LIBRO DE LOS PROVERBIOS - Capítulo 23
1. Lo que está delante de ti.
O, "a quien está frente a ti". Este es un buen consejo para el que no está acostumbrado a los suculentos manjares de la mesa de una persona encumbrada. Dominada por la complacencia del apetito o de la sed, una persona podría parecer glotona o perder el dominio de la lengua, y así perjudicar sus posibilidades de prestar mayores servicios.
2. A tu garganta.
Este proverbio no aconseja el suicidio, sino la necesidad de dominar la glotonería
3. Pan engañoso.
Es posible que el alimento de por sí no tenga nada malo; pero con frecuencia el propósito de la invitación es promover algún plan egoísta o lograr algún fin malintencionado, quizá para hacer que el invitado olvide su cautela y hable sin reservas. Por atrayentes que sean los manjares, hay que abstenerse de participar de ellos o, si se come, se ha de mantener la mente fija en el deber y no en el gusto (vers. 6; cap. 24: 1).
4. No te afanes.
Este proverbio no elogia la pereza que lleva a la pobreza. Es más bien una advertencia en contra de hacer de las ganancias egoístas la meta de la vida, en vez de que lo sea el servicio para otros. La sabiduría mundana aconseja que uno cuide sus intereses y acumule cuanto antes toda la riqueza posible. Este consejo recomienda la jubilación o retiro a temprana edad y el goce del tiempo libre, como si el trabajo fuera una maldición. En la práctica, los que permiten que el amor al dinero sea su principal incentivo, por regla general encuentran que no pueden descansar cuando han acumulado lo que al principio pensaron que eran recursos abundantes.
5. Se harán alas.
Las riquezas son inseguras. Las guerras y las crisis económicas lo han demostrado sobradamente. La primera frase sugiere que cuando alguien posa los ojos en sus riquezas, éstas desaparecen repentinamente (cf. Prov. 16: 16; Juan 6: 27).
6. El avaro.
Heb. "aquel que tiene ojo maligno" (VM). El ojo que no puede ver las cosas de otro sin sentir codicia u odio producido por celo. Sin duda, la advertencia para no aceptar la invitación de esas personas se basa, en parte, en que ellas procuran que haya reciprocidad por todo lo que dan (Deut. 15: 9). Pero hay quienes tienen "Ojo misericordioso" (Prov. 22: 9; cf. Fil. 2: 4).
7. Cual es su pensamiento.
Esta frase se aplica específicamente al codicioso que cumple con las formalidades de la amistad y de los convites, como si realmente le interesara el bienestar de su invitado, cuando en realidad busca cómo defraudarlo. También se aplica en general a todos los seres humanos. Del corazón mana la vida (Prov. 4: 23), y el hombre se contamina con lo que sale de él y no con lo que entra en él (Mat. 15: 18-20); es natural, pues, que el ser humano sea de acuerdo a lo que piensa.
8. Perderás tus suaves palabras.
Quizá haya aquí un tinte de ironía. En el contexto está implícito que el invitado no le debe al anfritrión ninguna palabra de gratitud, pues no ha obtenido ningún beneficio real y el dueño de casa no le ha brindado una hospitalidad genuina. Por lo tanto, las palabras amistosas dirigidas al codicioso anfitrión de nada valen.
9. No hables.
Es decir, que no se debe intentar hacer que el necio escuche y comprenda la sabiduría. Su mente obtusa está tan dominada por su propia necesidad, que todas las palabras de advertencia son en vano (cap. 1: 22). Es probable que lo único que se gane sea su resentimiento.
10. Lindero antiguo.
Ver com. cap. 22: 28
11. Defensor.
Heb. go'el . Esta es la única vez que aparece en los Proverbios. Go'el designaba a veces al pariente cercano, cuya responsabilidad era vengar la sangre de su pariente y vigilar por el bienestar de los necesitado de la familia (Lev. 25: 25, 47-49; Núm. 35: 9-29). El go'el debía casarse con la viuda de su pariente a fin de perpetuar el linaje del fallecido (ver com. Rut 2: 20; cf. Rut 4: 1-10). Dios se representa aquí como el go'el de los necesitados. El Señor pleiteará por los oprimidos y vengará a los inocentes (Prov. 22: 23).
