Comentario Bíblico Adventista Libro de Salmos capítulo 8
Este es el primero de los salmos referentes a la naturaleza (ver Sal. 19, 29, 104, etc.). En él se revela la majestad de Dios en la naturaleza y en la vida humana. Este "Cántico de la noche estrellada", como bien se ha designado al Sal. 8, testifica que el poeta hebreo no veía la naturaleza como un fin en sí misma, sino como una revelación del Creador. En la RVR lleva el título "La gloria de Dios y la honra del hombre". En este salmo el poeta expresa lo que siente cuando, bajo el cielo estrellado y a la luz de la luna, contempla admirado la obra de Dios en la naturaleza. Frente a esa infinitud, se da cuenta de la insignificancia humana; pero tan pronto como alberga esta idea, reconoce la verdadera dignidad del hombre: el representante de Dios en la tierra. Su naturaleza, un poco menor que la divina, tiene todas las cosas debajo de sus pies. No es de maravillarse entonces que el salmista, impresionado por la elevada posición que el ser humano tiene dentro del universo, exalte la excelencia de su Creador. En el Sal. 8 se emplea una hermosa figura literaria al repetir en la última estrofa (a manera de la figura literaria llamada "epifonema") el pensamiento de la estrofa inicial (vers. 1, 9; cf. Sal. 10 , y 104). Las estrofas inicial y final encierran la idea del tema central. El salmo debe, pues, interpretarse a la luz de estas dos declaraciones.Aunque se desconocen las circunstancias en que fue escrito, no es difícil imaginarse que David, todavía un joven pastor, escribiera esta hermosa pieza lírica mientras contemplaba una de esas noches tachonadas de estrellas y sentía la dignidad del vínculo con su Hacedor. También es posible pensar que compuso este salmo en su edad madura, al meditar, con arrobamiento, en sus tempranas experiencias.
Con referencia al sobrescrito, ver las págs. 622, 635.
1. Oh Jehová.
Yahweh es el nombre divino en hebreo. 'Elohim (Dios) y 'Adonai (Señor) son sólo títulos (ver t. 1 págs. 180, 181).
Señor.
Heb. 'Adonai, "señor", "amo", "gobernante" (ver t. 1 pág. 182). La combinación de los dos vocablos designa a Yahweh como legítimo amo de lo que ha creado.
Nombre.
Ver com. Sal. 7: 17. La primera mitad de este versículo se repite al final del salmo (vers. 9).
Toda la tierra.
El salmista se dirige a Dios, no como a una deidad nacional, sino como al Señor del universo. Habla en nombre del pueblo, se asocia con sus hermanos, y dice "nuestro" en vez de "mi" (ver Mat. 6: 9). Al contemplar en los cielos la majestad de Dios, el individuo pasa a un segundo plano.
Has puesto.
Heb. tanah, cuyo significado exacto se desconoce. Algunos han pensado que significa "contar". La LXX traduce: "fue exaltado". Parecería entenderse que los seres celestiales ensalzan la gloria de Dios. De ser así, ¿por qué los mortales no habrían de alabar a Dios cuando contemplan la majestad de sus obras creadas?
2. Niños.
Heb. 'olel . Se refiere a un varoncito, a un niño, o a uno que se comporta como niño.
Los que maman.
Del Heb. yoneq, "niño que mama" o "parecido a un niño no destetado".
Fundaste la fortaleza.
Dios ha usado como instrumentos de su poder a personas que de otra manera serían tan débiles como niños. Mediante éstos ha demostrado su poder 655 "para hacer callar al enemigo y al vengativo"."
Hacer callar.
" Heb. shabath, "cesar", de donde se obtiene la palabra "sábado", el día cuando se cesa de cumplir las actividades regulares. El significado aquí empleado es "hacer cesar", "hacer desistir". El enemigo se ve obligado a desistir de sus planes. "
" Jesús citó este pasaje (Mat. 21: 16) para justificar las alabanzas de los niños en el templo a pesar de las objeciones de los escribas y fariseos. Algunos intérpretes consideran que este versículo es la clave de todo el salmo. Opinan que el hombre es el bebé de la creación, pero que Dios le ha dado el vigor para gobernar al mundo del cual es una parte tan insignificante, y de ese modo le ha conferido dignidad y honra que sobrepasan en mucho al resto de la creación a la cual Dios rige. "
3. La luna y las estrellas.
" Al escribir este salmo, el salmista se inspiró en la contemplación del cielo nocturno. Brillan la luna y las estrellas. No se menciona el sol. Es probable que el espectáculo del cielo estrellado produzca en el corazón humano mayor admiración y maravilla que el cielo diurno, cuando los ruidos y las escenas de la tierra distraen la atención. "
4. ¿Qué es el hombre?
