INTRODUCCIÓN.-
" EL Sal. 115 expone la necedad de adorar ¡dolos que no son sino obra humana. El salmista exhorta a todos los fieles a ensalzar y alabar sólo al Dios viviente. "
" En la LXX, los Sal. 114 y 115 forman uno solo, que lleva el número 113 (ver p g. 632). "
1. No a nosotros.
" El salmista menosprecia la autoalabanza, y anhela que Dios no sea insultado y ridiculizado m s por los paganos. "
" Los seres humanos siempre est n ansiosos de alabarse así mismos o de que otros los alaben; también son muy dados a la adulación. Debido al orgullo, característica profunda del corazón humano, se aconseja tener cuidado al dar o recibir "lisonjas o alabanzas" (PVGM 126). "
2. ¿Dónde?
" Dios habrá manifestado su poder en Egipto cuando Faraón preguntó: " "¿Quién es Jehová ?" (Exo. 5: 2). Ahora los paganos formulan la misma pregunta burlona, y el salmista se preocupa porque aparentemente Dios permite que se use despectivamente su nombre.
3. En los cielos.
El Señor de Israel reina en lo alto y está por encima de todo poder opositor. Su trono es inconmovible y sus propósitos inmutables, a pesar de las amenazas de los mortales.
4. Idolos.
Las imágenes talladas de los paganos no son mas que imágenes inanimadas. Es irrazonable que los hombres adoren lo que ellos mismos han hecho con sus manos.
5. No hablan.
Estos ídolos no tienen la facultad de comunicarse con sus adoradores. No pueden enseñarles ni se percatan de las necesidades de quienes les piden favores.
6. No oyen.
Algunas de estas deidades paganas tenían orejas descomunales, pero esos dioses nunca oyeron oración alguna. Para burlarse de ellos, Elías propuso a los profetas de Baal que gritaran más fuerte para que su dios los oyera; pero no hubo respuesta. Baal permanecieron en silencio (1 Rey. 18: 27-29).
8. Semejantes a ellos.
Nadie puede elevarse por encima del objeto de su adoración (ver PP 79); pero el que adora al Señor es transformado a su imagen, y avanza de gloria en gloria (ver 2 Cor. 3: 18).
10. Casa de Aarón.
O sea, los sacerdotes. Como dirigentes y maestros espirituales, éstos debían dar un ejemplo de firme confianza en el Señor.
11. Los que teméis a Jehová.
Los que reverencian a Dios. La invitación de confiar plenamente en su poder limitado es para todos.
12. Jehová se acordó.
Dios nunca olvida ni aun al m s pequeño de sus hijos; por el contrario, recuerda a su pueblo en todo momento y en toda circunstancia (ver Isa. 49: 15).
13. A pequeños y a grandes.
En hebreo se emplea esta expresión para indicar que se incluye a todos. Se refiere a la edad, no a la jerarquía social ni a la estatura. Es una frase idiomática común en las Escrituras (ver Gén. 19: 11; Deut. 1: 17; 1 Sam. 5: 9; etc.).
15. Hizo los cielos y la tierra.
En contraste con los dioses de los paganos, formados por manos humanas, nuestro Dios es el omnipotente creador, el hacedor de todo.
16. Ha dado.
Dios creó la tierra para que fuera la morada del hombre (Gén. 1: 28; Isa. 45: 18). "Dios hizo el mundo para agrandar el cielo". "Deseaba tener una familia m s numerosa" (EGW RH 25-6-1908). Este mismo planeta ser finalmente el hogar de los redimidos. Dios ha prometido que los mansos "heredarán la tierra" (Mat. 5: 5).
17. No alabarán.
Los muertos permanecen en un sueño inconsciente, sin percibir nada de lo que ocurre en la tierra ni en el cielo. " "Los muertos nada saben" (Ecl. 9: 5; cf. Sal. 146: 4; 1 Tes. 4: 13-17). Esta declaración del salmista niega el concepto popular de que el alma se aleja del cuerpo cuando la persona muere y va a vivir feliz y eternamente en el cielo, o bien en medio de enormes tormentos. Naturalmente, es de esperar que las almas de los redimidos estuvieran ansiosas de alabar al Autor de tan maravillosa redención; pero no los muertos, puesto que ellos duermen inconscientes en sus tumbas sin poder alabar a nadie.
18. Pero nosotros.
Esto es, los que vivimos, en contraste con los muertos (vers. 17).
Para siempre.
O sea, mientras esta vida continúe, porque los muertos no pueden bendecir al Señor (vers. 17).