12. Aplica tu corazón.
Esta frase parece señalar el comienzo de una nueva serie de proverbios. Algunos consideran que el vers. 11 marca el fin de la sección de consejos enviados 1041 a uno que estaba lejos, y que comenzaron en el cap. 22: 17 (ver com. cap. 22: 17, 21).
13. No rehuses corregir.
Una de las debilidades humanas es la tendencia a postergar la corrección de los malos hábitos de los niños hasta que tales costumbres se tornan molestas para los padres. En sus primeras etapas, ese comportamiento con frecuencia es objeto de risa y comentarios, que se hacen a veces en presencia de los niños. De ese modo pasa el tiempo cuando fácilmente se podrían corregir, y se va moldeando un carácter deformado (caps. 13: 24; 19: 18).
14. Librarás su alma.
Se le salva la vida inculcándole esos buenos hábitos de obediencia que producen longevidad (Exo. 20: 12). Seol, Heb. she'ol, aquí representa la muerte (ver com. Prov. 15: 11).
15. Se me alegrará el corazón.
En su labor de educar a los jóvenes, el maestro tiene muchos momentos tristes y difíciles, pero recibe una gran recompensa cuando sus discípulos se hacen adultos sabios y bondadosos.
16. Mis entrañas.
Heb. "mis riñones". Estos eran considerados como la sede de los sentimientos y de la vida interior (Sal. 16: 7; 73: 21; Apoc. 2: 23). El maestro puede juzgar el éxito de su trabajo por la forma como el alumno responde.
17. Envidia de los pecadores.
Algunas veces los siervos de Dios se sienten tentados a envidiar a los pecadores cuando éstos prosperan y parecen vivir felices y sin preocupaciones (Sal. 37:1; 73: 3, 17; Prov. 3: 31; 24: 1, 19).
18. Fin.
Heb. 'ajarith, "un tiempo después". También se traduce como "recompensa" (cap. 24: 14). No importa cuán bien les vaya a los impíos en esta vida, y cuánto puedan sufrir los justos; en el "fin" se arreglarán las cuentas. La esperanza que el pecador cifra en este mundo quedará en la nada; pero la que el justo deposita en la eternidad, se cumplirá.
19. Endereza tu corazón.
A pesar de todo lo que en sentido contrario puedan haber escrito los que estudian la mente, el ser humano todavía tiene el deber de regir sus emociones y deseos (Rom. 12: 3). A los pensamientos debidos corresponde una conducta correcta (Prov. 23: 7).
20. Ni con los comedores de carne.
Heb. "con los que ávidamente comen carne para sí". Algunos han interpretado que comer "carne para sí" significa "comer la propia carne", lo que significaría que los que disfrutan de banqueteos y comilonas arruinan su propio cuerpo, y en ese sentido comen su propia carne; pero el paralelismo implica que se habla de la gula literal.
21. Empobrecerán.
Para esto hay al menos dos razones: la afición a las bebidas y la glotonería que son vicios costosos en los que se cae a pesar de la escasez de recursos, y que también impiden que el bebedor y el glotón trabajen bien, con lo que limitan su capacidad productiva (ver cap. 24: 33, 34).
23. Compra la verdad.
La verdad es un tesoro que ha de adquirirse a cualquier costo, y nunca debe abandonarse, no importa cuál sea la intención. La capacidad de ver claramente la aplicación de los principios a la vida diaria requiere estudio diligente, y buena voluntad para admitir los propios errores. Cuanto más se acerca una persona al Salvador y más estudia la Palabra de Dios, tanto mejor comprende la verdadera naturaleza de las cosas. Si se introduce el egoísmo y los ojos se cierran a las realidades a fin de obtener alguna ventaja temporal, se vende la verdad; y el que la vende, peligra. Si el autoengaño continúa, llega el momento cuando se pierde toda comprensión del valor de la verdad, y se sufre la perdición. Pocos se dan cuenta del peligro en que incurren al engañarse a sí mismos poco a poco, o del bajo precio por el cual venden la verdad y la vida eterna.