" "Hombre", del Heb. ´enosh, vocablo que se usa para designar al hombre débil y frágil. Cuando una persona contempla la inmensidad, el misterio y la gloria de los cielos nocturnos, reflexiona en lo infinito del espacio y los innumerables cuerpos celestes, debe sentirse como un puntito infinitesimal en el universo. Si ésta es la admiración habitual de los mortales iletrados, ¡cuánto mayor no ha de ser la de los que, equipados con el conocimiento creciente de la astronomía moderna, contemplan el cielo con modernos telescopios! "
El hijo del hombre.
" Heb. ben-adam, frase que sin duda destaca la naturaleza terrena del hombre formado de la tierra (ver com. Gén. 1: 26; 2: 7). "
Para que lo visites.
" Heb. paqad, que no sólo describe la acción de visitar sino lo que el visitante logra mediante su visita. También puede traducirse "cuidar", "preocuparse por". En este pasaje la palabra indica el cuidado de Dios para con el ser humano: la misericordia y la preocupación que le demuestra (ver Gén. 21: 1). El Dios infinito, cuyo universo de mundos reclama su atención, ¿por qué habría de preocuparse del efímero. "
" ser humano? ¿Por qué habría de honrarlo haciéndolo virrey de la tierra? Estas preguntas sólo pueden contestarse cuando se reconoce el valor de un alma humana, creada a la semejanza de Dios. Y únicamente puede tenerse conciencia de ese valor cuando se toma en cuenta la muerte del Salvador en la cruz. "Sólo se puede conocer el valor de un hombre cuando se va al Calvario. En el misterio de la cruz de Cristo podemos justipreciar el valor del hombre" (2 T 634, 635). "
" Si es importante la revelación de Dios en las cosas visibles de la naturaleza, más importante es su revelación en la vida humana. El tamaño y la extensión no son elementos de juicio suficientes para tasar el valor de una cosa. Se ha dicho que el ojo y el cerebro que ven el firmamento son más maravillosos que los cielos que puedan contemplarse a través del telescopio más poderoso. "
5. Que los ángeles.
" Heb. me'elohim, literalmente, "que Dios". Los tárgumes, la LXX, las versiones siríacas y la cita de este pasaje en Heb. 2:7 dicen "ángeles" en vez de "Dios". Sin embargo, las versiones griegas de Aquila, Símaco y Teodoción, y también la Vulgata, tienen la traducción "Dios". Algunos han pensado que la palabra 'Elohim podría aplicarse también a hombres o a ángeles (ver Exo. 21: 6; Sal. 82: 1; t. 1, pág. 180). Gesenio traduce: "Has hecho que le falte poco de Dios"; vale decir, "lo has hecho sólo un poco inferior a Dios" (ver Gén. l: 26). Ya sea que se lea "que los ángeles", o "que Dios", es evidente que el hombre está en un plano muy superior al del reino animal, debido a su vinculación con Dios. Sin embargo, en el mejor de los casos, el hombre finito es muy inferior al Dios infinito. Ver com. Heb. 2: 7. "
De gloria y de honra.
" Como rey y señor de la tierra, el hombre participa de los atributos de Dios (ver Sal. 29: 1; 104: 1; 145: 5), el rey del universo. "
6. Le hiciste señorear.
" Ver Gén. 1: 26, 28. El hombre es un rey terrenal que tiene territorio y súbditos. Este dominio, que recibió en la creación, nunca lo ha perdido por completo. Satanás se lo ha usurpado, si bien sólo transitoriamente; pero lo entregará cuando Dios lo obligue a hacerlo, al fin del tiempo (ver Apoc. 11: 15; cf. Dan. 7: 13, 14, 18, 22, 27). "
Todo.
" Esto se explica en los vers. 7, 8 (ver Gén. l). El autor de la Epístola a los Hebreos "656 "extiende el significado de "todo" " para demostrar que, mediante la victoria de Jesucristo, el hombre podrá recuperar el dominio que perdió (Heb. 2: 6-18). Mediante Cristo, el hombre es capaz de ejercer dominio sobre sí mismo y sobre el resto de la creación, y aun sobre sus semejantes, en mutua sumisión al dominio de Cristo.
7. Ovejas y bueyes.
Son los rebaños y hatos que el hombre domina y que le sirven como bestias de carga y para labrar las tierras (Gén. 1: 26).
Bestias del campo.
Los animales que andan sueltos. Muchos de los animales que hoy se consideran domésticos una vez fueron silvestres. Su domesticación por el hombre es una evidencia significativa de que Dios ha puesto todo "bajo sus pies".
8. Aves.
Ver Gén. 1: 26; 9: 2.
Peces.
Ver Gén. 1: 26; 9: 2.
Los senderos del mar.
La oceanografía ha revelado maravillas en el fondo del mar que sugieren senderos por los cuales circulan los animales de las profundidades.
9. ¡Cuán grande!
Se repite la afirmación del vers. 1. La contemplación de la majestad de Dios y de la dignidad del ser humano como representante suyo, conducen a la adoración. Los vers. 1 y 9 inician y concluyen una sola estructura poética, pues encierran las ideas expresadas en los versículos centrales. Los vers. 2-8 amplían lo que se expresa en el primero y en el último.
CBA T3

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