INTRODUCCIÓN.-
EL Sal. 83 es una ferviente súplica para que Dios libre a Israel y para que preserve a la nación santa. Diversas naciones se habían confabulado contra Israel. Quizá se refiera a la confederación de Moab, Amón y Edom en tiempo de Josafat (2 Crón. 20; PR 148). El mensaje se aplica a cualquier momento en que los hijos de Dios sean acosados por una coalición de enemigos y necesiten la ayuda divina. Este es uno de los salmos de súplica (ver pág. 630). Se dice que durante la guerra de los Boers, con frecuencia 836 Kruger empleó versículos de este salmo en los discursos que presentaba ante el Volksraad (parlamento) y en los despachos enviados a sus jefes militares. (Nota: Pablo Kruger (18251904) fue presidente de la república de Transvaal (hoy provincia de Sudáfrica). Acaudilló a su patria en la guerra (1900-1902) contra Gran Bretaña.- N. del T.*)
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 623, 633.
1. No guardes silencio.
Ver Sal. 28: 1; cf. Isa. 62: 7. El salmista sabe que para que su pueblo se salve de esta crisis, Dios no puede guardar silencio. La sucesión vertiginosa de frases cortas es característica del lenguaje empleado para rogar en momentos de extrema necesidad.
2. Le aborrecen.
Cf. Sal. 81: 15.
4. Destruyámoslos.
Este versículo indica la existencia de una conjuración bien preparada por las naciones vecinas para destruir a Israel y quizá repartiese su territorio (2 Crón. 20: 11; Sal. 138: 7).
No haya más memoria.
Cf. Deut. 32: 26; Sal. 34: 16; 109: 13. Satanás siempre se ha propuesto destruir a la iglesia de Dios. Para el enemigo, son aborrecibles las palabras "Cristo" y "cristiano".
5. Se confabulan.
Cf. Sal. 2: 2.
6. Tiendas.
Una metonimia para designar a los habitantes de las tiendas. Este vocablo describe adecuadamente la vida nómada de las tribus árabes.
En los vers. 6-8 se nombra a las naciones de la conspiración. Como no existe ninguna evidencia histórica de que en un momento determinado todas esas naciones se hubieran confederado contra Israel, es posible que sea mejor entender que esta lista de pueblos tiene un sentido poético. Esta formidable enumeración de los enemigos da más intensidad a la crisis y destaca el grave peligro que corría Israel a manos de los enemigos fronterizos. Israel, rodeado de naciones enemigas, no tenía otro socorro sino Dios. Algunas veces Dios priva a la gente de toda ayuda material para que aprenda a depender de él.
Agarenos.
Quizá sea una rama de los ismaelitas, así llamados por Agar, madre de Ismael (Gén. 16; 25: 12). Eran nómadas que vivían al este de Galaad, y lucharon contra Israel en los días de Saúl (2 Crón. 5: 109 19-22). Israel los derrotó y ocupó su territorio.
7. Gebal.
Quizá el territorio montañoso en la parte norte de Edom (Josefo, Antigüedades ii. 1. 2).
Amalec.
Pueblo que vivía al sur de Palestina, entre Idumea y Egipto. Era un pueblo antiguo, inveterado enemigo de Israel. Saúl desobedeció el mandato divino de destruir totalmente a los amalecitas, y salvó a su rey Agag (1 Sam. 15: 8-23). Por eso Dios lo rechazó como rey.
8. El asirio.
Los asirios ocupaban la parte central del valle del Tigris (ver com. Gén. 10: 22).
Hijos de Lot.
Moab y Amón (Gén. 19: 37, 38; Deut. 2: 9, 19). Estas naciones se valieron de las otras para ejecutar su perverso plan de exterminara Israel.
Selah.
Ver pág. 635.
9. Madián.
Alusión a la victoria de Gedeón sobre los madianitas (Juec. 7; 8), considerada como una de las más gloriosas de la historia de Israel (ver Isa. 9: 4; 10: 26).
Sísara.
El relato de la derrota de los ejércitos de Jabín y de la muerte de Sísara a manos de Jael se narra en Juec. 4. Se celebra el mismo acontecimiento en el sublime cántico de Juec. 5.
Cisón.
Ver Juec. 4: 13.
10. Endor.
Ver com. 1 Sam. 28: 7.
Como estiércol.
Sus cadáveres sirvieron como fertilizante para la tierra (2 Rey. 9: 37).