25. La que te dio a luz.
La primera maldición de pecado recayó fuertemente sobre la madre (Gén. 3: 16). Cuando entró el pecado se vio con claridad que muchos de los descendientes de Adán y Eva no encontrarían el camino de la salvación, y perecerían. Cada vez que una mujer da a luz existe para su hijo esta terrible posibilidad. Por esta tristeza que comparten todas las mujeres se hace más grande el gozo de la madre citando ve que su hijo escoge el camino de la vida eterna.
26. Dame.
Aquí parece que hablara la sabiduría. Salomón repite su advertencia contra la falta de castidad (vers. 27; cf. caps. 5: 3; 6: 24; 7: 5).
29. ¿Para quién será el ay?
Aquí comienza un poema sobre las bebidas alcohólicas. La forma poética y las imágenes literarias presentan una situación sumamente real de una 1042 de las mayores causas de pecado y tristeza.
Las palabras hebreas traducidas "ay" y "dolor" son dos interjecciones. Son las exclamaciones y gemidos que profiere el bebedor cuando despierta de su estupor y siente la agobiante reacción provocada por una noche de embriaguez.
Rencillas.
En las últimas etapas de la ebriedad son frecuentes las peleas. Los borrachos están dispuestos a pelear hasta con sus mejores amigos. Aunque su capacidad queda muy reducida por el licor, cuando vuelven a sus casas después de haber bebido en exceso, muchos pueden lastimar física y psicológicamente, y en forma irreparable, susfamiliares.
Las quejas.
Heb. 'síaj, "queja" (como en Job 7: 13; 9: 27; 10: 1); pero quizá se refiera al remordimiento que sienten la mayoría de las víctimas del alcohol cuando comprenden lo que han hecho.
Heridas en balde.
O sea heridas completamente innecesarias, que sufren tanto los bebedores como algunos de sus familiares.
Lo amoratado de los ojos.
Literalmente, "oscuridades de los ojos". Los ojos enrojecidos son algo característico del ebrio cuando recobra la razón.
30. Van buscando la mistura.
Los que se detienen mucho en el vino son los que sufren las aflicciones que se acaban de enumerar. Cuanto más tiempo bebe una persona, tanto más desea el vino, y finalmente busca las mezclas de bebidas alcohólicas. Se piensa que no se trata de la mezcla de vino con agua, sino vino al cual se le añaden especias y drogas para aumentar su poder embriagante.
31. Cuando resplandece su color.
El hebreo dice: "da su ojo". Así se advierte contra la atracción del aspecto rojo del vino, que es agradable a la vista.
Se entra suavemente.
Heb. "va derecho", o sea, sin dificultad. Si fuera difícil beber licores embriagantes, es probable que menos personas beberían hasta perder el juicio. La costumbre ha intentado rodear de cierta distinción el brindar con vino y lo ha vinculado con las ocasiones importantes, tanto familiares como nacionales. Sin embargo, el vino sigue siendo tan cruel y engañoso, ya sea en una mansión o en una choza.
32. Como áspid.
Heb. tsif'oni ' Quizá alguna clase no identificada de serpiente venenosa. Es adecuada la comparación del vino con el veneno de una serpiente. Ambos afectan mortalmente el cuerpo.
33. Cosas extrañas.
En hebreo sólo aparece el adjetivo "extrañas". Como está en femenino, es posible que se refiera a "mujeres extrañas". Es cierto que la ebriedad hace ver cosas fantásticas, pero las repetidas advertencias de Salomón en contra de las mujeres extrañas (caps. 2: 16; 5: 3, 20; 7: 5; 22: 14) y la conocida relación entre la inmoralidad y la ebriedad, hace probable que se refiera a mujeres extrañas".
Perversidades.
