INTRODUCCIÓN.-
" EL Sal. 146 es el primero de la serie de cinco salmos que comienzan con un "aleluya", con los que termina el Salterio. Tiene por tema una alabanza a Dios por el socorro recibido de él. El salmo amonesta a no confiar en ningún ser humano por más poder que éste pueda tener. "
"Con referencia al autor de este salmo, ver CS 601."
1. Alaba.
" En hebreo, este salmo comienza con la frase halelu-Yah , que significa "alabad a Jehová", y de la que deriva la interjección "aleluya", la cual siempre debe pronunciarse con santo y reverente temor. "
2. Mientras viva.
" Esta vida dura poco, pero en todo su transcurso se debería bendecir y ensalzar el nombre de Dios. La alabanza es el tema de los himnos que entonan a Dios los habitantes del cielo. "Aprendamos el canto de los ángeles ahora, para que podamos cantarlo cuando nos unamos a sus huestes resplandecientes" (PP 294). Los cánticos celestiales proporcionan gozo y fuerza para aliviar las cargas de esta vida. "
3. Príncipes.
" Hay un Protector y Ayudador más digno de confianza que los seres más nobles de la tierra. Aunque los príncipes sean de sangre real, no dejan de ser humanos. Sólo Dios merece nuestra completa confianza. Sin él estamos indefensos ante muchas de las dificultades de la vida. "
4. Sus pensamientos.
" Heb. 'eshtoneth, voz que sólo aparece aquí. Deriva del verbo 'ashath , que sólo aparece dos veces: en Jer. 5. 28, donde se traduce " "se pusieron lustrosos" " y en Jon. 1: 6, donde otra forma del verbo se traduce "tendrá compasión". En Dan. 6 aparece el verbo arameo 'ashith , que significa "proyectar", "planear". Pero si se entiende que David escribió este salmo (CS 601), es poco probable que haya esta relación. Parecería más razonable pensar que 'eshtoneth deriva del Heb. 'ashath , "tomar nota de". Por eso se considera correcta la traducción "pensamientos" de la RVR. Tanto la LXX como la Vulgata apoyan esta traducción.
Perecen.
Es decir, acaba su estado consciente. La Biblia no apoya en absoluto la doctrina popular de que los muertos permanecen conscientes hasta la resurrección. Por el contrario, enfáticamente refuta tal enseñanza (Sal. 115: 17; Ecl. 9: 5). Se emplea comúnmente el verbo dormir como símbolo de la muerte (Deut. 31: 16; 2 Sam. 7: 12; 1 Rey. 11: 43; Job 14: 12; Dan. 12: 2; Juan 11: 11, 12; 1 Cor. 15: 51; 1 Tes. 4: 13-17; etc.). La declaración de Jesús, que consolaba a sus discípulos con la idea de que ellos volverían a estar con él en ocasión de su segunda venida y no en la muerte, enseña claramente que el, "sueño" no es una comunión consciente de los justos con el Señor (Juan 14: 1-3). Del mismo modo, Pablo explicó que al producirse el segundo advenimiento, todos los justos -los que entonces estén vivos y los muertos que resucitarán en ese momento- se unirán simultáneamente con Cristo, sin que los vivos precedan a los muertos (1 Tes. 4: 16, 17).
5. Dios de Jacob.
Lo que Dios hizo en favor de Jacob, puede también hacerlo por nosotros. Con Dios, nosotros también podemos ser vencedores.
Esperanza.
La esperanza es el bálsamo de la vida y el gozo de la existencia. Reanima nuestro espíritu cuando afrontamos pruebas y tristezas.
6. El cual hizo.
En contraste con la debilidad del ser humano, Dios es el creador del vasto universo. Nada es demasiado difícil para él, y nunca deja de cumplir lo que promete.
Guarda verdad.
Como Dios "guarda verdad", podemos confiar plenamente en él. Su palabra es verdad (Sal. 119: 160), y él ha prometido cumplir su palabra, no sólo por un tiempo, sino siempre.
7. Liberta a los cautivos.
Cf. Isa. 61: 1.
8. Abre los ojos.
Isaías afirma que la obra de Cristo sería sacar a los presos de la cárcel y abrir los ojos de los ciegos (Isa. 42: 7). El que creó el delicado mecanismo del ojo sabe cómo devolver la vista al ciego. También nos concede vista espiritual para que podamos contemplar las cosas del Espíritu.
9. Huérfano.
Cf. Deut. 14: 29.
Trastorna.
Dios deshace los perversos designios de los impíos.
10. Reinará Jehová para siempre.
A diferencia de los príncipes terrenales que desaparecen, Dios, el gran Rey, siempre ocupará su trono. Nunca abdica ni será privado jamás de su corona.
Aleluya.
Heb. halelu-Yah, "alabad a Jehová".