11. Oreb.
Oreb y Zeeb, reyes de Madián, muertos por Gedeón (Juec. 7: 25). La matanza de Madián tuvo que ser muy espantosa, pues Isaías la menciona, junto con la destrucción de los egipcios en el mar Rojo, como símbolo de la destrucción de la cual serían objeto las huestes de Senaquerib (Isa. 10: 26).
Zeba y a Zalmuna.
Ver Juec. 8: 5, 21.
12. Moradas.
Heb. naweh , "morada" o "campo de pastoreo". Las naciones enemigas tramaban para apoderarse de la tierra en donde Dios moraba entre su pueblo.
13. Torbellinos.
Heb. galgal , "rueda", o una planta de la familia del cardo (espino) cuya flor seca tenía la forma de una rueda (Isa. 17: 13). El salmista pide a Dios que expulse al enemigo y lo destruya completamente así como el viento se lleva las hojas secas.
Hojarascas.
O, "tamo" (ver Sal. 1: 4), símbolo que representa lo que es liviano y carece de valor (Job 13: 25; Mal. 4: 1), y sólo merece la destrucción.
14. Como llama.
Cf. Isa. 9: 18; 10: 17, 18; Zac. 12: 6.
Monte.
Es decir, la vegetación que crece en el monte.
15. Persíguelos.
Cf. Sal. 35: 4-6.
16. Llena sus rostros.
Por lo general la vergüenza, el chasco y la confusión se manifiestan en el rostro.
Busquen tu nombre.
Ver com. Sal. 5: 11; 7: 17. El salmista no pide que se haga sufrir a los enemigos de Israel, sino que, mediante los acontecimientos que Dios permite que sobrevengan, se sientan inclinados a reconocerlo y a buscarlo como su Dios. El anhela que la humillación de ellos dé por resultado su sumisión a la voluntad de Dios.
17. Sean afrentados.
El salmista ruega que los enemigos de Israel sean humillados y llevados al borde mismo de la destrucción, a fin de que con sinceridad y veracidad se vuelvan a Dios (ver Isa. 37: 20).
18. Jehová.
Ver com. Exo. 6: 3.
Altísimo.
El salmista pide la destrucción total o casi total de los enemigos de Israel, no como una venganza personal sino para demostrar que Jehová es el supremo gobernante del mundo. El propósito del castigo es que la gente conozca a Dios. El salmo concluye con esta nota sublime.
CBA T3
EL Sal. 83 es una ferviente súplica para que Dios libre a Israel y para que preserve a la nación santa. Diversas naciones se habían confabulado contra Israel. Quizá se refiera a la confederación de Moab, Amón y Edom en tiempo de Josafat (2 Crón. 20; PR 148). El mensaje se aplica a cualquier momento en que los hijos de Dios sean acosados por una coalición de enemigos y necesiten la ayuda divina. Este es uno de los salmos de súplica (ver pág. 630). Se dice que durante la guerra de los Boers, con frecuencia 836 Kruger empleó versículos de este salmo en los discursos que presentaba ante el Volksraad (parlamento) y en los despachos enviados a sus jefes militares. (Nota: Pablo Kruger (18251904) fue presidente de la república de Transvaal (hoy provincia de Sudáfrica). Acaudilló a su patria en la guerra (1900-1902) contra Gran Bretaña.- N. del T.*)
Con referencia al sobrescrito, ver págs. 623, 633.
1. No guardes silencio.
Ver Sal. 28: 1; cf. Isa. 62: 7. El salmista sabe que para que su pueblo se salve de esta crisis, Dios no puede guardar silencio. La sucesión vertiginosa de frases cortas es característica del lenguaje empleado para rogar en momentos de extrema necesidad.
2. Le aborrecen.
Cf. Sal. 81: 15.
4. Destruyámoslos.
Este versículo indica la existencia de una conjuración bien preparada por las naciones vecinas para destruir a Israel y quizá repartiese su territorio (2 Crón. 20: 11; Sal. 138: 7).
No haya más memoria.
Cf. Deut. 32: 26; Sal. 34: 16; 109: 13. Satanás siempre se ha propuesto destruir a la iglesia de Dios. Para el enemigo, son aborrecibles las palabras "Cristo" y "cristiano".
5. Se confabulan.
Cf. Sal. 2: 2.
6. Tiendas.
Una metonimia para designar a los habitantes de las tiendas. Este vocablo describe adecuadamente la vida nómada de las tribus árabes.