Al principio el alcohol afecta las funciones superiores del cerebro: el, juicio y la discreción. Se retarda la capacidad de tomar decisiones y se anubla la diferencia entre lo bueno y lo malo. El bebedor, dice lo que nunca diría si estuviera sobrio, y se ríe de las tonterías de otros como si fueran producto del humor más refinado. Pero el cerebro embriagado no sólo produce necedades; de él surgen malos pensamientos y planes que, con frecuencia, son llevados a cabo por personas que nunca los concebirían si estuvieran en pleno uso de sus facultades.
34. En medio del mar.
Heb. "en el corazón del mar" (BJ). Con frecuencia se considera que ésta es la figura de la persona que trata de dormir en un mundo que parece moverse como el mar agitado. Otros han pensado que se refiere al sueño causado por los narcóticos, que finalmente vence al bebedor y lo sume en un estado de coma, no muy distante de la muerte. Todas sus facultades están embotadas por el alcohol, y se halla tan inerte y desvalido como un cadáver que flota sobre las olas del mar.
En la punta de un mastelero.
La palabra hebrea que se traduce "mastelero" es jibbel , y sólo aparece aquí. No se ha determinado con exactitud su verdadero sentido. Si designa el mástil de una embarcación donde se coloca el vigía, representa gráficamente el terrible mareo del borracho y los muchos peligros a los cuales inconscientemente se expone. En la LXX la segunda frase se traduce: "Y como un piloto en tina gran tormenta". Esta traducción se refiere al juicio disminuido del embriagado.
35. Y dirás.
Aquí el ebrio puede hablarse a sí mismo o contestar los regaños de un amigo. Admite que ha peleado, pero pretende no haber sufrido daño alguno. Percibe apenas la disminución de sus facultades; con 1043 todo, ya anhela recuperarse lo suficiente como para comenzar de nuevo a beber. En verdad, es esclavo del amo que ha escogido (cf. Rom. 6: 16), pero Dios puede librarlo de esa servidumbre (Rom. 6: 18; 7: 23-25).
CBA T3
O, "a quien está frente a ti". Este es un buen consejo para el que no está acostumbrado a los suculentos manjares de la mesa de una persona encumbrada. Dominada por la complacencia del apetito o de la sed, una persona podría parecer glotona o perder el dominio de la lengua, y así perjudicar sus posibilidades de prestar mayores servicios.
2. A tu garganta.
Este proverbio no aconseja el suicidio, sino la necesidad de dominar la glotonería
3. Pan engañoso.
Es posible que el alimento de por sí no tenga nada malo; pero con frecuencia el propósito de la invitación es promover algún plan egoísta o lograr algún fin malintencionado, quizá para hacer que el invitado olvide su cautela y hable sin reservas. Por atrayentes que sean los manjares, hay que abstenerse de participar de ellos o, si se come, se ha de mantener la mente fija en el deber y no en el gusto (vers. 6; cap. 24: 1).
4. No te afanes.
Este proverbio no elogia la pereza que lleva a la pobreza. Es más bien una advertencia en contra de hacer de las ganancias egoístas la meta de la vida, en vez de que lo sea el servicio para otros. La sabiduría mundana aconseja que uno cuide sus intereses y acumule cuanto antes toda la riqueza posible. Este consejo recomienda la jubilación o retiro a temprana edad y el goce del tiempo libre, como si el trabajo fuera una maldición. En la práctica, los que permiten que el amor al dinero sea su principal incentivo, por regla general encuentran que no pueden descansar cuando han acumulado lo que al principio pensaron que eran recursos abundantes.
5. Se harán alas.
Las riquezas son inseguras. Las guerras y las crisis económicas lo han demostrado sobradamente. La primera frase sugiere que cuando alguien posa los ojos en sus riquezas, éstas desaparecen repentinamente (cf. Prov. 16: 16; Juan 6: 27).
