INTRODUCCIÓN.-
" EL Sal. 143 es una súplica de liberación y una expresión de confianza en el amor y la misericordia de Dios. El estilo y el fondo histórico de este salmo se parecen a los del Sal. 142. "
" Un Selah divide este salmo en dos partes iguales. En cada división los versículos están ordenados en partes iguales. "
"Con referencia al sobrescrito, ver págs. 622, 633."
1. Por tu justicia.
" El salmista recurre a la bondad y justicia intrínsecas de Dios, en las cuales tiene plena confianza. "
2. Delante de ti.
"Aunque muchas veces las Escrituras hablan de los ""justos" " (Gén. 18: 23, 24; etc.), el salmista reconoce que en su sentido absoluto, comparado con Dios, nadie es justo (Job 9: 2). El ser humano sólo puede recibir la justicia de Cristo mediante la fe, y nadie puede convertirse en justo por su propio esfuerzo (Efe. 2: 8, 9). Las obras son el fruto de la fe, no la raíz de la fe. La fe viene primero, y donde hay verdadera fe, las obras aparecerán inevitablemente.
4. Mi corazón.
La situación aparentemente desesperada en que se encuentra el salmista le embarga el corazón. Se posesiona de él un sentimiento de terrible soledad.
5. Me acordé.
Esos recuerdos pueden causar tanto tristeza como esperanza. El salmista estaba triste porque el presente no era como el pasado. Cuando recordaba las anteriores manifestaciones del poder de Dios, se animaba con la esperanza de que el Señor volvería a contestar su oración. Se atrevía a repetir su pedido.
6. Tierra sedienta.
Así como después de una larga sequía la tierra se agrieta como si 945 abriera labios para pedir agua, también el salmista anhelaba que las lluvias del cielo le regaran el alma.
Selah.
Ver pág. 635.
7. Respóndeme pronto.
Ver com. Sal. 69: 17.
Desmaya mi espíritu.
Ver Sal. 84: 2.
No escondas.
Ver Sal. 4: 6; 13: 1.
Sepultura.
Ver com. Sal. 28: 1.
8. Por la mañana.
Ver com. Sal. 90: 14. El salmista esperaba que la mañana pusiera fin a su angustia. Pedía que así como la luz del alba disipa la oscuridad, la presencia de Dios desvaneciera toda la lobreguez de su alma. ¡Cuán apropiada es la primera hora de la mañana para la devoción, para la meditación en la amante bondad del Señor!
Hazme saber.
Ver com. Sal. 25: 4.
9. Líbrame.
Ver com. Sal. 59: 1.
En ti me refugio.
Heb. "en ti me he escondido". Dios es el escondedero seguro cuando las rugientes tormentas de la vida están a punto de abrumarnos (Sal. 46: 1).
11. Por tu nombre.
Ver com. Sal. 31: 3. El salmista recurre al santo nombre como una razón para que el Señor oiga su súplica.
" EL Sal. 143 es una súplica de liberación y una expresión de confianza en el amor y la misericordia de Dios. El estilo y el fondo histórico de este salmo se parecen a los del Sal. 142. "
" Un Selah divide este salmo en dos partes iguales. En cada división los versículos están ordenados en partes iguales. "
"Con referencia al sobrescrito, ver págs. 622, 633."
1. Por tu justicia.
" El salmista recurre a la bondad y justicia intrínsecas de Dios, en las cuales tiene plena confianza. "
2. Delante de ti.
"Aunque muchas veces las Escrituras hablan de los ""justos" " (Gén. 18: 23, 24; etc.), el salmista reconoce que en su sentido absoluto, comparado con Dios, nadie es justo (Job 9: 2). El ser humano sólo puede recibir la justicia de Cristo mediante la fe, y nadie puede convertirse en justo por su propio esfuerzo (Efe. 2: 8, 9). Las obras son el fruto de la fe, no la raíz de la fe. La fe viene primero, y donde hay verdadera fe, las obras aparecerán inevitablemente.
4. Mi corazón.
La situación aparentemente desesperada en que se encuentra el salmista le embarga el corazón. Se posesiona de él un sentimiento de terrible soledad.
5. Me acordé.
Esos recuerdos pueden causar tanto tristeza como esperanza. El salmista estaba triste porque el presente no era como el pasado. Cuando recordaba las anteriores manifestaciones del poder de Dios, se animaba con la esperanza de que el Señor volvería a contestar su oración. Se atrevía a repetir su pedido.
6. Tierra sedienta.
Así como después de una larga sequía la tierra se agrieta como si 945 abriera labios para pedir agua, también el salmista anhelaba que las lluvias del cielo le regaran el alma.
Selah.
Ver pág. 635.
7. Respóndeme pronto.
Ver com. Sal. 69: 17.
Desmaya mi espíritu.
Ver Sal. 84: 2.
No escondas.
Ver Sal. 4: 6; 13: 1.
Sepultura.
Ver com. Sal. 28: 1.
8. Por la mañana.
Ver com. Sal. 90: 14. El salmista esperaba que la mañana pusiera fin a su angustia. Pedía que así como la luz del alba disipa la oscuridad, la presencia de Dios desvaneciera toda la lobreguez de su alma. ¡Cuán apropiada es la primera hora de la mañana para la devoción, para la meditación en la amante bondad del Señor!
Hazme saber.
Ver com. Sal. 25: 4.
9. Líbrame.
Ver com. Sal. 59: 1.
En ti me refugio.
Heb. "en ti me he escondido". Dios es el escondedero seguro cuando las rugientes tormentas de la vida están a punto de abrumarnos (Sal. 46: 1).
11. Por tu nombre.
Ver com. Sal. 31: 3. El salmista recurre al santo nombre como una razón para que el Señor oiga su súplica.
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