yo también responderé.
La decisión está hecha: Eliú no esperará más. Ya no tolera el silencio de los amigos.
18. Lleno estoy de palabras.
Compárese con la afirmación de Zofar (cap. 20: 23). Los amigos de Job no temían nada más que decir. Eliú, por el contrario, estaba "lleno de palabras".
El espíritu dentro de mí.
Literalniente, "el espíritu de mi vientre".
19. Como el vino.
El vino que se fermentaba en los odres antiguos dilataba el cuero, algunas veces hasta hacerlo reventar (ver Mat. 9: 17). Es una ilustración muy adecuada del deseo vehemente de expresarse que sentía Eliú.
20. Respiraré.
"Hablaré para desahogarme" (BJ). Durante los largos discursos de los amigos se le había ido aumentando la presión: estaba a punto de estallar.
21 No haré ahora acepción de personas.
Eliú tiene el sincero deseo de ser justo. Niega que tiene preferencias personales. No quiere dejarse influir por edad, jerarquía ni amistad personal. Está seguro de que su filosofía no agradará a algunos de sus oyentes; por eso se siente impulsado a afirmar su objetividad.
Títulos lisonjeros.
Es bien conocida la costumbre de emplear títulos largos y extravagantes. La lisonja es condenada por Job (cap. 17: 5), por el salmista (Sal. 12: 2, 3; 78: 36), por Salomón (Prov. 2: 16; 7: 21; 28: 23).
22. Mi Hacedor.
Eliú piensa que Dios lo destruiría si se rebajara a emplear lisonjas. Se mantiene fiel a su promesa, y en todo su largo discurso no da ocasión para que se le pueda acusar de falsedad.
CBA T3

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