INTRODUCCIÓN.-
Ya se dijo que este salmo, como el 20, es litúrgico y está destinado a la ceremonia pública de adoración. Es un salmo de acción de gracias por el triunfo en la campaña militar, por cuyo éxito se había rogado en el salmo anterior. Consta de tres partes: agradecimiento a Dios de parte del rey (vers. 1-7), palabras dirigidas al rey (vers. 8-12), y una exclamación final de alabanza (vers. 13). El salmo presenta un cuadro espléndido del rey: digno, glorioso, invencible en el poder de Dios.
Con referencia al sobrescrito ver págs. 622, 633.
1. El rey.
Los vers. 1-7 expresan el agradecimiento de la congregación por la victoria que Dios ha concedido al rey. Siempre debe reconocerse públicamente la oración contestada. Es probable que el rey sea David. La expresión "de David" que aparece en el sobrescrito (ver págs. 622, 623) se traduce del hebreo ledawid , que puede significar "por David" o "para David". También sería correcto traducirla: "concerniente a David".
En tu poder.
Los carros y los caballos habían sido ineficaces frente al poder de Dios (ver Sal. 20: 7). El paralelismo invertido de este versículo es muy característico en la poesía hebrea. "Se alegra en tu poder" corresponde con "en tu salvación ... se goza". En el Sal. 20 se había anticipado la salvación de Dios (vers. 5, 6, 9). Ahora la salvación se ha hecho realidad. Desde la antigüedad se le ha dado sentido mesiánico a este Salmo (Midrash sobre Salmo 21). El tárgum, traducción al arameo, es explícito en su identificación del rey como Mesías ( Comentario de Soncino , Salmo 21, pág. 55).
2. Deseo.
Se había recibido respuesta favorable a la oración pronunciada en favor del rey (Sal. 20:4). Puede esperarse que Dios conteste las oraciones cuando los deseos humanos corresponden con los divinos y cuando la voluntad del que ora se somete a la voluntad de Dios (ver DTG 621).
Selah.
Ver pág. 635.
3. Le has salido al encuentro.
Ver com. Sal. 18: 5. Dios mostró su favor para con el rey saliendo a su encuentro con bendiciones (ver Deut. 28: 2).
Corona.
Debe entenderse en sentido metafórico, como reconocimiento divino del derecho que el rey tenía de reinar (ver 2 Sam. 7: 12-16).
4. Eternamente y para siempre.
Compárese con los términos usados al orar en favor del rey (ver 1 Rey. 1: 31; Neh. 2:3). Esta frase señala la ilimitada continuación de la dinastía del rey.
6. Lo has bendecido.
Literalmente, "le has ordenado ser [puesto como] bendición". Abrahán también fue hecho bendición (ver Gén. 12: 2). Dios deseaba que el rey -y cada uno de sus demás hijos- no sólo fuera el recipiente de sus bendiciones, sino también un instrumento para dispensarlas (ver Isa. 19: 24; Eze. 34: 26).
Alegría con tu presencia.
Ver com. Sal. 4: 6; 16: 11.
7. No será conmovido.
Ver com. Sal. 15: 5; cf. Sal. 16: 8.
8. Todos tus enemigos.
En los vers. 8-12 la congregación se dirige al rey; en los vers. 1-7 el adjetivo posesivo "tu" se refiere a Dios, y "su", "sus" designan al rey. El salmista espera la victoria completa sobre todos los enemigos, de lo cual la victoria ya obtenida es una promesa.
9. Horno de fuego.
Heb. tanur . Este era el horno donde se hacía el pan, calentado a fuego vivo, o el horno donde se derretía el metal, calentado al rojo, a temperatura muy elevada. La destrucción final de los impíos será total (ver Mal. 4: 1; Apoc. 20: 14, 15).
Ira.
Heb. paneh ; literalmente, "rostro", pero también puede significar "voluntad", según lo han demostrado los textos ugaríticos (ver págs. 624, 625, y com. Sal 9: 20). El pasaje podría entonces leerse: "Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu voluntad", 688 es decir cuando Dios decida hacerlo.
10. Fruto.
Su descendencia (ver Gén. 30: 2; Lam. 2: 20).
11. No prevalecerán.
Los mejores planes humanos fracasan si Dios se opone a ellos.
12. Contra sus rostros.
Una descripción gráfica de lo que ocurre cuando los enemigos huyen ante sus perseguidores, y éstos se adelantan y les disparan las saetas en la cara.
13. Engrandécete.
Este salmo, como el 20, concluye con una oración. El salmista completa así, en los labios de la congregación, sus buenos deseos y sus profecías en favor del rey. Ahora se vuelve a Jehová y le ruega que se revele como la fuente de toda la fuerza de su pueblo (así como en el vers. 1). Este es un cuadro final de alabanza universal (ver Apoc. 7: 10-12; 12: 10; 19: 1-3).