6. El avaro.
Heb. "aquel que tiene ojo maligno" (VM). El ojo que no puede ver las cosas de otro sin sentir codicia u odio producido por celo. Sin duda, la advertencia para no aceptar la invitación de esas personas se basa, en parte, en que ellas procuran que haya reciprocidad por todo lo que dan (Deut. 15: 9). Pero hay quienes tienen "Ojo misericordioso" (Prov. 22: 9; cf. Fil. 2: 4).
7. Cual es su pensamiento.
Esta frase se aplica específicamente al codicioso que cumple con las formalidades de la amistad y de los convites, como si realmente le interesara el bienestar de su invitado, cuando en realidad busca cómo defraudarlo. También se aplica en general a todos los seres humanos. Del corazón mana la vida (Prov. 4: 23), y el hombre se contamina con lo que sale de él y no con lo que entra en él (Mat. 15: 18-20); es natural, pues, que el ser humano sea de acuerdo a lo que piensa.
8. Perderás tus suaves palabras.
Quizá haya aquí un tinte de ironía. En el contexto está implícito que el invitado no le debe al anfritrión ninguna palabra de gratitud, pues no ha obtenido ningún beneficio real y el dueño de casa no le ha brindado una hospitalidad genuina. Por lo tanto, las palabras amistosas dirigidas al codicioso anfitrión de nada valen.
9. No hables.
Es decir, que no se debe intentar hacer que el necio escuche y comprenda la sabiduría. Su mente obtusa está tan dominada por su propia necesidad, que todas las palabras de advertencia son en vano (cap. 1: 22). Es probable que lo único que se gane sea su resentimiento.
10. Lindero antiguo.
Ver com. cap. 22: 28
11. Defensor.
Heb. go'el . Esta es la única vez que aparece en los Proverbios. Go'el designaba a veces al pariente cercano, cuya responsabilidad era vengar la sangre de su pariente y vigilar por el bienestar de los necesitado de la familia (Lev. 25: 25, 47-49; Núm. 35: 9-29). El go'el debía casarse con la viuda de su pariente a fin de perpetuar el linaje del fallecido (ver com. Rut 2: 20; cf. Rut 4: 1-10). Dios se representa aquí como el go'el de los necesitados. El Señor pleiteará por los oprimidos y vengará a los inocentes (Prov. 22: 23).
12. Aplica tu corazón.
Esta frase parece señalar el comienzo de una nueva serie de proverbios. Algunos consideran que el vers. 11 marca el fin de la sección de consejos enviados 1041 a uno que estaba lejos, y que comenzaron en el cap. 22: 17 (ver com. cap. 22: 17, 21).
13. No rehuses corregir.
Una de las debilidades humanas es la tendencia a postergar la corrección de los malos hábitos de los niños hasta que tales costumbres se tornan molestas para los padres. En sus primeras etapas, ese comportamiento con frecuencia es objeto de risa y comentarios, que se hacen a veces en presencia de los niños. De ese modo pasa el tiempo cuando fácilmente se podrían corregir, y se va moldeando un carácter deformado (caps. 13: 24; 19: 18).
14. Librarás su alma.
Se le salva la vida inculcándole esos buenos hábitos de obediencia que producen longevidad (Exo. 20: 12). Seol, Heb. she'ol, aquí representa la muerte (ver com. Prov. 15: 11).
15. Se me alegrará el corazón.
En su labor de educar a los jóvenes, el maestro tiene muchos momentos tristes y difíciles, pero recibe una gran recompensa cuando sus discípulos se hacen adultos sabios y bondadosos.
16. Mis entrañas.
Heb. "mis riñones". Estos eran considerados como la sede de los sentimientos y de la vida interior (Sal. 16: 7; 73: 21; Apoc. 2: 23). El maestro puede juzgar el éxito de su trabajo por la forma como el alumno responde.
17. Envidia de los pecadores.
Algunas veces los siervos de Dios se sienten tentados a envidiar a los pecadores cuando éstos prosperan y parecen vivir felices y sin preocupaciones (Sal. 37:1; 73: 3, 17; Prov. 3: 31; 24: 1, 19).