CBA T3
" EL Sal. 115 expone la necedad de adorar ¡dolos que no son sino obra humana. El salmista exhorta a todos los fieles a ensalzar y alabar sólo al Dios viviente. "
" En la LXX, los Sal. 114 y 115 forman uno solo, que lleva el número 113 (ver p g. 632). "
1. No a nosotros.
" El salmista menosprecia la autoalabanza, y anhela que Dios no sea insultado y ridiculizado m s por los paganos. "
" Los seres humanos siempre est n ansiosos de alabarse así mismos o de que otros los alaben; también son muy dados a la adulación. Debido al orgullo, característica profunda del corazón humano, se aconseja tener cuidado al dar o recibir "lisonjas o alabanzas" (PVGM 126). "
2. ¿Dónde?
" Dios habrá manifestado su poder en Egipto cuando Faraón preguntó: " "¿Quién es Jehová ?" (Exo. 5: 2). Ahora los paganos formulan la misma pregunta burlona, y el salmista se preocupa porque aparentemente Dios permite que se use despectivamente su nombre.
3. En los cielos.
El Señor de Israel reina en lo alto y está por encima de todo poder opositor. Su trono es inconmovible y sus propósitos inmutables, a pesar de las amenazas de los mortales.
4. Idolos.
Las imágenes talladas de los paganos no son mas que imágenes inanimadas. Es irrazonable que los hombres adoren lo que ellos mismos han hecho con sus manos.
5. No hablan.
Estos ídolos no tienen la facultad de comunicarse con sus adoradores. No pueden enseñarles ni se percatan de las necesidades de quienes les piden favores.
6. No oyen.
Algunas de estas deidades paganas tenían orejas descomunales, pero esos dioses nunca oyeron oración alguna. Para burlarse de ellos, Elías propuso a los profetas de Baal que gritaran más fuerte para que su dios los oyera; pero no hubo respuesta. Baal permanecieron en silencio (1 Rey. 18: 27-29).
8. Semejantes a ellos.
Nadie puede elevarse por encima del objeto de su adoración (ver PP 79); pero el que adora al Señor es transformado a su imagen, y avanza de gloria en gloria (ver 2 Cor. 3: 18).
10. Casa de Aarón.
O sea, los sacerdotes. Como dirigentes y maestros espirituales, éstos debían dar un ejemplo de firme confianza en el Señor.
11. Los que teméis a Jehová.
Los que reverencian a Dios. La invitación de confiar plenamente en su poder limitado es para todos.
12. Jehová se acordó.
Dios nunca olvida ni aun al m s pequeño de sus hijos; por el contrario, recuerda a su pueblo en todo momento y en toda circunstancia (ver Isa. 49: 15).
13. A pequeños y a grandes.
En hebreo se emplea esta expresión para indicar que se incluye a todos. Se refiere a la edad, no a la jerarquía social ni a la estatura. Es una frase idiomática común en las Escrituras (ver Gén. 19: 11; Deut. 1: 17; 1 Sam. 5: 9; etc.).
15. Hizo los cielos y la tierra.
En contraste con los dioses de los paganos, formados por manos humanas, nuestro Dios es el omnipotente creador, el hacedor de todo.
16. Ha dado.
Dios creó la tierra para que fuera la morada del hombre (Gén. 1: 28; Isa. 45: 18). "Dios hizo el mundo para agrandar el cielo". "Deseaba tener una familia m s numerosa" (EGW RH 25-6-1908). Este mismo planeta ser finalmente el hogar de los redimidos. Dios ha prometido que los mansos "heredarán la tierra" (Mat. 5: 5).
17. No alabarán.
Los muertos permanecen en un sueño inconsciente, sin percibir nada de lo que ocurre en la tierra ni en el cielo. " "Los muertos nada saben" (Ecl. 9: 5; cf. Sal. 146: 4; 1 Tes. 4: 13-17). Esta declaración del salmista niega el concepto popular de que el alma se aleja del cuerpo cuando la persona muere y va a vivir feliz y eternamente en el cielo, o bien en medio de enormes tormentos. Naturalmente, es de esperar que las almas de los redimidos estuvieran ansiosas de alabar al Autor de tan maravillosa redención; pero no los muertos, puesto que ellos duermen inconscientes en sus tumbas sin poder alabar a nadie.
18. Pero nosotros.
Esto es, los que vivimos, en contraste con los muertos (vers. 17).
Para siempre.
O sea, mientras esta vida continúe, porque los muertos no pueden bendecir al Señor (vers. 17).
CBA T3
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