Ya se dijo que este salmo, como el 20, es litúrgico y está destinado a la ceremonia pública de adoración. Es un salmo de acción de gracias por el triunfo en la campaña militar, por cuyo éxito se había rogado en el salmo anterior. Consta de tres partes: agradecimiento a Dios de parte del rey (vers. 1-7), palabras dirigidas al rey (vers. 8-12), y una exclamación final de alabanza (vers. 13). El salmo presenta un cuadro espléndido del rey: digno, glorioso, invencible en el poder de Dios.
Con referencia al sobrescrito ver págs. 622, 633.
1. El rey.
Los vers. 1-7 expresan el agradecimiento de la congregación por la victoria que Dios ha concedido al rey. Siempre debe reconocerse públicamente la oración contestada. Es probable que el rey sea David. La expresión "de David" que aparece en el sobrescrito (ver págs. 622, 623) se traduce del hebreo ledawid , que puede significar "por David" o "para David". También sería correcto traducirla: "concerniente a David".
En tu poder.
Los carros y los caballos habían sido ineficaces frente al poder de Dios (ver Sal. 20: 7). El paralelismo invertido de este versículo es muy característico en la poesía hebrea. "Se alegra en tu poder" corresponde con "en tu salvación ... se goza". En el Sal. 20 se había anticipado la salvación de Dios (vers. 5, 6, 9). Ahora la salvación se ha hecho realidad. Desde la antigüedad se le ha dado sentido mesiánico a este Salmo (Midrash sobre Salmo 21). El tárgum, traducción al arameo, es explícito en su identificación del rey como Mesías ( Comentario de Soncino , Salmo 21, pág. 55).
2. Deseo.
Se había recibido respuesta favorable a la oración pronunciada en favor del rey (Sal. 20:4). Puede esperarse que Dios conteste las oraciones cuando los deseos humanos corresponden con los divinos y cuando la voluntad del que ora se somete a la voluntad de Dios (ver DTG 621).
Selah.
Ver pág. 635.
3. Le has salido al encuentro.
Ver com. Sal. 18: 5. Dios mostró su favor para con el rey saliendo a su encuentro con bendiciones (ver Deut. 28: 2).
Corona.
Debe entenderse en sentido metafórico, como reconocimiento divino del derecho que el rey tenía de reinar (ver 2 Sam. 7: 12-16).
4. Eternamente y para siempre.
Compárese con los términos usados al orar en favor del rey (ver 1 Rey. 1: 31; Neh. 2:3). Esta frase señala la ilimitada continuación de la dinastía del rey.
6. Lo has bendecido.
Literalmente, "le has ordenado ser [puesto como] bendición". Abrahán también fue hecho bendición (ver Gén. 12: 2). Dios deseaba que el rey -y cada uno de sus demás hijos- no sólo fuera el recipiente de sus bendiciones, sino también un instrumento para dispensarlas (ver Isa. 19: 24; Eze. 34: 26).
Alegría con tu presencia.
Ver com. Sal. 4: 6; 16: 11.
7. No será conmovido.
Ver com. Sal. 15: 5; cf. Sal. 16: 8.
8. Todos tus enemigos.
En los vers. 8-12 la congregación se dirige al rey; en los vers. 1-7 el adjetivo posesivo "tu" se refiere a Dios, y "su", "sus" designan al rey. El salmista espera la victoria completa sobre todos los enemigos, de lo cual la victoria ya obtenida es una promesa.
9. Horno de fuego.
Heb. tanur . Este era el horno donde se hacía el pan, calentado a fuego vivo, o el horno donde se derretía el metal, calentado al rojo, a temperatura muy elevada. La destrucción final de los impíos será total (ver Mal. 4: 1; Apoc. 20: 14, 15).
Ira.
Heb. paneh ; literalmente, "rostro", pero también puede significar "voluntad", según lo han demostrado los textos ugaríticos (ver págs. 624, 625, y com. Sal 9: 20). El pasaje podría entonces leerse: "Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu voluntad", 688 es decir cuando Dios decida hacerlo.
10. Fruto.
Su descendencia (ver Gén. 30: 2; Lam. 2: 20).
11. No prevalecerán.
Los mejores planes humanos fracasan si Dios se opone a ellos.
12. Contra sus rostros.
Una descripción gráfica de lo que ocurre cuando los enemigos huyen ante sus perseguidores, y éstos se adelantan y les disparan las saetas en la cara.
13. Engrandécete.
Este salmo, como el 20, concluye con una oración. El salmista completa así, en los labios de la congregación, sus buenos deseos y sus profecías en favor del rey. Ahora se vuelve a Jehová y le ruega que se revele como la fuente de toda la fuerza de su pueblo (así como en el vers. 1). Este es un cuadro final de alabanza universal (ver Apoc. 7: 10-12; 12: 10; 19: 1-3).
CBA T3

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