18. Fin.
Heb. 'ajarith, "un tiempo después". También se traduce como "recompensa" (cap. 24: 14). No importa cuán bien les vaya a los impíos en esta vida, y cuánto puedan sufrir los justos; en el "fin" se arreglarán las cuentas. La esperanza que el pecador cifra en este mundo quedará en la nada; pero la que el justo deposita en la eternidad, se cumplirá.
19. Endereza tu corazón.
A pesar de todo lo que en sentido contrario puedan haber escrito los que estudian la mente, el ser humano todavía tiene el deber de regir sus emociones y deseos (Rom. 12: 3). A los pensamientos debidos corresponde una conducta correcta (Prov. 23: 7).
20. Ni con los comedores de carne.
Heb. "con los que ávidamente comen carne para sí". Algunos han interpretado que comer "carne para sí" significa "comer la propia carne", lo que significaría que los que disfrutan de banqueteos y comilonas arruinan su propio cuerpo, y en ese sentido comen su propia carne; pero el paralelismo implica que se habla de la gula literal.
21. Empobrecerán.
Para esto hay al menos dos razones: la afición a las bebidas y la glotonería que son vicios costosos en los que se cae a pesar de la escasez de recursos, y que también impiden que el bebedor y el glotón trabajen bien, con lo que limitan su capacidad productiva (ver cap. 24: 33, 34).
23. Compra la verdad.
La verdad es un tesoro que ha de adquirirse a cualquier costo, y nunca debe abandonarse, no importa cuál sea la intención. La capacidad de ver claramente la aplicación de los principios a la vida diaria requiere estudio diligente, y buena voluntad para admitir los propios errores. Cuanto más se acerca una persona al Salvador y más estudia la Palabra de Dios, tanto mejor comprende la verdadera naturaleza de las cosas. Si se introduce el egoísmo y los ojos se cierran a las realidades a fin de obtener alguna ventaja temporal, se vende la verdad; y el que la vende, peligra. Si el autoengaño continúa, llega el momento cuando se pierde toda comprensión del valor de la verdad, y se sufre la perdición. Pocos se dan cuenta del peligro en que incurren al engañarse a sí mismos poco a poco, o del bajo precio por el cual venden la verdad y la vida eterna.
25. La que te dio a luz.
La primera maldición de pecado recayó fuertemente sobre la madre (Gén. 3: 16). Cuando entró el pecado se vio con claridad que muchos de los descendientes de Adán y Eva no encontrarían el camino de la salvación, y perecerían. Cada vez que una mujer da a luz existe para su hijo esta terrible posibilidad. Por esta tristeza que comparten todas las mujeres se hace más grande el gozo de la madre citando ve que su hijo escoge el camino de la vida eterna.
26. Dame.
Aquí parece que hablara la sabiduría. Salomón repite su advertencia contra la falta de castidad (vers. 27; cf. caps. 5: 3; 6: 24; 7: 5).
29. ¿Para quién será el ay?
Aquí comienza un poema sobre las bebidas alcohólicas. La forma poética y las imágenes literarias presentan una situación sumamente real de una 1042 de las mayores causas de pecado y tristeza.
Las palabras hebreas traducidas "ay" y "dolor" son dos interjecciones. Son las exclamaciones y gemidos que profiere el bebedor cuando despierta de su estupor y siente la agobiante reacción provocada por una noche de embriaguez.
Rencillas.
En las últimas etapas de la ebriedad son frecuentes las peleas. Los borrachos están dispuestos a pelear hasta con sus mejores amigos. Aunque su capacidad queda muy reducida por el licor, cuando vuelven a sus casas después de haber bebido en exceso, muchos pueden lastimar física y psicológicamente, y en forma irreparable, susfamiliares.
Las quejas.
Heb. 'síaj, "queja" (como en Job 7: 13; 9: 27; 10: 1); pero quizá se refiera al remordimiento que sienten la mayoría de las víctimas del alcohol cuando comprenden lo que han hecho.
Heridas en balde.