En los vers. 6-8 se nombra a las naciones de la conspiración. Como no existe ninguna evidencia histórica de que en un momento determinado todas esas naciones se hubieran confederado contra Israel, es posible que sea mejor entender que esta lista de pueblos tiene un sentido poético. Esta formidable enumeración de los enemigos da más intensidad a la crisis y destaca el grave peligro que corría Israel a manos de los enemigos fronterizos. Israel, rodeado de naciones enemigas, no tenía otro socorro sino Dios. Algunas veces Dios priva a la gente de toda ayuda material para que aprenda a depender de él.
Agarenos.
Quizá sea una rama de los ismaelitas, así llamados por Agar, madre de Ismael (Gén. 16; 25: 12). Eran nómadas que vivían al este de Galaad, y lucharon contra Israel en los días de Saúl (2 Crón. 5: 109 19-22). Israel los derrotó y ocupó su territorio.
7. Gebal.
Quizá el territorio montañoso en la parte norte de Edom (Josefo, Antigüedades ii. 1. 2).
Amalec.
Pueblo que vivía al sur de Palestina, entre Idumea y Egipto. Era un pueblo antiguo, inveterado enemigo de Israel. Saúl desobedeció el mandato divino de destruir totalmente a los amalecitas, y salvó a su rey Agag (1 Sam. 15: 8-23). Por eso Dios lo rechazó como rey.
8. El asirio.
Los asirios ocupaban la parte central del valle del Tigris (ver com. Gén. 10: 22).
Hijos de Lot.
Moab y Amón (Gén. 19: 37, 38; Deut. 2: 9, 19). Estas naciones se valieron de las otras para ejecutar su perverso plan de exterminara Israel.
Selah.
Ver pág. 635.
9. Madián.
Alusión a la victoria de Gedeón sobre los madianitas (Juec. 7; 8), considerada como una de las más gloriosas de la historia de Israel (ver Isa. 9: 4; 10: 26).
Sísara.
El relato de la derrota de los ejércitos de Jabín y de la muerte de Sísara a manos de Jael se narra en Juec. 4. Se celebra el mismo acontecimiento en el sublime cántico de Juec. 5.
Cisón.
Ver Juec. 4: 13.
10. Endor.
Ver com. 1 Sam. 28: 7.
Como estiércol.
Sus cadáveres sirvieron como fertilizante para la tierra (2 Rey. 9: 37).
11. Oreb.
Oreb y Zeeb, reyes de Madián, muertos por Gedeón (Juec. 7: 25). La matanza de Madián tuvo que ser muy espantosa, pues Isaías la menciona, junto con la destrucción de los egipcios en el mar Rojo, como símbolo de la destrucción de la cual serían objeto las huestes de Senaquerib (Isa. 10: 26).
Zeba y a Zalmuna.
Ver Juec. 8: 5, 21.
12. Moradas.
Heb. naweh , "morada" o "campo de pastoreo". Las naciones enemigas tramaban para apoderarse de la tierra en donde Dios moraba entre su pueblo.
13. Torbellinos.
Heb. galgal , "rueda", o una planta de la familia del cardo (espino) cuya flor seca tenía la forma de una rueda (Isa. 17: 13). El salmista pide a Dios que expulse al enemigo y lo destruya completamente así como el viento se lleva las hojas secas.
Hojarascas.
O, "tamo" (ver Sal. 1: 4), símbolo que representa lo que es liviano y carece de valor (Job 13: 25; Mal. 4: 1), y sólo merece la destrucción.
14. Como llama.
Cf. Isa. 9: 18; 10: 17, 18; Zac. 12: 6.
Monte.
Es decir, la vegetación que crece en el monte.
15. Persíguelos.
Cf. Sal. 35: 4-6.
16. Llena sus rostros.
Por lo general la vergüenza, el chasco y la confusión se manifiestan en el rostro.
Busquen tu nombre.
Ver com. Sal. 5: 11; 7: 17. El salmista no pide que se haga sufrir a los enemigos de Israel, sino que, mediante los acontecimientos que Dios permite que sobrevengan, se sientan inclinados a reconocerlo y a buscarlo como su Dios. El anhela que la humillación de ellos dé por resultado su sumisión a la voluntad de Dios.
17. Sean afrentados.
El salmista ruega que los enemigos de Israel sean humillados y llevados al borde mismo de la destrucción, a fin de que con sinceridad y veracidad se vuelvan a Dios (ver Isa. 37: 20).
18. Jehová.
Ver com. Exo. 6: 3.
Altísimo.
El salmista pide la destrucción total o casi total de los enemigos de Israel, no como una venganza personal sino para demostrar que Jehová es el supremo gobernante del mundo. El propósito del castigo es que la gente conozca a Dios. El salmo concluye con esta nota sublime.
CBA T3
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