CBA T3
" EL Sal. 146 es el primero de la serie de cinco salmos que comienzan con un "aleluya", con los que termina el Salterio. Tiene por tema una alabanza a Dios por el socorro recibido de él. El salmo amonesta a no confiar en ningún ser humano por más poder que éste pueda tener. "
"Con referencia al autor de este salmo, ver CS 601."
1. Alaba.
" En hebreo, este salmo comienza con la frase halelu-Yah , que significa "alabad a Jehová", y de la que deriva la interjección "aleluya", la cual siempre debe pronunciarse con santo y reverente temor. "
2. Mientras viva.
" Esta vida dura poco, pero en todo su transcurso se debería bendecir y ensalzar el nombre de Dios. La alabanza es el tema de los himnos que entonan a Dios los habitantes del cielo. "Aprendamos el canto de los ángeles ahora, para que podamos cantarlo cuando nos unamos a sus huestes resplandecientes" (PP 294). Los cánticos celestiales proporcionan gozo y fuerza para aliviar las cargas de esta vida. "
3. Príncipes.
" Hay un Protector y Ayudador más digno de confianza que los seres más nobles de la tierra. Aunque los príncipes sean de sangre real, no dejan de ser humanos. Sólo Dios merece nuestra completa confianza. Sin él estamos indefensos ante muchas de las dificultades de la vida. "
4. Sus pensamientos.
" Heb. 'eshtoneth, voz que sólo aparece aquí. Deriva del verbo 'ashath , que sólo aparece dos veces: en Jer. 5. 28, donde se traduce " "se pusieron lustrosos" " y en Jon. 1: 6, donde otra forma del verbo se traduce "tendrá compasión". En Dan. 6 aparece el verbo arameo 'ashith , que significa "proyectar", "planear". Pero si se entiende que David escribió este salmo (CS 601), es poco probable que haya esta relación. Parecería más razonable pensar que 'eshtoneth deriva del Heb. 'ashath , "tomar nota de". Por eso se considera correcta la traducción "pensamientos" de la RVR. Tanto la LXX como la Vulgata apoyan esta traducción.
Perecen.
Es decir, acaba su estado consciente. La Biblia no apoya en absoluto la doctrina popular de que los muertos permanecen conscientes hasta la resurrección. Por el contrario, enfáticamente refuta tal enseñanza (Sal. 115: 17; Ecl. 9: 5). Se emplea comúnmente el verbo dormir como símbolo de la muerte (Deut. 31: 16; 2 Sam. 7: 12; 1 Rey. 11: 43; Job 14: 12; Dan. 12: 2; Juan 11: 11, 12; 1 Cor. 15: 51; 1 Tes. 4: 13-17; etc.). La declaración de Jesús, que consolaba a sus discípulos con la idea de que ellos volverían a estar con él en ocasión de su segunda venida y no en la muerte, enseña claramente que el, "sueño" no es una comunión consciente de los justos con el Señor (Juan 14: 1-3). Del mismo modo, Pablo explicó que al producirse el segundo advenimiento, todos los justos -los que entonces estén vivos y los muertos que resucitarán en ese momento- se unirán simultáneamente con Cristo, sin que los vivos precedan a los muertos (1 Tes. 4: 16, 17).
5. Dios de Jacob.
Lo que Dios hizo en favor de Jacob, puede también hacerlo por nosotros. Con Dios, nosotros también podemos ser vencedores.
Esperanza.
La esperanza es el bálsamo de la vida y el gozo de la existencia. Reanima nuestro espíritu cuando afrontamos pruebas y tristezas.
6. El cual hizo.
En contraste con la debilidad del ser humano, Dios es el creador del vasto universo. Nada es demasiado difícil para él, y nunca deja de cumplir lo que promete.
Guarda verdad.
Como Dios "guarda verdad", podemos confiar plenamente en él. Su palabra es verdad (Sal. 119: 160), y él ha prometido cumplir su palabra, no sólo por un tiempo, sino siempre.
7. Liberta a los cautivos.
Cf. Isa. 61: 1.
8. Abre los ojos.
Isaías afirma que la obra de Cristo sería sacar a los presos de la cárcel y abrir los ojos de los ciegos (Isa. 42: 7). El que creó el delicado mecanismo del ojo sabe cómo devolver la vista al ciego. También nos concede vista espiritual para que podamos contemplar las cosas del Espíritu.
9. Huérfano.
Cf. Deut. 14: 29.
Trastorna.
Dios deshace los perversos designios de los impíos.
10. Reinará Jehová para siempre.
A diferencia de los príncipes terrenales que desaparecen, Dios, el gran Rey, siempre ocupará su trono. Nunca abdica ni será privado jamás de su corona.
Aleluya.
Heb. halelu-Yah, "alabad a Jehová".
CBA T3
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