O sea heridas completamente innecesarias, que sufren tanto los bebedores como algunos de sus familiares.
Lo amoratado de los ojos.
Literalmente, "oscuridades de los ojos". Los ojos enrojecidos son algo característico del ebrio cuando recobra la razón.
30. Van buscando la mistura.
Los que se detienen mucho en el vino son los que sufren las aflicciones que se acaban de enumerar. Cuanto más tiempo bebe una persona, tanto más desea el vino, y finalmente busca las mezclas de bebidas alcohólicas. Se piensa que no se trata de la mezcla de vino con agua, sino vino al cual se le añaden especias y drogas para aumentar su poder embriagante.
31. Cuando resplandece su color.
El hebreo dice: "da su ojo". Así se advierte contra la atracción del aspecto rojo del vino, que es agradable a la vista.
Se entra suavemente.
Heb. "va derecho", o sea, sin dificultad. Si fuera difícil beber licores embriagantes, es probable que menos personas beberían hasta perder el juicio. La costumbre ha intentado rodear de cierta distinción el brindar con vino y lo ha vinculado con las ocasiones importantes, tanto familiares como nacionales. Sin embargo, el vino sigue siendo tan cruel y engañoso, ya sea en una mansión o en una choza.
32. Como áspid.
Heb. tsif'oni ' Quizá alguna clase no identificada de serpiente venenosa. Es adecuada la comparación del vino con el veneno de una serpiente. Ambos afectan mortalmente el cuerpo.
33. Cosas extrañas.
En hebreo sólo aparece el adjetivo "extrañas". Como está en femenino, es posible que se refiera a "mujeres extrañas". Es cierto que la ebriedad hace ver cosas fantásticas, pero las repetidas advertencias de Salomón en contra de las mujeres extrañas (caps. 2: 16; 5: 3, 20; 7: 5; 22: 14) y la conocida relación entre la inmoralidad y la ebriedad, hace probable que se refiera a mujeres extrañas".
Perversidades.
Al principio el alcohol afecta las funciones superiores del cerebro: el, juicio y la discreción. Se retarda la capacidad de tomar decisiones y se anubla la diferencia entre lo bueno y lo malo. El bebedor, dice lo que nunca diría si estuviera sobrio, y se ríe de las tonterías de otros como si fueran producto del humor más refinado. Pero el cerebro embriagado no sólo produce necedades; de él surgen malos pensamientos y planes que, con frecuencia, son llevados a cabo por personas que nunca los concebirían si estuvieran en pleno uso de sus facultades.
34. En medio del mar.
Heb. "en el corazón del mar" (BJ). Con frecuencia se considera que ésta es la figura de la persona que trata de dormir en un mundo que parece moverse como el mar agitado. Otros han pensado que se refiere al sueño causado por los narcóticos, que finalmente vence al bebedor y lo sume en un estado de coma, no muy distante de la muerte. Todas sus facultades están embotadas por el alcohol, y se halla tan inerte y desvalido como un cadáver que flota sobre las olas del mar.
En la punta de un mastelero.
La palabra hebrea que se traduce "mastelero" es jibbel , y sólo aparece aquí. No se ha determinado con exactitud su verdadero sentido. Si designa el mástil de una embarcación donde se coloca el vigía, representa gráficamente el terrible mareo del borracho y los muchos peligros a los cuales inconscientemente se expone. En la LXX la segunda frase se traduce: "Y como un piloto en tina gran tormenta". Esta traducción se refiere al juicio disminuido del embriagado.
35. Y dirás.
Aquí el ebrio puede hablarse a sí mismo o contestar los regaños de un amigo. Admite que ha peleado, pero pretende no haber sufrido daño alguno. Percibe apenas la disminución de sus facultades; con 1043 todo, ya anhela recuperarse lo suficiente como para comenzar de nuevo a beber. En verdad, es esclavo del amo que ha escogido (cf. Rom. 6: 16), pero Dios puede librarlo de esa servidumbre (Rom. 6: 18; 7: 23-25).
CBA T3
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